seis.
- ¡Dios mio, Vesania! ¿qué te ocurrió?-Le preguntó Devoción, sorprendida al ver como unos delgados hilos de sangre brotaban tanto de su labio como de su nariz.
-No es tu asunto, Devoción.-Le contesto banalmente el pálido chico, eludiendo los tristes ojos de su amiga.
-Puedes confiar en mi, dime.-Insistió intentando acercarse a el, quien en respuesta retrocedió.
-No. No es correcto.
-La palabra "correcto" nunca ha formado parte de tu vocabulario. ¿Por que solo no...?
-No. No lo haré. Y punto.
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