✉ OJOS AZULES
Narra __________ :
Tal y como el me lo pidió, le ayude con la escarcha e incluso se la guarde en una cajita de madera, mientras lo hacia el hacia su trabajo, en total silencio pero no me incómodo al contrarió, me sentía tranquila mientras lo veía trazar el sistema óseo en su libreta
— ¿te gusta dibujar?. — pregunte acercándome a el por detrás de su silla
— algo. — respondió — todos sabemos dibujar, Mikey por que siempre le ha gustado, a Donni por que le es necesario y a mi por que me gusta el arte callejero, en cambio Leonardo no sabe dibujar.
— ¿Mikey?. — cuestione
— ah el aún no lo conoces, esta dormido en su habitación, y así es mejor por que es un desastre.
— tu eres el único que va conmigo en el salón, pero quiero saber algo, algo que los demás compañeros dicen.
Este me miro sin dejar el lápiz y después volvió a su dibujó
— si tu pregunta es si somos hermanos dejame decirte que es la verdad, puede que no seamos físicamente iguales pero compartimos misma sangre, mismo padre y misma vida, tu ya lo has visto, Leo y Donni son parecidos en aspecto, Leo y Mikey tienen los mismos ojos y yo soy el mas diferente de los cuatro.
— Rafa yo te creo y estoy segura de que te va y te viene lo que los demás piensen, si te creen o no ya no es cosa tuya.
— ya nos entendemos. — sonrió de lado mirándome a los ojos — ¿ya terminaste con la escarcha?.
— ya. — señale la cajita — puedes llevarla lista para el lunes.
— el lunes. — susurro mirando su calendario — no me gusta pedir favores, ¿pero puedes entregársela a Ana?, había olvidado que el lunes es mi partido de fútbol y no e entrenado.
— una amiga me dijo que tu eras el capitán y que eres muy duro con tus rivales.
— yo siempre e sido duro con lo que hago, para mi es divertido. — se levantó y señalo la pared detrás mio, ahí había tres medallas de oro — siempre soy el número uno, nadie puede superarme, soy el mejor y así debe ser siempre.
— ¿entrenas desde muy pequeño?. — pregunte mirando las medallas
— así es. — confirmó guardando todas sus cosas en su mochila — aunque aquí entre nos, alguien rivaliza conmigo casi siempre.
— ¿quién?.
— Leonardo. — dijo un poco molesto — el es bueno, no hay duda de eso, pero es tan tranquilo que baja su guardia, en cambio yo jamas dudo.
— ¿qué tanto dicen de mi?. — pregunto Leonardo llegando desde las escaleras
Parecía que había dormido toda la tarde que estuve con Rafa, por que trae la cara marcada de botones de alguna camisa suya y el cabello desordenado
— le digo que tu jamas me ganarás. — dijo el ojiverde a mi lado
— si, como quieras. — y siguió su camino hasta la cocina
Es como Leonardo me había dicho, Rafa tiene un temperamento muy violento y es muy altanero, puedo saberlo por la forma en la que habla y tiene la cara, parece que siempre esta amargado o que trame algo realmente malo.
Le deje solo un momento y fui con Leo a la cocina, este buscaba algo en el refrigerador
— Rafa es un agradable sujeto. — comente apoyada en el marco de la puerta — ¿iras a verlo a su partido?.
— no lo se. — respondió dejando el jugo en la mesa — hace un año lanzo el balón tan fuerte que tres personas en las gradas de hasta arriba cayeron por el golpe, tuve que intervenir para que nada pasará, eso paso en la otra escuela.
— ¿qué tiene mucha fuerza?. — pregunte confundida
— oh si, Rafa es el mas fuerte de los cuatro, claro que como hemos dejado de entrenar ya no lo es como antes.
Leo se veía extraño después de darme esa explicación
— ¿Leo, donde esta tu otro hermano?. — pregunte cambiando de tema
— es verdad, no lo veo desde la mañana. — dijo saliendo de la cocina — iré a ver si esta arriba en su habitación, esperame.
Y salió, como no me quise quedar aquí esperando, camine hasta su cocina y antes de poder tocar el fregadero oí ruidos detrás de su casa, como si estuviesen golpeando a alguien, en total silencio salí mientras Rafa guardaba la caja de madera en su mochila.
Como es la primera vez que estoy aquí no sabía ni donde podía ir, así que me deje guiar por los ruidos, y si efectivamente, proveían de su patio trasero, dude en ir pues puede que quieran entrar a la casa pero al final me armé de valor y camine un poco mas, antes de poder doblar la esquina de la gran casa saque el pequeño espejo de mi bolsillo trasero y lo acomode a modo que me permitirá ver mas aya y así evitar cualquier cosa.
Pero mi sorpresa fue verlo a el, un chico de mi edad de cabello rubio golpeando un gran poste de madera, brincaba de aquí para allá con velocidad, y de un momento a otro desapareció de mi vista, ¿dónde estaba?
De pronto siento que me tocan el hombro, gire sobre mis talones y me encuentro con unos grandes ojos azules justo frente a mi
— ¿¡tu quien eres!?. — preguntó el rubio
— ¿qué era eso que estabas haciendo?. — evadí su pregunta con otra pregunta, pues realmente quería saber que estaba haciendo
— ¡estaba jugando!. — dijo feliz — ¿qué no tu juegas?.
— no realmente. — dije de nuevo mirando el poste, el no estaba jugando nada mas así que le mire de nueva cuenta
— ¡ya esta!. — dijo levantando las manos — ¡me atrapaste, solo estaba entrenando, aquí entrenamos mucho y me aburrí de molestar a Donni, le debo otra centrífuga!.
— ¿y por qué entrenas?, pobre poste, no aguantara y se caerá. — dije
— ¡para eso son, verás debo seguir mejorando mi velocidad!. — respondió cruzado de brazos — ¡es algo extraño pero así nos gusta ser!.
— esta bien ... Leo te esta buscando, quiere que vallas.
Este asintió y se dirigió a dentro de la casa, es un chico muy agradable y risueño, pero a de ser el mas desastroso de los cuatro, debo contarle todo a Fany.
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