✉MI PAREJA EXTRAÑA
Narrador omnisciente:
La semana paso lentamente para los que esperaban el baile, entre ellos Fany y ________ quienes ya estaban completamente listas.
Este último se festejaría el viernes en el gimnasio de la escuela. Incluso los cuatro hermanos ya habían conseguido sus trajes, un conjunto de cuatro trajes de gala color negro muy elegantes, junto con una corbata color carmín oscuro.
El convivió duraría toda la noche, así que no habría que preocuparse por si cerraban la escuela y así el día había llegado.
— ¿Y si hablaste con el, no?. — preguntó Fany
— Claro que si, pero lo tomo muy bien, y al día siguiente ya había conseguido pareja — dijo _________ mirándose al espejo
El vestido verde oscuro le gustaba bastantemente, por lo que no podía esperar para llegar, para también verlos a ellos, hace ya algunos días que no habían cruzado palabras y se preguntaban como estaban.
Mientras tanto en la casa de los Hamato, todos se preparaban para no llegar tarde, su costumbre era casi siempre llegar a tiempo o muchos minutos después y querían cambiar ese aspecto de ellos para mejorar ahora que ya no eran tortugas, temían que en cualquier momento a falta de la sustancia purpura se transformaran en lo que eran en medio del baile y todos los vieran, Rafael era quien mas temía de los cuatro, fue el quien no dudo en inyectarse esa sustancia para ser lo que es hoy y no se arrepiente de su decisión hasta el momento.
— Ya estamos todos listos. — dijo Rafael entrando a la habitación de Leonardo, este último estaba frente al espejo ajustándose la cortaba con mucha dificultad — ¿quieres ayuda?.
— No, estoy bien gracias. — respondió — que bueno que la escuela no queda muy lejos, odiaría irnos en el camión de basura.
— Tiene mas de un año que no usamos ese cosa. — dijo cruzado de brazos mientras se recargaba en el marco de la puerta — lo creas o no, lo extraño.
— Desde luego genio, dieciséis años en con ese aspecto cualquiera lo extrañaría, Donni trabajo en ese vehículo desde sus doce años, y quedo tres años después.
Leonardo recordaba perfectamente a Donni dormirse hasta altas horas de la madrugada en el taller mientras lo arreglaba y lo ajustaba, probablemente el que menos opinó y al que menos se le tomo en cuenta fue a el, al genio del equipo, ahora tenían una vida normal todos los inventos de Donni quedaron en el olvido.
— Una vez que entremos a la universidad y entremos al departamento de detectives del ejército o de la policía, te aseguró que volveremos a utilizar esas cosas. — aseguró Rafa
— Claro. — dijo Leo dándole el ultimo nudo a su corbata — vámonos ya.
Salieron de la casa y tomaron un taxi, iban con treinta minutos de anticipación según Donni.
Los alumnos de toda la escuela iban llegando de apoco, entre ellos los hermanos y las dos amigas quienes la madre de Fany las había traído en su Auto, bajaron y caminaron hasta la entrada de la escuela.
— ¡________!. — grito Mikey agitando los brazos para que los vieran — ¡entremos juntos!
Las dos chicas caminaron hasta ellos, hasta quedar a centímetros.
— Buenas noches. — saludaron los cuatro
— Nuestras parejas seguramente nos esperan adentro. — dijo Donni — entremos.
Y así los seis pasaron al gimnasio, en el camino hasta este ________ se acercó a Leonardo quien caminaba al lado de Mikey.
— Aya adentro te ayudaré con esa corbata. — dijo ella a lo que el mayor asintió apenado
Al estar ahí mismo, la castaña ajustó perfectamente la corbata del azabache y el convivió comenzó exactamente a las ocho de la noche, las perajas de Leonardo y Rafael, eran muy bonitas, ambas eran del club de artes, en cuanto a las de Donni y Mikey eran ambas hermanas gemelas de primer grado, ambas de ojos verdes y castañas.
El gimnasio estaba decorado al estilo de los ochentas, incluso había pista de baile con luces, y solamente se habían quedado a cargo dos maestros, también la mesa de dulces estaba completamente llena al igual de que la de la comida, la noche era solo para ellos.
♣ Mientras tanto en el muelle ♣
— Que elegante. — dijo destructor mientras el clan de pie vaciaba los cargamentos
— Tengo un baile en la escuela. — respondió ajustando la camisa en la parte del cuello — y ya voy muy tarde.
— ¿Te has inyectado ya la sustancia? — cuestionó — no quiero problemas después, sabes cual es tu misión, ¿por qué tienes que ir a un estúpido baile?
— porqué ella esta ahí, tal y como lo dijiste, la carta llegó a sus manos y aceptó ir conmigo, y solamente ella debe saber si son realmente las tortugas, la vez en que pase la noche en su casa no encontré nada, y ellos siempre estan vigilando. — explicó — destructor, el tiempo de ellos se esta terminando, si es que son ellos pronto volverán a su verdadera forma.
Sonrió mientras guardaba la carga y la jeringa en el bolso de su saco, se inyectaría la dosis una vez en el baño de la escuela, necesitaba sus alas para poder llegar mas rápido, así que viajaría sin haberse puesto el saco entes para que las alas no lo rompieran.
— Eres muy imprudente, Ian. — dijo — espero y sepas lo que haces.
— claro que lo se. — despidió el albino mientras encendía un cigarro — después me entregaras a Karai tal y como acordamos, sin mencionar también la cura para mi mutación.
— Lo se, ya largate.
♣ En la escuela ♣
Narra __________ :
Muchos bailaban en la pista, otros estaban en la comida y otros mas como yo esperan en las gradas de arriba a esperar a su pareja, y como dije, al parecer no era la única que se había quedado por el momento sola, lo esperaría solo treinta minutos mas, de no llegar me iré a casa de inmediato, no tiene caso que me quede aquí, solo estorbaría.
— Deberías bajar. — dijo Leonardo desde el pasillo de las gradas donde yo estaba, camino hasta mi y me entregó una copa con agua de fresa y después se sentó a mi lado
— Quería esperar a Ian. — respondí — pero Leo, tu deberías estar con tu pareja, no aquí conmigo.
— Ella esta ahora mismo bailando con sus amigas, solo estorbaría. — contestó — ¿no pensaras irte o si?.
— Si no llega supongo que si, de todas formas mañana tengo muchas que hacer. — dije mirando los iluminados ojos azules de Leo cuando una las lámparas lo enfocó por unos segundos, después tome de mi copa de agua para disimular
— Deberías esperar, los chicos y yo tampoco nos iremos tan tarde, las pasaremos a dejar a ti a Fany, claro si es que quieres. — sugirió
— Gracias Leo. — dije mientras me levantaba — iré al baño, ¿puedo dejarte mi bolsa?
— Ve, no te preocupes.
Baje de las gradas y me dirigí a los baños, pese que aquí tenemos una fiesta a pocos metros, los pasillos estaban realmente oscuros por lo que camine con mucha precaución para no caerme, al llegar a estos algo cerro la puerta del baño de hombres con brusquedad, y como no soy curiosa toque para saber si alguien se encontraba bien, al no recibir respuesta entre, y me encontré a Ian mirándose al espejo, parecía estar asustado.
— ¿Ian? — pregunte encendiendo la luz para verlo bien — ¿estas bien?
El dejo de verse al espejo y me miro, por un momento me asuste, creí que iba hacer algo.
— Lamento llegar tarde, pequeña. — dijo mientras escondía algo en su mano, jugaría que eso era una jeringa por el tamaño — no es nada, vámonos.
Entró a uno de los cubículos y supongo que desecho lo que tenía en la mano hace un momento, camino hasta mi y me tomo de la mano, jalandome lejos de ahí hasta llegar al gimnasio, iba abrir la puerta pero el me detuvo de golpe.
— Lo que hayas visto en el baño es un secreto entre tu y yo. — dijo, pero parecía molesto — Confió en que no dirás nada.
No dije nada y después entramos. Las siguientes horas pasaron muy tranquilas, aunque yo no me sentía muy segura cerca de este chico, algo no estaba bien, me asustaba y quería saber mas, quería saber por qué llevaba una jeringa a la escuela, ¿sería drogadicto?, eso sería lo primero que uno pensaría, o que tal vez se estuviese inyectando un medicamento.
A las doce y media la noche, el recibió una llamada y me dijo que tenía que irse de inmediato por una emergencia, por lo que salimos de la escuela y lo despedí, antes de irse me beso en la mejilla y salio corriendo por entre las calles hasta que lo perdí de vista, y después entre corriendo nuevamente a la escuela.
Al entrar busque entre la gente a cualquiera de ellos, o a Fany, a quien encontrara primero, y después visualice a Donni en la mesa de dulces.
— ¡Donni!. — llegue a el y le jale del brazo, y este se volví a verme — acompañe al bañó de hombres.
— Pero no me anda. — dijo
— ¡Vamos!.
Y al llegar a los baños, por suerte aun estaba eso en el bote de la basura de ese cubículo.
— Ian se inyectó eso antes de que yo llegará aquí, estoy segura y actuaba muy raro después. — Donni tomo la jeringa y me miro muy preocupado
Sus ojos parecían haber visto un muerto, salio corriendo de ahí y no me dijo nada mas, solamente corrió.
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