Capítulo XXXVII
-Tal vez me apunte a la universidad... No tengo nada mejor que hacer ahora que no te vigilo.
-¿Tú estás loco? ¿Se te ha olvidado ya la última vez que te encontraste con los chicos?
-Aww, te preocupas por mí. -revuelve mi pelo sonriendo. -Además es una buena escusa para tenerte cerca.
-Apenas pongas un pie allí te matará mi hermano, o mi primo, o los Blackwell... O Dustin.
-Vaya, cuánta protección tienes pequeño ángel. Pero ya no trabajo con tu padre, y él sigue queriendo matarte, así que les guste o no tendrán que aceptarme.
-No lo veo tan claro, en todo caso espera un tiempo, aún no saben nada de esto.
-¿Así que me has mantenido en secreto a tu querido vampiro?
-No te emociones, lo que hecho porque sino me habrían encerrado para siempre.
-Habría ido en tu rescate... Por cierto vamos a estar todo el día solos...
-Intenta morderme otra vez y te arranco los ojos.
{…}
Ya había pasado una semana, era un lunes bastante tranquilo, ningún vampiro se me había acercado en lo que llevaba de día, cosa que agradecía. Pero esa tranquilidad duró poco.
Estaba en la cafetería comiendo con mis amigos y aparece el conserje con un ramo de flores.
¿Pero qué mierda?
-Es de tu novio. -dice antes de irse.
Yo no tengo novio. Me remuevo incomoda ante la mirada de todos.
-Tiene una tarjeta. -señala Ash.
La abro con cuidado.
"Para el ángel más delicioso. -Isaac"
Abro los ojos sorprendida y salgo corriendo al patio para llamarle.
-¡Hola!
-¿¡Estás loco!?
-Loco de aburrimiento querida. ¿Qué cara ha puesto tu amado?
-¿¡Para qué mierda dices que eres mi novio!?
-¿Qué le dirás sino a tu amiga después de que nos encontrara en la cama?
-Le diré que Roberto las envía en agradecimiento por dejarle quedarse en casa tras una pelea con su novio.
-¿Roberto? ¿Novio? ¿Por qué me quieres cambiar de nombre y convertirme en gay?
-Porque si llega a nombrarte delante de alguien no solo te matarán a ti, ¡Yo también estaré muerta!
-Está bien, la próxima vez haré otra cosa, Roberto se despide, estoy en problemas. -cuelga antes de que pueda seguir gritándole.
-¿Hablas con tu novio?
Doy la vuelta para enfrentarme a Derek.
-A menos que vengas a hablarme sobre el pacto no quiero saber nada de ti.
-¿Por casualidad tu novio no es un vampiro, no?
Ay mierda.
-¿De qué estás hablando?
-Tienes una marca en el cuello y no recuerdo haberla hecho yo.
Llevo mi mano al lugar inconscientemente. ¿Cómo se ha dado cuenta?
-No tengo ninguna marca.
Me agarra la mano y me empuja hacia él.
-No puedes mentirme McKenzie, puedo oír tu corazón, y siempre que mientes haces algunos gestos como desviar la mirada o entrecerrar los ojos.
¿Estoy loca si digo que quiero besarle? Soy tan bipolar con este hombre, maldita sea...
-Mi corazón no va rápido porque te esté mintiendo. -digo molesta conmigo misma por lo que le voy a decir.
-¿Entonces?
-Va así de rápido porque te tengo muy cerca de mí.
Me mira sorprendido por mí respuesta, estoy tan cerca que puedo notar el suyo aumentar en velocidad.
-Siento realmente con toda mi alma interrumpir este bello momento. -habla Alek. -Pero Collin ha llamado, tiene a Isaac.
-Vamos. -responde.
-Mc, tú quédate aquí por si es otra trampa. -ordena Jacob antes de hacerlos desaparecer a todos.
Doble mierda. Definitivamente ese hombre es un suicida. ¿Tan aburrido estaba?
Salgo a correr en busca de mi hermano.
-¡Máx, necesito tu moto!
-¿Para qué?
-¡Rápido, es importante!
-¿Sabes conducirla? -pregunta dándome las llaves.
-Claro que sí.
Por supuesto que no, pero necesito transporte inmediatamente.
Después de casi matarme tres veces por el camino consigo llegar al lugar y corro hasta la habitación escondida. Abro la puerta de golpe ganándome la mirada de todos los presentes.
-Hombre, ya tardabas. -dice el secuestrado.
-¿¡Qué haces aquí!? ¡Eres un maldito suicida! -le grito sin hacer caso al resto.
-Ya te dije, me aburría, me dejé atrapar para darte un pequeño empujón y expliques de una vez lo que está pasando con nosotros.
-¿Qué está pasando aquí McKenzie?
Hijo de puta, ya me ha metido en un lío.
Camino hasta él y le doy un golpe.
-Auch.
-Enana, habla, ahora.
¿Y ahora qué? Todo los que diga empeorará las cosas.
-No tengo nada que decir.
En menos de 10 segundos Collin hizo aparecer otra silla y me ató.
-Lo podemos hacer por las buenas o por las malas.
Este hombre realmente se toma enserio esto.
-¿O qué? ¿Me vais a torturar? -le miro levantando una ceja.
Entonces se va y vuelve con unas cadenas, y no son precisamente de plata. Derek da un paso para detenerlo pero éste le para.
-Tú eliges. -me dice.
-La he estado viendo desde que salió del hospital. -habla Isaac al ver que no tengo intenciones de hacerlo. -Le dejaba notas cada día en su habitación, yo te sustituí en la cita a la que no apareciste. -mira a Derek.
-¿¡Tuviste una cita con el asesino!? -me grita.
Esto ya lo he vivido antes.
-Sí, la tuvo, y tendrías que haber visto lo preciosa que estaba, una pena que no estabas. También le hablé de los pactos y hasta estuve con ella toda la noche después de lo que le dijiste, y el día siguiente. Esa mordida de ahí es mía, yo le envié las flores y hasta la hice sonrojar más veces de lo que tú has hecho.
Trato de soltarme para pegarle una buena patada.
-¿¡Estás loca!? -grita apoyándose con ambas manos en mi silla. -¿¡Por qué nunca me dijiste nada de esto!?
-Cálmate, te estás poniendo en modo vampiro. -le miro a sus ojos ahora rojos.
-¡Responde!
-Ya no trabaja para mi padre y él me dice todo lo que vosotros os negais a contarme. Además, ya me resultaba difícil salir sola de casa, si os lo llego a decir no abría vuelto a ver la luz del sol.
-¡Podría ser otra de sus trampas!
-¡No lo es!
-¿¡Cómo puedes estar tan segura estúpida!?
-¡Porque a diferencia de tí, él siempre dice la verdad, imbécil!
Por un momento todo se queda en silencio, entonces empieza a desatarme y mira a los demás.
-Me la llevo, no me sigáis.
Dicho esto, me coge como saco de papas y camina hacia la puerta.
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