Día 30: Insomnio (+18)

Draco estaba viendo revolotear a un murciélago en lo alto del cielo en medio de la noche, sabía que era Hermione, que esperaba que él se durmiese para irse a pasear por los alrededores, el sueño no estaba de su parte, temía no volver a verla hasta el próximo año si cerraba los ojos. Existía la posibilidad de verla siempre debido a la luna de sangre, en caso de no suceder así permanecería como esclavo de los Weasley, no le gustaba la idea de permanecer como un hurón albino, pero era parte el trato, todo sería por la diversión de Fabio y Farid.

Hermione estaba comiendo insectos en su forma de murciélago, incluso esperaba encontrar algún jugoso ratón, mientras esperaba que Draco se durmiera, podría ir a arrullarlo cual bebé, algo que le resultaba demasiado cursi y aburrido. Decidió no convertirlo en un vampiro, al menos no por ahora, Malfoy tenía y debía pasar el tiempo de prueba... seguramente el enamoramiento se le pasaría en cuatro meses, después de todo él estaba fascinado por el mundo que acababa de descubrir. Estaba como un niño montando su escoba nueva por primera vez, con el tiempo la olvidaría,

Debía ser las tres de la mañana y él seguía mirándola por la ventana, ni siquiera estaba cabeceando el vidrio, ya había devorado suficientes escarabajos y estaba a punto de vomitar. Fue directo a la ventana y regresó a su forma de vampiresa. Su capa negra cubría perfectamente su vestido blanco.

— Trabajaste duro en el jardín, duerme. —lo miró a los ojos. — ¿no sientes cansancio?

— Lo estoy, aun así, temo no poder verte más, no poder tocarte y no podré oír tus respuestas luego de llamarte. — Draco no pudo resistir más, se acercó para estrecharla entre sus brazos. — Temo no poder saber qué es lo que te gusta, lo que odias y lo que te incomoda, temo no sentirte más... quiero estar por siempre a tu lado.

— Mi querido Crookshanks podrá darte mensajes de mi parte, a él pues verlo porque no se requiere mucha magia. — Hermione se permitió colocar sus manos sobre la espalda firme y fornida. — Yo podré verte, eso me es suficiente... Mi maldición siempre te traerá a mi mansión.

— No, tú amor siempre me llevará a tus brazos. — Le susurró. — Entiendo lo que estás buscando, quieres saber si yo seré capaz de esperar por ti. Lo soy, y también sé que quieres que madure un físicamente un par de años más.

Ella rio por lo que estaba escuchando, ni siquiera pasó por su cabeza él siendo más maduro, estaba perfecto físicamente. — ¿Deberíamos continuar desde donde tu padre nos interrumpió la última vez? Creo que puedo ayudarte con tu castidad.

— ¿Me quieres castigar de esa manera? Me harás adicto a ti para tenerme en la abstinencia por todo un año. — La besó, no quería hacerla sentir ofendida, quería que ella fuese la primera y única, por muy cursi que eso sonara.

Sí, ella quería hacerlo adicto a ella, no sentía deseo sexual como ser, pero sintiendo aquellos besos ardientes la hacían sentir exasperada.

—Planeo hacer que pienses solo en mí el resto del año, quiero muchas cosas —Besó su cuello

—Eres malévola.

Sabía que él temblaba y ella estaba en la misma situación, su interior debía tener telarañas, hacía más de un milenio que no lo utilizó, por ello ambos se dejaron llevar por la sensualidad del momento, Draco la condujo hasta la cama de la habitación principal, donde buscó las amarras del vestido y deshacerse de la capa. Estaba desesperado por hacerle el amor, pero temía arruinarlo y ser demasiado rápido.

—Adonis... — susurró, parecía estar realmente batallando. — No olvides que eres un mago.

Draco sonrió, usó magia no verbal para deshacerse del vestido. Hermione no se quedó atrás, empezó a quitarle la camisa, el primer botón fue terco y por lo que terminó rompiendo la prenda. Sus manos se entretuvieron en su pecho musculoso y suave. El castigo sería mutuo.

Él besó su cuello para ir bajando poco a poco hasta el seno femenino, con su lengua acarició el pezón rosa. Ella solo pudo enterrar sus delgados dedos en la cabellera rubia y gemir cuando él succionó su pezón esmerándose luego en el otro. ¿En verdad era su primera vez? Tal vez vio revistas con instrucciones, eso no podía ser natural.

No supieron cómo sucedió, pero repentinamente Draco descendió hasta sus muslos besando el interior de ellos mientras sus dedos jugaban con su intimidad, las primeras caricias que ella recibía en ese lugar secreto (antes fue usada como un objeto de satisfacción) que clamaba por la consumación del momento perfecto.

Hermione gimió furiosamente ante cada caricia. Abriendo más las piernas. Le importaba un cacahuate si Theodore y todos los sirvientes fantasmales la estaban escuchando, ese era su momento perfecto y probablemente su despedida.

Abrió los ojos para observar a Draco, estaba concentrado en ella, viéndola desnuda.

—¿Qué sucede?

—Grabando en mi memoria tu rostro, tu cuerpo — él se acostó nuevamente a su lado — Siento mucho amor por ti, no es deseo insano de complacerme, sino de complacerte... ¿Te convertirías en mi novia? —Preguntó de repente

—¿En verdad preguntas eso cuando estamos por...?

— Solo responde, Dulcinea. — estaba disfrutando del tacto de la piel, ella era mucho más pálida que él, ella era perfecta.

— Sí —Su voz apenas es audible.

Él se colocó sobre ella, acomodándose entre sus piernas, era delicioso el placer que ambos sintieron cuando sus pieles se tocaron, la fricción de la suavidad y cremosidad de ella contra la fuerte de él.

Una vez más acarició su feminidad mordisqueando su boca. Sintió las uñas de ella en su espalda, lejos de sentir dolor empezó a disfrutarlo, la vampiresa comenzó perder el control. Retiró la mano acomodándose, La besó profundamente mientras entra suavemente en ella. La sensación era placentera, el calor que lo abrazaba era como colocarse un guante caliente que lo hizo ver las estrellas, trató de calmarse o de lo contrario podría terminar en menos de un minuto. La embistió una y otra vez.

Hermione lo tomó por el cabello, él jugó con su lengua, la invasión paso de gentil, a ser más rápida y más placentera. Aquella velocidad hizo gemir mucho más, él disfrutó de la fricción de sus pieles, del aroma femenino y luego sintió los colmillos en su cuello, lejos de alejarse, dejó que ella bebiera de su sangre y lo hiciera suyo por la eternidad.

Minutos después ella lo liberó. — No te hagas ilusiones, solo he bebido un poco de ti, tardarás al menos un año en ser como yo.

Muy tarde reaccionó, por instinto terminó por morderlo, para convertirlo en un vampiro tendría que pasar varias noches disfrutando de un momento similar a ese, y tal vez en una semana el sería un vampiro, pero no tenían ese tiempo.

—No me importa esperar, puedo esperar años si con eso puedo estar junto a ti —Logró decir en medio del vaivén.

Repentinamente él rodó sobre la cama permitiéndole a Hermione llevar el control, la tomó de las caderas dirigiéndola hasta que ella lo hizo por sí sola, moviéndose voluptuosamente sobre él, Draco acarició a sus senos, su diminuta cintura, su botón observando el rostro febril de su ahora novia.

—¡Draco...! —Hermione gritó moviéndose más rápido hasta que su cuerpo se tensó como preludio del éxtasis

Draco la atrajo dándole vuelta nuevamente para aprisionarla con su cuerpo embistiéndola una y otra vez hasta que juntos alcanzaron alcanzan la cima del placer. Aquella noche de insomnio rindió frutos. 

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