Capítulo 15:Una oportunidad.
UN CHICO CUALQUIERA (P2)
Sin los obsequios que recibió el día que cumplió 18 años, su vida pudo haber resultado muy diferente.
¿Para bien o para mal? Él no sabría eso nunca.
Pero su corazón y voluntad se fortalecieron ese día.
Quizá nunca cumpliría su sueño, pero eso no era algo que pudiera cambiar. Viviría una buena vida y se esforzará por hacerla cada día un poco mejor.
Un año después, al poco tiempo de cumplir los 19, los caprichos del destino lo alcanzaron.
-¿Tachibana Makoto?
Un hombre desconocido entre los 30 años se le acercó en medio de la montaña boscosa en la que corría.
-¿Quién pregunta?
-Si que fue difícil encontrarte, ¿Sabes? Imagino nadie pensaría que estas aquí.
-¿En una colina?
-No. En un pueblo perdido como este. -el hombre le dio una apática mirada al pueblo desde su posición. -No necesitas estar en guardia, no vine a secuestrar a nadie.
El hombre le dio la espalda y descendió lentamente.
-Termina tu rutina, iré a verte después de eso.
Un encuentro anormal con un hombre desconocido.
Incapaz de mantener la concentración terminó su ruta y regresó.
El hombre no apareció por el resto del día.
.
.
A primera hora de la mañana, cuando el sol recién ilumina con sus tenues rayos, lo encontró frete a su puerta.
-Creí haberte dicho que terminaras tu rutina.
-¿Qué demonios quieres?
-¿Por qué tan agresivo, chico?
-No me agrada que un desconocido esté merodeando por mi casa.
-¿Eso es a lo que llaman "instinto de conservación"? -inhalo del cigarrillo. -Debes tenerlo... -exhalo. - si quieres mantener a ancianos y niños.
Anormalmente alterado Makoto avanzó a gran velocidad sujetándolo por el cuello de su ropa.
-Wow, que reacción.
Él estaba alterado, confundido y desconcertado, completamente ajeno al porqué de su acción.
-Es total y absolutamente inconsciente, pero están ahí, los instintos innatos.
-¡¿De qué demonios estás hablando?! -lo arrojó.
-Shh. No querrás despertar a tu familia.
-¡Tú...!
-Jajaja, me saqué la lotería.
-Bastardo loco.
-Oye, chico. Necesitas dinero, ¿Cierto? -Makoto se tensó. -De lo contrario, no estarías usando ese viejo saco de arena.
Un rotundo y pesado golpe fue frenado por el hombre con una mano.
-¿Toqué un punto sensible?
Con la mandíbula apretada mastico cada sílaba. -Lárgate.
-¿Qué tal esto? Bienes y me escuchas mientras tomas algo, yo invito.
.
.
-No puedo creer que en este lugar no haya una sola maldita cafetería.
-No estamos en Tokio, estate conforme con la maquina expendedora.
-Es fácil decir eso para un tipo de bajo mantenimiento.
-¿No tienes nada más que decir?
-Como quieras, para resumir, te ofrezco una oportunidad para ganar dinero haciendo aquello en lo que eres bueno o almenos lo eras.
-...
-¿No dices nada?
-¿En qué soy bueno, según tú?
-Peleando.
-Me niego.
-¡¿Hah?! ¿Es por el dinero? -exclamó mientras lo veía alejarse. -¡La paga es buena!
-No soy un gladiador. -expresó. -No lucharé en un ring clandestino.
-¡No es clandestino! -gritó para detenerlo, y lo logró. -Todo es legal.
-...Continúa.
-Puede sonar turbio, pero todo está según el reglamento. Es un evento privado, por eso la paga.
-¿Entretenimiento para ricos? -su desprecio fue notable.
-No es inusual. Ocurre en todos los deportes, basquetbol, futbol, tenis, tú elige. -se encogió de hombros. -Pero somos diferentes en una cosa... -sonrió. -Buscamos talento, no fama.
-¿Estas diciendo que tengo talento?
-No.
-¿Entonces por qué...?
-Este año el área de reclutamiento se limitó a Japón y cada posible candidato ya había sido explorado por alguien más.
-Que alentador, ser la última opción.
-Alégrate, eres la primera opción de mis últimas opciones. -sonrió. -Pensé, "en vez de buscar a alguien prometedor ¿Por qué no buscar a alguien que fue prometedor?"
-Y ese sería yo.
-Exacto. -respondió. -Toma mi tarjeta y llámame si te interesa. Tienes 3 días, comenzando ahora.
Y con ello se fue, dejando a un confundido y perturbado Makoto detrás de si.
Sin embargo, las cosas salieron según él lo quería. El joven lo llamó antes de terminar el plazo que fijó.
-¿Debería tomar esto como un "Acepto"? Aunque no te estoy proponiendo matrimonio.
-Dijiste que es legal. -lo ignoró.
-Sí.
-Y que me pagarían.
-También.
-Estoy dispuesto a escuchar todo lo que tengas que decir.
Sonrió. -Genial. Nos vemos en 30 minutos, mismo lugar de la última vez.
Y así fue como Makoto termino bebiendo, de nuevo, una botella de agua junto a una máquina expendedora con el bastardo sospechoso que le ofrecía dinero por pelear en un torneo supuestamente legal.
-¿Quién eres?
-¿Yo? Puedes llamarme 43 si sientes la necesidad de darme un nombre.
-Un número, ¿En serio? -se burló. - Genial, mis abuelo no tendrán a quien culpar si mi cuerpo es encontrado en medio de la nada.
-¿Hablamos de lo que nos trajo aquí?
-Adelante, te escucho.
-Por donde empezar...
El tipo tenía razón. Si que sonaba turbio, turbio como el infierno.
¡¡Era un maldito pantano!!
-¡Ah! Y puedes negarte a los favores sexuales si quieres, pero podrías tener menos patrocinadores.
¡Y una mierda! ¿"favores sexuales"?
-¡Jódete! Dijiste que me pagarían, ¡No que tendría que hacer "favores" para que lo hagan!
-No, no, la paga general está garantizada. Es solo que algunos quieren patrocinar y tiene sus propias condiciones, entonces...
-Cállate, no quiero escuchar más sobre eso.
-Ok, ok. Lo pondré en tu archivo, los mantendrá lejos.
-Bien.
-Así que... ¿Tenemos un trato?
Él lo sintió, si tomaba su mano no sería diferente de firmar un pacto con el diablo.
Pero no contaba con muchas opciones, tenía 4 hermanos y 2 ancianos en su familia.
-Lo tenemos.
.
.
Arribando a Tokio con solo una mochila y un bolso deportivo repleto el joven busco al bastardo sospechoso que afirmó lo recogería de la estación.
-¡Oye chico, por aquí! Déjame presentarte. Esta de aquí es mi asistente Serafína, Sera para abreviar.
-Soy una pasante.
-Es básicamente lo mismo.
Makoto la observó, Serafina era, tal vez, incluso más joven que él. Una muchacha notoriamente extranjera y muy hermosa.
-Solo termina las presentaciones para que podamos irnos, ¿Quieres, viejo verde?
-Uhg... ¡Solo fue un cumplido! Con 5 años más serías mayor y si yo tuviera 10 menos no habría diferencia!
-Maldito anciano pervertido.
-¡No soy un anciano!
-Viejo cuarentón.
-¡Tengo treinta y ocho!
-Parece que se llevan bien.
Con un rostro cansado, que el joven no esperaba ver en ese sujeto.
-Sera, Mako; Mako, Sera.
-Es Makoto.
-Es lo mismo.
-Encantada de conocerte, Mako...
-Makoto
-Como sea, soy Serafina Roux una "pasante" bajo la dirección de este tipo. Pasaremos algún tiempo juntos, así que llevemos bien.
-Tachibana Makoto. Lo mismo digo.
-Con las presentaciones hechas es hora de...
-De ir a comer algo.
-¿Eh? ¿Qué? No, espera...
-Sé que los jefes dejaron dinero para algunos días antes de la presentación.
-Ah, no, eso es...
-También sé el presupuesto exacto.
-...
-Y que en ciertos casos, de ser necesario, se te realizara un reembolso por el exceso.
-Maldito sea el nepotismo...
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top