Capítulo 1: La Sorpresa.
Era una apacible noche de verano y todos los miembros de la casa Sawada se encontraban disfrutando de la maravillosa y deliciosa cena que la matriarca de aquel hogar había preparado con todo su amor de madre.
- ¿A qué se debe tan deliciosa cena, mamma? - cuestionó interesado Reborn, que ahora tenía la apariencia de un niño de diez años.
Ya habían pasado unos cuantos meses desde que Tsuna rompió la maldición de los arcobaleno y estos, en su impaciencia por volver a su edad real, le dijeron a Verde que inventara alguna forma de apresurar el proceso de crecimiento, lo cual resulto en una máquina que logro que todos aumentaran unos cuantos años, pero la maquina se sobrecalentó y exploto, ahora deben esperar a que Verde repare la máquina para volverla a usar. La excusa que le dieron a Nana de porque los siete bebes ahora eran niños de la edad de Fuuta fue que tuvieron un estirón repentino, situación que como siempre la afable mujer acepto sonriente y sin preguntar.
Nana sonrió ante la pregunta -Es una celebración por las buenas calificaciones de Tsu-kun, ¡Además de una sorpresa!
Ante lo último dicho todos dejaron de comer y miraron expectantes a la mujer.
-¿Que clase de sorpresa mamma? -preguntó Reborn.
Tsuna miraba con curiosidad a su madre ¿Sería esa la razón por la que estuvo tan contenta los últimos días?
- Bueno, cuando Tsu-kun era más pequeño solíamos ir seguido de visita a mi prima favorita...
Ante la mención de aquellos días una sonrisa que rivalizaba con el sol al amanecer comenzó a formarse en el rostro del heredero Vongola.
- ... Y como ha pasado mucho desde la última vez que fuimos a visitarlos, bueno, la llame y le pregunte si ustedes podría quedarse allí para el descanso de verano y dijo que no habría ningún problema. - concluyo tan radiante como estrella Nana.
Reborn coloco su mano en la barbilla mientras reflexionaba, la idea de tomar un descanso de la tutoría y del caos que por lo general rodeaba a Tsuna, fuese por causa suya o no, sonaba tentadora. Fue entonces cuando dirigió su mirada ónix hacia su estudiante y vio aquel brillo feliz y ansioso en los siempre honestos ojos de Tsuna, el castaño le estaba suplicando con la mirada que dijera que sí. Ahora, que si lo pensaba, Tsuna si había mejorado sus calificaciones, no tanto como al tutor-asesino le gustaría, pero estaba encaminado, ya no cometía tantos errores a la hora de estudiar o hacer tarea, también había mejorado considerablemente en su entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo, lo mismo que su intuición... oh, qué diablos.
-Naturalmente Reborn-kun también irá, no es bueno que descuides tus estudios. Entonces ¿Qué dicen?
- Está bien. Si a la prima de mamma no le causa ningún inconveniente que nos hospedemos en su casa durante el descanso de verano no veo ningún otro inconveniente. - asintió el niño del fedora.
- YAY! - salto Tsuna de su silla en un arrebato de éxtasis y felicidad.
CHIU.
Disparo Reborn en dirección del castaño.
- Hiee! - exclamo Tsuna al esquivar la bala y caer sentado en su silla que debido a la fuerza con la que el castaño volvió a sentarse termino volcándose con todo y castaño hacia atrás.
- Es de mala educación saltar como desquiciado en medio de la cena, Tsuna. - reprendió mientras Leon volvía a su forma natural en las manos de su amo.
- Ok... lo shiento. - contesto Tsuna desde su extraña posición de alacrán en el suelo.
Nana sonrio divertida y complacida.
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En la residencia Shirahama todos los miembros estaban reunidos para la cena, ese día Kenichi había pedido permiso en Ryozanpaku para ir a casa pues su madre le pidió estar ahí para discutir algo que parecía realmente importante.
La cena había transcurrido en un apacible silencio y ahora se encontraban tomando una taza de té para la digestión, momento que Shirahama Saori tomo para hacer su importante anuncio.
- Muy bien, ahora que todos estámos reunidos me gustaría hacer mi anuncio, pero antes que nada, Kenichi, Honoka, ¿Recuerdan a su primo Tsunayoshi? - comentó la mujer.
El efecto fue inmediato, los rostros tanto de Kenichi como de Honoka se iluminaron de felicidad ante la mención de su primo favorito.
- Tsu-chan! ¡¿Qué pasa con Tsu-chan, mamá?! - cuestiono impaciente Honoka mientras se ponía de pie y recargaba sus manos en la mesa.
Kenichi por su parte aún estaba sentado, pero la sonrisa no dejaba su rostro, toda su atención fijada en su madre.
- Hahaha! - rio estridentemente Shirahama Mototsugu al ver la impaciencia de sus hijos - Díselos ya, Saori. Creo que van a morir por la anticipación. - bromeó el hombre mientras daba un sorbo a su té.
- Hehe, supongo que tienes razón, querido. - sonrio enternecida Saori - Me alegra saber que aún recuerdan a Tsu-kun, y si lo traigo a discusión es porque ayer me llamo Nana-chan, preguntando si podríamos hospedar a Tsu-kun para este descanso de verano, le dije que no había ningún problema, pero me alegra saber que...
- Tsu-chan va a venir! YAY! - saltó extasiada Honoka al interrumpir bruscamente a su madre.
- ¡¿Tsuna-kun vendrá de visita?! - exclamo feliz Kenichi aun sentado.
Saori suspiro derrotada y enternecida, ¿Quién diría que la mención de su pequeño sobrino fuera a causar tanta euforia?
Mototsugu siguió riendo estridentemente, feliz de que sus hijos fueran felices.
-Tsuna-kun vendrá de visita -pensó con alegría Kenichi mientras se alistaba para ir a la cama.
Imágenes de su pequeño primo, el hermanito que nunca tuvo, llegaban a su mente. Tsuna era un dos años menor que él y un año mayor que Honoka; sin embargo, pese a que ella era menor, al él ser bajito, tímido y torpe despertaba en ella el espíritu innato de toda una onne-chan.
-Hace tiempo no lo veo, apuesto a que ha crecido bastante. No puedo esperar a presentárselo a todos en Ryozanpaku y la alianza! -pensó contento Kenichi al tiempo que apagaba la luz y cerraba los ojos, el sueño rápidamente apoderándose de sus...
- ¡¿Presentárselo a todos en Ryozanpaku y la alianza?! - reaccionó de repente el castaño mientras todo los colores se le iban del rostro - ¡Lo van a matar! - se escuchó el llanto de Kenichi por toda la cuadra.
- Onii-chan, cállate! - reprendió Honoka.
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- Eeeh, así que tú y el chiquitín se irán para el descanso de verano, ¿A dónde van a ir? - pregunto Yamamoto para después meter un rollo de sushi a su boca.
Era la hora del almuerzo en Namichuu y Tsuna junto a sus amigos se movieron a la azotea para degustar sus alimentos.
- ¡¿Qué no escuchaste?! El décimo y Reborn-san van a visitar a un familiar del décimo, solo que por parte de su madre! - regaño Hayato.
- Haha, lo siento. Últimamente toda mi atención ha estado en el campamento de baseball que hará el club para el descanso de verano. - se excusó el más alto del grupo.
- Es verdad. Yamamoto ira al campamento de baseball y Reborn arreglo las cosas para que mamá, vayan a Mafia-land, de esta forma todos tendremos unas merecidas vacaciones. - comentó Tsuna tranquilo de saber que todos estarán en lugares seguros... Bueno, más o menos.
-Jūdaime... Comprendo que Reborn-san estará con usted, sin embargo, aún no me siento cómodo con el hecho de que usted esté sin ninguno de nosotros. ¿Y si se encuentra en problemas? ¡qué sucederá si lo atacan!
- Maa, maa; relájate Gokudera. Tsuna estará bien, sólo va a la casa de su tía, no estará quedándose con una familia enemiga.
- Pero...
-Gokudera-kun -llamó Tsuna -Estaré bien -aseguró -No es bueno estar tan a la defensiva todo el tiempo. Además ésta será una de las pocas veces que podamos tener unas vacaciones "normales" -al ver la reticente mirada de su guardián continuó persuadiendo -Hemos pasado por situaciones difíciles una tras otra, el relajarnos puede ser algo bueno para todos.
Yamamoto estará de campamento, onii-san entrenará con Colonnello, Lambo y el resto estarán con mamá, Mukuro se encuentra entrenando a Fran, Hibari-san... bueno, él se quedará cuidando de Nanimori, el padre de Haru la llevará a ella y Kyoko-chan a un viaje en crucero que ganó y Gokudera-kun ¿no querías seguir con tu investigación de los U
M.A? -lo vio flaquear así que continuó -El descanso es una parte importante al momento de pensar en la eficiencia.
Todos miraban a Tsuna con una sonrisa en sus rostros.
- Si lo pone así... - suspiró un derrotado Hayato.
- Haha, Tsuna 227, Gokudera 0. - contó Takeshi las veces que Tsuna había ganado una discusión contra su segundo al mando.
Kyoko y Chrome se rieron divertidas.
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- Muy bien. Primero que nada quiero agradecerles a todos por venir en tan corto tiempo. - comenzó Kenichi.
La escuela ya había terminado por ese día y Kenichi convoco a una reunión para todos los miembros de la alianza Shinpaku, le dijo a Niijima que tenía algo súper importante de que hablar con todos los miembros, el cara de alíen pensando que se trataba de noticias sobre Yomi y mandó un mensaje colectivo a todos los miembros de la alianza.
- ¿Qué es tan importante que nos has mandado llamar a todos, Kenichi-kun? - pregunto Takeda al tiempo que alzaba la mano.
Todos los miembros de la alianza, quisieran o no, estaban presentes para aquella junta, les causaba curiosidad lo que fuera que Kenichi quisiera decirles, no era muy común que el castaño discípulo del Ryozanpaku los convocara y por lo general cuando lo hacía ocurrían cosas realmente interesantes, ¡hasta Tanimoto estaba ahí!
- Me alegra que preguntes Takeda-san. La verdad es que ya hable de esto con los maestros y ellos parecieron entender, pero no sé cómo lo vayan a tomar ustedes. -
- Escúpelo de una vez, Shirahama. - hablo Kisara.
- Bueno, verán. Lo que pasa es que cuando empiece el descanso de verano mi primo, Tsunayoshi, nos vendrá a visitar, y bueno... me gustaría que mientras Tsuna-kun está en la ciudad evitáramos, ya saben, cualquier tipo de confrontación. - pidió Kenichi.
- Aah? - fue la inteligente respuesta de la mayoría de los presentes.
Miu sonrio comprensiva, esta misma situacion viviéndose esa mañana en el dojo.
- Verán, mi primo no sabe nada de artes marciales ni nada por el estilo, él es un chico sensible y algo torpe, cuando éramos niños siempre se caía, Tsuna-kun es un buen niño pero... no creo que sobreviva a alguna de nuestras... experiencias. -
- ¡¿Estas jugando?! ¡¿Solo para eso me hiciste convocar a todos?! Pensé que tendrías algo más importante que decir! - exclamo Niijima con indignación.
- ¡Esto es importante!, ¡Se trata de la vida de mi primo! - respondió Kenichi.
- O sea, lo único que quieres que hagamos es ¿Qué no peleemos ni nada por el estilo mientras este chico este aquí? - cuestiono Kisara.
- Si no es mucho pedir se los agradecería infinitamente! - exclamo Kenichi mientras se inclinaba en exactos 90 grados de manera respetuosa.
- ¿Qué dijeron los maestros del Ryozanpaku? - cuestiono Tanimoto a Miu.
- Estuvieron de acuerdo, dijeron que no sería lindo que por algún descuido el primo de Kenichi-san acabase lastimado, así que nos la llevaremos tranquila por todo el descanso de verano. - respondió honesta la rubia.
- Bueno, si los maestros del Ryozanpaku estarán inactivos por un rato supongo que nosotros tampoco tenemos mucho que hacer, por lo general solo los seguimos en sus peligrosas misiones y si no van a hacer nada, pues nada se va hacer. Está bien, Shirahama. - acepto Kisara al tiempo que se ponía de pie y salía del lugar.
- Le diré a las valkirias que mantengan un bajo perfil -aceptó Freya y salio tras Kisara.
- No te preocupes, Kenichi mi amor, le diré a todos en el barrio chino que se comporten. - dijo Renka.
Nadie más dijo nada, todos aceptaron estar en calma mientras el primo de Kenichi estuviera en la ciudad, ahora en la sala solo quedaban Tanimoto, Niijima, Miu y Kenichi.
- ¿Mi primo está condenado, verdad? - cuestiono Kenichi.
Los otros tres solo asintieron en silencio.
- A todo esto, Kenichi, este primo tuyo, ¿De dónde es? - pregunto Niijima con aire ausente, su siempre confiable smartphone en mano.
- De Nanimori.
- ¿Y se llama Tsuna...
- Tsunayoshi. Sawada Tsunayoshi. - volvió a responder - Un segundo, ¡¿Qué demonios estás haciendo?! - reacciono el castaño al tiempo que ponía su atención en el peor de sus amigos.
Miu y Tanimoto ya estaban uno a cada lado de Niijima viendo que podían descubrir de este primo, Kenichi se acercó y también se puso a esperar que apareciera algo sobre su primo, finalmente una foto de un adorable chico con antigravitatorio y revoltoso cabello de color avellana, grandes y sinceros ojos del mismo color, nariz de muñeca y boca pequeña apareció en la pantalla.
- Esta es información que logre obtener de los archivos de la escuela a la que asiste, es todo lo que pude encontrar sobre él. - informo el cara de alíen - ¿Seguro que es de tu familia? Este si esta bonito. -
En la pantalla, justo debajo de la foto, se leía...
Nombre: Sawada Tsunayoshi.
Fecha de nacimiento: 14 de octubre, 199X.
Tipo de sangre: A
Estatura: 169 cm
Peso: 58.4 kg
No tiene ninguna actividad extracurricular.
- Wow, sí que ha crecido. - se dijo Kenichi al ver la foto de su primito.
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El esperado descanso de verano había llegado, Tsuna y Reborn fueron encaminados a la estación de trenes por Nana, Bianchi, Hayato y los niños, sería un viaje de aproximadamente 5 horas y Reborn lo utilizaría para aprender lo más que pueda de estos parientes.
- Primero está el tío Mototsugu. - comenzó Tsuna - Creo que tú y él se van llevar muy bien, lo podrías describir como un aficionado a las armas, mamá me dijo que ganó un concurso de tiro al blanco el año pasado. -
- Entonces, quizás no sea un aficionado.
- Si, ahora que lo mencionas seguramente se ha dedicado más ello de lo que recuerdo. - dijo Tsuna - Luego está la tía Saori, que es la prima de mamá, es una mujer muy amable y razonable.
- Es bueno saber que hay alguien cuerdo en la familia.
- Finalmente están Kenichi-nii y Honoka-chan. - continuó Tsuna decidiendo ignorar el comentario de su tutor - Kenichi-nii es tranquilo, le gusta leer, cuando éramos niños nos llevaba a Honoka-chan y a mí a cazar escarabajos y nos leía historias antes de dormir; Honoka-chan por su parte es más activa, siempre actuó como una hermana mayor.
- ¿Es mayor que tú? - cuestionó Reborn.
-¿Eh? No, Honoka-chan es un año menor que yo pero, en aquel entonces, era más alta que yo supongo que eso fue un factor clave para que se comportara así.
- Hmm.
- Me asombra que no hayas hecho ninguna clase de loca investigación, ya sabes, investigar sus cuentas bancarias o expedientes médicos. -
- Lo hice. - cortó Reborn - Pero es interesante escucharte hablar de alguien tan afablemente.
Tsuna se sonrojo un poco ante lo dicho por su tutor.
El resto del viaje hablaron de trivialidades, ninguno mencionando nada sobre la mafia.
- ¡Ya se tardó ese maldito tren! - gritó Honoka mientras se cruzaba de brazos y no dejaba de mover su pierna de arriba hacia abajo en impaciencia.
- Solo han pasado cinco minutos, Honoka. -intentó calmar a su hermana.
- Espero que no se hayan perdido, hace mucho que Tsu-kun no viene a visitarnos y su acompañante nunca ha venido a esta ciudad. - comento preocupada Saori.
- Descuida, amor. Tal vez fueron al baño. - añadió Mototsugu.
- A todo esto, mamá, ¿Quién es la persona que acompaña a Tsuna-kun? - interrogo Kenichi.
- Nana-chan me dijo que era su tutor, creo que se llama Reborn. - respondió Saori a su hijo mayor.
-¿Qué clase de nombre es ese?
- ¡Veo una mopa de pelo castaño! - rugió Honoka al tiempo que se ponía en pie y apunta al frente.
La familia Shirahama reaccionó al instante y voltearon en la dirección que la chica apuntaba.
Acercándose a ellos estaba un adorable chico de antigravitatorio y revuelto cabello castaño, sus ojos grandes y sinceros expresaban la felicidad de ver sus rostros.
- Tsu-chan! - chillo Honoka al tiempo que corría a encontrar a su primo y lo atrapaba en un abrazo de oso.
- Es bueno verte, Honoka-chan. - dijo Tsuna mientras abrazaba, y cargaba, a su prima.
Honoka soltó a Tsuna y se deslizo hacia el suelo, fue entonces que la chica se dio cuenta de que su primo le sacaba media cabeza de altura.
- Eeh! Tsu-chan es más alto que yo! - exclamo.
Tsuna solo sonrio.
Los demás miembros de la familia Shirahama ya se había acercado a saludar al recién llegado.
- Has crecido mucho, Tsu-kun. - señalo Saori al tiempo que abrazaba a su sobrino.
- Bienvenido, Tsunayoshi. - saludo Mototsugu con una palmada en el hombro al muchacho mientras su esposa aun le abrazaba.
Cuando Saori por fin soltó a Tsuna fue el turno de Kenichi de abrazarlo.
- Es bueno verte. - saludo Kenichi.
Tsuna solo apretó el abrazo feliz de volver a ver a su primera figura fraternal.
- Ara, Tsu-kun, ¿No se suponía que tu tutor vendría contigo? - pregunto Saori cuando Kenichi soltó al menor.
Un carraspeo llamo la atención de todos y dirigieron su atención hacia abajo, ahí un niño de unos diez años que usaba un traje sastre negro, ¡a mitad del verano!, y un sombrero de fedora.
- Ciaossu, soy Reborn el tutor de Tsuna. Es un placer conocerlos -se presentó el pequeño.
- Tsu-kun... este es... - Saori no encontraba las palabras adecuadas.
Mototsugu, Kenichi y Honoka no estaban mejor que su madre.
-jejeje -rio nervioso -Créanlo o no, él es mi tutor.
- Disculpen mi apariencia. Hasta hace poco estuve realmente enfermo, a punto de morir a decir verdad, mi apariencia actual es consecuencia de aquella enfermedad, pero ahora, gracias a Tsuna, todo está mejor, mi enfermedad ha pasado y dentro de poco recuperare mi apariencia normal, un muy brillante científico está trabajando en ello. - explico Reborn con una verdad a medias.
- Oh, Dios. ¿Y ya está mejor? ¿Necesita de alguna medicina? - interrogo preocupada Saori.
- En lo absoluto, señora Saori, mi salud ha vuelto a ser tan buena como la de un toro. - tranquilizo el tutor-asesino - Oh, por cierto, este es mi compañero, Leon. - presento Reborn a su camaleón - Espero que no le molesten los camaleones. -
- Por supuesto que no. - sonrio Saori.
- Jamás había visto un camaleón como ese. - dijo Kenichi mientras observaba curioso a Leon.
- Bueno, ya que nuestros huéspedes están aquí, vayamos a casa. - propuso Mototsugu.
Todos asintieron.
El viaje al hogar de los Shirahama fue corto entre conversaciones y anécdotas.
-Ésta será su habitación -habló Saori mientras abría la puerta - Lamento no tener más espacio Reborn-kun. Pero como Tsu-kun vino de vacaciones Kenichi se quedará aquí en lugar del dojo.
-No tiene que disculparse tía, en Nanimori, también compartimos habitación.
- ¿Dojo? - pregunto Tsuna.
- ¿No se los dije? - apareció Kenichi detrás de su madre - Desde hace un tiempo estudio artes marciales en un dojo local, es pequeño y algo viejo, pero los maestros son geniales.
- Y también esta Miuu~ -cantó Honoka mientras caminaba por el pasillo.
-¡Cállate!
- Eso suena interesante. -comentó Reborn con una sonrisa ladina.
Tsuna volteo a ver a su tutor con miedo en los ojos.
-Si quieren, podemos ir de visita. Dudo que a los maestros les moleste.
- No creo que sea necesa...
- Por supuesto que nos gustaría dar un vistazo. - interrumpió Reborn.
Tsuna ya estaba al borde de las lágrimas.
-¡Yo también quiero ir! -reapareció Honoka.
-¿Qué dices mamá? -preguntó Kenichi.
- No lo sé. Tsu-kun y Reborn-kun acaban de llegar, deben estar cansados por el viaje.
Tsuna miro a su tía como si fuese una santa, una luz de esperanza...
- No hay problema alguno, estuvimos durmiendo la mayor parte del viaje, además estuvimos sentados durante bastante tiempo, sería bueno caminar un poco.
...rayo de esperanza que fue vilmente destruido por Reborn.
-Si ese es el caso, supongo que sería bueno para Tsu-kun familiarizarse con los alrededores.
-Tengo un muy mal presentimiento -lloró Tsuna en su interior cuando su intuición le pateo el hígado.
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La puerta de entrada al dojo era inmensa, descomunal, ¡Ridículamente grande!
-Sip, definitivamente un muy mal presentimiento -pensó Tsuna en su interior mientras un ligero tono azul decoraba su rostro.
-Ryozanpaku... uhm, ¿Dónde he escuchado ese nombre antes?
-Este es el lugar. -señaló Kenichi mientras recarga una de sus manos en la inmensa puerta, fue entonces que con una facilidad aterradora el aparentemente delgado estudiante de preparatoria abrió la enorme entrada.
Tanto Tsuna como Reborn estaban sorprendidos por la facilidad con la que Kenichi abrió.
- El lugar es algo aterrador. -comentó Honoka mientras tomaba a Tsuna por el brazo - Pero la gente de aquí es buena y cálida.
Tsuna miro a su prima cuyos ojos estaban brillando. Honoka soltó a Tsuna y entro corriendo al dojo, adelantando por mucho a su hermano mayor. Tsuna y Reborn fueron con más calma.
-Reborn, este sitio...
-Sí, está lleno de trampas. -completó el tutor la idea de su alumno.
-Alguien nos observa. - añadió Tsuna.
- Muy bien, Tsuna. Ya estas aprendiendo.
Ambos susurraban su conversación apenas moviendo los labios. Shigure, quién estaba oculta vigilando a los recién llegados, tuvo problemas para leer sus labios y saber exactamente que decían.
- ¡Miu-san, ya llegué!
Honoka fue la primera en ingresar, se quitó sus zapatos mientras corría y sí que estos estaban mal acomodados.
-Como Lambo -pensó divertido Tsuna, este se agacho y acomodo los zapatos de su prima.
- Bienvenido, Kenichi-sa- oh! Los trajiste! - exclamo una voz femenina.
Tsuna y Reborn dirigieron su atención a la recién llegada y fueron recibidos por una guapa muchacha de largo cabello rubio y vibrantes ojos azules, sus atributos muy bien desarrollados... Tsuna no pudo evitar sonrojarse al ver a la chica.
-Como Adelheid...
- Tsuna-kun, Reborn-san, ella es Furinji Miu, nieta del venerable anciano maestro de este lugar, también es mi compañera de clases en la escuela.
-Es un verdadero placer -saludó la muchacha mientras hacia una educada reverencia.
- Mi nombre es Sawada Tsunayoshi y él es Reborn, gracias por cuidar de mi primo. - imitó Tsuna las acciones de la chica.
- Ciaossu.
-Oh, ¿es tu hermanito?
-No, él...
-Soy el tutor de Dame-Tsuna.
- Su... ¿Tutor? -le dirigió una mirada desconcertada a Kenichi.
- Por lo visto estuvo enfermo hasta hace poco y por eso tiene esa apariencia. -explicó Kenichi susurrando en la oreja de Miu.
-¡Oh! ¿Se encuentra bien? Aquí en Ryozanpaku tenemos dos buenos terapeutas. -propuso Miu verdaderamente preocupada por Reborn.
- No hay problema señorita, ahora todo está bajo control. - tranquilizó Reborn.
-¿Dónde están mis modales? Pasen, por favor, traeré algo de té -señaló Miu mientras daba espacio para que Tsuna y Reborn entraran a la casa principal -Kenichi-san, llama a los demás.
- Honoka entro poco antes, debe estar con Apachai-san. - informo Kenichi a la rubia.
-Furinji, Furinji... Yo conozco ese apellido, pero ¿De dónde? -se reclamaba Reborn.
-Ya regreso chicos, iré a ver a Honoka.
- Sabes, Kenichi - llamó Reborn al muchacho - Tu hermana tiene razón, esa señorita es muy guapa, con razón estudias artes marciales. -
- Reborn-san! - bufo Kenichi con la cara tan roja como cereza, y no sabiendo que decir para defender su honor el chico decidió que era mejor salir de ahí mientras pudiera.
- Haha, tu primo es muy divertido. - rio ligeramente mientras jugaba con Leon.
Tsuna solo negó en silencio, una sonrisa comprensiva en su rostro.
De repente Tsuna y Reborn detuvieron todo lo que estaban haciendo, ¿Por qué? Porque, de la nada, una hermosa mujer de largo cabello negro amarrado en una coleta, de inexpresivos ojos tan sinceros como los de un niño y cuya ropa era demasiado pequeña para aquellas curvas de infarto, apareció frente a ellos, sentada en perfecta seiza. Tsuna ni siquiera reacciono, simplemente le devolvió la curiosa mirada a la mujer frente a él, intentando pasar por alto lo poco que le cubrían sus ropas, pero él sabía que esta persona era la que hacía un momento los había estado vigilando.
- Kosaka... Shigure.
-¿Disculpe? -Tsuna no comprendía.
- Tsuna, no seas grosero, la señorita se está presentando.
Shigure asintió en silencio, dándole así la razón.
- Ah, sí! Mi nombre es Sawada Tsunayoshi, soy primo de Kenichi, mucho gusto -se apresuró a decir el castaño.
-Ciaossu, yo soy Reborn, el tutor de Tsuna.
Shigure nuevamente asintió en silencio.
La maestra de las armas observó en silencio a los dos frente a ella, el más pequeño que usaba un sombrero tenía un aura oscura, el brillo en aquellos ojos onix no era el de alguien que hubiese tenido una vida sencilla, ese aparentemente niño olía a sangre y muerte, pero aun así había algo en el que le decía a Shigure que no era un enemigo, por ahora.
El otro, el primo de Kenichi, tenía un brillo diferente en los ojos, aunque Shigure no estaba segura del todo.
Reborn por su lado también estudiaba a la dama frente a él, para empezar era hábil en infiltración, la katana en su espalda y su perfecta postura la delataban como una experimentada peleadora, no tenía ninguna clase de falta en su defensa.
- Ah, Shigure-san. Apachai-san y Honoka-chan te han estado buscando. - informo la rubia mientras ponía una taza de té frente a Tsuna.
La silenciosa dama volvió a asentir en... bueno, silencio y salio de la sala en el parpadeo con el que apareció.
- Esa era la maestra Kosaka Shigure, su especialidad son las espadas y las armas. - explicaba Kenichi - Es callada y algo misteriosa, pero es una persona muy amable.
-¿No qué iba por Honoka?
En esta ocasión fue Tsuna el que asintió en silencio, Reborn seguía sintiendo que algo se le escapaba de su aguda mente.
- ¡¿Dónde está el mocoso?! - exclamo una estridente y rasposa voz.
- Sakaki-dono, no grites. Asustaras a nuestra visita. - reprendió una voz calma y profunda.
- Sakaki-kun esta emocionado por conocer al precioso sobrino de nuestro adorable discípulo. - dijo en tono burlón una voz con un curioso acento.
- Apapa! Que emoción! - chillo otra voz.
Los ojos de Tsuna se abrieron desmesuradamente cuando los propietarios de las voces entraron a la sala.
El más alto de ello tenia piel morena y usaba lo que el futuro jefe de la mafia identifico como accesorios que usan los peleadores de Muay Thai, el que le seguía en estatura parecía un militar mal encarado, tenía una cicatriz sobre el puente de su nariz, el siguiente usaba ropa más tradicional, sus pupilas eran casi transparentes, el último de los hombres era el más bajo, usaba ropas chinas y un sombrero que ocultaba sus ojos de la vista, pero lo que realmente asusto a Tsuna fue el aura que estos individuos irradiaban, el aire del cuarto se volvió más pesado, se sentía más pequeño de lo usual, como la primera vez que se encontró con Xanxus, la única diferencia era que estas personas no tenían una pistola cargada apuntando a su frente, Honoka iba colgada del hombro del moreno alto y la señorita Shigure entro junto al hombre de pupilas claras.
- Ooh, es más alto de lo que pensé. - comento el hombre de la cicatriz en la nariz.
-Aunque aún soy el más bajo de mis amigos.
- Es un placer conocerte. - saludo el que tenía las pupilas casi transparentes.
- Bienvenido! Apa-apa! - chillo emocionado el alto moreno.
- Es un jovencito muy apuesto. - escuchó Tuna mascullar el hombre más pequeño.
- Maestros. - llamo Kenichi - Este es mi primo, Sawada Tsunayoshi, el pequeño a su lado es su tutor, Reborn-san. - presento Shirahama, cada uno de los susodichos inclino respetuosamente la cabeza cuando sus respectivos nombres fueron mencionados.
- Sawada Tsunayoshi, un placer conocerlos. - saludo Tsuna con toda la calma que pudo.
- Ciaossu. - saludo Reborn.
- Tsuna-kun, estos son mis maestros. - comenzó a presentar de nuevo Kenichi - Ya conociste a la maestra Shigure. - la susodicha asintió - Estos son: el tranquilo y calculador, todo un artista, destacándose en caligrafía, escultura, artes japonesas tradicionales, poeta, actor y médico, el maestro filosofo del jiujitsu, el maestro Koetsuji Akisame - presento Kenichi al hombre con pupilas demasiado claras - A pesar de su apariencia y descomunal fuerza, este hombre tiene el corazón de un caballero, amante de los niños y protector del inocente, "El maestro Karateka del centésimo Dan"...
-¿Existe ese dan? -pensó Tsuna.
- ... Sakaki Shio! - presentó Kenichi al hombre de la cicatriz - Alto y fornido, pero con el corazón de un niño, además cuenta con la maravillosa habilidad de entender a los animales! el "Dios de la muerte del Muay Thai", Apachai Hopachai! -
- APA! - exclamo el hombre alto y moreno, Honoka, que estaba colgada de su hombro, grito junto con él.
- Adicto a las mujeres hermosas! - continuo Kenichi - Amoroso padre y hermano! El Maestro de la perversión y la fotografías eróticas!...
-¿Ah? -se dijo Tsuna en su interior.
- ..."El mejor maestro en las artes marciales chinas"...
-Conozco a alguien que refutaría eso - pensó divertido Reborn mientras le daba otro sorbo a su té.
- Ma Kensei! -
- Maa, maa, Kenichi, nos haces sonrojar. - señalo algo avergonzado Sakaki.
- Haha, Kenichi-kun, las adulaciones no harán que tu entrenamiento sea más fácil. - rio alagado Akisame.
- Está bien, Ken-chan, te daré un cupón de comida gratis en el restaurante de mi primo. -oferto un sonrojado Ma mientras le daba a su discípulo un cupón.
- Apapa! Kenichi nos admira! - exclamo Apachai.
- Ho, ho, ho. - una risa de santa claus, profunda y amigable, se escuchó a espaldas de Tsuna.
El futuro jefe del bajo mundo sintió como todos los bellos de su cuerpo se erizaban ante la fuerza de la mirada del hombre que estaba a sus espaldas, esa sensación se asemejaba a la primera vez que se encontró cara a cara con su ancestro, Giotto.
- Abuelo, bienvenido. - Miu se inclinó de manera respetuosa, Kenichi la imitó.
Tsuna y Reborn se giraron para encarar al recién llegado y... era enorme, su yukata verde olivo le llegaba hasta los tobillos, los músculos se le marcaban a través de la tela, su cabello rubio era abundante y largo, lo mismo que su barba. Tsuna no pudo evitar abrir un poco su pequeña boca en asombro.
-Tsuna-kun, este es el venerable anciano y gran maestro del Ryozanpaku, también es el propietario del lugar y abuelo de Miu-san, es experto en todo tipo de artes marciales y el hombre más poderoso de este mundo, Furinji Hayato. -
-¡Furinji Hayato! -algo hizo click en la mente de Reborn, todo lo que no había logrado recordar golpeándolo, ya recordó porque el nombre Ryozanpaku se le hacía familiar, lo mismo que el apellido Furinji. Lentamente una peligrosa sonrisita se formó en sus labios.
Tsuna sintió un escalofrió recorrer su espalda y sus ojos se fijaron rápidamente en su tutor.
-¿Re-reborn? -el mal presentimiento del castaño había vuelto el triple de fuerte.
- Gran mastro, él es mi primo Tsuna y su tutor, Reborn. - presento Kenichi, la mención de su nombre devolviendo a Tsuna a la realidad.
- Un gusto, señor. - inclino Tsuna respetuosamente su cabeza.
- ¡Ciaossu! -saludó demasiado entusiasta Reborn.
- Ooh, que tutor tan joven. -comentó casual el venerable anciano mientras jugaba con su barba - Apuesto a que se trata de uno de esos genios.
- No me gusta presumir, pero como negar la verdad. -intentó ser humilde Reborn.
Palabra clave, intentó.
- A todo esto, algunos nombres me suenan familiares. - siguió hablando Reborn -Koetsuji Akisame-san, ¿no es usted el escritor de Historia de Japón: el arte de nuestro pasado?
- ¿Qué no es ese el libro que me hiciste leer para mi examen el mes pasado? -interrogó Tsuna.
- Oh, ¿Han leído mi libro? - Akisame estaba agradablemente sorprendido de que las mentes jóvenes entendieran su trabajo.
-Utilizo varios de sus escritos durante las tutorías de Tsuna, su forma es concisa y fácil de seguir, además es usted realmente detallista en cuanto a fechas y formas, las ilustraciones de sus escritos también son muy bellas.
- Un amigo mio también es fan de su trabajo, debe tener al menos cinco libros suyos -añadió Tsuna recordando a Hayato.
De alguna manera los nervios de Tsuna se fueron calmando, estas personas a pesar de su obvia fuerza, eran amables y se veía que se querían como una familia, eso fue suficiente para Tsuna, pero el notorio interés de Reborn no hacía nada por tranquilizarle.
- Umm, dime muchacho. - de repente Ma Kensei estaba justo al lado de Tsuna, palpando su brazo izquierdo, como examinándolo - ¿Haces algún tipo de ejercicio?
- ¿Huir de abusivos y los perros cuenta? - interrumpió Reborn a su alumno, dejándolo con la respuesta en la boca.
-¡Reborn! -reprendió un avergonzado Tsuna.
- ¿Así que solo corres? - la pregunta esta vez vino de Akisame, quién estaba detrás de Tsuna, examinando su espalda.
- Eeh, sí. Por lo general.
Akisame y Ma compartieron una mirada.
Sakaki vio la interacción entre sus colegas y luego dirigió su atención a los dos invitados, todos habían sentido algo extraño en cuanto al tutor, su postura no tenía aperturas y su mirada era penetrante. Pero el verdaderamente interesante era el primo de Kenichi, por lo general las personas saltaban de terror al ver por primera vez a los maestros del Ryozanpaku, pero este pequeño y aparentemente frágil chico había resistido la intensidad en sus miradas, la presión de sus auras y ahora estaba charlando cómodamente como si nada, y esos ojos, esos grandes ojos abellána que parecían brillar dorado cuando la luz del sol los golpeaba tenían una luz madura digna de un general de los viejos tiempos.
Todos los maestros pensaban lo mismo.
Entonces al venerable anciano se le ocurrió una idea.
- Na, Ken-chan. - llamo el mayor de todos los presentes - ¿Por qué no le damos a Tsuna-kun y Reborn-chan una demostración de tus habilidades? - propuso.
- Esa es una excelente idea, gran maestro! - aceptó feliz Kenichi de mostrar a su primo lo fuerte que se había vuelto.
- No hay necesidad, no quisiera ser una molestia. - hablo Tsuna.
Reborn seguía procesando algo en su cabeza en silencio así que no dio opinión al respecto. Tsuna empezaba a preocuparse en serio.
- No es molestia alguna, Tsunayoshi-kun. A nosotros nos encantaría maravillarte con un poco del mundo de las artes marciales. - calmo Akisame.
- Oh, vamos! Te va a encantar, Tsu-chan! - aplico algo de presión Honoka.
Tsuna miro a sus primos y vio la emoción en sus rostros, no podía romper esa ilusión.
- Bueno, supongo que si no es molestia. - al final Tsuna dio su brazo a torcer.
- Muy bien, vamos todos al dojo! Ken-chan, ve a cambiarte! Miu, tu también! -instruyó Ma mientras se ponía en pie.
- Disculpe, Miu-san. - llamo Reborn a la rubia mientras iban caminando por el pasillo - Podría decirme ¿Dónde está el baño? -
Tsuna detuvo en seco sus pasos, ¿Por qué Reborn quería estar a solas?
- Es por todo este pasillo, luego va hacia la izquierda y hasta el fondo. - indico Miu al del fedora.
- Gracias. - respondió el tutor mientras empezaba a caminar el sendero indicado.
-Reborn.
- Tranquilo, Tsuna. No voy a romper nada.
-No te creo nada -pensó Tsuna acusador, pero aun así lo dejó ser y siguió a Honoka hacia el dojo.
Una vez estuvo solo Reborn le dijo a Leon que se transformara en teléfono y marco un más que familiar número.
- Hey. - habló Reborn cuando la persona al otro lado de la línea contestó -No te vas a creer donde estoy vacacionando.
- Tsuna y los demás ya habían llegado al dojo, el futuro jefe mafioso se sentó junto a su prima.
-Será alucinante, Tsu-chan! - prometió Honoka.
Fue entonces cuando Kenichi y Miu entraron al dojo, las ropas casuales que usaban hace un momento cambiadas por obis personalizados que por lo visto representaban el tipo de artes marciales que los dos practicaban.
- Recuerden, esta es solo una demostración. -recordó Akisame - Miu te hablo a ti.
La susodicha asintió.
- Tomen posiciones... ¡Comiencen! -indico el maestro filósofo.
El movimiento fue tan rápido que de haber parpadeado Tsuna se lo hubiese perdido. Miu pareció dar un paso hacia adelante, pero en verdad dio un salto y llego hasta donde estaba Kenichi en menos de una milésima de segundo, Kenichi puso sus brazos frente a él en forma de cruz para bloquear el golpe, luego uso uno de sus brazos para poder atapara a Miu, pero esta se deslizo y siguió atacando y atacando, Kenichi por su lado se dedicaba a esquivar y defenderse lo mejor posible.
Tsuna no se atrevió a parpadear, su primo y aquella señorita se movían como balas, el joven castaño seguía lo mejor que podía los movimientos de ambos, sin darse cuenta estaba conteniendo su respiración mientras la tormenta de golpes, patadas y saltos dibujaban una bella y letal danza, Tsuna se sentía hechizado, los movimientos eran tan fluidos como un rio y la fuerza que ambos luchadores mostraban era harmoniosa y casi palpable.
- ¿Por qué Kenichi no ataca a Miu? - pregunto Reborn apareciendo de repente.
Pero Tsuna estaba tan ensimismado en la letal danza frente a él que ni lo noto.
- Me temo que Kenichi en su nobleza y moral, ha decidido que no golpeara a ninguna mujer, ni siquiera cuando esta está a punto de matarlo. - respondió Akisame no despegando la vista de la pelea.
- Eeh. - fue la inteligente respuesta de Reborn.
-Shirahama Kenichi, el discípulo más fuerte de la historia ¿Eh? -fue el pensamiento que circulaba la mente de Reborn.
En la pelea Miu logro impactar una fuerte patada en el costado derecho de Kenichi y le mando volando hacia atrás haciendo que saliera del dojo rompiendo una pared e impactando contra el suelo del patio.
- Onii-chan! -chillo Honoka.
Tsuna miro asombrado cada uno de los movimientos tanto de Miu como de Kenichi, la danza había concluido y el joven castaño por fin se permitió parpadear y respirar.
Lo que Tsuna no sabía era que el gran maestro le estuvo observando durante todo aquel tiempo, Furinji Hayato observo como Tsuna seguía con ojo entrenado los movimientos de su nieta y su discípulo, pero lo que más le llamo la atención fue el característico brillo que obtuvieron dichos ojos y el filo en ellos, el venerable anciano sonreía curioso, sin duda había encontrado a otro individuo interesante.
Mientras todos estaban intentando arrancar a Kenichi de las garras del shinigami que siempre parecía estar cerca de él, Tsuna aún estaba sentado, quieto, intentando calmar toda la adrenalina que recorría su interior, las imágenes de la reciente pelea pasándose una y otra vez en su cabeza, su intuición le decía que corriera y se ocultara, que ese lugar era peligroso, pero no podía moverse. Reborn noto esto y no culpaba a su alumno para nada, después de todo estaban en Ryozanpaku, el lugar donde los más grandes y poderosos maestros de artes marciales se reúnen, ya Fon le había comentado de los miembros de dicho grupo, sin embargo Reborn no había puesto la debida atención en aquel tiempo y tuvo problemas para recordar, esta era una oportunidad dorada para Tsuna y, por supuesto, para Neo Vongola.
Kenichi ya había vuelto de seguir la luz del paraíso y junto con los maestros volvieron a entrar al dojo.
- ¿Qué te pareció, Tsuna-kun? - llamo Kenichi.
Tsuna reacciono ante la mención de su nombre con un saltito y le dio toda su atención a su primo, sudor decoraba su frente.
- Intenso. - respondió honesto el castaño menor.
- Na, Tsuna-kun - llamo el anciano maestro del Ryozanpaku, otra idea formándose en su mente. - Ya que te vas a quedar por aquí todo el descanso de verano, ¿Te gustaría ser un discípulo temporal aquí en Ryozanpaku? - cuestiono realmente interesado el enorme anciano.
Eso definitivamente engancho la atención de todos los presentes.
A Kenichi y a Honoka se les fue el alma al suelo, Reborn sonrio complacido, por lo visto no tendría que meter su cuchara, Miu miro asombrada a su abuelo, los miraron al mayor entendiendo su intención y Tsuna miro al enorme hombre con una mezcla de incertidumbre y ansiedad, sus pupilas contraídas.
- B-bueno, yo...
- Claro que acepta. - interrumpió Reborn.
-Eh... - exclamo Tsuna.
- Entonces que así sea, el entrenamiento comienza mañana. Como será un discípulo temporal solo le cobraremos la mitad de la inscripción - aceptó el anciano la respuesta del de fedora.
- ¿Eeh? - volvió a exclamar escandalizado Tsuna.
- Perfecto -concordo Reborn.
- ¡¡¿Eeeeeeeeeeh?!! -exclamaron escandalizados Tsuna, Kenichi y Honoka.
Mientras, en sus respectivos lugares vacacionales, todos los guardianes y amigos cercanos de cierto castaño futuro jefe de la mafia sintieron un escalofrió recorrer sus espaldas.
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