❛ 77 . 2 ❜

U N P L A N N E D
setenta y siete
❀̸
𝓟esadilla
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Fui un tonto al jugar
según las reglas. ❞

The Winner Takes It All.

21 DE JUNIO, 2019
23:48 pm.


❪ ❛ JEON JEONGGUK ❜ ❫


Vacié todo mi estómago dentro del vatér, sintiendo como a pesar de que ya no había nada más en mi estómago, la sensación de repulsión no cesaba. Las arcadas provocaron que mi garganta se contrajera y el nauseabundo malestar permaneció ahí. Mierda, mierda, mierda. ¿Qué carajos había pasado? ¿Qué...? Volví a sentir cómo mi estómago se revolvía violentamente cuando el primer recuerdo de esta noche me golpeó con brutalidad.

  
"¿De verdad no hay ninguna posibilidad de que entres y compartamos un trago?" Me preguntó Chaeyeon. "¿Por los viejos tiempos?"


No.
Dije que no.


Recordaba decir que no, lo recordaba claramente, entonces, ¿cómo carajos terminé así?

  
"Tal vez en otra ocasión". Rechacé su propuesta de la manera más cortés que vi posible. No me interesaba pasar tiempo con ella, quería largarme de ahí.

 
Y Haye estaba en mi mente en ese momento.
Quería ir con Haye.
Debía estar con Haye.

 
¿Por que no estaba con ella? ¡Maldita sea! ¿Por qué no...? Mierda, la sensación de repugnancia siguió dándome vueltas en la cabeza. Volví a inclinarme sobre el inodoro y sin ningún esfuerzo, las incontenibles y repulsivas náuseas hicieron lo suyo.


¿Qué había hecho...?
¿Qué carajos había hecho?

 
—¿Jeongguk...? —escuché débilmente la voz de Taehyung. Esto no estaba bien, algo estaba mal conmigo, ¿cómo podía escucharlo tan condenadamente lejos cuando se encontraba justo a mi lado. Todo parecía confuso y distorsionado en mi mente incluso ahora—. Jeongguk, oye, mírame...

  
Y una mierda. Sentí su mano en mi espalda y mi reacción instintiva fue la de apartarlo de mí con ferocidad, no me importó que todo en mi cabeza diera vueltas al hacerlo, ahora mismo no lo quería cerca. ¿Por qué tuve que venir con él? ¿Por qué volví a buscarlo? ¿Por qué...? Necesitaba salir de aquí.

  
Taehyung gruñó involuntariamente, golpeándose fuerte con la pared a su espalda. —¿Qué te...? ¿Qué demonios te pasa, eh? Sólo trato de ayudarte—me reprochó.

   
Pero lo ignoré, mi mente era un espacio turbulento ahora mismo, todo se sentía mal y si se acercaba un poco más, iba a lanzar toda mi mierda sobre él. Y no tanto porque quisiera lastimarlo, sino porque quería lastimarme. Merecía eso. Merecía peor que eso, porque sólo había una cosa que no era confusa en mi cabeza, y eso era la certeza de que no había nada que pudiera hacer para remediar esto. Y no podía aceptarlo. No.


—¡Vete al carajo! No quiero que te...¡Que te apartes, maldita sea! —espeté con brusquedad cuando Taehyung volvió a hacer el ademán de acercarse, con un aborrecimiento y cólera que me hicieron desconocer mi propia voz.


A pesar de mi violento rechazo, él no se inmutó, simplemente me sostuvo mientras trataba patéticamente de ponerme de pie.

 
Todo el diminuto cuarto se inclinó hacia a un lado cuando alcé la cabeza, mi visión se puso borrosa y sentí que no me podía mi cuerpo. Taehyung rodeó mi cintura con su brazo y me mantuvo con dificultad sobre mis dos pies.


—Puedes maldecirme todo lo que quieras, no me iré a ningún lado —sostuvo sin inmutarse, él estaba envidiablemente tranquilo, no era justo—. Voy a llevarte a la habitación, vas descansar y te sentirás mejor...¿crees que puedas caminar? —me preguntó apenas, arrastrando sus palabras y tambaleándose ligeramente a mi lado, dejando en evidencia que en realidad su estado no era mucho mejor que él mío.


No le respondí, no podía, de pronto sentía que si decía una palabra más, iba a ponerme a llorar. Era patético, pero no me importaba. La realidad finalmente se estaba abriendo paso y con eso, el peso de las consecuencias de mis actos cayó sobre mis hombros. Sentí un fuerte dolor en el pecho e inevitablemente el agobiante nudo en mi garganta trató de disolverse en lágrimas. No quería pensar, no quería recordar porque al hacerlo todo se reduciría a un solo desenlace: Haye no iba a perdonarme.


—Oye —Taehyung me sentó en los pies de la cama y se puso en cuclillas frente a mí. Perdí el enfoque por un instante, pero él me obligó a mirarlo. Ni siquiera estaba seguro de cómo carajos llegamos a la habitación—. Oye, sólo escúchame...

  
No quería seguir escuchándolo repetir una y otra vez que todo estaba bien, no quería escuchar esa mierda con la cual estaba tratando de convencerme y convencerse. Nada de esto estaba bien. Y que él tratara de persuadirme de lo contrario era cruel.


—¡Taehyung! —escuché la voz de Aera desde el otro lado de la puerta, alarmada y angustiada—. ¿Quieres decirme qué demonios está ocurriendo? —insistió ella, golpeando incansablemente la superficie de madera— ¿Puedes abrir ya la maldita puerta? ¿Qué está pasando? ¡Contéstame! ¿Jeongguk está bien?


¿Bien?

 
—¡Estará bien! —replicó Taehyung, ignorando las demandas de Aera—. Lo estarás —repitió, dirigiéndose a mí esta vez—. Sólo tienes que recordar y todo va a estar bien, ¿puedes...recordar algo? ¿Sabes qué pasó?

  
—¡Llamaré a Haye entonces! —advirtió Aera, y con la simple mención de su nombre, yo sentí que volvían las ganas de vomitar—. ¡Le diré que Jeongguk está aquí!


No preguntó, simplemente nos avisó y eso fue suficiente para hacer que Taehyung se pusiera de pie y corriera a la puerta.

    
¿Qué demonios esperaba?
¿Que Aera solo aceptara su vaga respuesta?
¿Que no hiciera preguntas?

 
Como si esta noche no hubiera sido suficiente manifiesto de nuestra mala fortuna.

  
Taehyung no quería abrir, desde luego que no quería que su hermanita viera el estado en el que nos encontrábamos, pero al no tener muchas otras opciones, cedió. Taehyung no estaba tan mal, yo sí. Y la horrorizada expresión que puso Aera el verme no fue más que un despiadado recordatorio de que no solamente me encontraba destruido por dentro.

 
—Por Dios —jadeó ella, desconcertada, acercándose a mí con una inmediatez que me mareó—. ¿Qué diablos fue lo que pasó? ¿Quién demonios te hizo esto?

 
Sabía de lo que hablaba, era una de las pocas cosas que no estaban confusas en mi cabeza. No estaba en mi mejor estado cuando ocurrió, pero pude haberme defendido...no lo hice. No quise hacerlo. Cuando recibí el primer golpe, se sintió bien. Estaba asqueado de mí mismo, necesitaba ser lastimado, castigado, o la mierda que fuera, quería eso, lo merecía, pero cuando acabó, no fue suficiente.

 
—Ajuste de cuentas —respondió Taehyung—. Jeongguk tuvo un altercado con un tipo hace unos meses. No sé cómo, pero se enteró de que Jeongguk estaría en la fiesta y envió a sus amigos a hacer el trabajo sucio.

 
—¿Dentro de la fiesta?

 
Taehyung sacudió la cabeza. —No, lo estaban esperando afuera, en el estacionamiento.

    
No esperaba que ese hijo de puta se quedara de brazos cruzados después de no haber podido poner cargos en mi contra, pero había estado tan preocupado de que no lastimara a Haye que me olvidé que una vez ya me había tirado a sus matones encima. No era que me importara en realidad, el dolor físico era insignificante comparado con lo demás.


—Debiste llevarlo con un médico —lo regañó Aera, inspeccionando mis heridas detenidamente—. Puede sufrir alguna contusión, por amor de Dios, lo oí vomitar, ¿cómo se te ocurre traerlo aquí en lugar de llevarlo a un hospital? ¿Y por qué demonios a ninguna de los dos se le ocurrió llamar a Haye? La pobre está a punto de perder la cabeza...


—No la llames —le ordenó Taehyung—. No aún, Jeongguk no puede...


—Sí puedo —disentí. Tenía que hablar con ella, ahora.


—Jeongguk...


—Sólo...por favor, dame mi celular —volví a pedirle a Taehyung por millonésima vez—. Necesito hablar con ella. Dámelo.


Tenía que hablar con Haye,
tenía que verla.

 
—Taehyung —advertí—. Que me des mi maldito teléfono.


—¿Quieres...parar ya? ¿Qué demonios pretendes decirle, huh? —cuestionó severamente, perdiendo la paciencia—. Estás confundido, ni siquiera sabes lo que dices, sólo vas a preocuparla más, sólo...deja que yo me encargue de ella.


No.

  
¿Cómo mierda no podía entender que no iba a sentirme mejor hasta que la viera? Lo necesitaba, maldita sea, necesitaba explicarle. Me estaba volviendo loco. No sabía qué diablos hacer, no podía pensar, mi mente era un lugar tortuoso, me sentía enfermo...me costaba respirar, mis manos no dejaban de temblar y el ritmo en cual latía mi corazón no podía ser normal. Y no iba a dejar de sentirme así hasta poder verla.


—¿Qué sucede? —Aera se dirigió a Taehyung—. ¿Por qué no quieres que hable con ella? ¿Qué está pasando?


Taehyung no quería que hablara con Haye porque pensaba que estaba equivocado, él creía que estaba confundido, que estaba viendo cosas...y yo quería creerlo también, pero no.


No podía recordar con claridad, pero había ciertas cosas que permanecían presentes en mi mente, recuerdos extremadamente difusos pero reales.


—¿Vas a decirme qué está pasando? —reiteró Aera con dureza—. ¿Y puedes explicarme qué diablos significa esto? —exigió ella, señalando la evidente marca borrosa de labial en el cuello de la camiseta de Taehyung.


No "marca",
"marcas".


No estaba en condiciones de detenerme en detalles como esos, estaba demasiado desorientado y ofuscado, y lo había pasado por alto hasta ahora...al igual que Taehyung. Él había estado demasiado preocupado por mí como para enfocarse en él. Y tal vez había sido para mejor, porque su expresión de horror y perplejidad al ver su reflejo en el espejo, y percatarse de que esa no era la única marca en él, debió de ser la misma expresión en mi rostro al despertarme en esa habitación. Sentí su dolor, lo había experimentado...y fue lo más horrible que había sentido.


Taehyung se acercó al espejo y miró como la piel de su cuello se encontraba cubierta con esos pequeños y coloridos hematomas que nada tenían que ver con golpes. Entonces su rostro se puso de un pálido enfermizo y por un instante, no supo qué decir. De ese mismo modo me sentía yo. Enfermo, confundido y asqueado de mí mismo.


Mierda —musitó Aera con estupor, sacudiendo su cabeza—. ¿Qué fue lo que hicieron?


—Nada —replicó Taehyung de inmediato, con una seguridad forzada, delatándolo el temblor en su voz...su negación de aceptar la realidad fue inconfundible—. No hicimos nada, nosotros nunca haríamos...no podríamos...bebimos algo —hizo memoria abruptamente, pestañeando muchas veces como si eso le ayudara a recordar mejor, y ojalá fuera así de sencillo—. O tal vez comimos, no lo sé, no recuerdo...


—No puede ser —dijo Aera con ese tono incrédulo de voz que simplemente logró hacernos sentir peor que porquería—. Por favor, dime que no hablas en serio.

  
—¿Acaso parece que estoy bromeando? gruñó entre dientes.

  
—¿Estás diciéndome entonces que los dos fueron tan imprudentes como para ir a un sitio como ese y aceptar tragos de personas que no han visto en su puta vida? ¿Cómo es posible...? ¿Qué es lo que tienen en la cabeza? —vociferó indignada—. Tú hablaste con Haye, ella me lo contó —se volvió hacia mí—. Le dijiste que estaban listos y que regresarían a casa, ¿qué pasó?


Lo estábamos.
No, yo lo estaba.


Podía recordar eso. Rechacé la propuesta de Chaeyeon, le dije que tenía que estar en otro lugar y después de despedirme fui al estacionamiento, Haye me escribió entonces y hablamos. Ella me avisó que ya estaba en casa y yo le dije que estaría de regreso pronto, que tan sólo estaba esperando a que Taehyung solucionara su asunto y luego nos iríamos. Ese era el maldito plan.


Apoyé mis codos en mis rodillas y escondí mi rostro entre mis manos. No podía creer que esto estuviera pasando, era como una maldita pesadilla. No soportaba estar en mi cuerpo, no quería estar en mi cabeza, sentía que todo estaba tan jodido que no podía ser real. ¿Cómo lo había estropeado todo en tan poco tiempo? ¿Cómo...?


Estaba feliz, recordaba lo contento que estaba mientras hablaba con Haye. Recordaba nuestra conversación, los mensajes, y lo feliz que estaba de poder regresar con ella más pronto de lo que esperaba. ¿Por qué lo demás no estaba así de claro?

 
—¿Hablaste con Haye? —me preguntó Taehyung—. ¿Te acuerdas de algo de eso?


—Fue antes de entrar a buscarte —escupí, sintiendo que me llenaba de coraje. Resentir a Taehyung por esto no iba a solucionar nada, sabía eso, pero era un desastre emocional por dentro y no tenía ni puta idea de cómo lidiar con esto.


—¿Antes de ir a buscarlo? ¿Y no se suponía que estarían juntos? —inquirió Aera.


—Nos pidieron nuestros celulares en la entrada, yo...los dos pensamos que era raro —no, pensamos que nada bueno podía estar pasando allí adentro y teníamos malditamente la razón—. Jeongguk no quiso entrar así que le dije que esperara en el auto.


—¿Y entraste tú solo?


—Estaba ahí por una razón, no podía irme sin hablar con Kang antes, es quien me da un maldito trabajo, ¿de acuerdo? —replicó Taehyung a la defensiva—. No pensé que...mierda —graznó con frustración, tirando inconscientemente de su pelo—. No recuerdo haber bebido más de un vaso.


—¿Un vaso de qué?


—De Absi...absen...absenta, no estoy seguro, Kang me pidió lo mismo que él, pero...


—Te emborrachaste —suspiró Aera, llevándose una mano a la frente como si no pudiera creerlo—. ¿Tú bebiste lo mismo? —me cuestionó a mí esta vez.


—No me emborraché —contradijo Taehyung—. ¿Quién diablos se emborracha con un vaso?


—¿Un vaso?


—No bebimos más que eso. Es imposible que esa mierda nos pegara tan fuerte. Fue algo más, tuvo que ser algo más...

     
Porque si no era así, entonces todo esto no tendría justificación.


Las marcas de labial en su camiseta...y lo que yo hice, lo que decían que hice, simplemente no...carajo, ni siquiera era capaz de pensar en ello. Queríamos a alguien a quien culpar, pero...tal vez no había nadie, sólo nosotros. No. Había algo más, tenía que haberlo. Volví a sentir la repentina acidez de la bilis ascender por mi garganta y por un segundo consideré arrastrarme de regreso al baño.


—¿Tú te acuerdas, verdad? No bebimos más que eso —me preguntó Taehyung, desesperado porque confirmara su versión.

   
Él no mentía,
yo recordaba lo mismo.

    
Taehyung se estaba tardando en llegar, estuve más de treinta minutos en el coche esperándolo, por eso decidí entrar. Recordaba que el ambiente era una mierda. Adentro el aire se sentía denso y caliente, estaba muy caluroso y sentí una especie de pesadez intangible en cuanto puse un pie en el interior. No era muy tarde, pero todos actuaban como si llevaran horas ahí. Las personas en el lugar parecía que no tenían sangre sino que alcohol en las maldita venas, pero estaban perfectamente bien con ello. A mí me resultó sofocante.

    
También podía recordar encontrar a Chaeyeon antes de encontrar a Taehyung, fue ella quien de hecho me llevó con él. Taehyung estaba animado y no parecía tener intención de irse, podía recordar que eso me molestó, pensé que el verme lo haría despedirse de inmediato del tal Kang Joon, pero no. Y el sujeto ese parecía ser la clase de persona que no aceptaba un "no" por respuesta, era de esos que hablaban y hablaban hasta que terminabas cediendo sólo para que cerraran la maldita boca.

  
"Vamos, no puedes quedarte ahí mirando, toma un trago. Uno al menos".

   
Me dijo cuando Taehyung me aseguró que terminaría su vaso y podríamos irnos. Dije que no. Una, dos, tres, cuatro veces...pero me rendí la quinta vez. Ese fue mi error. Debí seguir firme, maldita sea, pero...fue un miserable vaso, uno. Taehyung tenía razón, ¿quién se emborrachaba con un vaso? No tenía sentido, no...

 
—Ni siquiera recuerdo haberme bebido todo el vaso —le di la razón a Taehyung—. Tal vez pusieron algo en el...

 
—El absenta puede llegar a tener una graduación de casi noventa grados —me interrumpió Aera con...¿lástima? Sí, definitivamente eso fue, como quien no quiere quitarte esa última gota de esperanza, pero tiene que hacerlo—. No hay forma más fácil de embriagarse que bebiendo esa basura.


Dijo, y la carga de mis hombros se volvió imposiblemente más pesada.


—No digas eso —pidió Taehyung en un hilo de voz, asimilando las terribles implicaciones de las palabras de su hermana—. Sé que no fue sólo eso, lo sé, porque yo nunca haría...—se atragantó con sus palabras—. Yo nunca traicionaría a Dani. Yo no...y Jeongguk tampoco, no.

    
Taehyung se había pasado media vida enamorado de esa chica, había sido fiel a sus sentimientos por ella incluso cuando no existía nada entre ellos. Y yo había esperado tanto por Haye, tanto...y ella lo era todo, la única que mis ojos veían. No había forma de que nos arriesgáramos a perder eso.


—Dame mi celular —le exigí a Taehyung, no queriendo pensar en lo que Aera acababa de decir, no quería pensar en nada...quería a Haye, sólo la quería a ella—. No te lo pediré otra vez.


—Yo me encargaré de hablar con ella —intervino Aera, mirándome con una compasión y lástima que sólo sirvieron para aumentar mi tormento—. Si te ve así, sólo vas a preocuparla.


—No va a creerte —me opuse—. Lo que sea que le digas, no va a importarle, querrá verme.


—¿Y qué le dirás?


La verdad —repliqué, sintiendo un asfixiante nudo en la garganta.


—¿Y cuál es la verdad, hm? —inquirió Aera, alzando una de sus cejas—. ¿La sabes? Porque mañana es "el día", es su día, Jeongguk. Se ha esforzado durante meses, y si tú dices la cosa incorrecta...


—Aera —la cortó Taehyung—. Ya...basta, no lo estás haciendo más fácil.


—¿Más fácil? Pues lamento decírselos, chicos, pero esto no se volverá más fácil. ¿O de verdad piensan que las chicas estarán bien con esto?

 
—No hicimos nada —sostuvo Taehyung, como si quisiera convencerse a sí mismo más que a ella—. Al menos nada que quisiéramos, yo...no recuerdo nada de esto —señaló esas marcas—. Pero me conozco, sé que nunca traicionaría a Dani...

 
Y yo nunca traicionaría a Haye. Nunca. Ella significaba el mundo para mí. No quería a nadie más, no pensaba en nadie más. Ella era la dueña de mi corazón, de mi cuerpo, de mi jodido alma. Le pertenecía entero. Jamás haría nada que pusiera en peligro lo nuestro, yo creía eso, necesitaba creerlo. Quería creer que era incapaz de lastimarla, quería creer que ni siquiera ebrio podría poner en riesgo lo que teníamos ¿cómo podría? Ella siempre estaba en mi cabeza, y su felicidad y la confianza que tenía en mí lo significaban todo para mí. Había dejado todo lo demás en el pasado, quien era, las cosas que quería...sepulté esa parte de mí. Escogí a Haye como la persona con quien quería compartir mi vida y nunca, ni por un segundo, lamenté esa decisión, porque la amaba, la amaba tanto, y no necesitaba a nadie más. Esa era mi más grande certeza. No veía a nadie más, no deseaba a nadie más, pero...carajo, Chaeyeon estaba a mi lado cuando desperté en esa asquerosa habitación.

   
Y no podía recordar cómo, maldita sea, acabamos ahí.

   
Quería recordar, tanto como me asustaba hacerlo porque si no lo hacía...entonces tenía que creer en lo que ella dijo. Y me negaba a hacer eso.


No sentía una mierda por Chaeyeon, volver a verla no provocó absolutamente nada en mí, el reencontrarnos no significó nada, no tuve alguna epifanía, no lamenté el haber terminado lo nuestro en el pasado y en el momento que nos despedimos, me olvidé de ella. Y si no hubiera regresado a buscar a Taehyung a ese miserable lugar, nunca habría vuelto a pensar en ella.


Pero tuve que regresar.


Recordaba que ella se quedó cerca mientras esperaba a que Taehyung terminara su asunto, y fue amable, Chaeyeon siempre lo era, todos decían que era encantadora, y tal vez así era, pero yo estaba demasiado ocupado pensando en mañana y en todo el asunto de la audición de Haye como para prestarle mucha atención. Recordaba eso, al igual que recordaba que lo que sea que estuviéramos bebiendo, comenzó a hacerle afecto a ella antes que a mí.

 
Podía recordar también el pensar que estaba mucho más habladora y desinhibida de como yo la recordaba, se reía mucho y se veía exageradamente feliz, pero no me causó mayor cuidado, la gente cambia, pensé, ahora entendía que sólo estaba ebria, o al menos comenzaba a estarlo.


Cuando me puse de pie, empecé a sentirme mal; ese recuerdo se volvía más claro ahora. No estaba seguro de sobre qué hablábamos, pero Chaeyeon hizo un comentario que me incomodó. Se me acercó demasiado y mi primer instinto fue el de ponerme de pie, creando distancia entre nosotros. Todo se me revolvió en ese momento. Chaeyeon se rió cuando me tambaleé en mi lugar.

  
"Tranquilo". Dijo divertida. "Sabes que soy inofensiva".

  
Eso creía yo, pero ella pasó de aparentemente estar contenta por mí al haber encontrado a mi persona, a cuestionar el porqué de mi decisión. Ella tenía mucho que decir sobre un tema que no le competía en lo absoluto. Y quería decirle que cerrara la boca porque me estaba mareando, su parloteo sin sentido no hacía más que empeorar mi estado. Sentía que no podía seguirle el maldito ritmo, era como si todo dentro de mí se sintiera pesado, hasta mis pensamientos.


"¿De verdad crees que tú, tú especialmente, nunca volverás a desear a otra chica en toda tu vida?" Preguntó con tono burlón, evidenciando incredulidad.


Ella hablaba y hablaba, pero en mi memoria había sólo pequeños fragmentos de la basura que decía. Yo no recordaba qué carajos respondí a eso, sólo recordaba sentir que si no me sostenía de algo, iba a caerme.


Lo siguiente era negro, con apenas fugaces recuerdos de mis sentidos muy afectados por el alcohol en mi sangre, luego...negro otra vez.


"¿Dices entonces que...incluso si tú y yo nos gustáramos, no podríamos hacer nada al respecto?" Pude volver a escuchar claramente su voz en mi cabeza cuando traté de hacer memoria.


Ella insinuó creer que yo tenía interés en ella, no lo hacía, no podía pensar en una razón por la que siquiera pudiese pensar eso, no estaba siguiendo nada de lo que decía, tampoco traté de hacerle entender que no tenía ni puta idea de lo que hablaba, y seguramente ella esperaba otra respuesta de mi parte, pero me estaba sintiendo tan como la mierda que me vi en la obligación de hacérselo saber.

 
"Disculpa, no..." Arrastré las palabras, tallando mis ojos cuando comencé a verlo todo borroso. "Lo siento, tengo que irme...ahora, uhh, ¿dónde está Taehyung?no...no me siento nada bien".

  
Nunca me había sentido así. Había estado borracho antes, pero no así. Una vez borracho pude conducir hasta el departamento de Seulgi y llegar completamente ileso, pero después de beber esa mierda, ni siquiera podía mantener los ojos abiertos.

  
"De acuerdo, lo siento...lo lamento, me estoy deteniendo ahora". Contestó Chaeyeon en un tono bromista, enseñando sus manos en señal de rendición, creyendo que estaba jodidamente jugando con ella. "Ya no diré nada más al respecto".

 
No me importaban una mierda sus insinuaciones, no era eso lo que me tenía mal, pero ahora entendía que estaba pidiéndole ayuda a alguien que estaba igual de jodida que yo.

 
"No es...¿qué tenía ese trago?". Le pregunté, sintiendo como me estaba costando un trabajo exagerado hasta el solo modular.

 
"Uhm". Ella sonrió, no dejaba de sonreír. "Pues...no lo sé...wow." Jadeó sorprendida, sosteniéndome torpemente cuando de golpe perdí el equilibrio. "¿Aún no llevas bien lo de beber alcohol, eh? Parece que se te subió a la cabeza".

  
"¿Puedes...? ¿Puedes traer a Taehyung?". Balbuceé, perdiendo por completo el enfoque. Ella me agarró con sus dos brazos y pestañeé inútilmente tratando de aclarar mi visión, mis párpados pesaban. "¿Dondé...? ¿A dónde se fue?"


"Espera, creo...creo que necesitas sentarte, en serio no te ves nada bien". Señaló lo obvio, ayudándome a sostenerme de pie. "Cuidado, sostente de mí. Ven conmigo".

 
Y eso era todo, todo lo demás que podía recordar no eran más que muy breves fragmentos que no tenían ningún puto sentido.


—Sólo...díganles lo que ocurrió —sugirió Aera, porque era lo correcto por hacer, sabía eso, pero...demonios.

  
—¿Y luego qué, huh? —cuestionó Taehyung en un hilo de voz—. No van a perdonarnos.

 
No.
Y eso iba a matarme.


—No saben qué fue lo que pasó, no eran conscientes de lo que hacían, tal vez...ellas entiendan.


Taehyung sacudió violentamente su cabeza, resoplando con una frustración que se igualaba a la mía. —Ni siquiera tú crees eso...


—Taehyung.


—¿Qué se supone que le diga? ¿Que me emborraché y que no recuerdo cómo mierda acabé de este modo? ¿Tú...maldita sea, de verdad piensas que el haberme emborrachado es una buena excusa?


Aera no dijo nada, tampoco yo, porque él no estaba equivocado. Culpar al alcohol no iba a solucionar una mierda, emborracharte no te daba un pase libre para cometer esta clase de errores. Y mientras más lo pensaba...más me odiaba.

  
—¿Y entonces? —presionó Aera—. ¿Qué harán? ¿Les dirán que fue en contra de su voluntad? ¿Que pusieron algo en sus vasos? ¿Mentirán?

  
¿Mentir? ¿Era realmente una mentira? Tal vez esa era la verdad, porque ninguno de los dos creía ser capaz de hacer algo así de deshonesto, sin embargo...maldita sea, no teníamos cómo diablos probarlo, no cuando todo indicaba lo contrario.

 
"Estás mintiendo". Acusé a Chaeyeon en cuanto recuperé un atisbo de mi consciencia. No reconocía la habitación, no reconocía...nada. Y mi cabeza dolía como mil infiernos. No entendía nada.

    
Sólo podía pensar en que todo era un error, que ella estaba confundida, que nada había ocurrido, que todo tenía una explicación. Ella y yo...no. Ni siquiera podía concebir la idea, ella tenía que estar mintiendo.


"¿Disculpa?" Cuestionó ofendida, con un tono de voz que hizo que mi cabeza doliera aún más. "¿Ahora soy mentirosa?"

   
"No me acuerdo de nada". Declaré con el corazón latiéndome en los oídos y con una angustia que no había experimentado antes. Apreté el puente de mi nariz, luchando contra mis propios malestares físicos para poder incorporarme. Tenía que recordar...entonces todo se aclararía y podría volver a respirar, pensé.

 
"Que conveniente". Bufó Chaeyeon, poniéndose de pie, apresurándose en recoger sus cosas. Carajo, ¿por qué sus cosas estaban en el...? No, no, no. "Tú me besaste primero, así que no te hagas el inocente". Escupió molesta y yo negué con mi cabeza. No era cierto, yo no haría eso, nunca, no había forma. "Por Dios, sigues siendo el mismo idiota".

  
"Tú me trajiste aquí". Acusé, recordando vagamente ese acontecimiento. Yo me sentía mal y ella dijo que debía recostarme, eso era todo. Nunca le besé, no podría, no había forma de que hubiese sacado a Haye de mi cabeza.


" ¿Ahora me estás culpando?" Inquirió indignada, boquiabierta. "Te emborrachas y te olvidas de tu noviecita, ¿y es mi culpa? Yo no te obligué a meterte en la cama conmi..."

 
"No digas...cierra la boca". Advertí, sintiendo como mi estómago se revolvía violentamente con sus palabras.

  
"¿Qué? ¿Acaso te sientes culpable?" Presionó, mirándome con incredulidad. "Muy bien, finge no recordar si eso te hace sentir mejor, pero yo sé la verdad...y en el fondo, tú también la sabes".


No estaba plenamente consciente en ese momento y no conseguí retener más de esa conversación, pero ella no se retractó, se defendió, dijo lo que tenía que decir, se quitó mi maldita camiseta y me la tiró en la cara. "Así que, adelante, corre con tu chica ahora. Ve y actúa como si fueras tan inocente. Siento lástima por ella, la verdad, debió saber que esto era por lo que firmaba en realidad cuando decidió quedarse contigo".


Había querido mandarla al diablo, obligarla a decirme la verdad, pero...¿Podría Chaeyeon haber mentido con algo como eso? ¿Por qué lo haría...? ¿Qué carajos conseguiría...? ¿Y si no...? ¿Por que ella querría joderme la vida de esta manera?

 
No tenía ni puta idea de cómo iba a hablar sobre esto con Haye, pero sí sabía que no iba a mentirle. Ella me conocía, sabía quien era, conocía mi corazón, y tal vez era ingenuo, o demasiado iluso, pero quería creer que ella confiaría en mí. Necesitaba creer que tendría una oportunidad para remediar esto. Sólo...tenía que recordar.

   
No tenía otro maldito plan, tampoco tuve de tiempo de pensar en algo más porque Dani llegó. Y el jodido infierno se desató.


La primera piedra golpeando la ventana de la habitación de Taehyung fue la cosa que me trajo de vuelta al presente. El inesperado golpe resonó en toda la habitación y nos exaltó a los tres. ¿Qué mierda? Por un segundo temí que esos matones hijos de puta nos hubieran seguido hasta acá para seguir jodiéndome, pero entonces otra piedra golpeó la ventana y se escuchó un auto estacionarse.

    
Taehyung corrió hasta la ventana, apartó las cortinas y cuando vio lo que ocurría, fue como si su alma hubiera abandonado su cuerpo. No dijo nada, él simplemente bajó corriendo al primer piso.


Aera se apresuró a la ventana y su rostro, al igual que el de Taehyung, se desfiguró con la sorpresa. ¿Qué demonios? Me puse de pie, luchando contra el doloroso palpitar de mi cabeza y la inestabilidad de mis piernas.


—Es Dani —dijo Aera, agarrándome del brazo—. Y creo que vi el auto de Jimin.


Escuché a la distancia como dos puertas de un auto se cerraban, seguido de la voz de Jimin...y de Haye. Y esta vez fueron mi corazón y mi alma los que cayeron a mis pies.


—Espera, ten cuidado —se alarmó Aera cuando me precipité hasta la puerta—. Por Dios, cuidado, déjame ayudarte.


Dejé de prestar atención al dolor que recorría mi cuerpo, ignoré el ardor en mi rostro, la sensación de que mi cabeza estaba a punto de estallar, y como mi cuerpo se sentía como si me hubiese pasado un maldito camión por encima, ignoré todo y me enfoqué sólo en el hecho de que Haye estaba aquí. Podía reconocer su voz, a pesar de mi estado, sabía que no confundiría su voz. Y si Haye se encontraba aquí, tenía que ir con ella.

    
Sabía que Aera quería ayudar, pero al escuchar el tumulto que se desataba afuera, me zafé de su agarre y bajé corriendo las escaleras. Las barandillas fueron lo único que me impidió caerme cuando mi visión volvió a nublarse. Parpadeé rápidamente para intentar enfocar mejor, pero seguí avanzando hasta poder ver con mis propios ojos lo que estaba ocurriendo.


Todo era un maldito caos.

  
No tenía ni puta idea de lo que estaba ocurriendo, pero ya no estaba seguro de querer saber. Me tambaleé sobre mis pies cuando dejé de caminar y tuve que sostenerme del umbral de la puerta para no caerme. Me sentía como la mierda, pero esa era la menor de mis preocupaciones ahora, porque Haye sí estaba aquí.


Sentí mi corazón oprimirse dentro de mi pecho cuando ella advirtió mi presencia. Mis ojos se detuvieron en los de ella, al igual que lo suyos en mí, pero...cuando la vi ahí, no pude acercarme.


No estaba seguro de lo mal que me veía, pero por la forma en la que sus ojos se alzaron consternados, pude suponer que muy mal. Tuve la impresión de que quiso correr hasta donde yo estaba, pero sí lo hacía, entonces tenía que soltar a Dani.


—¡Te odio! —gritó Dani, tratando de liberarse del agarre de Haye y sacudiendo lejos la mano de Jimin en cuanto este trató de sujetarla—. Maldito seas, te odio...te odio tanto —escupió mientras su cabello se pegaba a su rostro, con las lágrimas cayendo desenfrenadamente por sus mejillas.


Taehyung parecía temer acercarse a ella, tal vez temía empeorar la situación, pero cuando Dani golpeó la puerta de su auto con su pie, una y otra vez, entonces ya no le importó. Él corrió hacia ella y justo cuando Haye no pudo sostenerla más, él la estrechó entre sus brazos, apartándola del coche para que no pudiera lastimarse a sí misma con los golpes. Dani continuó gritando que lo odiaba.

 
—Por favor, por favor, detentele rogó Taehyung mientras ella luchaba por zafarse de su agarre—. Por favor, mi amor, ¿qué estás haciendo? —preguntó tan angustiado como confundido, tratando de abrazarla con mayor firmeza para calmar lo que sea que ella estuviera sintiendo.


Estaba seguro de que ninguno de nosotros entendía una mierda, pero temí lo peor.


—Suéltame...¡suéltame! —chilló Dani, empujando a Taehyung lejos de ella, con su pecho subiendo y bajando a un ritmo anormal. Ella se veía tan enojada, tan llena de rabia a pesar de no poder dejar de llorar y sollozar. Se veía...rota, y nunca la había visto así—. Nunca me vuelvas a tocar —advirtió, intentado detener su llanto desconsolado.


—Dani —imploró Taehyung, evidentemente herido por sus palabras—. ¿Por qué estás...?


—Mentirososollozó Dani en un hilo de voz, pasando el dorso de su mano por su nariz entre respiraciones entrecortadas, como si llevara horas llorando—. Mentiroso, puedo...puedo verlo tan claro ahora. Y te odio porque te creía...te creía, maldito seas.


Su voz se quebró y yo sentí un nudo en el estómago al ver como el sufrimiento de Dani impactaba en Haye. Mi corazón dolió porque esto estaba a punto de volverse aún peor. No iba a soportar lastimarla de esa manera. ¿Y si ya lo sabía? Mierda, Dani sabía ¿cómo...? ¿Por qué lo sabía?


Pero no eres distinto al resto de los hombres, no eres...¡no me toques! —espetó fríamente, rechazando cualquier intento de Taehyung por acercarse a ella.


Él no se rindió. —Dani...cariño, por favor, no entiendo, ¿puedes...? ¿Puedes explicarme?


Entendía su confusión, esto no tenía sentido, lo que pasó...ella no podía saberlo, pensé, pero entonces Dani, sin decir ninguna otra palabra, desbloqueó su celular y con manos temblorosas, expuso su pantalla frente a los ojos de Taehyung. Nadie, además de Taehyung, pudo ver que había ahí, pero lo que sea que hubiese en el teléfono, hizo que él inmediatamente negara con su cabeza.


—No, no...Dani, eso no es...no hice nada, realmente no hice nada —dijo él con un tono de desesperación que hizo que mi corazón se encogiera. Mierda.

  
No importaba lo que dijera, Dani no iba a cambiar de parecer, fue lo primero que pensé cuando vi como los ojos de ella se detenían en el cuello de su camisa. Eso sólo rompió más su corazón.


—No, no es lo que tú...puedo explicártelo, de verdad puedo explicártelo —le rogó, esta vez era él quien se encontraba al borde del llanto—. Yo no quería...


—Se acabó —sentenció ella, pronunciando aquellas palabras en un hilo de voz en lo que quitaba el anillo de su dedo y lo lanzaba al suelo—. Se acabó, ¿entiendes?


—Escúchame...


—Y ten, quédatelo de recuerdo —escupió ella, tirando su teléfono a los pies de Taehyung.


Carajo.


La primera en correr detrás de Dani al ver como se apresuraba en subirse a su coche, fue Haye. Y no porque se preocupara por ella más que Taehyung sino porque por un instante, él fue incapaz de hacer algo más que mantenerse ahí de pie.


—No, no, Dani que ni se te ocurra, no puedes conducir así —le suplicó Haye, golpeando la ventana de la puerta del conductor, pero Dani encendió el motor—. Dani, vamos...por favor.

 
—Yo te llevaré, sal de ahí —Jimin ofreció la solución más segura, tratando de forzar la puerta del auto—. Dani, bájate ya, es peligroso...


—Déjame ir contigo —sugirió Haye al ver que Dani no estaba cediendo, pero de ninguna jodida manera se iba a subir a ese coche—. Dani, no te vayas así. ¡Dani!

 
El auto arrancó y Taehyung se apresuró hacia el suyo, deteniéndose solo un momento para recoger el anillo que Dani había arrojado.  No era sensato ni seguro que Taehyung fuera tras de ella, pero sabía que no había forma de que lo detuviéramos.


Yo ni siquiera me sentía capaz de hablar o de moverme ahora mismo, por eso Aera se dirigió a Jimin para ir en busca de Taehyung. Por supuesto que estaba preocupada, pero no podía ayudarla ahora. No podía ayudar a nadie.


¿Haye iba a odiarme del mismo modo?


Eso era lo único en mi cabeza, y ese miedo me petrificó a tal punto de que cuando Haye finalmente corrió hacia mí, abrazándome por la cintura, yo no pude corresponderle.


Sentí su calidez, su mejilla presionándose tiernamente en mi pecho, y quise llorar. No podía perderla.


—Estaba tan preocupada —musitó, enterrando su rostro en mi pecho como si no pudiera estar lo suficientemente cerca de mí—. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién te hizo esto?


Ella se apartó lo suficiente para ver mi rostro, con sus preciosos ojos aún brillando con lágrimas contenidas.


—¿Estuviste aquí todo el tiempo? —inquirió, sosteniendo con mucho cuidado mi magullado rostro entre sus manos—. Te llamé muchísimas veces. Santo cielo, mira como estás. ¿Te duele mucho? No te ves nada bien, creo que deberíamos ir al hospital...


—Estoy bien, no me duele —mentí, tomando su mano entre las mías—. Lo siento.


¿Fue ese idiota verdad? —adivinó ella, con toda su atención en mí—. ¿Él te hizo esto?

 
Asentí, sólo asentí, no quería hablar de eso, no me importaban ese imbécil ni sus matones, sólo quería ser honesto con ella. Y suplicar por su perdón.


—¿Cuál es su maldito problema? —maldijo Haye, reflejando la frustración en su rostro—. Teníamos un trato, ¿por qué...?


—Está bien, estoy bien, oye —acuné su rostro entre mis manos y presioné mi frente en la suya, sintiendo que el corazón me latía dolorosamente en el pecho ante el tortuoso pensamiento de que ella no me permitiera volver a tocarla—. Eso no es importante.


—¿Cómo puedes decir eso? Mira como estás. Jeongguk, ¿te has visto en el espejo? ¿Viste la herida en tu...?


—Estoy bien —repetí—. Sólo necesitaba verte.


—Bueno, aquí estoy, pero eso no es...

 
—Necesito que me escuches, por favor —pedí e inmediatamente Haye se tensó. No dije nada nada más, pero esta no era la primera vez que ella era capaz de leerme—. ¿Podemos...?


—Esa perra —gruñó Aera, llamando nuestra atención por la cólera en su voz—. Tiene que haber sido ella, ¿quién más haría algo tan bajo y despreciable como esto?

 
Jimin rápidamente tomó el celular de Dani, el cual Aera había recogido, y lo metió en el bolsillo de su pantalón.


—Ella quería provocar esto, de otro modo nunca hubiera conseguido lo que quería, esa maldita perra hija de...está enferma —escupió Aera, furibunda—. Él no estaba en condiciones de conducir, si algo malo le pasa...

 
—Tranquila, estará bien, los dos lo estarán —le dijo Jimin suavemente, estrechando a Aera entre sus brazos, ella estaba temblando, apenas lo noté—. ¿Quieres que vayamos por él? Podemos buscarlos en mi auto.


—Espera —pidió Haye, acercándose a ambos, pensé que querría ir con ellos, sabía que estaba preocupada por Dani—. ¿Pudiste ver qué fue lo que le enviaron? —le preguntó a Jimin.


—¿Huh? —él se hizo el desentendido y yo tuve un muy mal presentimiento—. ¿Qué..?


—A su teléfono —Haye señaló el bolsillo de su pantalón, en donde él acababa de guardar el teléfono de Dani—. Fue una foto, ¿no es así? —dedujo con cierto pesar en su voz, adivinando de que iba lo que hizo reaccionar a su amiga de esa manera—. Se puso así después de que le llegó ese mensaje, ¿fue muy malo?


Jimin me miró de reojo y eso me inquietó, me acerqué a ellos porque de pronto mi corazón comenzaba a latir con más fuerza.

 
—Uhh, no...digo, no sé, no se ve bien, la pantalla está rota —replicó él y a pesar de que trató de sonar seguro, yo advertí que estaba nervioso. Él no miró a Haye a los ojos ni una vez, y rápidamente se volvió hacia Aera buscando librarse—. ¿Vamos? A lo mejor todavía podemos alcanzarlos.


Haye frunció el ceño y me miró justo antes de volver a dirigirse a Jimin. —¿Puedo ver?


—No se ve nada —sostuvo él.


—Estás mintiendo —afirmó Haye, confundida—. ¿Por qué no quieres que vea?


—¿Qué? No estoy...no miento, ¿por qué...? ¿Por qué te mentiría?


—Eso me gustaría saber —Haye tendió su mano hacia Jimin—. Quiero ver, por favor.


—No deberías, es una foto privada —intervino abruptamente Aera—. Es sólo eso. Créeme, tú no...uhm, no quieres verla.

 
—Haye —llamé su atención, no tenía ni puta idea de que había en ese maldito teléfono, pero no quería saberlo—. ¿Podemos hablar...solos, por favor?


—Sí, vamos a hablar —ella estuvo de acuerdo, pero miró ansiosamente a los chicos—. Pero primero quiero saber qué es lo que me están ocultando. ¿Qué está pasando?


—Haye...


—¿Por qué actúan así? —presionó con tristeza, viéndose completamente vulnerable al sentirse dejada a un lado—. ¿Qué es?


—Ahora no tenemos tiempo para...

 
—¿Piensan que soy tonta?


—Es que no nos concierne...


—¿Hablas en serio?


—Habla con Jeongguk —se limitó a decir Jimin—. Él te lo explicará todo.

 
Sí.
Era lo correcto.
Pero estaban tan jodidamente aterrado.


Un suspiro tembloroso salió de los labios de Haye y ella me miró como si supiera que lo que estaba a punto de escuchar, iba a romper su corazón. Pude ver como su pecho subía y bajaba rápidamente al respirar, y cuando nuestros ojos se encontraron y vi la angustia reflejada en ellos, me dolió respirar. Un escalofrío me recorrió entero y la abrumadora sensación que me invadió me obligó a contener la respiración.


Jimin —pidió ella en voz baja—. Sólo enséñamelo.

  
Mamá solía decir que jamás debía asegurar una verdad con una mentira, que las mentiras corrompían el todo, que toda verdad de un mentiroso se volvía nula, vacía, y eso fue todo en lo que pude pensar mientras le pedía a Jimin con la mirada que le enseñara a Haye lo que sea que trataba de ocultarle para protegerme.


Me resigné, no luché contra ello. Ella no lo dejaría estar y sabía que no confiaría en mí a menos que fuera total y completamente honesto con ella, y eso era lo que quería ser, honesto, aunque tuviera que romper el corazón de ambos, iba a serlo.


Y lo fui.

     
Haye tuvo su audición al otro día. Y a pesar de todo, tuvo éxito. Ella pasó. Y luego tomó su decisión.

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