❛ 76 ㅡ especial ❜

U N P L A N N E D
setenta y seis
❀̸
𝓘nundación
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Cierra el libro antes de que se convierta
en una tragedia. ❞

Let Go, Joshua Bassett.

14 DE JUNIO, 2019
07:12 am.


❪ ❛ BAE HAYE ❜ ❫
 

"...Quiero que esas personas sufran cuando ya no esté. No porque tengan conciencia o nada que se le parezca, sino porque después de esto...comenzará la inundación. Y ellos sufrirán por ello".

  
Cuando Sowon mencionó aquellas palabras, la muy maldita sabía exactamente de lo que estaba hablando. Lo más frustrante de todo, fue su precisión: todo salió según su maquiavélico plan, y ella consiguió justo lo que quería. La perra psicótica logró que el mundo entero viera el video, consiguió que todos la compadecieran y se pusieran de su lado, poniéndonos a nosotros en la mira.

  
Tan solo habían pasado unos días, pero en las redes sociales, el odio hacia Jeongguk y yo no había hecho más que crecer. Y me sentía tan profundamente impotente por tener que mantenerme en silencio, esperando a que la desquiciada hiciera su maldita declaración. Y yo, mientras tanto, me veía obligada a leer comentarios horribles, difamaciones y acusaciones sin fundamento, sin poder hacer nada al respecto.

 
Realmente sentía que iba a perder la cabeza.

  
Los comentarios en mis fotografías se volvieron tan crueles y repugnantes que me vi obligada a cerrar mi cuenta. En cuestión de días, todas mis fotos estaban inundadas de mensajes insultantes, no solo dirigidos a mí, sino también a mi familia. Esa era la parte más dolorosa. Por mi culpa, mi familia quedó expuesta al escrutinio público, y las palabras venenosas los alcanzaron también.

 
No escatimaron en crueldad con Jeongguk tampoco. Aunque sus cuentas eran privadas por órdenes de su abuelo —quien, de hecho, le había prohibido tener redes sociales— él mantenía una cuenta solo para sus amigos más cercanos. Sin embargo, la noche de la supuesta "tragedia", Jeongguk perdió su celular. Con todo el caos que siguió, ni siquiera pensamos en ese detalle crucial hasta que Seulgi nos informó que la cuenta de Jeongguk había sido puesta en modo público. En poco tiempo, todas sus fotos también estuvieron llenas de comentarios malintencionados y cargados de odio.

Sí.


Porque al parecer todo lo que Jeongguk y yo hacíamos giraba en torno a la desquiciada. Era tan frustrante. La gente ni siquiera dejó un espacio para la duda, nope, ellos simplemente decidieron que Sowon dijo la verdad absoluta. Y que nosotros éramos unos monstruos descorazonados.

Esa era yo, la traición hecha mujer.
La roba novios.
¿Qué carajos?


Colectivamente habían decidido inventarse una narrativa y se convencieron de que esa era la realidad. Ninguna de esas personas nos conocían ni sabían absolutamente nada sobre nosotros. Y desde luego no tenían idea de lo enferma y obsesionada que estaba Sowon realmente.

Y bueno, como dicen por ahí: la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.

Pobre de mí.

Al parecer no terminaban de ponerse de acuerdo del todo, ¿quién era víctima de quién? ¿Jeongguk de mí? ¿Yo de Jeongguk? ¿Sowon de nosotros? Dios, esto era tan, pero tan ridículo.

Cierto, ¿cómo pudo Jeongguk seguir adelante con su vida después de que Sowon lo engañara con uno de sus mejores amigos? ¿Cómo podía alguien ser tan cruel?

  
Payasos.

  
Y, ugh, de todos los comentarios, los que más hacían que hirviera mi sangre y me provocaban literalmente náuseas, era cuando se referían a Sowon como mi hermana. Ese engendro del demonio no significaba nada para mí, no era nadie para mí. Sentía repulsión de que incluso nos relacionaran de alguna manera.

Nosotros éramos peores que el diablo.
Ajá.

Cazafortunas.
 
Ese comentario seguramente era de una cuenta falsa del abuelo de Jeongguk.

Sólo que no hice nada, pero bueno, apreciaba la comprensión.

Los insultos dirigidos hacia mí no me afectaban, no realmente, yo conocía la verdad, ellos no. Sin embargo, lo que no podía soportar era leer las atrocidades que escribían sobre mi madre. Verla señalada de esa manera me hacía sentir enferma. El hecho de que la gente utilizara su pasado, un pasado que yo sabía que ella intentaba olvidar, como un arma para dañarme, me resultaba insoportable. Mi corazón se retorcía dolorosamente al saber que, por mi causa, estaban haciéndole daño a una de las personas que más amaba en este mundo. Ella no merecía ser arrastrada a esta tormenta de odio. Jamás podría pedirle las disculpas suficientes por ponerla en esta posición vulnerable. Esa era la verdadera raíz de mi angustia; no me importaba ser el blanco de los insultos, pero no quería que mi familia sufriera por mi culpa.


Cada comentario despectivo hacia mi madre era como un cuchillo clavándose en mi pecho, recordándome el daño colateral de esta pesadilla. El peso de la responsabilidad me oprimía, y la impotencia ante el dolor injusto que ella estaba experimentando me corroía desde adentro. Jamás olvidaría que Sowon causó esto. Incluso si ella algún día se arrepentía, no la perdonaría.


Recordaba cada sacrificio, cada sonrisa que ella había brindado a pesar de las adversidades, y verla convertida en blanco de ataques venenosos me estaba matando. Necesitaba ponerle un fin.

¿Sin valor ético ni moral?
¿Hablaban de mí o de Sowon?

Mh.
Jeongguk malo, ¿cómo se atrevía a tener un pasado?

Cuando escribí: "este amor dejó una marca permanente en mí", definitivamente no me refería a eso. ¿Qué demonios?

Y así, de manera tan sencilla y retorcida, Sowon nos convirtió en los villanos de su historia.

   
Esperaba que el breve deleite que debía de estar provocándole el caos que había desatado en nuestras vidas valiera la pena, porque una vez hiciera su declaración, iba a destruirla. Había terminado de ser la mejor persona. La credibilidad definitivamente no sería lo único que iba a perder.

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