❛ 43 ❜

U N P L A N N E D
cuarenta y tres
❀̸
𝓛as paces
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❝ ¿Te quedarás junto a mí? ¿Puedes prometérmelo?
Si suelto tu mano, volarás lejos y te lastimarás, tengo miedo de eso. ❞

Butterfly, BTS.

19 DE MARZO, 2019
00:58 am.


❪ ❛ BAE HAYE ❜ ❫

  
  ▬▬ MI ESTÓMAGO se retorció violentamente y tuve que inclinarme hacia adelante cuando de manera abrupta comencé a vaciar todo lo que había dentro de mi estómago. Dani corrió como si de un instinto se tratara a sostener mi cabello y yo tuve que hacer un gran esfuerzo para no ensuciar mi ropa considerando que a duras penas sí podía mantenerme de pie.

   
Sentía que iba a volver a desmayarme en cualquier momento. Mi cabeza dolía mucho y todo mi cuerpo se sentía débil. Sabía que algo andaba mal, pero no podía identificar el qué.

 
—¿Qué haces de pie? ¿Quién dijo que podías ponerte de pie? —me regañó Seulgi, paranoica, sosteniéndome firme, pero cuidadosamente del brazo—. Dios, no puedo creer que esto esté pasando.


Tampoco yo.

 
—Lo siento —susurré apenas, aunque no estaba segura de por qué me disculpaba, sólo sentía como que tenía que hacerlo. Las había asustado.


—No hables. Estás sudando y tu piel está pálida, tengo miedo de que vuelvas a desmayarte así que por favor, por favor vuelve a sentarte —ordenó ella con voz mesurada, yo sólo me limité a obedecer, sentándome en la única banca cercana a nosotras.

 
No tenía idea de qué íbamos a hacer y estaba asustada. Nos encontrábamos en un lugar repleto de personas, incluso aquí —en la parte trasera del lugar— había un par de personas que al parecer no planeaban irse hasta asegurarse de que me encontraba bien. Quería creer que sí, pero no me sentía nada bien.


—Tranquila ¿sí? esperáremos aquí hasta que llegue la ambulancia —dijo Dani, haciendo círculos en mi espalda con la palma de su mano en un gesto consolador.


¿Ambulancia?
¿Dijo ambulancia?


—¿Qué...? ¿Cuál...cuál ambulancia? —balbuceé, no necesitaba una ambulancia.


—Tranquila —repitió Dani—. Te golpeaste muy fuerte la cabeza.


—¿Y por eso llamaron a una ambulancia? —inquirí espantada, de acuerdo, eso había sido un poquito muy exagerado de su parte—. No quiero una ambulancia, estoy bien, sólo...sólo fue un golpe, en serio.


—No, no fue sólo "un golpe". ¿Acaso no ves eso? —cuestionó Seulgi, señalando el lugar en el que caí—. Es sangre, ahora mismo estás sangrando —indicó, como si no supiese exactamente qué hacer—. La chica que te encontró inconsciente llamó y pidió ayuda porque se aterró al verte así que no, no estás bien.

 
Sabía que había golpeado la parte trasera de mi cabeza y también mi frente, sentía algo húmedo en esta última, pero no sentía dolor, entonces ¿no podía estar tan mal, verdad?


—Los chicos vienen en camino —anunció Seulgi de pronto, aunque más para Dani que para mí.


Su noticia no me relajó en lo absoluto, por el contrario. Me encontraba en una situación bochornosa y escandalosa, lo que menos deseaba era que alguien más me viera así.

 
—¿Cu...cuándo hablaste con ellos? —pregunté, porque no recordaba haberla escuchado charlar con nadie en ningún momento. Aunque, yo no me encontraba en mi mejor estado así que fácilmente mi mente pudo haberlo ignorado.


—Cuando volviste a desmayarte. Y no te atrevas a molestarte por eso...realmente nos asustamos. Perdiste el conocimiento y...¡Y la maldita ambulancia todavía no llega! —chilló exasperada—. Si los chicos llegan antes, nos iremos con ellos.


¿Con qué cara iba a enojarme con ella después de la pesadilla por la que la estaba haciendo pasar?

 
No estaba molesta, apenas tenía la energía suficiente para mantener los ojos abiertos así que lo que menos deseaba ahora era pelear con ella por intentar sacarme de la horrible situación en la que yo tontamente me había metido.

  
—También tengo que llamar a Jeongguk —recordó repentinamente—. Demonios, lo dejé muy preocupado, debe de estar arrancándose la cabez...


—¿Le dijiste a Jeongguk? —interrumpí, sintiendo una fuerte punzada en mi cabeza—. Auch...ou, eso...dolió.

   
¿Dijo que tenía que llamar a Jeongguk, verdad?
¿O lo había imaginado?


—Taehyung dice que debemos llamar a la estación de policía —mencionó Dani, con el celular en su oído. ¿En qué momento siquiera sonó su celular?

 
La verdad de las cosas era que sentía que no estaba del todo consciente ahora mismo. Mi vista se desenfocaba y era como si a ratos mis cerebro se desconectara.


—¿Quieres hacer eso? —me preguntó Dani dulcemente, como si estuviese hablando con una niña pequeña.


Yo sacudí débilmente mi cabeza en negativa. No quería que siguieran involucrando a más personas. No quería una ambulancia. No quería a la policía. No quería que Jeongguk supiera esto. Sólo quería...regresar a casa.

 
Dani suspiró, evidentemente no estaba de acuerdo con mi decisión, pero no insistió. Seulgi, por otro lado...


—¿Estás segura? Ese idiota va a salirse con la suya si nosotras no...—trató de persuadirme.


—No. Por favor, Seulgi. De verdad no quiero hacerlo. Esto ya ha sido suficientemente malo, no quiero hacer todo esto incluso más difícil —tragué con dificultad, volviendo a sentirme algo mareada.

  
Estaba muy cansada y cada vez que hablaba me sentía peor, así que decidí dejar de hablar y esperar pacientemente en mi lugar. Seulgi se sentó a mi lado y tampoco volvió a hablar hasta que recibió la llamada de Yoongi avisándole que ya se encontraban en el lugar. Mi amiga le dio las indicaciones de donde nos encontrábamos y él no se tardó ni siquiera dos minutos en encontrarnos.

 
Y yo quería volver a desmayarme.

 
Esto era una pesadilla. Si para mí ya era tremendamente vergonzoso que Yoongi y Taehyung me vieran en este estado, el hecho de ver a Jimin aparecer junto a ellos, lo volvió diez veces peor.

  
Las chicas se acercaron a ellos y yo sólo los vi mover sus labios. No pude escuchar sobre qué hablaban, tampoco intenté averiguarlo. Cada vez que abría los ojos mi cabeza dolía, era un dolor punzante que comenzaba a preocuparme.

   
Su frente sigue sangrando —escuché claramente como Jimin le dijo aquellas palabras a Yoongi y mi primer instinto fue el de llevar mi temblorosa mano hacia mi frente. Sabía que allí había una herida, pero no tenía idea de qué tan grave era.


Toqué con la yema de mis dedos la sangre de la lesión que tenía en mi frente y me asusté muchísimo. La única cosa que sí podía recordar muy bien era que cuando el imbécil responsable de esto trató de propasarse conmigo, me empujó con fuerza al tratar de apartarlo de mí y en consecuencia golpeé mi frente con la esquina de la puerta. No podía ver cómo lucía la magulladura, pero por la forma en la que Jimin y Taehyung me miraron cuando estuvieron frente a mí, me dio a entender que no era sólo un pequeño rasguño.


—No te toques —Jimin se puso en cuclillas justo frente a mí y con un movimiento gentil y delicado quitó mi mano. Su tacto me puso nerviosa y su cálida mano contrastó con mi fría piel, poniéndome los pelos de punta.


—Luce muy mal. Está pálida ¿deberíamos llevarla a urgencia? —Yoongi me miró con preocupación, pero yo no quería ir a ningún lado, sólo necesitaba descansar en la seguridad de mi casa. ¿Por qué no me llevaban a casa?


Taehyung, ve a preparar el auto... —empezó Jimin, pero lo interrumpí.


—No es necesario, estoy bien —mentí, porque ni siquiera yo estaba segura de eso—. No es para tanto, de verdad, he tenido caídas peores.


—Tu frente está sangrando y no luces para nada bien. Parece como si estuvieras a punto de desmayarte, tienes que ir al médico —sostuvo Jimin tajantemente.


—Haz lo que te dicen, Haye. Estás poniendo en riesgo tu propio bienestar —Seulgi estuvo de acuerdo con Jimin y yo me sentí en desventaja. No tenía la fuerza suficiente para discutir con ellos en este momento.


—Vamos a ir al médico. Se dio un golpe muy fuerte en la cabeza y luego se desmayó —escuché decir a Dani y entonces supe que era una batalla perdida.



















































19 DE MARZO, 2019
06:44 am.


❪ ❛ JEON JEONGGUK ❜ ❫

  
▬▬ SEULGI CHILLÓ escandalosamente al verme, brincando en su propio lugar por la pura impresión. Ella llevó su mano hasta su pecho e inhaló profundamente, recuperando el aliento en lo que me dedicaba una mirada de pocos amigos.


¡¿Qué carajos haces aquí?! —exclamó, aún afectada por mi repentina aparición—. ¡Dios! ¡Casi me matas!

   
No, ella iba a matarme si seguía gritándome. Estaba con los jodidos nervios de punta: había tenido que hacer hasta lo imposible para tomar un vuelo de regreso, mi cabeza dolía como si me la estuviesen martillando y estaba tan malditamente preocupado. Ni siquiera recordaba haber experimentado antes tantas emociones a la misma vez.

 
—¿Qué mierd...? ¡Te dije que vendría! —acusé.

 
¿O qué? ¿En verdad esperaba que me quedara en Jeju después de decirme que Haye se encontraba hospitalizada?


—Bueno, sí, lo hiciste, pero...luego te dije que ella se encontraba bien. Tuvo una conmoción, pero estará bien, sólo la tendrán en observación durante las siguientes horas —me repitió.


—¿Y de verdad piensas que iba a estar tranquilo estando al otro lado de Corea mientras que ella está en observación? —cuestioné, aunque seguramente la respuesta era , al parecer Seulgi prefería esperar lo peor de mí.

 
Como amigo y como novio, su fe en mí era nula.
Pero ese era su problema, no el mío.

 
Sólo sabía que Haye se había dado un fuerte golpe en la cabeza, esto pudo haberle causado una contusión o algo peor considerando que vomitó y se desmayó...dos malditas veces. Además se había puesto de pie. Jamás tenías que ponerte de pie después de un golpe en la cabeza. Mierda. No quería ponerme a pensar en esas cosas ahora. No quería ser paranoico ni negativo. Sólo quería estar aquí para ella.


Olvídalo —resoplé en cuanto no respondió—. ¿Qué fue lo qué pasó? ¿Por qué no quisiste decírmelo por teléfono?


—Porque no estoy segura, Haye estaba un poco confundida después del golpe.

 
—Pero ¿dijo algo?

  
—Dijo que un chico se le acercó en la barra y le invitó un trago, ella se negó y entonces se puso más insistente. Al parecer la invitó a bailar, trató de hacerse el lindo con ella y luego...Haye dijo que sólo recordaba estar siendo tironeada hacia la parte de atrás del edificio. Dijo que intentó forzarla, que ella trató de apartarlo, pero sentía como que no tenía la fuerza para hacerlo.


Mierda.
Mierda.
Mierda.

No.

    
Mi estómago se sintió pesado, quería vomitar. Pensar en esa situación, imaginarla en esa situación...me hizo sentir enfermo. Ese hijo de puta debió darle algo, debió poner algo en su bebida, había escuchado de esos asquerosos patéticos intentos de hombre llegando a ese extremo con tal de conseguir lo que querían, ese...pedazo de mierda.

 
Sentí un angustiante nudo en mi garganta al imaginar a Haye en un estado tan vulnerable. Me sentía impotente. Maldita sea, quería hacerle daño a alguien.

 
—Oye, no es...tranquilo —pidió Seulgi con voz trémula, poniendo una de sus manos en mi hombro. No estaba seguro de qué cara había puesto como para que ella sintiera la necesidad de decir eso—. No pasó nada. No le pasó nada. Bueno...nada de eso. No la tocó. Supongo que el malnacido ese se asustó cuando ella golpeó su cabeza y cayó inconsciente porque huyó después de eso.


Enfermo hijo de puta.


Él la había lastimado, le había hecho daño, eso era suficiente para que lo quisiera muerto. Y lo haría. Me encargaría de él. Aún no estaba seguro de cómo, pero lo haría.

 
—Se ve toda pequeña y frágil, pero sabe dar pelea...a su manera —agregó Seulgi, con un pequeño atisbo de sonrisa tironeando de la comisura de sus labios, y sí, Haye era fuerte, pero ojalá nunca hubiera tenido que descubrirlo de esa manera—. Se quedó dormida hace un rato, el doctor dijo que durante las primeras doce horas debíamos despertarla cada dos o tres horas, así que debería de estar despertando pronto para que...uhm, puedas verla y comprobar con tus propios ojos que ella está bien.

 
Escuchar eso fue parcialmente alentador y reconfortante, sin embargo, no iba a poder quitarme esta sensación de indisposición del cuerpo. Todavía necesitaba saber quién carajos había sido el responsable de esto para encargarme de hacer que se arrepintiera por siquiera haber pensado en tocar un cabello de su cabeza, pero ahora mismo mi atención tenía que estar en Haye y en su bienestar.


—De acuerdo —asentí—. Uhh...gracias.


Ahora, esto era un tanto extraño. Desde que nos volvimos amigos Seulgi y yo nunca habíamos pasado tanto tiempo sin hablarnos, muchos menos tanto tiempo peleados. Nuestras discusiones e inmaduros conflictos no se solucionaban en más de dos días. Esto era nuevo, y por ende, se sentía jodidamente incómodo sentir que no sabíamos exactamente cómo actuar el uno con el otro.


Y no quería silencios que pudiesen empeorar la situación así que me encargué de ponerme al día con lo que ella sabía y con cuál era el procedimiento que proseguía. Aunque, eso no fue precisamente consolador.


—¿Cómo...? ¿cómo que no llamaron a la estación de policías? —cuestioné, ¿era una puta broma?


Ella no quiso que lo hiciéramos —se justificó—. Dijo que no quería hacer un escándalo, Haye es cabezota, ni siquiera quería venir al médico por miedo a que sus padres se enteraran.

   
Haye había golpeado su cabeza, era de esperar que no estuviese pensando con claridad, pero de ninguna forma podía dejar las cosas así. Quise decir algo al respecto, tratando de no sonar como un idiota, pero Seulgi volvió a hablar.


—Mira, sé que ahora suena como una insensatez, pero necesitaba asegurarme de que ella estuviera bien, yo no...no tenía cabeza para ponerme a discutir con ella en ese momento, no quería alterarla ni estresarla...


—Entiendo, pero...


—No. Es que, no...ahora suena fácil, pero créeme, no lo fue. Ella estaba...estaba cubierta de sangre, tuvieron que ponerle puntos de sutura en las dos heridas. El corte en su frente...—su voz sonó estrangulada—. Ella no lo sabe, pero tuve que presionarlo directamente más de diez minutos para detener la hemorragia cuando se desmayó. Estaba aterrada ¿de acuerdo? creo que Dani y yo tuvimos  unas cincuenta crisis nerviosas, aún me tiritan las manos con sólo recordarlo, mira —exclamó, enseñándome sus temblorosas manos.


Ah,
mierda.

   
Seulgi probó su punto y recién en ese momento me di cuenta de que sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas. No había querido ser insensible. Sólo podía imaginar lo asustada que debió estar. No podía recriminarle nada, ella había hecho lo que creyó que era correcto, después de todo era Haye la prioridad.


—Vale, lo siento, lo lamento...tranquila —musité una disculpa y sin pensarlo demasiado la estreché entre mis brazos.

 
Por un segundo temí que me rechazara, algunas veces el orgullo de Seulgi podía ser más fuerte que cualquier otra cosa, afortunadamente no lo hizo. Ella pasó sus brazos alrededor de mi estómago y hundió su rostro en mi pecho, sorbiendo su nariz.


—Estuve toda la última semana deseando encontrar un momento para poder disculparme contigo —confesó, tomándome por sorpresa—. Pero no quería que pasara todo esto para tener esa oportunidad. Quizás manifesté esta desgracia.


—No digas eso. No es tu culpa.


—Yo la llevé hasta ahí —porfió.


—Con las mejores intenciones. No es tu culpa que hayan hombres tan malditamente enfermos.


—Aún así —se lamentó—. Me siento terrible. No entiendo por qué tuvo que pasar esto. Siento que pudo haberse evitado si tan sólo....ugh, ya no sé. Odio que Haye haya tenido que pasar nuevamente por esto, no lo merece, es...


¿Nuevamente?


—¿Cómo? —intervine, echándome ligeramente hacia atrás—. ¿Esto ya pasó antes?


¿A qué parte exactamente se refería?


—Sí, bueno...algo así. Por eso soy tan exageradamente sobreprotectora con ella, ¿entiendes ahora? sé que tal vez se me pasa un poco la mano a veces, pero es porque sé que hay imbéciles en todos lados capaces de hacer esa clase de cosas con tal de conseguir lo que quieren.


—No te entiendo —o tal vez sí, sólo esperaba estar equivocado.

 
—No es la primera vez que Haye se topa con esta clase de patanes. Cuando tenía dieciséis años salió con un tipo que fingía ser muy decente y correcto, pero que en cuanto vio la oportunidad de aprovecharse de ella, la tomó.


—¿Aprovecharse...? —rescaté, sintiendo mi entrecejo fruncirse en confusión—. ¿De qué modo? ¿Qué...?


Dieciséis años. ¿Haye había pasado por algo similar cuando sólo tenía dieciséis años? ¿En qué clase de mente enferma caía eso?

 
—Era una maldito...hijo de puta. Tenía diecinueve años ¿Qué crees que quería un tipo de diecinueve años con una chica de dieciséis? —podía escuchar claramente como Seulgi se llenaba de ira sólo al pensar en ello, yo me sentí asqueado escuchándola—. Sé que llevaban unas semanas conociéndose cuando él la invitó para "presentarle" a sus amigos. Ese día la llevó a un lugar asqueroso y se emborrachó con sus patéticos amigos, Haye por supuesto que se sintió incómoda y le pidió que la llevara a casa. Él dijo que lo haría, pero cuando estuvieron solos...él trató de besarla en contra de su voluntad.


No estaba seguro de si quería seguir escuchando eso. No podía entender cómo carajos "hombres" podían llegar a comportarse de ese modo. Nunca, por ningún jodido motivo se me habría ocurrido faltarle el respeto de esa manera a nadie. Era de enfermos. Tenía dieciséis años.

 
—Conoces a Haye, ella no quería que su primer beso fuera de esa forma, en un lugar que parecía un verdadero basurero y con un idiota medio inconsciente, así que lo apartó. Y ya sabes que no todos los hombres son capaces de aceptar un no como respuesta. Así que, él se molestó, trató de acercársele nuevamente y ella lo empujó con más fuerza...entonces se puso como loco. No sé los detalles, nunca habló mucho sobre eso, pero la lastimó. Él era más grande y más fuerte. Trató de tocarla y le dejó marcas en los brazos y en otras partes del cuerpo. Y eso...eso no pasó a mayores sólo porque unas chicas que iban pasando por ahí intervinieron.


Mierda, eso era...no podía digerirlo. Ahora más que nunca sentía que quería protegerla de todo y de todos. Quería mantenerla segura conmigo. Y sentí cierta comprensión golpearme de una vez. Muchas cosas tenían sentido ahora. Incluso la desconfianza de Yeosang con respecto a mí y mis intenciones con Haye. Ella había experimentado algo así de horrible por confiar en el tipo equivocado, sus miedos e inseguridades también cobraban más sentido. Sí la habían lastimado en el pasado, por eso se protegía y a sus sentimientos con tanta vehemencia. Mierda. ¿Cómo era que merecía que ella confiara en mí? ¿Cómo era que merecía una oportunidad?

   
No lo sabía —murmuré, sintiendo la necesidad de tirar de algo, saber todo esto era...abrumador. Pensar en que ella había pasado por todo eso cuando estaba sola en un país lejos de toda su familia te hacía sentir por lo menos enfermo—. No tenía idea.

 
—Ni siquiera a mí me habla sobre ello, no le gusta recordarlo, dice que hacerlo la hace revivirlo. Y sólo puedo imaginar lo espantoso y aterrador que debió ser. Después de eso no volvió a hablarme de ningún otro chico. A ella no le gusta pensar que todo el mundo pueda tener malas intenciones, pero inconscientemente se volvió extremadamente cautelosa. Y yo me volví extremadamente protectora de ella. Sé que la pasó muy mal, y yo...no lo sé, supongo que no quería que tuviese que pasar por algo como eso otra vez.


Entendía eso. En realidad, siempre lo entendí, era sólo que, antes de saber esto, creía que era algo más personal. Contra mí. Ahora entendía que Seulgi sólo quería que Haye estuviese con un chico decente, con un chico que fuese bueno para ella, alguien confiable. Y yo no lo había sido, por un largo tiempo no fui la clase de chico a quien quisieras confiarle el corazón de...nadie.


—Ese bueno para nada sólo se acercó a ella porque escuchó que Haye quería esperar hasta el matrimonio, el muy infeliz lo tomó como si fuera un reto para él. Y hay muchos chicos en el mundo que son iguales o peores que ese idiota.


¿A eso quería llegar?

 
—¿Y tú crees que yo soy uno de ellos?


—No —replicó sin vacilación, sacudiendo su cabeza para enfatizar—. Yo sé que no. Nunca habría sido tu amiga si creyera que lo fueras.


—¿Y entonces?


Seulgi inhaló profundamente. —Sé que no eres un mal chico, y sé que no tienes malas intenciones, pero estos últimos años te he visto romper el corazón de más chicas de las que puedo recordar. Y sí, sé que nunca les prometiste nada a ninguna de ellas, fuiste honesto, pero...eso no cambia el desenlace de las cosas ni como se sintieron ellas una vez que te apartaste. Tú seguías con tu vida, pero algunas de esas chicas eran mis amigas. Y yo tuve que consolarlas una vez que se acababa.


Vale. No podía decir que me sentía orgulloso de ello, no lo hacía en lo absoluto, pero en mi defensa, no lo sabía. Ella nunca me lo dijo. Ellas tampoco lo hicieron. Creía que estaban de acuerdo con lo que hacíamos. Supongo que no pensé que pudiera afectarles tanto.


—Te vi dejar ir a chicas que podrían haber sido buenas para ti por continuar persiguiendo la ilusión que tenías de Sowon —prosiguió, exponiendo su punto de vista—. Te vi hacerlo una y otra vez. ¿Puedes culparme por tratar de evitar que Haye pasara por todo eso?


—No. Sé lo que hice. También sé porqué no querías que me involucrara con Haye, pero tú...ni siquiera me diste una oportunidad de mostrarte que no era un simple juego para mí.


—Yo sé que no lo es —aseguró—. Ahora lo sé. Me molestó que no me lo dijeran, pero lo pensé fríamente y entendí que estaba siendo una terrible amiga. Y fui obstinada y un dolor en el culo, y me disculpo por eso, pero...aunque obviamente me equivoqué y te menosprecié, quería que entendieras porqué actué de esa forma. No digo que estuviera bien, no lo estuvo, estuve muy fuera de lugar, pero...


—Está bien, te entiendo —detuve su balbuceo sin sentido, había comprendido su punto, sus razones habían sido desacertadas pero válidas—. No soy inocente aquí, tampoco fui el mejor de los amigos. Debí haber sido honesto desde el principio. No debí negar que sentía algo por ella cuando me lo preguntaste, aunque...si te soy sincero, tuve problemas para admitirlo incluso conmigo mismo. Quería hacer lo que me pediste y mantenerme apartado, pero...no pude, lo siento. Traté, pero es que ella es tan...todo.


Todo lo que quería.
Y lo que no sabía que necesitaba.
Así de simple.


—Vaya. ¿Ella te gusta así de mucho? —indagó, con una pequeña pero casi burlona sonrisa en sus labios.

 
Decir que sólo me gustaba era un eufemismo, uno muy grande. Ya había cruzado esa línea hace un tiempo. La verdad era que estaba mucho más allá de eso.


—Como sea, estoy tragándome mi orgullo ahora mismo al pedirte disculpas, pero que sepas que eso no significa que no te haré daño si rompes su corazón —advirtió, dándome dos suaves golpecitos en el hombro.

 
—Mejor deberías ir con Haye a hacer esa advertencia, mejor amiga. Que de entre nosotros dos, es ella quien tiene el poder de romperme el corazón. No yo.

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