❛ 12 ❜
U N P L A N N E D
doce
❀̸
❛ 𝓢entimientos ❜
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❝ A veces desearía que pudieras ver a través de mí, que pudieras darte cuenta de que lo que escondo dentro de mí es un deseo aterrador. ❞
ㅡUnknown.

30 DE ENERO, 2019
10:02 am.
❪ ❛ BAE HAYE ❜ ❫
PERCIBIR LOS RÁPIDOS latidos de su corazón justo bajo mi mano, o más bien, tener la realización de que efectivamente sí, yo era capaz de provocar algún efecto sobre él, fue más de lo que mi Haye mañanera podía soportar.
Sabía que Jeongguk tenía la mala costumbre de querer ponerme nerviosa con sus palabras y sus acciones, ese no era ningún secreto, sin embargo, no parecía estar jugando esta vez, lo cual de cierta forma me conmocionó, porque entonces yo empecé a sentirlo también, fuerte y claro: sentí mi corazón comenzar a golpear violentamente contra mi pecho.
Sentía aquel impulso de idiotez dentro de mí exigiéndome decir algo, y yo realmente quería hacerlo porque el silencio que surgió entre nosotros de pronto era ensordecedor, pero no podía pensar en nada. Me encontraba dentro de una burbuja en la que sólo existiamos Jeongguk y yo, y aunque sabía que no debía, quería permanecer allí sólo un par de segundos más.
Y me conocía bastante bien como para saber que si decía algo, iba a arruinarlo.
¿Cómo se atrevía a hacerme esto?
Iba a morir de mortificación, pensé y tragué saliva en seco cuando, como si aquel acto en sí no hubiese sido suficiente para él, a Jeongguk se le ocurrió la magnífica idea de darle un ligero y delicado apretón a mi mano. Apenas sí pude soportar la intensidad de su mirada sobre la mía ¿y me hacía esto?
"Jeongguk dice cosas y hace cosas que tal vez podrían llegar a confundirte".
Recordé las palabras de Seulgi y ¡Demonios! sí que estaba hablando en serio cuando lo dijo, porque si me sentía de una forma ahora, definitivamente era confundida.
"¿Eres demasiado inteligente como para caer en los encantos de Jeon Jeongguk?"
Tal vez Seulgi lo supo desde el principio, y pensándolo bien era divertido, era jodidamente divertido que yo creyera que no caería. Jeongguk no me lo estaba poniendo nada fácil.
No estaba segura de cuántos segundos me quedé toda embobaba mirándolo —probablemente no fue nada, sin embargo, se sintió como una eternidad—, cuando mi celular comenzó a sonar escandalosamente indicando la entrada de una nueva llamada, llevándose así toda la atmósfera con el molesto ruido.
Y de vuelta a la realidad.
Hice el ademán de alejar mi mano de su pecho para así poder atender la llamada, pero entonces Jeongguk sostuvo mi mano con más fuerza, imposibilitando mi movimiento. Volví a intentar liberarme de su agarre, pero cuando vi que una sonrisa de costado comenzaba a asomarse en sus labios, supe que no sería tan sencillo. Él movió nuestras manos hasta que ambas estuvieron sobre la mesa, pero en ningún momento me soltó.
—Tienes otra mano —dijo con simplicidad, señalando con su cabeza mi mano libre.
Jeongguk volvió a sentarse y con su mano libre alcanzó su tasa de café. Yo lo miré con incredulidad, tratando de decir "¿es en serio?", aunque no iba a negar que su gesto hizo acelerar aún más mi corazón. Y que la verdad sea dicha, no me molestó en lo absoluto.
—Eres increíble —expresé en voz baja, con fingida molestia, ingeniándomelas para contestar la llamada.
De Seulgi.
—Hey, hola —saludé, sosteniendo el artefacto contra mi oreja.
—Hola guapa —saludó Seulgi en un tono de voz bastante animado—. ¿Qué tal todo por allá? ¿dormiste bien?
—Muy bien —mentí, sonriendo abiertamente, olvidando el detalle de que ella no podía verme—. Todo bien por aquí, ¿y tú? ¿cómo está Yoongi?
—Aún está durmiendo —esta vez bufó—. Lo mantuve despierto toda la noche y no es muy buen madrugador.
¿Toda la n...? bueno, iba a responder al comentario de mi amiga, pero entonces Jeongguk comenzó a jugar con mis dedos y yo me olvidé por completo de lo que iba a decir.
—¿A qué hora debemos ir por Yeosang? —preguntó, evitándome el tener que pedirle que me recordara de lo que estábamos hablando.
—Uhm...seis —respondí de manera automática—. Sí, dijo que debía de estar aterrizando a eso de las seis y media.
Sé que Seulgi dijo algo más al respecto, sin embargo, mi atención no estaba puesta en la llamada, en el momento que Jeongguk entrelazó sus dedos con los míos, toda mi atención fue suya. Y es que eso no fue todo, él no sólo unió nuestras manos, sino que se las ingenió para sacar el celular de su bolsillo y así proceder a tomar una foto de estas juntas. Y por la forma en la que sonrió tan orgulloso y complacido, me dio a entender que estaba verdaderamente contento con el resultado.
Una adorable sonrisa se formó en sus labios al admirar detenidamente la foto, recordándome a la reacción de un niño pequeño al ver algo que realmente le hacía ilusión.
—¿Haye? ¿me escuchas? —habló Seulgi, levantado la voz al no recibir una respuesta de mi parte.
—Sí —respondí finalmente, no muy convencida de mi respuesta, viendo como Jeongguk me mostraba la pantalla del pequeño artefacto, enseñándome la foto de manera muy fugaz—. Digo, ahora sí, te escucho bien.
—Bien, te decía que con Yoongi pasáremos como a las cuatro al departamento para ir al aeropuerto, para que estés lista —me indicó, recordándome nuestro plan.
—Ah, sí, sí, estaré lista —aseguré, pestañeando un par de veces, tratando de enfocarme—. Uh, Seulgi, lo lamento, pero ahora estoy un poco ocupada ¿puedo llamarte en un rato?
—Seguro, no te preocupes —concedió—. Prepararé algo para comer, hablamos luego. Besitos, te quiero.
—Hablamos luego —me despedí—. Te quiero.
Seulgi cortó y entonces yo miré a Jeongguk con un gesto reprobatorio al percatarme de que esta vez estaba tomando una fotografía de mí, una muy desprevenida y fea fotografía.
—¡Jeongguk! —chillé, tratando de ocultar mi rostro con mi mano libre, impidiendo que la cámara de su celular pudiera capturarme correctamente—. Borra eso.
—Pero si sales bonita —se burló—. Muy bonita, mira.
Me enseñó la fotografía, pero mis ojos se cerraron simultáneamente. Si salía fea, entonces no quería saberlo.
—No es cierto —refunfuñé—. Bórrala.
Jeongguk puso sus ojos en blanco, pero terminó asintiendo, cediendo ante mi petición, afortunadamente.
—De acuerdo, sólo porque tú me lo pides —aceptó, enseñándome como, de mala gana, se deshacía de la fotografía—. Pero me quedaré con esta —mencionó, refiriéndose a la foto de nuestras manos—. Y la pondré como fondo de pantalla.
Agregó y yo me reí por aquel tono casi de amenaza que utilizó al decir aquella última oración.
—¿Por qué harías eso?
—Eso lo sé yo —respondió vagamente—. Y tú tendrás que averiguarlo.
Jeongguk me guiñó un ojo y finalmente dejó ir mi mano, llevándose con él una calidez a la cual comenzaba a acostumbrarme.
—Creo que ya debería irme —dijo, tomándome por sorpresa—. Ya he ocupado mucho de tu tiempo.
Por favor.
¿Por qué lo decía como si yo le diese la impresión de que quería que se fuera?
—Además, tengo que irme antes de Seulgi regrese y me encuentre aquí.
—Tranquilo, no vendrá hasta más tarde, pasará por mí para irnos al aeropuerto así que no creo que vaya a aparecerse pronto.
Le dejé saber y rápidamente como las palabras salieron de mi boca, me percaté de mi gran error.
—Pareciera que no quieres que me vaya —comentó entretenido—. ¿Es eso?
Por supuesto que diría eso.
—Ya no caeré, Jeongguk —aseguré, mordiendo mi pancake—. ¿Ves? ahora mantengo la compostura.
—Bu —se quejó—. ¿Ya no veré más esas mejillas sonrojadas?
—No más —le seguí el juego.
—Tendré que esforzarme más entonces.
—Ya lo creo, muuuucho más.
—Bien, me las arreglaré —prometió con esa atractiva sonrisa de costado—. Entonces, las cosas que dije anoche, ¿vamos a pretender que eso nunca pasó?
—Al menos que pueda utilizarlo en tu contra.
—Que mala —hizo un puchero. Ah, encantador—. Pero en serio, ¿no dirás nada con respecto a eso? ¿no tienes, uhm, nada que decir?
—No lo decías en serio, estabas borracho.
—¿Y si no lo hubiera estado? pude haberlo fingido.
—Dudo que seas tan buen actor.
—En serio, que mala —se rió bajito, provocando que yo sonriera instintivamente—. ¿Entonces yo puedo exponer mi corazón frente a ti y tú sólo dirás "estabas borracho"?
—Pues...lo estabas.
—¿Y si todo lo que dije fuera cierto?
—Entonces lo dirás estando sobrio.
—¿Así me creerías?
Chisté mi lengua. —Probablemente no —bromeé y él bufó—. Vamos, dijiste que te casarías conmigo, ¿cómo esperas que crea eso? —me reí y él refunfuñó.
—Como sea.
—No frunzas el ceño, te vas a arrugar.
—Eres una mujer sin sentimientos —acusó y yo puse mis ojos en blanco, sí que era dramático—. Creo que tengo un tipo.
—Deja de decir esas cosas, harás que te crea.
—Bueno, no estoy ebrio, ¿o sí? —replicó—. No importa, y, uh...¿por qué irán al aeropuerto?
¿Huh?
Ah, sí, eso.
—¿Por qué? ¿estás curioso? —le tomé el pelo.
—Ya rompiste mi corazón, lo menos que puedes hacer es ser buena y satisfacer mi curiosidad.
Damas y caballeros, con ustedes, Jeon Jeongguk, mejor conocido como "el rey del drama".
—Un amigo llegará esta tarde a Seúl —le conté, terminando de comer los últimos restos que quedaban en mi plato—. Se estará mudando aquí al igual que yo.
—¿Un amigo?
—Mi mejor amigo.
—Ah, con que un mejor amigo, eh, debes de estar feliz.
Asentí con mi cabeza con alegría contenida y Jeongguk sonrió genuinamente al ver la expresión en mi rostro.
—Estás contagiosamente contenta —opinó, manteniendo una sonrisa de boca cerrada—. Me alegro por ti.
¿Era normal no poder dejar de pensar en lo adorable que lucía cuando su sonrisa llegaba a sus ojos? Jeongguk literalmente podía sonreír con su mirada, eso me gustaba, probablemente más de lo que debería.
—Y cuéntame, tu amigo ¿cómo se llama? —preguntó, trayéndome de vuelta a la realidad.
—Yeosang —respondí animada—. Es un gran chico, creo que te caería bien.
—¿Sí? ¿Y me lo vas a presentar?
—¡Seguro! —exclamé, con muchas más energía y emoción de la que esperaba emplear—. Digo, si tú quieres.


30 DE ENERO, 2019
18:27 pm.
❪ ❛ JEON JEONGGUK ❜ ❫
LA MIRADA REPROBATORIA que recibí por parte de mi abuelo en el momento exacto en el que atravesé la puerta principal de su casa, fue todo lo que necesité para recordar porqué había dejado de venir aquí en primero lugar. Así como también recordé porqué era que me sentía tan reacio a formar parte de esta farsa que a él le gustaba llamar familia.
—¿Qué haces vestido así? —demandó con aquel tono de reproche que yo tanto odiaba.
—¿Qué? —me hice el desentendido, echándole un vistazo a mi ropa—. ¿Qué tiene? Creí que sólo sería una pequeña reunión, no tengo a nadie a quien impresionar.
Respondí con desinterés, haciéndome camino hacia el centro del salón. Mi abuelo me siguió con pasos veloces justo por detrás.
—¿Es que acaso siempre tienes que hacer un problema de todo? —inquirió, tocando el puente de su nariz, como si ya no supiera qué hacer conmigo—. ¿Acaso no puedes comportarte correctamente por una vez en la vida?
¿Comportarme correctamente?
Tenía que ser una puta broma.
—De verdad que eres...increíble —musité, mordiéndome la lengua y mirándolo con desdén—. Veamos, primero te apareces en mi casa sin invitación y sin aviso, luego me sermoneas, cuestionas mis decisiones, me amenazas y me obligas a venir y formar parte de este ridículo circo, ¿y esperas también que asista vestido de gala y con la mejor de las disposiciones? —cuestioné, riendo incrédulamente por lo ridículo que sonaba—. Estoy aquí porque no me dejaste otra opción, así que no esperes que esté dispuesto a poner la mejor de las caras para participar en este absurdo teatro tuyo.
Anoche había tenido un día de mierda y gran parte de eso se lo debía a él. Me había despertado de buen humor, quería pasar el día con mis amigos y disfrutar de la muestra de la universidad, pero en cambio tuve que cancelar mis planes y pasar toda la jodida tarde oyendo una y otra vez la clase de basura que me había alejado de todo lo que estuviera relacionado con este patético intento de familia en primer lugar.
Maldición.
Se me revolvía el estómago de sólo recordar cuál fue la razón principal que lo motivó a hacer su indeseada parada en mi casa.
Yo sabía la clase de persona que él era, y tenía perfectamente claro que podía ser una persona calculadora y manipuladora, nunca había sido la clase de abuelo afectuoso ni gentil, al menos no sin público ni testigos presentes, sin embargo, realmente no sabía lo lejos que él estaba dispuesto a llegar para proteger su precioso legado...ni a quienes estaba dispuesto a sacrificar.
Era inaceptable.
El mundo de la gente adinerada y poderosa era turbio y peligroso. Y aunque la lujosa superficie de este podía resultar bastante llamativa y tentadora, no valía la pena. Los sacrificios que debías hacer, la clase de persona en la que debías convertirte, era un precio muy alto a pagar.
Yo no quería tener absolutamente nada ver con ese mundo ni con esa clase de personas, sin embargo, por la forma en la que mi abuelo lo había planteado anoche, no tenía otra opción.
—No voy a disculparme por ser la única persona que desea mantener vivo el recuerdo de tu madre —replicó él, inmutable—. A tu padre, a tu hermano y a ti claramente ya no les importa.
Ahí estaba otra vez.
Actuando como si no fuera él la persona que me obligaba a comportarme de esta forma, como si no fuera él quien se empeñaba en sacar lo peor de mí.
Nunca me había considerado una persona problemática ni conflictiva, sin embargo, no cumplía con los requisitos que mi abuelo tenía para considerárseme una persona "correcta". Y aunque por un corto período de tiempo traté de alcanzar la expectativas que él tenía para mí, rápidamente entendí que no estaba bien. No necesitaba esa presión sobre mis hombros y lo que era más importante, no la quería. Y se lo hice saber, aunque como era de esperarse, eso no le gustó. Si las cosas no se hacían como él quería, si alguien no se comportaba de la forma en la que a él le gustaba, entonces ese era un problema. Y yo lo era.
—¿Qué? ¿Ahora vas a victimizarte? —cuestioné, sin poder creer que fuera capaz de utilizar el nombre de mamá para sus manipulaciones y juegos mentales.
Sabía que la única razón por la que hacía todo esto era para manipularme, y utilizaba mi madre porque creía que era la única forma de afectarme.
—¿Victimizarme dices? ¿Por qué? ¿Por decir la verdad? ¿O es que acaso dije alguna mentira? No puedes dejar de ser un niño inmaduro y mezquino ni siquiera para honrar el nombre de tu madre —masculló, frunciendo el gesto con disgusto e irritación—. Ni siquiera puedes hacer esto por ella, sólo piensas en ti, eres un niño egoísta y desconsiderado, tu madre estaría tan decepcionada de ver la clase de hombre en el que te has convertido.
Declaró con desprecio, y yo tuve que luchar contra el fuerte impulso de virar los ojos al escuchar la basura sin sentido que salía de su boca.
—No vayas por ahí —advertí, antes de que dijera algo de lo que realmente pudiera arrepentirse—. Y deja de fingir que lo haces por ella. Si realmente tuvieses el mínimo de respeto por mi madre, por su recuerdo, entonces no te habrías encargado de destruir con tus propias manos todo lo que ella más apreciaba.
Era su hija.
Maldición, ella era su única hija.
Y aún si no le importaba utilizarla para lograr sus sucios propósitos. Entendía ahora que si él no se detenía por ella, entonces no lo haría por nadie.
Mucho menos por mí.
—Ve a cambiarte esa ropa —fue todo lo que se dignó a decir después de un incómodo minuto de silencio—. Los invitados llegarán a las ocho. Te quiero listo antes de que tu padre llegue.


30 DE ENERO, 2019
18:54 pm.
❪ ❛ BAE HAYE ❜ ❫
NO HABÍA PASADO tanto tiempo desde la última vez que vi a Yeosang, sin embargo, aunque no era tanto, sí era la mayor cantidad de tiempo que habíamos pasado distanciados el uno del otro desde que nos conocimos.
Yeosang y yo nos volvimos cercanos durante mi primer año de intercambio. Ambos éramos extranjeros y por lo tanto, tuvimos que lidiar con muchas situaciones complicadas, los dos nos entendíamos mejor debido a esto y como compartíamos los mismo intereses, conectamos sorprendentemente rápido. Nuestra relación se volvió mucho más fuerte a lo largo de los años.
Podía suponer que por eso lo echaba tanto de menos.
Y también podía suponer que esa era la razón por la que me sentí tan emocionada al verlo, finalmente, aparecer con su maleta en mano por entremedio de la gran multitud de gente.
—Haye, creo que ese es tu chico —indicó Yoongi, reconociendo su rostro de una de las fotos que le había enseñado.
—¡Oh! ¿Dónde? —saltó Seulgi, animada.
Sonreí al ver como Yeosang miraba a su alrededor una y otra vez tratando de ver algún rostro familiar, y como sabía que mi amigo era bastante despistado y más bien un poco ciego, decidí ser yo quien fuese a su encuentro.
Quise sorprenderlo, pero Yeosang me divisó antes de que lograra hacerlo, y no alcancé a pensar siquiera en mi próximo movimiento cuando sentí sus brazos estrecharme con fuerza.
Demasiada fuerza diría yo.
—Ou, ya, tranquilo fortachón, no voy a irme a ningún lado —le aseguré a modo de broma.
Yeosang soltó una suave risita justo en mi oído y poco a poco rompió el abrazo, aunque no del todo. Yeosang era un chico muy afectuoso y cariñoso, le gustaba demostrar su amor a través de abrazos y esas cosas, y aunque en un principio eso me descolocaba, me acostumbré a sus muestras de afecto con bastante rapidez.
—¿Qué esperabas? Te eché mucho de menos, mocosa.
Me dejó saber, manteniendo una de sus manos en la parte baja de mi espalda.
—No seas insolente, estamos en Corea ahora, no olvides que soy mayor que tú así que muestra un poco de respeto.
Jugué con él y enganché uno de mis brazos alrededor de uno de los suyos.
—Ven, te presentaré a Seulgi y a Yoongi —indiqué, tirando de él en dirección a los chicos—. Por cierto, también te extrañé mucho.
—Mh, fingiré que te creo —bromeó y lo vi inspeccionarme brevemente con ojo experto—. ¿Por qué te ves mucho más linda de lo que recordaba?
—¿Me tomas el pelo?
—No, hablo en serio —aseguró, volviendo a mirarme, aunque esta vez de reojo—. Siempre has sido linda, pero ahora estás...
—Ahí están los chicos —anuncié en cuanto volví a divisar la cabeza de Seulgi.
Era bastante inconveniente no tener coche, y bueno, también era bastante inconveniente no saber manejar, así que me sentía agradecida de que Yoongi se ofreciera a traerme. Era un gran chico, podía lucir un poco apático al principio, pero eso estaba muy lejos de la realidad. Seulgi definitivamente había escogido bien.
En fin, si me ponía a pensar en lo afortunada que era algunas personas por tenerse la una a la otra iba a ponerme a llorar así que deseché esos pensamientos y tiré del brazo de Yeosang con un poco más de fuerza para que apresurara el paso, este se tropezó con sus propios pies en el proceso.
—Auch, oye me vas a arrancar el brazo —avisó, permitiéndome continuar tirando de él hasta que estuvimos lo suficientemente cerca de los chicos.
—Aquí está —dije sin aliento—. Bueno, sé que probablemente ya saben quienes son, pero de todos modos...Seulgi, este es Yeosang; Yeosang, esta es Seulgi.
Los presenté, aplaudiendo mentalmente de felicidad. Era increíble tener aquí, en el mismo lugar, a mis dos personas favoritas.
—Es un gusto poder conocerte al fin —saludó Seulgi, estrechando su mano con la de él—. He escuchado un montón de cosas sobre ti.
—Lo mismo digo, y sí que es un gusto —respondió él, regalándole a mi amiga una cálida sonrisa—. Haye nunca se calla cuando se trata de ti, hasta siento que ya te conozco.
—Oh, que bueno que no soy la única —concordó ella, sonriéndole de la misma forma—. Ah, y este es Yoongi, mi novio.
—Es un placer —dijo Yeosang, esta vez estrechando la mano de Yoongi—. Por cierto, muchas gracias por acompañar a Haye hasta aquí.
—No es nada —aseguró Yoongi—. Aunque ya nos traía mareados, se vino hablando todo el camino sobre ti.
—Ah, puras mentiras —acusé y Yoongi simplemente sonrió—. Además, Yoongi parece que duerme mientras maneja así que no lo sabría aunque lo hubiera hecho.
—Eso es...—comenzó a decir, pero hizo una breve pausa antes de continuar—. Muy cierto.
—Deberías avergonzarte de eso, cariño —manifestó Seulgi, dando dos suaves golpecitos en el hombro de su novio—. ¿Y bien? ¿Cuál es el plan? Después de tantas horas de viaje debes de estar hambriento, ¿no?
No estaba segura de si Yeosang lo estaba, pero desde luego que yo sí.
No había comido nada más después de mi desayuno con Jeongguk, y ya habían pasado varias horas de eso.
—Uhh...sí —aceptó Yeosang, algo avergonzado—. Pero no se molesten, yo...
—Ni lo digas, no es ninguna molestia —expresó Seulgi amablemente—. También estamos hambrientos, además de una forma u otra debemos celebrar tu primer día aquí.


30 DE ENERO, 2019
20:27 pm.
❪ ❛ JEON JEONGGUK ❜ ❫
NO ESTABA SEGURO de porqué toda la gente comenzó a aplaudir de pronto, pero podía suponer que se debía a algo que mi abuelo acababa de decir en su largo y tedioso discurso, lleno de mentiras, cabe recalcar.
—Muchas gracias a todos, gracias. Hoy celebramos nuestro quincuagésimo aniversario y a pesar de las incertidumbres y las circunstancias, planeamos conservar nuestra tradición durante muchos años más. Y es por eso que es un agrado y todo un placer informarles que nuestra fundación continuará apoyando y respaldando este tipo de eventos.
Claro, porque esta gente verdaderamente se preocupaba por las personas más necesitadas, pensé irónicamente al escuchar lo que mi abuelo tenía para decir.
Era una mierda ver a toda esta gente reunida, fingiendo ser conscientes de la realidad de personas menos afortunadas, fingiendo preocuparse cuando en realidad simplemente se preocupaban de dar una imagen de personas caritativas e intachable frente a los demás. Se reunían en ocasiones como estas sencillamente para presumir y aparentar ser buenas personas, pero se encontraban muy lejos de serlo.
Si no fuera por mi madre, mi abuelo se habría deshecho de esta "tradición" hace muchos años atrás. Era mamá quien se preocupaba de organizar estos eventos, era ella quien iba en persona a ver a los niños enfermos, quien se encargaba de buscar proyectos para ayudar a quienes más lo necesitaban, siempre fue ella, y ahora él sólo lo utilizaba como un método para manipularme.
Decía que lo hacía en honor a ella, pero a mí no me engañaba.
—Expresando a través de ellos los deseos de mi querida hija —continuó, aclarando sutilmente su garganta—. Mi yerno —añadió, mirando fugazmente en dirección a mi padre—. Y mi nieto, quien va a convertirse en el futuro presidente de nuestra fundación cuando llegue el momento.
Sentí los ojos de todo el mundo sobre en mí en cuanto se me mencionó, y de pronto comencé a sentirme abrumado por toda esa indeseada atención.
Futuro presidente, quise reírme al escuchar aquellas palabras, sin embargo, tuve que mantenerme firme y sereno en mi lugar. Sabía que esa era su forma de presionarme, pero estaba jugando sus cartas jodidamente mal y escogiendo el peor de los momentos para hacerlo.
—Les doy la más cordial bienvenida. Por favor, disfruten la velada —finalizó él, sonriendo cínicamente.
No sabía que otra basura había dicho, pero tampoco quería saberlo, así que mi cerebro se desconectó después de oír la palabra presidente.
No quería tener que fingir querer estar aquí, y sólo había una persona que probablemente se sentía al igual que yo: papá. Desafortunadamente, no habíamos podido intercambiar ni media palabra sin vernos rodeados al instante por personas que pretendían interesarse por nosotros. Así que acercarme a él ahora, era simplemente inútil.
Papá, al igual que yo, detestaba esa clase de atención que mi abuelo tanto anhelaba y disfrutaba, pero a diferencia de mí, era mucho mejor fingiendo que no era así, supongo que después de tantos años había aprendido a lidiar con ello.
Yo no tanto.
Además, como si esto no pudiera ser peor, Sowon y su familia estaban aquí.
Había tenido que lidiar con ellos hace unos minutos, estrechar la mano de su padre y hablar con su madre como si todas las cosas con su hija estuvieran igual que siempre. Había apestado, ¿pero qué más podía hacer?
Los abuelos de Sowon, y su familia en general, tenían una larga historia de amistad con la mía. Claro, si puede considerarse amistad a una relación de socios e inversionistas. Básicamente, era una amistad por conveniencia, la familia de Sowon pretendía sentir agrado por la mía, y viceversa, esa fue la razón por la que la conocí en primer lugar. Nuestras familias. Creía que era el destino, pero de mala manera entendí que no. De cualquier forma, en cualquier otra ocasión me habría sentido aliviado de verla entre el tumulto de personas, pero no ahora, las cosas estaban tensas entre los dos, ya ni siquiera veía posible una amistad entre nosotros.
Pero por supuesto que ella no pensaría lo mismo.
Y debí suponerlo.
Vi a Sowon acercarse en mi dirección con pasos titubeantes en la primera oportunidad que tuvo, probablemente insegura de acercarse a mí después de nuestra charla de anoche. Y la verdad era que hubiera preferido que mantuviera su distancia. No tenía ni las ganas ni la energía para lidiar con ella.
—Mira, yo...imagino que seguramente lo que menos deseas ahora es tener que lidiar conmigo —fue lo primero que me dejó saber, casi como si fuese capaz de leer mi mente, já—. Y lo merezco, asumo mi error, pero sé que estar aquí no es fácil para ti y aunque no lo admitas, necesitas una amiga.
—Tú no eres mi amiga.
Ella no quería ser mi amiga, lo había dejado en claro, después de todo lo que había sucedido entre nosotros, simplemente no era posible. Yo lo había intentando, no funcionó.
—Auch —se lamentó, aunque no verdaderamente afectada—. Bueno, lo lamento Jeongguk, pero no fue lo suficientemente grosero para alejarme.
Resoplé, ¿acaso era masoquista? —¿Qué es lo que quieres? ¿Huh? ¿Que pretendamos por esta noche que todo está bien...y luego qué?
—Siempre estuviste para mí cuando necesitaba a alguien, yo...sólo quiero estar aquí para ti, aunque sea por una vez.
—¿Por qué? ¿De pronto te sientes culpable por algo?
—Sé que me equivoqué en el pasado —asumió—. Era una niña inmadura y estaba dolida, tomé muchas decisiones equivocadas, pero estoy sufriendo las consecuencias, Jeongguk. Y sé que sigo metiendo la pata contigo, aún estoy acostumbrándome al hecho de que...te perdí, pero aunque no lo creas, me importas, y sí, me arrepiento de no haberlo demostrado cuando debí hacerlo, me arrepiento de no haber estado ahí para ti, por eso no quiero cometer el mismo error, así que...¿podemos olvidar sólo por una noche lo rota que está nuestra relación y simplemente ser amigos?
La suplica en su voz no pasó desapercibida, y yo no supe qué carajos decir. Sabía que podía simplemente negarme y alejarme de ella, pero aunque aún estaba cabreado con ella por su espectáculo de la otra noche, yo simplemente no podía ser tan hijo de puta. No me era sencillo ser cruel con ella, así que me limité a sólo encogerme de hombros.
—Gracias —suspiró, como si estuviera aliviada—. Lo tomaré como mi luz verde para hacerte esta pregunta, ¿es cierto lo que están diciendo?
—¿Qué es lo que están diciendo?
—Que tu abuelo ha decidido finalmente nombrarte a ti como su sucesor. Y no a tu hermano.
Vaya, esperaba que las noticias se tardaran un poco más en esparcirse, pero ¿estaba sorprendido? por supuesto que no.
—No es cierto, ¿verdad? —presionó—. Cuando escuché sobre ello pensé que era una tontería, pero todo el mundo ha estado hablando sobre eso...
—Es complicado —interrumpí, porque no tenía cabeza para pensar en eso ahora, ni nunca.
El ceño de Sowon se frunció en confusión y entonces la vi negar suavemente con su cabeza.
—No puede ser cierto, porque entonces tú tendrías que...
—Lo sé —intervine, no queriendo oírlo—. De verdad que no quiero hablar sobre eso, Sowon.
—Pero puedes hacerlo —aseguró, poniendo una de sus manos sobre mi hombro, como si estuviera tratando de consolarme de alguna forma—. De verdad que puedes, Jeongguk, si necesitas hablar, yo...
Sabía lo que ella estaba tratando de decir, sin embargo, sus palabras fueron interrumpidas por el molesto tono de llamada de mi celular. El artefacto vibró en mi bolsillo y yo lo tomé para ver de quién se trataba, olvidando por completo el hecho de que esta mañana había puesto como fondo de pantalla la foto junto a Haye. Bueno, más específicamente la foto de nuestras manos unidas.
La llamada fue cancelada antes de que yo pudiera contestarla, permitiéndome darle un breve vistazo a la foto. Foto que, inconvenientemente, Sowon también alcanzó a ver.
Seulgi, Seulgi, Seulgi, mi linda amiga siempre llamando en el peor de los momentos.
Y no era que me molestara que alguien viera la foto, ese no era el problema, el problema era que fue Sowon quien tuvo que verla. Y la conocía, sabía lo que se venía.
—¿Y eso?
—¿Qué? —me hice el desentendido, bloqueando la pantalla inmediatamente.
—¿Por qué tienes esa fotografía en tu celular? ¿Quiénes...? —preguntó ella, intentando sonar los más inofensiva y calmada posible—. ¿Quién es?
—No empieces —advertí, sintiéndome ya más que agotado en este punto de la noche—. Dijiste que esta noche serías mi amiga.
—¿Y cómo amiga no puedo preguntar? —inquirió, sonando como si no le importara en realidad.
—¿Por qué quieres saber? —bufé, esperando que no insistiera—. No te incumbe. Y no es como si la respuesta a esa pregunta fuera a gustarte de todos modos así que déjalo.
—¿Qué? ¿No quieres herir mis frágiles sentimientos? Por favor, soy más fuerte que eso, Jeongguk. No es como si no me hubieras lastimado peor.
—Ya.
—¿No me crees?
Hace menos de veinticuatro horas me estaba diciendo que aún me quería y que tenía fe en nosotros, así que por supuesto que no le creía cuando decía que no le molestaba.
—Dime —insistió.
—Tomé esa fotografía y me gustó —me limité a decir, encogiéndome de hombros, tampoco era la gran cosa, yo simplemente hacía esas cosas y ya.
—Vamos —resopló incrédula—. No eres esa clase de chico Jeongguk, ni siquiera cuando salíamos eras tan...
—Las cosas cambian —espeté, no queriendo escuchar lo mucho que ella creía conocerme—. Lo que sea que creas que conoces de mí, deberías comenzar a replanteártelo.
No quería ser grosero, pero no me gustaba la dirección que estaba tomando esta conversación, y es que no tenía porqué darle explicaciones de las cosas que hacía.
—¿Quién es la chica? —replicó, ignorándome por completo y volviendo a ser la misma Sowon de siempre—. ¿La conozco?
—No.
—No te creo.
—No la conoces, pero incluso si lo hicieras, no tengo porqué decírtelo, Sowon —mascullé, odiando tener que explicárselo como si fuera una niña pequeña.
—¿Por qué tienes una foto con ella? —demandó, mordiendo el interior de su mejilla—. ¿No decías que querías alejarme de ti? Bueno, esta es la mejor forma de demostrarme que ya no te intereso.
—¿Qué problema tienes, eh? ¿Te gusta sufrir?
—Si no me dices por qué tienes una foto con ella, entonces asumiré que no me odias tanto como dices.
Demonios, ¿se podía ser más irritablemente inmadura?
No sabía en qué momento charlar con Sowon comenzó a sentirse como charlar con una jodida puerta.
—Nunca dije que te odiara.
—¡Jeongguk! —chilló, logrando atraer la atención de dos cabezas hacia nosotros.
Sowon mordió su lengua al notar que había elevado su voz, y entonces suspiró agobiada antes de volver a repetir.
—¿Por qué tienes una foto con esa chica, mh? ¿Por qué es tan difícil responder?
—Porque ella me agrada —cedí.
Estando con Haye esta mañana me había sentido bien. Había olvidado el drama de la noche anterior, ni siquiera había pensando en mi abuelo ni en todo lo que estaba sucediendo. Me sentía bien. Y al tomar su mano, me sentí...extraño, como...diferente. Era así de sencillo. Tomé la foto porque quería recordar el sentimiento. Además, las manos de Haye eran bonitas, y no tenía nada que me recordara a ella. O bueno, a nosotros.
No siempre me rodeaba de personas que me provocaban lo que Haye me provocaba. Era una linda chica y era buena. En lugar de echarme a patadas anoche —como debió de hacerlo— me aceptó en su departamento y cuidó de mí, la pobre chica me soportó cuando no tenía ninguna obligación de hacerlo y esta mañana, a pesar de todo, me dejó descansar y trató de prepararme el desayuno.
Y estaba demente, porque cuando me habló de como Jimin canceló su salida junto a ella para correr al rescate de su ex–novia, quise golpearlo. Quise golpear a mi jodido mejor amigo porque si yo tuviera la oportunidad de salir junto a ella, jamás haría algo como eso...
Sí lo harías, sentí la fuerte bofetada mental interrumpir mis pensamientos.
Pero no era cierto, yo...sabía que no lo haría.
No eres mejor que Jimin, me recordó esa molesta vocecita en mi cabeza. Nunca serás lo suficientemente bueno.
Mierda, no.
No quería pensar en eso.
Pero no podía engañarme a mí mismo, no podía creerme más merecedor que mi amigo, no cuando yo había hecho exactamente lo mismo un sinfín de veces en el pasado. No era mejor que Jimin ni que nadie, era por eso que no me atrevía ni siquiera a desear algo más. Y por eso no quería hablar sobre eso. Sobre Haye. No quería pensar en las cosas que estaba sintiendo.
—¿Te agrada? —inquirió Sowon , sonando insegura con sus palabras—. ¿Como Seulgi? ¿De esa forma te agrada?
Sabía que la respuesta correcta era sí.
Pero esa no era la verdad.
—No.
No sabía qué era, pero definitivamente no me agradaba Haye de la misma forma en la que me agradaba Seulgi.
—¿Entonces? —presionó ella.
—Esto es una estupidez —suspiré, comenzaba a frustrarme.
—Sólo dime.
—De verdad que eres un insoportable dolor en el culo.
—Necesito oírlo.
No estaba seguro de si realmente estaba fastidiado con esta conversación o si simplemente estaba asustado de estar comenzando a descubrir mis propios sentimientos.
Quería creer que era la primera opción.
—Tienes problemas, Sowon —rabié, negando firmemente con mi cabeza—. Sólo es una jodida foto.
—No —rechazó, con una expresión en el rostro que no supe identificar—. No es eso y lo sabes...por eso no quieres decirme, no tenías problemas con presumir a tus otras conquistas.
—Tienes una imaginación muy proactiva.
—Y tú eres un terrible mentiroso —Sowon alcanzó mi mano y tirando de la manga hacia arriba con muy poca delicadeza me enseñó las pequeñas letras escritas en mi muñeca.
Eran pequeñas letras que formaban el nombre de Haye.
No tenía recuerdos muy claros de la noche anterior, pero había notado ese pequeño detalle al despertar. Haye había dicho que básicamente la obligué a escribir su nombre en mi muñeca para revisar su ortografía, pero yo estaba seguro de que simplemente quería tener su nombre escrito en mí. La tinta del lápiz era permanente y tampoco me esforcé demasiado en quitar la marca mientras me duchaba, me gustaba la idea de que estuviera ahí, pero lo había olvidado hasta ahora.
—¿Piensas que no lo noté? —cuestionó, indudablemente dolida—. Lo vi cuando estrechaste la mano de papá —explicó, y entonces tuvo sentido—. Escribiste su nombre en tu muñeca y traes una foto junto a ella, ¿por qué? ¿porque te agrada? ¿qué clase de absurda mentira es esa?
Demonios, tampoco era para tanto.
—Dios, actúas como si me hubiera tatuado su bendito nombre, ¿por qué carajos siempre tienes que hacer un escándalo de todo?
—¿Y tú por qué demonios siempre tienes que mentir?
Ah, mierda. Íbamos a comenzar a llamar la atención y todas sus irritantes preguntas me estaban dando dolor de cabeza, así que muy a mi pesar, exploté.
—¿Y qué mierda es lo que quieres oír? ¿huh? ¿que tengo su foto porque me gusta? porque sí eso es lo que se necesita para que me dejes en paz de una puta vez, entonces sí, me gusta ella.
Sowon soltó una carcajada carente de alegría y sacudió su cabeza en incredulidad.
—¿Realmente estás pretendiendo admitir tus sentimientos por ella con la patética excusa de que es para alejarme? ¿quién eres? —se rió amargamente—. ¿Cuándo te volviste tan cobarde?
—¿Qué? ¿Ahora soy cobarde?
—¡Te gusta esa chica! —exclamó—. Te gusta, ¿no es así? y no lo dices para alejarme ni para hacerme daño, a ti de verdad...de verdad te gusta esa chica.
—¿Y qué si me gusta? Eso no tiene nada que ver contigo.
—¿Desde cuándo?
—No te interesa.
—¿Desde hace cuánto te gusta?
—Que no lo sé, maldición —maldije entre dientes—. No lo sé, yo...apenas la conozco.
¿Qué estaba haciendo? ¿Y qué carajos estaba diciendo? No debería decir esas cosas y desde luego no debería decirlas frente a Sowon. No estaba bien. No importaba lo mucho que ella tratara de aparentar ser dura, pude ver claramente como sus ojos comenzaron a brillar con lágrimas no derramadas al escuchar mis últimas palabras.
—Recuerdo cuando dijiste que supiste que querías estar conmigo después de conocer mi nombre —susurró en voz baja—. Te bastó con eso...con conocer mi nombres. Tú lo supiste desde ese entonces.
Sowon se apresuró en secar muy velozmente la primera lágrima que resbaló por su mejilla y alzó el rostro, fingiendo una pequeña sonrisa.
—Te gusta actuar como si no conocieras tus sentimientos, Jeongguk, pero no es así, tú...simplemente te niegas a aceptarlos.
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