El pasado





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Aome fijó la mirada en el espacio por mucho tiempo. Luego, lloró con amargura. Se había ganado el premio como la tonta más grande del mundo. Sesshomaru quiso que su matrimonio tuviera una fachada respetable.
¡Cómo la engañó, con qué facilidad! ¡Qué divertido debió estar por la rapidez de su sumisión! Su amargura era vengativa e implacable. Se negó a aceptar el inmenso dolor que yacía bajo el enojo. Apenas si oyó que se iba el avión. Por fortuna, Miroku y Sango partieron el día anterior. Ahora estaba sola. Se le ocurrió que Sesshomaru compartiría el viaje con el doctor Agmed. Este comentaría algo del bebé y Sesshomaru sabría la verdad. Quizá hasta volvería ese mismo día.
Pero no fue así. Al día siguiente, Aome se enteró de que Urasue murió dormida la noche anterior a la visita del doctor. Aome durmió en la habitación de Sesshomaru y cuando fue al harém, este bullía de actividad. Aome se sorprendió al ver que aceptaban la muerte de la anciana como algo muy natural.

-Esa señora era muy vieja y estaba mal de la cabeza .

Explicó Zenobia.

- El doctor dijo que fue su corazón.

-Yo me hago cargo de eso .

Intervino Aome cuando una mano se disponía a llevarse unas cartas del escritorio de Eloise.
Las sirvientas empezaron a guardar las pertenencias de Eloise, conservadas con tanto celo por Urasue. Era probable que los aposentos del harém no hubieran sido usados más que por Aome, desde la muerte de Eloise, debido a que el castillo se usó sólo para albergar a hombres que iban de cacería.
Aome pensó que, al igual que Eloise, descubría lo peligroso que era enamorarse de la persona equivocada.
Igual que Eloise, la habían dejado en el Palacio de las Fuentes, aislada por completo.
En el salón, revisó las cartas que salvó de la destrucción. Pero estaban escritas en árabe. Así que las guardó en una caja. Alguien de la familia debía leerlas en caso de que hubiera algo de importancia en ellas.
Oyó el sonido de las aspas de un helicóptero. Aome esperaba que fuera Sesshomaru y se desconcertó al ver entrar a Miroku.

-¿Eres el mensajero de tu hermano?

Inquirió con frialdad.

Sesshomaru no sabe que estoy aquí .

Miroku la miró como si estuviera loca.

-No me agradecería que interfiriera y espero que podamos guardar el secreto de esta visita.

-No puedo pensar en ninguna razón por la cual hayas venido .

Aome frunció el ceño.

-Mira. . . fui yo quien tuvo una aventura con Lory, no Sesshomaru

Dijo de pronto, con dureza.

- Sabes de qué te hablo, así que no necesitas fingir. Lin te habló de ella. Sólo se me ocurre que eso sea lo que haya
ocasionado problemas entre tú y Sesshomaru.

Aome se sentó; atónita, y lo miró sonrojarse.

-¿Tuviste una aventura?

-Ya terminó. No tienes por qué verme así -se defendió Miroku-. Cuando Sesshomaru regresó sin ti, tenía peor aspecto que cuando Sara murió. Si él ha decidido guardar silencio por el bien de mi matrimonio, entonces yo debo confesarlo.

- Miroku, de verdad yo. . .

-Debes creerme, Aome. Por lo menos déjame explicarte. Ella era una secretaria en nuestra embajada en París. Me enamoré de ella. Le renté un apartamento a nombre de Sesshomaru, sin que este lo supiera. Cuando los rumores llegaron a oídos de mi padre, Sesshomaru tuvo que cubrirme .

Confesó.

-Tu hermano tiene una moral muy extraña .

Protestó Aome.

-No es así. Lo hizo para proteger a Sango. Lo hizo para evitar que yo hiciera una estupidez y que rompiera mi matrimonio .

Habló con voz más baja.

-Y lo hizo porque temo a la furia de nuestro padre. El quiere
mucho a Sango, aunque menos que a mí. También espera de nosotros una conducta muy moral. Yo estuve en líos antes y mi padre no es un hombre que sepa perdonar. Por mucho tiempo, he hecho que Sesshomaru lo convenza de que Sango y yo no necesitamos vivir aquí todo el tiempo. Si mi padre se entera de que estaba mezclado con Lory, habrían terminado mis esperanzas de tener siquiera esa libertad.

-Lo entiendo .

Aome sintió lástima por Miroku. Este perdió su dignidad por creer que estaba separada de Sesshomaru debido a esa mujer, Lory. No sabía qué era lo que pasaba en realidad y Aome no tenía intenciones de decírselo.

-¿Me crees?

Urgió con impaciencia.

-Sí, te creo.

-Te he confiado un secreto que podría destruir mi matrimonio Sango no debe saber nunca lo de Lory. Amo a mi esposa, Aome. He recobrado la razón y no me arriesgaré a perderla de nuevo. Te pido que guardes este secreto.

Ahora que Aome sabía toda la historia, pensó que Sango debió intuir siempre que había otra mujer en la vida de su esposo. Así que sonrió para apaciguar a Miroku.

-Claro que puedes confiar en mi... discreción.

-Sabía que serías una mujer comprensiva -sonrió-. Con una memoria defectuosa. Si has acusado falsamente
a Sesshomaru, debes hacer algo por acercarte a él.

-¿Ah, sí?

Murmuró sin expresión.

Miroku prestaba atención a las cartas que estaban en la caja sobre la mesa. Tomó uno de los sobres y empezó a leer sin dudarlo.

-Sé generosa, o esperarás para siempre .
Dijo mientras leía.

-Podrías hacer sangrar a una piedra antes de hacer que mi hermano se disculpe y, después de todo, él ha dado muchos primeros pasos contigo...

-¿Qué?

Aome lo miro con duda.

-Tiendas de muebles, flores, comidas en hoteles, joyas -sonrió-. ¿Crees que mi hermano acostumbra eso? Es tan moderno como mi padre, pero ha estado muy raro últimamente. Lo has hecho cambiar mucho, Aome .

Dijo con alegría.

-Nunca he disfrutado algo en la vida como el ver que Sesshomaru ha cortejado a una mujer por vez primera, además de que es muy tímido. . .

— ¿Tímido?

Repitió Aome.

-¿Sesshomaru?

-En el fondo, sí .

Miroku siguió leyendo la fascinante carta.

-Claro, la educación militar y de mi padre pronto hicieron que adquiriera confianza en sí, pero es todo, menos mujeriego. Nunca tuvo la oportunidad, sino hasta que esa loca murió y después de vivir con ella ocho años, supongo que olvidó cómo hacerlo...

-¡Vaya, quién lo habría pensado! ¿De dónde provienen estas cartas?

-Son de tu abuela .

Aome no estaba interesada en las misivas.

-¿A qué te refieres con eso de loca?

-Me llevaré esto a casa. Espera a que mi padre las lea. Lo que es importante, son las fechas en que fueron escritas puesto que son cartas de amor escritas por mi abuelo. Es obvio que obtuvo respuesta de mi abuela. Siempre supe que se habían separado, pero es obvio que se reconciliaron, a pesar de que ella permaneció aquí.

-¿Puedes olvidar esas estúpidas cartas?

Suplicó Aome.

-¿A qué te refieres con eso de loca?

-¿A qué te refieres tú con esa pregunta?

Miroku estaba perplejo .

-¿No sabías que terminó en una clínica para perturbados mentales?

-No, no sabía que estuviera enferma .

Palideció la chica.

-¿No te lo contó Sesshomaru? Supongo que no es algo de lo que quiera hablar -concedió-. Un par de años antes que muriera, se diagnosticó que Sara era maníaco-depresiva. Sesshomaru pasó por un infierno a su lado .

Se percató de la sorpresa de Aome.

-Si no soy caritativo con ella, fue porque la mujer se lanzó por esas malditas escaleras, enfrente de Sesshomaru, y yo sé lo que eso provocó en él; y yo viví con lo que le provocó a Sango .

Murmuró Miroku.

-¿Se suicidó?

-No fue culpa de nadie, y menos de Sesshomaru. Se suponía que estaba en la clínica. Fue su padre quien la sacó de allí. Mi tío Naraku nunca aceptó que estuviera enferma y además sabía que mi padre estaba convenciendo a Sesshomaru de que se divorciara de ella. Naraku no quería eso, así que la trajo desde Suiza para que Sara estuviera en casa cuando Sesshomaru regresara de Nueva York. Lo que mi tío no sabía era que Sango estaba embarazada. Sara oyó los chismes de las sirvientas y hacía veinticuatro horas que no tomaba sus medicinas. Murió en brazos de Sesshomaru.

Aome se sintió enferma. Se avergonzó de todos los malos pensamientos que en su ignorancia albergó contra Sara.

-No me dijo nada de eso.

-No lo culpes de ello, Aome .

Suspiró Miroku.

-Nadie quiere recordar una pesadilla. Nunca se hubiera
divorciado de ella. Sara estaba tan obsesionada con los niños como con él. Cuando murió, Sesshomaru se culpó a sí mismo.

-Se culpó porque no pudo darle un hijo .

Murmuró Aome.

-No creo que eso había hecho una gran diferencia. La inestabilidad de Sara habría surgido con o sin niños.
Espero que Sesshomaru lo acepte ahora. Ya sufrió demasiado estando ella en vida.

Aome buscó un pañuelo. Miroku tomó las cartas y se marchó. Aome conservó la calma hasta que él se fue.
¿Cómo pudo pensar que Sesshomaru no sufría también? Sólo en ese momento, reconoció que intentó contener su inmenso dolor frente a ella. Aome quiso castigarlo por no amarla como amó a Sara. Sesshomaru tenía motivos para sospechar que Aome no era consistente en su amor, debido a que ella no le habló todo acerca de Koga. Sesshomaru no era tonto, sabía que había más Sin querer, Aome provocó que sus sospechas tuvieran cierto fundamento. Nunca debió permitir que Sesshomaru se fuera creyendo eso.

Ella lloraba desconsolada por el sufrimiento de Sesshomaru por tantos años, y por el que ella pasaba ahora, por ese mismo motivo.

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Que les parece. . . Sesshomaru al parecer no es tan culpable, sólo, esta equivocado.
Merezco unas estrellitas??

Ya nos acercamos al final.... Solo dos o tres capítulos más.

Muchas gracias a todos los que comentan, los que añadieron esta historia a su biblioteca, y a todos los que la han seguido desde el principio...

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