Capítulo 20 "¿La Directora?" (Parte 1)
Al abrir los ojos al día siguiente, sabía que tenía que cambiar todo.
Ayer lo único que cause fue lastima y preocupación, no podía permitir que las personas a las que les intereso se responsabilicen de mí y se intranquilicen por mi culpa, no tiene que volver a pasar. Después de leer lo que la pluma dejó en mi mano sabía que no tenía que dejar que Teodoro, Gael y Any se vean embarrados en todo esto, de uno u otro modo me sentí amenazada de no poder decir más de lo que la gente necesita saber.
Al ducharme fui consciente de que las marcas eran las mismas que antes, solamente que esta vez rodeaban todo el tobillo. Al tocarlas pude sentir la sensibilidad en esa zona, justo como cuando tienes una herida que está cicatrizando y con cualquier rozón te lastima.
Me arreglé para ir a la escuela prometiéndome que sería una chica normal que no tiene pesadillas, está por el rumbo de la locura, sufre de visiones que desconoce, es acosada por el posible asesino de sus padres, se siente atraída hacia un completo patán y sobretodo que no tiene marcas en su tobillo como una pulsera para el pie.
Algo realmente imposible, al caminar por los pasillo de la escuela con la mochila al hombro, podía ser consiente de todas y cada una de las miradas que me daban mis compañeros, murmullos por aquí, murmullos por allá, ¡Murmullos por todas partes!
—Bu-buen día —dije nerviosa por las miradas de los alumnos que estaban en asuntos escolares—, necesito mi horario del día de hoy
—Se le da su horario al inicio de clases, ¿Dónde dejo el suyo?
Suspiré pesadamente.
—Por si no lo recuerdan aún no me lo han proporcionado, por eso tengo que venir todos los días para no faltar a ninguna clase ni llegar tarde
—¿Su nombre?
—Iridia Delacour
La secretaria comenzó a escribir en su computadora y después me miró apenada.
—Disculpe señorita, en un momento le digo las clases que le corresponden el día de hoy
—No hay problema
Me percaté de la mirada de una persona mientras esperaba a la secretaria. Una mirada que me ponía los nervios de punta y me observaba fijamente, agradecí a mi vista periferia por existir, alcancé a distinguir a una persona de cabello oscuro y corto a los hombros, pero sus rasgos aun no los podía distinguir.
—Disculpe —me acerqué más a la barra de recepción—, ¿cuándo me entregaran mi horario?
—La verdad no sabría decirle exactamente el día, pero creo que será en esta semana o la próxima
—¿Por qué es tan difícil organizar el horario de una persona? —dije molesta.
—Porque tenemos que analizar el horario externo del alumno, usualmente se hace con una o dos semanas de anticipación pero como usted entrego sus papeles iniciando las clases el proceso inicio hace tres días
—Pero la directora me dijo que no había ningún problema con ello
—Así es, por eso estamos dedicándonos todo el tiempo para tenerlo listo, los otros alumnos ya tienen completo su horario por lo mismo, ellos entregaron sus papeles desde hace casi dos meses
Así que era verdad que esta escuela es una de las más cotizadas para los estudiantes, no sabía que tenía que inscribirse desde más de dos meses de anticipación.
—¿Por qué no hubo ningún problema con mi inscripción? No es justo para los estudiantes que están en la lista de espera desde hace dos meses, en cambio yo, me inscribí dos días antes de asistir a clases
—Debería de estar agradecida en vez de quejarse
—Solo no se me hace justo
—En realidad usted solo tiene problemas con su horario, porque su inscripción está desde hace 12 años de anticipación
—¿Qu-qué? —mi respiración se escapó de mis pulmones.
—Aquí dice que su lugar ya estaba listo desde que usted tenía tres años de edad, lo único que faltaba y que no se podía planificar con tanto tiempo de anticipación, era su horario personal, porque obviamente no se puede predecir el futuro y saber que actividades extraescolares iba a tener
¿Doce años? Exactamente el tiempo que tengo sin vivir aquí, ¿Mi madre me había inscrito desde que era una niña de tres años? ¿Ella ya había planificado mi vida? Sabía que ella ansiaba que yo estudiara aquí, pero ¿Nunca pensó si yo lo quería? es claro que acepté por honrar su memoria; pero si las cosas hubieran sido diferentes y mis padres no hubieran muerto, yo no estuviera aquí.
—Eso... es extraño —susurré para mí, sabía que la secretaria no lo había escuchado.
—¿Te molesta no? —en mi vista periferia lograba ver a la anterior persona que movía su boca, aun así no me atrevía a mirar aún cuando ella si lo hacía fijamente.
Pero ¿Estaba molesta? Sí.
—¿Te molesta que elijan por ti? —la misma chica hablaba conmigo sin mirarla.
Obviamente, estaba hecha una furia, ni siquiera habían pensado si yo quería estar en esta escuela de porquería, no pensaron en mí.
—Me alegra que pienses de ese modo, entonces se te hará más fácil comprenderme
—¿Disculpa?
Volteé totalmente confundida a mi lado para ver a la chica cara a cara por primera vez, pero a la única que vi fue a mí; porque al frente solo había un espejo. Aguanté la respiración al momento en el que sentía como los escalofríos me invadían.
Nunca hubo alguien, pero claramente vi la figura de una chica de cabello negro, miré fijamente a mi reflejo y ya no era yo, era Roshbell quien me miraba del otro lado; la pelinegra me sonrió y guiñó un ojo; y así como vino se fue y ahora solo veía a una chica rubia con mi rostro totalmente pálida del terror.
Esto es algo más que la locura.
—Señorita Delacour —giré lentamente a la secretaria—, aquí tiene su... ¿Usted está bien?
—S-sí
—Se le ve muy pálida señorita, ¿Segura que no quiere ir a la enfermería?
—Sí, segura, ya voy tarde a clase —me dispuse a salir rápidamente de ese lugar.
—Señorita... —la secretaria me trato de detener pero yo ya estaba muy lejos.
Caminé a mi siguiente clase dispuesta a mantener mi mente totalmente ocupada con temas de geografía, no quería volver a mostrarme débil ante cualquier tipo de visión y de lo único que estaba totalmente segura era que sería una chica normal por muy rara que sea mi vida, de eso y de que nunca, nunca más me volveré a ver al espejo.
Entré al salón con paso firme, la única opción que me queda para no ser lastimada, era poner una barrera, una barrera totalmente fuerte y firme, una barrera que nadie podrá desmoronar mucho menos un tipo como Leo, una barrera que me protegerá de cualquiera.
Al llegar a mi asiento, pude colocar mis cosas sobre la mesa compartida, no tengo la menor idea de quien se sentará a mi lado, aunque no albergo esperanza alguna de tener compañero de clase en este año.
—Hola Iridia —volteé a mi derecha y pude ver la brillante y alegre sonrisa de Jabel.
Y la barrera se fue a la mierda, si no puedo combatir contra una cálida sonrisa tendré que hacer mi barrera más amplia, la cual no solo me protegerá, sino también a Jabel.
—Hola Jabel
—¿Alguien se sienta a tu lado? ¿Tienes compañero? Aunque es obvio que ya lo tengas pues quien no quisiera sentarse con una chica tan inteligente como tú
—Pues aunque no lo creas, por el momento no tengo compañero alguno —dije con gracia en mi voz.
—¡Que bien! ¿Puedo sentarme contigo?
Sabía que la pregunta no era tan simple como lo aparentaba, sabía que la respuesta que tendría que dar era importante para ella y para mí, sabía que era una oportunidad para ya no ser una chica en soledad, sabía que era muy arriesgado abrir mi corazón, pero también sabía que siempre sonreía cuando estaba con ella.
—Por supuesto, siempre y cuando no te moleste ser mi compañera durante todo el año
—Para nada —Jabel se sentó muy alegre a mi lado ocupando su lado de la mesa con sus cosas llenas de colores y brillos.
Sonreí al ver lo diferente que somos.
—¿Te toca ir al taller?
—Sí, hoy solo es la mitad del tiempo ¿Acaso tú no?
—Creo que sí, solo espero divertirme un poco con las plantas
—Pues es más que claro que son más gentiles que las personas, así que son mejores compañeras
—En eso concuerdo contigo, mi casa está llena de flores y plantas muy hermosas
—Eso me consta, cuando era una niña la prueba de valor más grande era cruzar las rejas negras de tu casa y cortar una pequeña flor que indicara que estuviste allí —Jabel se dio cuenta de lo que dijo y calló al momento en que abría sus ojos como platos—, lo siento, solo fue una vez, te juro que la pagó
—No te preocupes, enserio —me acerqué más a la mesa—, es solo que no puedo creer que la cabaña en la que vivo se considere un lugar tenebroso o tétrico, cuando yo solamente me siento segura en el
—Éramos niños, nada de qué preocuparse
—Pero aun en la actualidad se le tiene miedo —solté un suspiro pesado, la miré y me topé con una mirada totalmente dulce—, es más, para comprobarte que es totalmente segura y no hay ningún peligro en ella, te invito hoy a mi cabaña
—¿Es en serio?
—¡Claro! Por supuesto que sí, siempre y cuando tú quieras ir y no tengas miedo
—¿Miedo yo? Pero si soy la más valiente que encontraras en esta vida, no le temo a nada ni a nadie
—¿Incluso a Leo? —Noté como Jabel se callaba y se ponía rígida—, es que el otro día me percate como te ponías nerviosa frente a él y temo que ese chico se esté aprovechando de ti o algo parecido
—No, él no aria algo así —dijo Jabel en un hilo de voz.
—¿Estamos hablando del mismo chico? —no podía imaginar a un Leo buena gente.
—Sé que crees que él es una persona muy ególatra pues es como él se comporta, prefiere que lo tomen como un tonto, idiota y narcisista —la mirada de Jabel se posaba en un lapicero con un pequeño oso en la punta—, pero él no es así, o al menos no del todo
Algo diferente se acumulaba en mí ser, y lo alejé rápidamente pues no quería que la molestia que comenzaba a sentir cada vez que Jabel hablaba con ese cariño hacia Leo, se interponga entre nosotras.
—¿Y qué hacen en el club de costura?
—Pues de todo, es lo que siempre me ha encantado hacer, desde pequeña me la pasaba diseñando ropa a mis muñecas con lo que encontraba, después aprendí a como trazar los patrones y pasarlos a la tela para por fin costurar y dar los últimos detalles para crear un nuevo vestido —mientas Jabel me hablaba de su pasión hacia la confección de ropa, notaba como sus ojos brillaban de emoción y cariño hacia lo que más le gusta hacer.
Nos la pasamos hablando de lo que más nos gustaba mientras venia el maestro, le dije que me estaba encargando de la empresa de mi padres y su sorpresa fue muy grande y graciosa; al igual me enteré que es la hija mayor de dos hermanos que eran desastrosos por igual; también me enteré de que en esta escuela no escatima en gastos y cuando hay algún evento es realmente increíble, sobre todo cuando de fiestas se trata. Lo que descubrí fue que ya se sabía de mi llegada incluso una semana antes de ir, me imagino que fue cuando aún estaba preparando todo para mi viaje.
A llegar el maestro tuvimos que interrumpir nuestra plática, ya que según Jabel ese maestro no era muy agradable, pero yo lo vi como todos los demás.
—Me alegra haberme sentado conmigo
Jabel se acercaba más a mi asiento mientras yo escribía en la libreta. El maestro nos puso varios ejercicios que yo recordaba en su mayoría, no me molestó explicarle a Jabel como se tenían que resolver.
—Sí, creo que es mejor cuando una persona de tu edad te explica a que tu maestro lo haga —le sonreía a Jabel un poco decepcionada, era claro que la única razón por la que alguien quisiera sentarse conmigo seria para ayudar—, eso siempre me lo decía mi maestro de astronomía, por eso dejaba que su pupilo me explicara los temas más completos
—¿Maestro de astronomía?
—Sí, por un tiempo tuve clases de astronomía, no creerás lo hermosas que son las estrellas cuando se estudia su origen, su nacimiento y cuando en ciertas ocasiones se les relaciona con el destino
—No lo había visto de ese modo, siempre me parecieron hermosas, pero no como tú lo dices
—De todos modos no me sirven aquí, esto es Geografía no Astronomía
—Me alegra haberte elegido como mi nueva amiga —noté como Jabel se sonrojaba.
—¿A-amiga?, ¿Quieres ser mi amiga? —dije depositando mucha esperanza en mi voz.
—Pe-pero por supuesto que sí —Jabel me regaló una de las sonrisas más cálidas y brillantes que he visto en mi vida, una sonrisa que solo me daban mis padres—, por eso me senté contigo, la verdad ya tenía compañero, pero el chico no me agrada, se la pasaba hablando mal de la gente sin justificación alguna
Miré a la dirección que Jabel señalaba y efectivamente en una de las mesas compartidas había un chico de cabello rojo oscuro, un chico solo, un chico que tenía un extraño contorno en su cuerpo.
Confundida empecé a observar a mis compañeros para ver si también se les notaba esa contorno pero no era así, él era el único que expedía una especie de aura negra, asustada me tallé los ojos y la dejé de ver, fue entonces cuando el chico se volteó a verme; pero en sus ojos tenía una especie de neblina oscura, algo que solo noté en unos segundos seguido de una cruel sonrisa hacia mí.
—Creo que tienes razón —le dije a Jabel sin dejar de mirar al joven—, yo tampoco soportaría una compañía tan desagradable. —El chico se giró molesto y yo miré hacia mis brazos.
Los cuales también tenían un aura similar al joven.
—Iridia Delacour
Alcé la cabeza rápidamente al frente, vi como el maestro acababa de contestar el teléfono con línea directa a dirección.
—¿Sucede algo?
—Ve inmediatamente a dirección, la directora quiere hablar contigo
Me levanté confundida, creí que lo del baño se había arreglado y no había ningún problema con la inscripción.
—¿Dijo para qué me necesitaba?
El maestro un poco desorientado se encogió de hombros.
—Dijo que quería tomar el té contigo-.
Y eso también era una de las cosas que había dicho Jabel, la directora nunca de los nunca convive con sus alumnos.
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