Parte 2


La tranquilidad y la paz reinaba el ambiente.

El silencio era a veces ocupado por leves suspiros o ronquidos.

El par de adultos disfrutaban del placer de los sueños mientras la oscuridad los cubría acogedoramente y sus cuerpos podían relajarse junto al otro en las mullidas...

El mundo empezó a temblar y unas risas resonaban a todo volumen en sus oídos, lo que provocó que volvieran al mundo real.

Bodoque se levanta con el corazón saliéndose del pecho y Tulio que grita espantado creyendo que es el juicio final.

El conejo iba a gritar para preguntar quién andaba por ahí, pero unos pies caen en su estómago y casi se le salen los pulmones por la boca.

Tulio torpemente alcanza la lámpara de noche y en el proceso deja caer el vaso de agua al suelo.

La luz los deja ciegos por un momento.

Se escuchan muchos chillidos y quejas de molestia y sorpresa.

- ¿¡Qué está pasando aquí!? -

Pregunta el pelirrojo que parpadea muchas veces para recuperar su vista.

- ¿¡Que dem... -Tuvo que cerrarse la boca al ver a los niños en su cama-

- ¡¿Y esto?! -

Exclama Tulio al ver a todos esos conejos restregarse los ojos en su cama.

- ¿¡Quiénes son ustedes!? -

Pregunta impactado y mira su reloj despertador.

- ¡Son las tres de la mañana! -Mira espantado a los niños- ¿¡Como entraron a mi casa!? -

Los niños asustados por los gritos empiezan a llorar.

- ¡Hay no! -Se lamenta Tulio- ¡Perdón! ¡Perdón! -

Trata de tranquilizarlos pero no sabe qué hacer, está demasiado aturdido.

- Bodoque ayúdame es tu familia. -Exige desesperado-

- ¿De qué estás hablando? -Se levantan de la cama- Ellos no son mi familia. -

- ¿Seguro? -El parecido es innegable-

- ¿Acaso no conoces a mi familia? -Pregunta molesto-

- No. -Niega con la cabeza- Ni de broma puedo recordar a tantos conejos. -Dice- ¿Y estás seguro de que no son tus nuevos sobrinos, primos terceros o algo así? -Insiste-

- Yo conozco a mi familia. -No alza la voz porque no quiere asustar a los niños-

Los pequeños empiezan a tranquilizarse pero los miran con miedo.

Esta es la peor primera impresión para todos.

- Niños. -Llama con cuidado el conejo- ¿Quiénes son? -Esta situación es muy complicada-

Los niños no saben qué responder.

- No les haremos daño. -Continúa- ¿Solo queremos saber sus nombres? -

- ¿Qué es eso? -Pregunta uno de los niños más jóvenes-

- No tenemos. -Responde la mayor de todos antes de que dijera algo más-

- ¿Como que no tienen? -Pregunta Tulio- ¿Eso es imposible? -

- No tenemos. -Repite la niña más pequeña-

- ¿Sus padres no les pusieron nombres? -Pregunta Bodoque preocupado-

Esto es una violación a los derechos de los niños.

- Papás danos un nombre. -Dice la rubia despeinada-

- ¡¿Que les pasa?! ¡nosotros no somos sus padres! -Exclama el más alto- Al menos no yo. -Dice y su pareja voltea a verlo indignado-

- ¿¡Que insinuas!? -Exclama ofendido-

- Son un copia y pega tuyos. -Acusa Tulio al ponerse sus lentes y verlos con más claridad-

- Mira Tulio, será mejor que te quites esa idea de la cabeza. -Amenaza furioso- Y haz algo útil y llama a la policía. -Ordena-

El Triviño lo mira desconfiado pero hace lo que le dicen.

- Niños. -Trata de encontrar las palabras- Llegará gente vestida de uniforme. -Explica con cuidado- Son personas buenas que vendrán a cuidarlos y llevarlos con sus padres. -

- Pero ustedes son nuestros padres. -Dice una de las chicas mayores-

- Deben estar muy confundidos. -Trata de no asustarlos- Nosotros también lo estamos. -Confiesa- Pero no somos sus padres. -Repite-

- Si lo son. -Repite el más grande que lleva en brazos a un bebé-

- No lo somos. -

- Si lo son. -

- Que no. -

- Que si. -

- No. -

- Si. -

Bodoque empieza a frustrarse, está situación es demasiado complicada y lo peor, involucra a niños.

Decidió dejar ese tema para después y hacerles más preguntas.

- ¿De dónde vienen? -

Los niños se miran entre sí pero ninguno sabe la respuesta.

- De acuerdo. -Su ansiedad crece. ¿Acaso tendrán amnesia?- ¿Como llegaron aquí? -

De nuevo no recibe respuesta.

- ¿Recuerdan algo antes de llegar aquí? -

Los conejos se quedan un momento pensando y niegan con la cabeza.

- ¿Se conocen entre ustedes? -Pregunta desesperado-

Los niños se miran y niegan con la cabeza.

Esto va mal, muy mal.

- Hola. -Habla Tulio con su teléfono- Llamó para notificarle un... No. No voy a esperar hasta la hora del desayuno. -

Contesta indignado.

- Llamo porque de repente desperté esta mañana con trece hijos. -


~ Ahg otro de estos. ~

Escucha del otro lado.

~ ¡Mire gracioso! Si vuelve a llamar lo multó por comer pan frente a los muertos de hambre. ~


- ¡¡¡¿Que?!!! -No entiende nada-

Cuelgan.

- La policía no va ayudarnos. -Le informa con miedo de volver a llamar-

- ¡Idiota! No debiste llamar a estos niños tus hijos. -

- Lo soy. -Responden los niños-

- Llamaré yo esta vez. -Busca su teléfono- Tu mira que no haya alguien más en la casa. -

- ¿Alguien más? -Pregunta preocupado- Acaso un ratero o secuestrador está aquí dentro. -

- Tal vez. -Está esperando que contesten-

- De acuerdo. -Dice decidido- Debo proteger mi hogar. -Bodoque lo mira asombrado- Niños acompañenme. -

- ¡No! -Los detiene antes de que vayan a seguirlo-

- Está bien. -Dice Tulio- Que la mitad venga conmigo. -

- ¡No! -

- Entonces que ellos vayan y yo me quedo. -

- ¡Niños se quedan! -Ordena- ¡Tulio ve afuera! -Señala la puerta.-

- ¡¿Y si me atrapan?! -

- Haré ese sacrificio. -Contesta sin cambiar de opinión-

- Y si... -Bodoque tuvo que empujarlo fuera y cerrar la puerta con pasador-

- ¡Bodoque déjame entrar! -Golpea la puerta desesperado-

- ¡No hasta que revises la casa! -Escucha al más alto lloriqueando mientras se iba-

Del teléfono se escucha un pitido y después una voz grabada.

~ Por favor deje su mensaje y su pedido de ayuda será respondido en horas hábiles. ~

- ¡Trece niños desconocidos aparecieron en mi casa! ¡Vengan y ayúdalos a volver a su hogar! -Cuelga molesto-

Ahora es él y los niños.

Los niños lo miran fijamente y Bodoque no sabe qué decir, esos niños son como una hoja en blanco, ni siquiera los más grandes entienden la difícil situación que están pasando.

- Todo irá bien. -Ya no sabe si está hablando para los niños o para sí mismo.-

Sea lo que sea, debe seguir las enseñanzas de Calcetín con Rombos Man y poner como prioridad la seguridad de los niños.

- Que tal si me hablan de ustedes. -Insiste- Lo que sea, no importa si es algo tonto. -Información es información.-

- Me gustó esa cosa. -Dice uno de ellos y todos asiente felices-

- ¿Que cosa? -

- ¡Esa! -Señala la cama-

- ¿No saben cómo se llama? -Niegan- Es una cama. -Responde- Cama y se usa para dormir. -

Los conejos empezaron a preguntar por todas las cosas que veían.

Bodoque se sintió volver a su niñez con sus fastidiosos hermanos que hacían las mil preguntas.

La situación se volvía extraña, por la forma tan elocuente de hablar parecían al menos tener educación básica pero para no saber la función de una almohada eso era.... 

Hacía más complicado la situación.

- ¡¡¡Bueno ya basta!!! -Los detiene molesto-

Las preguntas parecían no tener fin y lo estaban desesperando.

Pero como adulto responsable no podía matar su curiosidad.

- Cuando vuelvan con sus padres les podrán hacer todas las preguntas que quieran. -Dice-

- Pero usted... -

- No, no lo soy. -Lo interrumpe, la idea lo incómoda mucho.- ¡Ahg! -Exclama frustrado- ¿Donde se metió Tulio? -

Su ceño fruncido se transforma en preocupación al pensar en lo peor.

Mira a los niños y en la indecisión se muerde las uñas.

- ... Niños, iré a buscar a Tulio. -

Del armario saca el palo con clavos.

- Ustedes se quedan aquí y no le abrirán a nadie que no sea Tulio o yo. -Los mira fijamente- ¿Entendido? -Los pequeños asienten.-

Con cuidado de hacer ruido, cierra la puerta y camina por los pasillos.

Aún es demasiado oscuro y no ve mucho, su pelo se eriza por la terrible sensación de sentir que alguien lo sigue y que lo vigilan.

Pero cada vez que miraba hacia atrás no había nada.

Sacude su cabeza, está siendo paranoico.

Baja al primer piso evitando el escalón que rechina.

La luz de la cocina está encendida.

Aprieta el mango de madera y con el corazón en la garganta, camina lentamente hacia la puerta donde se escapa la luz por las rendijas.

Se escucha que se rompe algo y ve un líquido rojo deslizándose por el suelo.

Toma coraje al imaginarse al presentador en peligro.

Con una patada abre la puerta y prepara el palo para golpear.

Tulio grita.

Bodoque golpea.

El sándwich vuela por el cielo y se estrella contra la pared.

- ¿¡Bodoque que te pasa!? -Grita espantado el más alto.-

- ¡¿A ti qué te pasa?! -Grita furioso.-

- ¡Tenía hambre y me prepare un sándwich! -Responde afectado- Por poco y me rompes la cabeza. -Que bueno que golpeó el emparedado- Ni siquiera le pude dar un mordisco. -

- ¿¡Y el líquido rojo!? -Mira al suelo y ve una botella de jugo de tomate-

- Se me cayó. -Contesta-

El más alto se crispa por ser apuntado con el palo con clavos.

- ¡Se supone que irías a buscar al ratero! -Exclama furioso-

- ¡Lo hice! No había nadie. -Explica- Las puertas y ventanas cerradas, y nada falta en la casa. -Bodoque se soba las sienes, esa respuesta daban tanto alivio como más preguntas.-

- ¿Porque no volviste? -Pregunta más relajado- Estaba preocupado. -

- Eso no pareció cuando me echaste del cuarto. -Contesta molesto.-

- Oye, alguien debía ir a ver lo que sucedía. -Dice enojado.-

- ¿¡Y porqué no fuiste tú!? -

Ambos empiezan a discutir.

Olvidando a los trece niños curiosos y sin supervisión.

Lo que tenía que pasar sucedió; los niños fueron a buscarlos. Tocando todo a su alcance y rompiendo una que otra cosa hasta llegar abajo.

Al escuchar la pelea prefirieron seguir mirando muy lejos de sus padres.

- ¿Qué es eso? -Señala la quinta hija-

Los niños por primera vez conocen una piscina.

Llenos de curiosidades por conocer este mundo, caminan para mirar más de cerca, los niños se detienen en la orilla.

En silencio miran el agua y luego miran el flotador en forma de cocodrilo que flota en la mitad de la piscina.

En su inocencia, lógicamente pensaron que también podrían hacer lo mismo.

El doceavo niño se aventura para dar el primer paso.

- ¿Porque no llamas a tu mamá y le preguntas? -Pregunta Tulio frustrado-

- ¡Yo conozco a mi familia! -Repite molesto.- Y a esos niños nunca los he visto en mi vida. -

- ¿Seguro? -Pregunta sarcástico- ¿Nunca te has visto en el espejo? -Bodoque lo mira con los labios apretados-

- No son mis hijos. -Aclara con los dientes apretados.-

- ¿Seguro? -Insiste con seriedad-

- Los... -Duda- Tal vez los niños más grandes. -

Confiesa asustado de que sea verdad.

- Pero es imposible con los demás niños. -Aclara seguro.- Yo renuncie a esa clase de vida, jamás te engaña... -

Se escuchan gritos aterrorizados que les ponen los pelos de punta a la pareja.

Corren y encuentran a uno de los niños con la cabeza y el torso sumergidos en la piscina.

Se espantan con un grito y lo jalan de las patas para sacarlo de ahí.

Con ese niño, sacaron a otro y de ahí a otro más, siguieron así hasta sacar al doceavo niño.

Los pequeños conejos habían hecho una cadena con sus cuerpos para sacarlo del fondo de la piscina.

Todos los niños se echaron a llorar.

Tulio y Bodoque aterrorizados por lo que pudo haber sido, los llevan adentro para abrigarlos y secarlos.

Por poco y olvidan al décimo tercer niño, Juan Carlos lo vio durmiendo en el suelo y se devolvió para llevarlo adentro.

- No pueden meterse a la piscina sin supervisión. -

Dice Tulio asustado mientras ayuda a secarlos con una toalla.

- Prometeme que nunca volverán hacerlo. -

Los niños se refriegan los ojos por el ardor del cloro.

- ¡No puede ser! -Se lamenta avergonzado- ¡Casi perdemos a nuestros hijos en el primer día Bodoque! -

- ¡Deja de decir que son nuestros hijos! -Responde molesto y sin siquiera mirarlo-

La atención del conejo está en el bebé en sus brazos, su respiración era irregular.

- Bebé -Trata de despertarlo- ¡Hey! -Sacude con cuidado el pequeño hombro-

El bebé no se despierta y la sangre de Juan Carlos se congela.

- ¡¡¡Tulio llama a la maldita ambulancia!!! -

Todo pasó demasiado rápido, Bodoque y la mitad de los niños se fueron en la ambulancia, y Tulio con los demás conejos se fueron en su auto.

- ¿No tienen ninguna información señor? -Pregunta de nuevo desesperado el doctor que los atendió- ¿Tipo de sangre por lo menos? -

Tulio preocupado solo niega con la cabeza.

- Está bien. -Suspira.- Sólo queda esperar a la policía. -El hombre se retira-

Juan Carlos está al otro lado del pasillo para no molestar a los pacientes por estar hablando por celular.

- ¿Estás segura? -Vuelve a preguntar el conejo- Segura Segura, no me estás mintiendo. -


~ Estoy segura mijo ~

Contesta en la otra línea con la voz soñolienta.

~ Nadie de nuestra familia a tenido otros trece niños y ninguno a sido secuestrado. ~


- Gracias má -Se soba la cienes- Adiós, sigue durmiendo. -La mujer estaba tan cansada que no noto la preocupación de su hijo y colgó-

- ¿Nada? -Pregunta Tulio después de que guardará el teléfono-

- Nada. -Con ojeras en sus ojos y parecer haber envejecido diez años, se dirigen en donde están los niños-

Los conejos están pegados a la ventana que muestra a todos los bebés en las incubadoras.

La enfermera que cuida a los bebés nota la llegada de los dos adultos, sale para hablar con ellos.

- ¿Como se encuentra enfermera? -Pregunta Bodoque-

- ¿Se pondrá bien? -Pregunta Tulio-

- Si señores. -Los tranquiliza- Con nuestro cuidado verán que los días para llevarlo de nuevo a casa llegará en un parpadeo. -

Ambos no pueden ocultar su expresión.

- ¿Que pasa? -Pregunta la enfermera- Pensé que estarían felices. -

- ¡Lo estamos! -Contesta Tulio.- Es solo... -Mira a los conejos que seguían mirando por la ventana- No sabemos dónde está su casa o si un día la vayan a encontrar. -

- ¿No son su familia? -La pregunta va dirigida especialmente al conejo-

- No lo se. -Es lo que contesta Bodoque-

- Bueno, eso se resuelve fácilmente con una prueba de ADN -Sugiere la mujer-

Bodoque mira a Tulio que se quedó callado.

- Está bien, salgamos de esto de una vez. -Dice con seriedad- Niños necesito que vengan conmigo. -

- ¿Para que? -Preguntó el noveno niño.-

Ese fue el comienzo de su tripanofobia para todos los niños.

- Ya paso, ya paso. -Trata de tranquilizarlos.- Solo fue un pequeño pinchazo. -Dice Tulio a los llorosos conejos.-

- Gritaron menos fuerte que tu. -Contesta molesto Bodoque-

- ¿Estas enojado? -

- Lo estoy. -

Contestó con amargura.

- Pero no será por mucho tiempo, cuando los resultados demuestren que no tengo nada que ver con esos niño te voy a... -

- Felicitaciones señor Juan Carlos. -

Dice un enfermero con unos papeles.

- Dieron positivo, es el padre. -

El hombre le sonríe mientras le entrega los papeles al estupefacto conejo.

- ¿Que pasa? -Pregunta al ver la cara de incredulidad del conejo.-

- ¡Porque no tiene ningún sentido! -Exclama Bodoque- ¿Como pueden ser mis hijos? -

- Bueno. -Dice el enfermero.- Todo empieza cuando... -

- El idiota que está detrás de mí es mi pareja. -

Avisa.

- Además; nunca los vi en toda mi vida y ellos no recuerdan nada de la suya, prácticamente nacieron hoy. -Explica.- ¡¿Acaso tiene eso algún sentido?! -

- . . . No. -Contesta el enfermero.- Pero si le creo con eso de que nacieron hoy. -

- ¿Como? -Parpadea sin entender.-

- ¿Usted cree que son nuestros hijos y que nacieron hoy? -Pregunta igual de aturdido Tulio.-

- Déjenme mostrarles algo. -Empieza a caminar lejos de la sala de espera.- Siganme. -La familia los sigue en silencio.-

Pasaron por varias puertas antes de llegar al salon de maternidad, el hombre se detiene en la ventanilla donde se ve a los bebés recién nacidos.

- Ese bebé de la esquina llegó por la cigüeña. -

Señala.

- El de ahí, nació por plantar unas semillas en un huerto de calabazas. -

Tulio y Bodoque abren la boca impresionados.

- Ese milagro de la naturaleza. -Señala a otro bebé- Es la combinación de un tucán-tigre; Y sus padres son los famosos; jirafa-elefantito y la Mapache-Pinguina. -

Explica.

- Ese huevo salió de un mamífero. 

El de ahi lo construyeron con tela, algodón y aguja. 

El de allá fue tallando por su abuelo para que su hijo de madera pudiera ser padre, y le dio vida su abuela que es una hada mágica... No me pregunten la lógica de eso. -

Sigue contando.

- ¡Puedo seguir asi por todo el dia! -Señala a otro bebé.- Ese bebé de ahí, incluso sabe hablar. -Señala.-

- Soy un hombre de 45 años y tengo un diploma de ingeniería. -Contesta el bebé.- Vine aquí para acompañar a mi esposa en el parto y me encerraron aquí. -

- Eso solo genera más preguntas. -

Responde el enfermero.

- Sinceramente no entiendo este mundo tan loco. -Voltea a ver a Tulio y Bodoque- Solo pienso que hay que aceptar lo que nos arroja a la cara. -

Tulio y Bodoque se quedan en silencio mientras los pequeños conejo los miran expectantes.

- Entonces Tulio... -Dice Bodoque.- ¿Tu tambien vas hacerte la prueba de ADN? -

- No lo necesito. -Contesta.- Ya acepte que son nuestros hijos desde hace rato. -

- ¿¡Que!? -Lo mira enojado.- ¿Entonces porque me acusabas de infiel? -

- Cualquiera que te conociera lo pensaría más de una vez. -Respondió con honestidad.-

- ¡Que absurdo! Nadie pensaría eso en una situación así. -Lo mira indignado- ¡Solo tu! -

- Pruébalo. -Contestó cruzándose de brazos.-

- ¡Con gusto! -

Impide el paso de una enfermera que pasaba por ahí.

- ¡Disculpe señora! ¿Usted cree que sería una persona infiel? -La enfermera le da una bofetada.-

- Cuando salíamos me engañaste con cinco mujeres. -Se va ofendida.-

- Esa no cuenta -le dice sobándose la mejilla- ¿Usted que opina? -

Le pregunta al enfermero. Está seguro que nunca salió con el.

- ¿Usted es el conejo del noticiero, verdad? -

El conejo asiente.

- Yo aposté que seguirán juntos. -Sonríe.- Si puede seguir juntos un año más ganaré 50$ -

Contesta.

- Así que si puedes mantener un poco más la relación lo considerare como un favor. -Se va corriendo al ver que molestó al conejo.-

- Tulio. -Habla Bodoque con cara seria.- Trabajar en 31 Minutos me enseñó cuando debo aceptar la derrota. -Tulio le rodea los hombros con un solo brazo.-

- No te enojes Bodoque. -Trata de aligerar el ambiente.- Al menos no ahora que somos padres. -Dice preocupado.-

Los dos adultos voltean para ver a sus hijos que los miran fijamente.

Un silencio incomodo los rodea, un minuto después se escucha simultáneamente gruñidos que salen de los estómagos de los niños.

- Oh no. -Dice Bodoque.- Olvidamos darles de comer. -

- Y de darles ropa. -Agrega Tulio al ver que los niños temblaban por el aire acondicionado y por seguían húmedos por lo de la piscina.-




- Una vez fui a una conferencia donde decían que se debería probar un exámenes para poder ser padres. -

Le cuenta Bodoque a Tulio.

- Y si no lo aprobaban sería ilegal que tuvieran un bebé. -

Ambos están sentados en la cafetería del hospital.

- Me reí en sus caras. -

Mira a los niños que devoran su comida sin ninguna señal de saber cómo usar una cuchara.

- Ahora quiero ir a suplicarles perdón. -

Los niños están usando la ropa que encontraron en objetos perdidos.

- Acabamos de convertirnos en padres y casi los perdemos. -Mira a Tulio.-

- En nuestra defensa. -Dice Tulio igual de preocupado.- Este dia fue muy difícil. -

- ¿Dia? Apenas si son las cuatro. -Contestó el pelirrojo.-

- Debes ser una broma. -Responde desesperado, siente como si hubiera envejecido diez años.-

- ¿Ahora que hacemos? -Pregunta Bodoque aún aturdido por todo lo que sucedió.-

- Creo... -Mira fijamente a los conejos- Que deberíamos ponerles nombres. -

Los niños voltean a verlos emocionados y con sonrisas radiantes.

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