Capitulo 22
Inazuma Eleven no es de mi propiedad, el anime pertenece a LEVEL-5, yo solo secuestro a sus personajes e historia por mera diversión.
·Una nueva Aventura T-2·
Épsilon había hecho su aparición en el momento menos esperado, como siempre. Tocaba ponerse las botas y darlo todo en el partido, esta vez sí que ganarían.
― Hemos mejorado y renacido. Ahora somos el Nuevo Épsilon. Hemos venido para volver a desafiaros Instituto Raimon.
― ¿Os lo ha ordenado Genesis?
― Nadie nos lo ha ordenado, esta es la voluntad del gran Desarm. La voluntad de todo el Nuevo Épsilon.
― Quiero volver a disfrutar de los partidos. Para un auténtico guerrero no hay mayor emoción, que saber que le espera un gran duelo en el que tendrá que luchar hasta el límite de sus fuerzas. Y aun mayor que eso, es saber que hemos superado las expectativas de las estadísticas y os hemos derrotado. Equipo Raimon.
― Aggg entonces ¿qué? Tenemos que jugar porque os sale de los hu- ― no pudo acabar la frase, Rosen desde su espalda le tapaba la boca con ambas manos.
― Sí os negáis, de mientras podremos destruir uno o dos institutos.
― Sí no somos capaces de vencer a Épsilon, está claro que jamás podremos vencer a Genesis.
Afirmaba la entrenadora. Todos pensaban igual, si querían llegar a derrotar al equipo que le dio semejante paliza, tendrán que hacerse más fuerte y derrotar a este nuevo Épsilon. Tsunami se interesó por sus rivales. A saber, que se trataba de esos alienígenas que tenían que derrotar, quiso apuntarse y ayudarles en su lucha. La entrenadora no se negó, tenía pensado reclutarle de todos modos.
― ¡Hoy por fin conseguiremos ganarles de una vez!
Alzaron el puño gritando un "si" a coro, animados y dispuestos hacer realidad esas palabras. Menos Albin, ella solo rodó los ojos, tanto entusiasmo no iba con ella. Su mirada acabo en Fubuki, quien no dejaba de mirar a Desarm. No hizo nada, solo una leve mueca a notar lo tenso que se encontraba.
En un abrir y cerrar de ojos, el estadio estaba hasta la bandera. Los ciudadanos llegaban poco a poco, acomodándose en las gradas para disfrutar de este apasionante desafío. Hijikata y sus hermanitos también llegaban, y acompañados de manera más tranquila un muchacho con sudadera naranja que usaba el gorro para ocultar su rostro. Se detuvo antes de llegar a entrar del todo, el espacio suficiente para ver a los jugadores. Una mirada rápida al campo, acabando en el capitán de este. No se quedó demasiado mirándole, buscaba a alguien más, preguntándose porque no estaba en el campo, sufriendo por si se había lesionado. Deseaba verle de frente, y no desde las sombras oculto, pero el temor de poner en peligro a sus amigos le hacía querer volver a darse la vuelta. NO era el momento. Estaba por irse cuando Hijikata le detuvo con sus palabras:
― Espera. No creo que se vayan a dar cuenta de que estas allí. Estoy seguro de que te interesa ver como les va. No haces ningún daño por quedarte a mirar un poco.
Estaba por comenzar el partido. La alineación de Raimon se basó esta vez en un único punta, Albin, dejando a Fubuki en la defensa. El juego daba comienzo con el saque de los aliens, el ataque está organizado, y de manera rápida avanzan los cuatros atacantes. Albin se interpone delante de uno, pero de un paso rápido consiguen avanzar.
― Ahora son más rápidos regateando y pasando.
Comentaba Ichinose junto a Toko, quienes trataron de pararles, pero la Hissatsu de regate, Lluvia de meteoros les dejo sin poder hacer nada.
Un balón que parecía no ir a nadie, Tsunami y Kabayama avanzaron buscando atraparlo, pero Maquia llegó en el momento oportuno, moviéndolo en otro sentido, dejando a dos defensas fuera de sus puestos. No desaprovecharon esta oportunidad, sus tres delanteros se posicionaron frente a Endo, listos para realizar el Ataque Gaia, la Hissatsu con la que consiguieron marcarles en el anterior partido. Endo no se daría por vencido, había entrenado muy duro y pensaba despejar ese balón como fuera, no importaba que ahora sus Hissatsus fueran más fuertes, ellos también lo eran. Pisó con fuerza, giro la cadera de esa manera, y lanzó el puño con todas sus fuerzas. Deteniendo el disparo con aquel puño incorpóreo de tono amarillo.
La sorpresa era visible en sus rivales, no esperaron que pudiera hacerlo con tanta seguridad, pero no importaba, ellos se alzarían con la victoria. Los miembros del Raimon miraban a su capitán sabiendo que podían dejarle la portería a él sin ningún problema. Aunque no todos pensaban igual, por algún motivo Tachimukai sentía que algo no iba bien.
― ¡No podemos dejar que Endo haga todo!
Con los ánimos por las nubes, Domon y Ichinose se lanzaban al ataque para recuperar el balón, juntando el Corte Bolcanico de Domon y el Danza de fuego de Ichinose consiguieron derribar al jugador de Épsilon y el Ciclón Sónico de mantenerlo en el poder de Raimon.
― ¡Vamos!
La delantera se adentró en el campo rival como una exhalación, no dejaría otra vez todo el peso sobre Fubuki, reventará esa portería sea como sea. Desde las alturas remata de chilena, a la vez que un dragón rojo le sigue, y con el chut se junta al balón, llenándolo de llamas. La Llamarada más ardiente hasta ahora. El poder que desprendía el balón hizo sonreír a Desarm, parece que podrá divertirse antes del plato principal. Sus manos giraron, creando un brillo verde en cada una ante de crear un agujero, que, a introducirse el balón, le haría aparecer a un lateral antes de la línea de gol y clavarse en el suelo. Aunque no fue tan fácil como aparentó. El poder de aquel tiro se asemejó al recuerdo de los disparos de Fubuki. Quien temblaba de impaciencia y rabia.
― Eh, oye tú. Quiero que tires a puerta.
Desarm retaba a Fubuki, preparándose para lanzarle el balón.
― Que aburrido. ¿Tanto miedo te ha dado mi disparo?
Trataba de rabiar al portero, pero no sirvió de nada. Un pase poderoso llegó hasta los pies de Fubuki.
― No te preocupes Fubuki, juega como sabes hacerlo y todo saldrá bien.
Asintió con las palabras de Kido, lanzándose al ataque e instantáneamente, Atsuya tomando el lugar de él. Albin se quedo cerca de la portería a tenta a lo que pudiera pasar. El resto del equipo solo podían ver impotente como esa agresividad volvía y sabían que eso solo le provocaría más daño a su compañero. No importaba quien se le pusiera delante, él lo apartaba a la fuerza. Todos estaban preocupados. Aunque ninguno pudiera hacer nada. Hitomiko se mostraba decidida, estaba segura de que había hecho bien en seguir contando con él.
El equipo no le iba a dejar a solas como hasta ahora. Los atacantes corrían por detrás tratando de brindarle su apoyo cuando le hiciera falta. Aunque no le llegaba el mensaje, solo pensaba en que necesitaban a Atsuya para anotar. No podía aguantar más, ver en ese estado al albino, le era imposible. Aceleró el paso llegando a correr a su par.
― ¡Shiro! ¡No estás solo! ¡hagámoslo juntos!
Su voz había hecho que Fubuki fuera a volver a la normalidad, pero no llego ni a durar un segundo cuando Atsuya volvía a tomar el mando. Gruñendo y apretando los dientes molesto.
― ¡No estorbes!
Un movimiento brusco, pareciendo que solo iba a modificar su ruta, pero era un ataque a la pierna derecha de Albin, esta lo notó, y temerosa frenó en seco, sin poder volver a alcanzarle viendo la espalda del chico con rabia.
― Atsuya....― mascullaba con ira.
El momento había llegado, Fubuki se encontraba haciendo la Eterna Ventisca. Con más poder que la ultima vez, pero no fue rival para el Taladro Destructor del rival.
― ¿Eso es todo lo que sabes hacer? ― Desarm se veía decepcionado con aquel disparo.
― ¡Otra vez más! ¡pasadme el balón! ― rabioso quería volver a chutar.
Desde la grada, Hijikata le contaba aquel sujeto encapuchado sobre el delantero, su nombre y que ahora era el delantero estrella de Raimon. La actitud que mostró hasta el remate, y la manera en que pedía el balón después, hizo que se tensara. Podía notar que no estaba bien.
En el terreno de juego se volvía encontrar Fubuki rematando a puerta, pero sin ningún cambio con la vez anterior. Una y otra vez. Raimon conseguía el balón y Fubuki se lanzaba solo al ataque, obviando las insistencias de Albin en cooperar. Una y otra vez se chocaba con el mismo muro. Una y otra vez volvía a tener aquel recuerdo, esa conversación con su hermano y padre, donde juntos serían perfectos. Esa era su misión, el motivo por el que fueron a por él. Sino marcaba no servía para nada.
Un nuevo chut, esta vez, dejo el Taladro Destructor por volver a su Hissatsu más floja, el Hoyo negro. Deteniendo el tiro como al principio. Sin dificultad. Aquella diversión que tenía a enfrentarse a él había desaparecido. Era débil. Tanto, que aquel nuevo tiro, lo detuvo a mano descubierta.
Fubuki no podía creerse lo que estaba viendo, mientras los últimos esquejes de hielo comenzaban a marchitarse.
― Voy a ser claro, si eso es todo lo que sabes hacer...― lanzó el balón a la banda mientras le daba la espalda al chico, acabando la frase―. No nos haces falta para este partido.
Aquellas palabras le sumieron en la oscuridad más absoluta. Sino necesitaban a Fubuki en la defensa, ni a Atsuya en la delantera... entonces... ¿para qué servía? Esa mínima barrera que mantenía a Fubuki, se había roto, no quedaba nada de ella.
Sin fuerzas, con una expresión apática, comenzó a caer al suelo en frente de todos.
― ¡Fubuki!
Todos fueron en el auxilio de su amigo, Endo y apoyaba las manos en sus hombros, tratando de conseguir una respuesta, pero nada, no articulaba palabra. Albin no podía dejar de ver esos ojos ahora vacíos y sin vida. Apretaba con fuerza los puños y dientes. Odiando aquel portero por llevar a ese límite a su amigo. Mentalmente juraba que ganarían el partido, que cerraría la bocaza de ese tipo de un pelotazo en la cara.
Hitomiko veía con terror aquella escena. Todo había sido su culpa.
― Entrenadora― la voz de Rosen le hizo volver a la realidad―. No podemos seguir forzando de esa manera a Fubuki.
Aquellas palabras le hicieron reaccionar, y dar la orden para sacar a Fubuki del campo con el remplazo de Rosen. Le pilló por sorpresa. ¿Cómo que iba a salir? Miraba incrédula a la entrenadora mientras Endo y Kido sacaban a Fubuki, quienes les cargaban con cuidado hasta el banquillo. Nerviosa se puso en pie preparándose para entrar.
Fubuki dijiste que te encontrabas bien, pero estabas mintiendo, ¿verdad? No deberíamos haberte presionado hasta ese punto
Es cierto que tú eras el único que podía resolver lo que te estaba pasando, pero esto...
― Oye Fubuki... quédate aquí viendo el partido. No te preocupes que cubriremos tu ausencia entre todos, ¿vale?
El partido iba a volver a tomar su curso, y aunque habían sacado a Fubuki, no pensaban rendirse.
― No os preocupéis, yo hare la parte de Fubuki, ¿Vale? ― seguro de sí mismo comentaba Tsunami.
Al otro lado del campo, Desarm murmuraba lo aburrido que se estaba volviendo, esperando que alguien consiguiera despertar su interés.
El silbato volvía a resonar, dando comienzo con el partido. Por algún motivo, Raimon era incapaz de atacar. Por más que querían subir el balón, le cortaban y volvían atrás, haciendo que se forzaran más por defender los once. No conseguían marcar, la nueva Hissatsu de Endo era impenetrable, no importaba cuantas veces lanzaran, el estaba ahí para detenerlo. Pero el cansancio era notario, es mucho más agotador defender que atacar.
Albin se movía en solitario, y no le ayudaba en nada. Era incapaz de entrelazar pases con los demás. Se mueve demasiado rápido, quedándose cortos, demasiada fuerza o menos. Impotente y rabiosa observaba como una nueva ocasión era detenida y ahora todos tenían que darlo todo para defender. Sus ojos, llenos de ira se clavaban en el portero, le acabaría marcando, fuera como fuera.
Desde la grada, el chico oculto tras la capucha escuchaba los comentarios analíticos de Hijikata. Comentaba algo de que el equipo necesitaba un delantero en el que confiar, el que acabara las jugadas de ataque. Aunque lo intentaran ahora con esa chica, era imposible si cada vez que se lanzaban algo fallaba en su trabajo de equipo, pero no le escuchaba. Aquel chico tenía clavada su mirada en la chica albina. No se movía como siempre. Algo le pasaba. Su preocupación aumentaba a cada jugada en la que ella estaba involucrada.
Apretaba los puños, se sentía tan incompetente. Llevaba menos tiempo en el campo, y ya estaba sin aliento. Era inútil. No podía hacer nada.
― ¡OYE!
Aquel grito le sacó de sus pensamientos, observando aquel pequeño gato salvaje, esa mirada le hacía imponente a pesar de su altura.
― ¡Si has entrado en el campo haz algo! Que el relámpago plateado se despida como es debido de los campos.
Sus palabras llegaron a lo más profundo de su ser. Es verdad... su ultimo partido no fue contra Genesis, era este. Este sería el ultimo partido. Miró por unos segundos a la entrenadora. Por más que le dijo que no la sacaría, no lo dudó ni un momento. Podía haber sacado a Sue, pero la ha sacado a ella, sabe que es la única capaz de hacer de apoyo a Albin.
Sus miradas volvieron a cruzarse. Asintió antes de retroceder a la defensa. Una sonrisa se dibujó en sus labios mientras le seguía de cerca colocándose.
Debo darlo todo... es el último, puede que hasta la ultima jugada. Debo darlo todo, por Fubuki, por Endo y el resto. Ellos lo están dando. Debo corresponder a sus sentimientos. Aunque eso me haga dejar el fútbol por completo.
Su mirada rugía con una determinación jamás vista. Frenó en seco, derrapando un poco hasta quedar frente a Crypto, al mismo tiempo estiraba su brazo izquierdo, soltando unas bolitas, que al hacer contacto con la alien rubia, la paralizaron, Chispazo, había funcionado a la perfección. Chutó con fuerza hacía la morena, comenzando una carrera destellante de ambas, como si estuviera dividido el campo en vertical, ninguna de ellas entraba en la parte de la otra, y tampoco lo necesitaban. Sus pases veloces y precisos dejaban a los rivales confundidos o reaccionando tarde.
Quería seguir, la respiración se le hacía cada vez mas pesada. Ya habían pasado el medio campo, solo un poco más para ponerse frente a la portería. Un nuevo pase, esta vez algo no funcionó tan a la perfección. Albin tuvo que ingeniársela para tomar el balón, y regatear al rival con uno de sus juegos de balón para poder avanzar y devolver el pase a Rosen. Este era el último, el siguiente iría a puerta. Decidida corría como nunca, confió en Rosen, no tenía que mirarla, ella pondría el balón en el punto justo.
Un ultimo esfuerzo. Costándole la misma vida dio una zancada, consiguiendo controlar el balón. La mirada comenzaba a nublarse levemente. Debía continuar. Sus propios latidos la ensordecían, no podía escuchar nada más. Solo tenía que ponerle el balón. Solo eso y se acabó. Una toz seca que le ahogaba hizo que empezara a tropezar, no podía más.
Aquel chico en la grada, como un resorte se puso de pie a verle casi caer al suelo.
Aquella tos le sacó de su concentración viendo a la chica. Mierda.
Consiguió recomponerse, soltando un grito de frustración y dolor, chutando sin mirar, esperaba haber conseguido colocarlo bien.
La dirección era distinta. NO tenía tiempo de cambiar tanto. Siguió corriendo de frente, solo tenía que correr más rápido, solo un poco más, aunque solo le diera con la puntera y lo desviara lo suficiente, debía marcar.
El equipo entero miraba inmóvil la jugada de ambas. Sumidos en un silencio total.
― ¡JODER!
El grito sonó al mismo tiempo que el de el choque contra el metal de aquella portería. Segundos después, el pitido del árbitro. El balón había salido por el cornet. Albin no había llegado. Solo un poco más y habría llegado, podía haberlo chutado si solo se hubiera podido acercar un poco más. Iba tan rápida que no podía frenar, por lo que pateo con la suela uno de los palos, desahogándose, y ayudándole a detenerse.
Otra oportunidad perdida...
― Patético― su fría mirada ni siquiera era digna de mirarle.
― Eh, atrévete a decirme eso a la cara.
Le encaró rabiosa.
― Vuestros patéticos remates han dejado de interesarme. Arbitro. Cambio de jugadores. Zel ocupara la portería y yo la delantera.
¿Cómo?
No podían creerse que alguien cambiara a su portero por el delantero. ¿Es que acaso no solo era un portero imbatible? Pulsando la semi esfera de su equipación, ambos alíen cambiaron de uniforme como por arte de magia. Desarm caminaba con tranquilidad hasta quedar frente a Endo
― Ahora que ese chico ya no esta aquí. Eres tú quien me interesa. Seré el primero en superar ese Puño de la justicia Tuyo.
Aquella declaración había dejado a todos aterrados. Por algún motivo, la presencia que desprendía y el modo que lo dijo, hizo que todos le creyeran. Recorriendo el terror por sus cuerpos.
Cuestión de segundos. Eso fue lo que necesitó para apartar a cada uno de los estorbos que le impedían pararse frente a Endo. Nadie podía hacer nada. Endo estaba solo frente aquel portero con talentos de jugador de campo. Frenó frente al castaño. Pisando al balón para comenzar su Hissatsu. Un agujero se abrió bajo sus pies, trasportándole a otra dimensión, una que simulaba el espacio. En cuanto chuto, el balón se llenó de un brillo rosado y morado, formando una flecha. La que atravesó aquella dimensión saliendo hasta la realidad directa a puerta. Gungnir.
Tal y como dijo. Por mucho que Endo tratara de detener el disparo con el Puño de la justicia, el disparo tenía más fuerza, haciéndole retroceder poco a poco hasta introducirle en la portería.
Raimon 0 – Épsilon 1
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top