One-shot

Los habitantes de Konoha arreglaban con esmero los últimos detalles que faltaban para la festividad. La Víspera de Navidad había llegado y tenían que apresurarse para tener todo perfecto: Unos compraban regalos de último minuto. Mientras, algunas personas decoraban sus casas para celebrar; otros, en cambio, se dedicaban a cocinar deliciosas recetas para el deleite de sus invitados y familias.

Todos estaban ocupados preparándose y en la residencia de los Uzumaki no era la excepción.

—¡Ka-chan dónde están los adornos del árbol! —gritaba desde su sala la menor de los Uzumaki, ahora con su cabello que se había alargado hasta sus hombros.

—¡Están dentro de la caja está debajo de los álbumes. —exclamaba la bella mujer de pelo azulado oscuro y de ojos perlas.

Esa mujer estaba vestida con un suéter de color azul mientras mezclaba algo en un bol en la cocina.

—¡Ya los encontré! —exclamó un muchacho de aspecto rebelde, el cual se había acercado para ayudar a la chica.

Una escena de interacción de una familia para ayudarse con los adornos para poner en su pino. Una típica escena navideña.

—Muchas gracias, Kawaki-kun. —agradeció Himawari con una sonrisa mientras iba husmeando la caja.

El otro se acercó a la chica, mirando como ésta se encontraba muy entretenida con la inspección de los adornos. Buscaba cual podría usarse para este año.

—Solo toma uno. No es tan difícil agarrar un adorno y ponerlo. —se desesperaba cuando tomaban su tiempo decidir.

—El chiste de un pino navideño es hacerlo muy bonito para que ilumine la sala. Más lindo, mucho mejor 'ttebayo.

Aparte de ellos, Naruto se había acercado hacia los dos, viendo felizmente la cooperación de los dos que estaban cerca del pino. Kawaki fue el primero en dirigirse hacia él.

—Me sigue pareciendo algo muy inecesario preocuparse tanto por eso. —habló Kawaki entre un suspiro mientras cruzaba ambos brazos.

—Lo es, además, ¿no te gustaría que todo se vea todo decorado? —preguntó Naruto.

—Me disculpo séptimo, pero sigo pensando que es algo inecesario. —no pareció que le convenciera su explicación. Su opinión seguía siendo la misma.

—Mmh… creo que podría poner más para que santa le guste más. —comentó la Uzumaki peliazul.

—¿Santa? —Kawaki se volvió hacia Himawari con prisa— ¿A él también le gusta que los pinos sean muchos más brillantes?

—Eso es lo que oí. Se dice que aprecia el espíritu navideño, así que seguiré poniendo los más bonitos. —confesó Himawari con una sonrisa.

El rostro del muchacho se iluminó en pequeñas chicas por su rostro, mientras miraba con asombro a la joven.

—E-Eso es increíble, me hubieras dicho eso el año pasado. Está podría ser una buena oportunidad para verlo cuando venga. —le dijo hacia ella con una sonrisa confiada.

—Si, será lo mejor. Necesitamos hacer todo lo posible para que venga esta noche también.

Naruto veía desde su distancia aquella plática tan increíble, pero no en el sentido en que fuera positiva de lo increíble, sino más bien de la magnitud de la inocencia que tenían ambos.

Hace un año, en estos mismos días festivos navideños habían podido hacer que Kawaki tuviera su primera vez disfrutando estos días, puesto que, la mayoría de su vida han sido con Kara, pero al menos Naruto quería hacer que él tenga una buena comodidad con los Uzumaki.

Sin embargo, no contó con que también vivía en una ignorancia. El mismo muchacho que había vivido un infierno, nunca había oído el nombre "santa claus".

Si lo pensaba bien, era obvio. A él siempre lo habían instruido para ser una herramienta, un arma, un receptáculo para Isshiki Outsutsuki, así que, el hecho de que desconozca mucho de la navidad era más que obvio. Aunque, también había dicho que solo sabía lo básico cuando era un niño, pero nunca consiguió celebrarla como él anhelaba.

Ahora, Himawari le había instruido en cierta forma las actividades navideñas, al igual que la cultura correcta que siempre las celebraban, en especial los Uzumaki. No obstante, Naruto no contó con que su hija le haya contado y llenado cosas sobre el grande y famoso Santa Claus.

No esperó que Kawaki fuera un muchacho con un nivel de inocencia tan alto, tomando en cuenta todo lo que ha vivido y también en la personalidad que tenía.

Al menos uno de los muchachos que vivían en la casa no era tan inocente, ese mero era…

—¡Himawari, Kawaki! —gritaba un joven rubio desde el pasillo— ¿Ya casi terminan?

Con gran rapidez la joven fue sacando las luces para comenzar a enredarlas alrededor del pino.

Kawaki miró hacia atrás. Molesto al ver al otro Uzumaki, se acercó mientras lo estaba fulminando con la mirada.

—Terminaríamos mucho más rápido si nos ayudarás, al menos —tuvo la necesidad de golpearle la cabeza—. Eres un maldito vago.

—¡Pero eso es porque no me despiertas! ¡Es tu culpa!

—¡Tu también me despiertas 'ttebasa!

—¡Pero tu eres una maldita roca para dormir! ¡No sé de dónde tienes el sueño tan pesado! —exclamó Kawaki contra Boruto.

Ambos siguieron discutiendo un rato más hasta que Naruto decidió intervenir.

Por como veía la situación estaba seguro que Kawaki estaba a solo pocos rastros de paciencia para ir corriendo a agarrar el pino y lanzarselo a Boruto, y eso no le convenía para nada a todos. ¿Dónde conseguirían un árbol nuevo a esas horas? ¿Cómo podrían librarse de la furia de Himawari al tener el árbol hecho un desastre?

Detener a esos dos muchachos era el punto muerto en la salvación y del desastre.

—Ah… Boruto, Kawaki…

—¿Qué quieres ? —gritaron al unísono.

Una pequeña risa nerviosa fue su respuesta a las miradas fulminantes de los dos que estaban enfrentándose.

—Bueno, a Hinata le hace falta algunos ingredientes para la cena —hizo una pequeña pausa impacientando a los dos—. Así que pensaba que podrían en ir a comprarlos.

Vio como los dos muchachos iban poniendo una cara de desagrado. Por supuesto, no les agradaba la idea ahora que estaban en muy mal humor, pero hacer este recado podría suavizar sus indiferencias. Tenía que hacer que fueran, y lo haría aunque ellos se lleguen a negar.

—Si no van, no habrá nada de hamburguesas ni takoyaki en lo que queda de este…

Antes de siquiera terminar la frase, Boruto y Kawaki ya estaban en la puerta con sus prendas para el invierno, esto junto a unas bufandas que Hinata había hecho para cada uno.

—Tou-chan, ¿Qué era lo que necesitaban para la cena? —el rubio mayor sonrió con mucho ánimo.

Definitivamente esta táctica siempre era completamente exitosa. Hinata le había dicho que lo usara en estos casos, pero no esperaba que fuera tan real.

***

—¡Bien! Ya tenemos casi todo lo que hay en la lista —decía Boruto mientras salía de la tienda junto con Kawaki—. Al menos creo poder comprarme algo si sobra un poco de dinero.

Miraba las monedas de su mano, sonriendo como un niño. Esperaba que si tuviera muy buena suerte podría en comprarse algo que pueda valer la pena. Un efecto secundario en las personas cuando tenían dinero de sobra, teniendo la urgencia de gastarlo.

Esas cosas eran muy avariciosas, lo que Kawaki fue notando en el Uzumaki al verle la cara.

—Creo que deberías de guardar lo que vaya a sobrar. Sería un desperdicio en gastarlo por algo tonto.

—Hey, aún no he decidido que es lo que voy a comprarme —Boruto le miró con el ceño fruncido—. ¿Por qué dices que sería algo tonto?

—Se trata de tí, obviamente puede ser algo muy tonto. —dijo entre suspiros.

Mientras caminaban por la aldea, algunos de la aldea dirigió su mirada hacia Boruto, saludandolo con alegría. Él simplemente les sonreía un poco incómodo cuando se dió cuenta de ello.

Aún le costaba acostumbrarse a tanta atención luego de todo el tiempo que pasó, luego de que él, Kawaki, Sasuke y su padre lograron derrotar a Isshiki Outsutsuki. Está información fácilmente pudieron darle el crédito a Naruto, pero Katasuke usado mal sus palabras, y ahora era conocido como el chico que salvó al Hokage y héroe de la aldea.

Una situación relativamente desfavorable para él, siendo una persona que no le gustaba mucho la atención de la gente. No le traía "beneficios".

—No es tiempo para distraerse. Ya quiero en llegar para seguir con el pino —dijo Kawaki sin apartar la mirada de enfrente—. Quiero que realmente llegue Santa.

Se animó en seguida a la idea el muchacho con pensamiento serio. Boruto le costaba creer en si la inocencia del otro era en verdad, contando con todo lo que había conocido de él.

De repente, un chillido llamó la atención de los dos. Lentamente Boruto giró la vista hacia la izquierda, viendo a un grupo de chicas.

—¡Boruto-senpai! —gritaban en conjunto desde su posición— ¡Déjenos dar un paseo con usted!

Otro de esos "beneficios" que él tenía eran esas fans. Debía pedirle disculpas a todo aquel que una vez se quejó de no ser muy popular, el ser rodeado por admiradoras, pero realmente era muy molesto.

—¡Oh no! —empezó a correr siendo seguido por sus locas fans.

—Eres realmente muy molesto. —Kawaki le seguía los pasos.

—¿Y tú porque me insultas? —preguntó con molestia, mirando al otro por su lado mientras corría.

—¿De quién crees que es la culpa? —no pudo recriminar al otro con esa declaración, ya que en parte tenía razón.

Siguieron corriendo hasta doblar por una esquina y de allí saltaron hasta los tejados, alejándose lo más lejos hasta caer en una parte del lado este de la aldea.

Feliz de haber escapado, ahora tomó un poco de aire, lo cual era muy raro, cuando se supone que tenía buena condición por ser un shinobi, pero también se debía a que el aire era frío, haciéndolo más vulnerable y no debía de haber hablado mientras corría.

La última vez, al encontrarse con algunas de sus fans casi lo habían desvestido —en gran parte eran unas mucho más peligrosas por ser de una edad dos años mayor—, quizá ahora si terminaban el trabajo si se hubiera quedado quieto.

¿Por qué este tipo de cosas le tenían que estarle pasando aún en días navideños?

—Eso estuvo cerca. —suspiró al poco tiempo en que trató de recuperar el aire perdido.

Miró a su alrededor y se dio cuenta que había llegado específicamente a la zona comercial de Konoha. Se sorprendió de verdad en que los dos habían recorrido un largo trecho.

—Bueno, ahora que ya se fueron, es hora de irse por lo siguiente. —agregó Kawaki, en donde en donde también había recuperado el aliento.

—Supongo que sí… Creo que si fue mala idea de haber salido hoy 'ttebasa.

Viendo que aún era temprano, decidieron continuar con las compras, además también de caminar un rato viendo las cosas que mostraban los vendedores.

Había ciertas cosas que les llamaban la atención, en especial a Boruto que le hizo pensar en que gastarlo cuando le fuera a llegar a sobrar dinero. Unas le pareció muy interesantes, y otras le parecieron un tanto aburridas y otras algo aterradoras.

Esos eran intentos de figuras extrañas por parte de la compañía Kaminarimon. Tal vez deberían solo dedicarse a los trenes y a las cartas ninjas. Esto era algo de lo cual los dos estaban en total de acuerdo.

Mientras caminaron dos minutos después, entre ella la calle en dónde estaban, una pequeña figura los miró a sus espaldas a lo lejos.

—¿Boruto-kun? ¿Kawaki-kun? —la voz los alertó y voltearon a su encuentro.

—¡Ah! Es la delegada —Boruto sonrió. Ya hace un tiempo que no la veía, lo cual le alegraba mucho que justo ese día se la haya encontrado—. ¿Cómo estás?

—Pues…B-Bien. G-Gracias por preguntar.

—Hehe. —continuó con su sonrisa, sabiendo de lo bien que hizo su acción.

La muchacha empezó a esbozar una sonrisa hacia el Uzumaki, al igual que después se fue dirigiendo hacia el otro que estaba con él.

—¿T-Tú cómo estás Kawaki-kun?

—Yo estoy bien, es bueno que te encuentres en buena salud. —contestó con las manos en los bolsillos por el frío.

—Hehe, muchas gracias.

El solo intercambio de ella y Kawaki era poco importante, pero cuando vio en como Sumire le sonrió muy contenta al saludo ya fue diferente. La incomodidad no tardó en sentirse en su pequeña burbuja en la que se encontraba.

Kawaki notó la mirada de Boruto sobre él, sintiendo una ferocidad y deseo de sangre que se mantenía dentro de él. Bueno, tal vez él exageraba con el tema de la sed de sangre, pero había cierta discriminación hacia él.

Estaba seguro que allí dentro, en la cabeza de Sumire te mira pensaba en las cosas en las que le gustaría en hablar con Boruto, al igual de esperar no tener el cabello desordenado o algo en los dientes. Lo supo cuando vio como se acomodó un poco su cabeza trenzado y más arreglado.

—Supongo que los dos tenían cosas que hacer ahora, ¿no? —preguntó Sumire— ¿Los dos están disfrutando de estos días?

—Bien, bien. Muy bien 'ttebasa. —decía Boruto mientras se rascaba la nuca.

—Yo estoy feliz con solo probar la comida que harán en casa, eso es todo. —contestó a secas Kawaki en un suspiro.

—Oh, eso es bueno Kawaki-kun —dijo con un tono suave—. Espero que comas mucho hasta quedar satisfecho.

—Gracias.

Nuevamente lo había sentido. Volvió a sentir la mirada oculta de Boruto, está vez un poco más contenida y sin dejar de tener una expresión rencorosa.

Boruto estaba por decirle algo a Kawaki, pero bajó un poco su mirada hacia la joven y se percató del paquete que tenía.

—Por cierto, delegada. ¿A ti también te mandaron hacer recados? —le sonrió en broma— Debe de ser un poco molestó que Amado te haga salir de último minuto, ¿no?

En cuanto terminó de hablar, al rato se arrepintió de lo que había dicho al notar la expresión triste en la chica. Se había paralizado en seguida en cuanto se quedó mirando más detenidamente la expresión de Sumire.

La joven se compuso en seguida, mientras le fue negando lentamente.

—Esto es mi cena —empezó a relatar en un suspiro—. Akita-sensei fue a pasarla con los otros miembros del clan Inuzuka. Por otro lado, Katasuke-sensei estará ocupado con otras cosas.

Al finalizar esbozo una triste sonrisa fue lo que le dio.

—Pero, ¿Y Katasuke-sensei? El debería de tener tiempo, ¿no? —observó en como ella seguía negando con la cabeza.

—Katasuke-sensei estará ocupado con otras cosas, y no le gustaría que yo me aburra en el laboratorio… y mucho menos no creo que quiera pasarla con Amado —fue en ese momento donde Sumire cayó en cuenta que quizá estaba incomodando al Uzumaki con su relato—. Awawa… L-Lo siento, chicos. Deben estar ocupados y yo aquí estorbando en su camino…

Sumire dió una gran reverencia y corrió en dirección hacia donde era hacia donde se encontraba el laboratorio. Ya se había escapado sin haberle dejado a Boruto en tener tiempo suficiente para llamarla. Ésta ya se encontraba lo bastante lejos.

No había una descripción más apropiada para Boruto ahora que, decir lo mucho en que estaba petrificado de la vergüenza, al igual que la culpa.

Pensó en lo patético que había sido en hacer sentir mal a Sumire. Más que poder darle algún aliento positivo, solo ocasionó en que ella huyera.

—Bien hecho, la pusiste triste, genio.

El comentario de Kawaki ya ni pareció en haberle hecho reaccionar. Estaba tan metido en la culpa que no hacía caso. ¿Cómo no estarlo? Él suspiraba por ella.

Al igual que la situación con Sumire, en donde la mayoría de sus pensamientos siempre iban dirigidos hacia el pelirrubio, también había sido el mismo caso de Boruto hace meses. Posiblemente unos cuatro a lo máximo.

Kawaki desconocía los detalles a profundidad, pero de algún modo Boruto le había comenzado a interesar a la joven de cabello violeta. Pagaría lo que fuera por ver la expresión de ella si lo supiera. Sin embargo, respetaría en no decir nada, como lo hizo hace mucho en no decirle a Boruto que ella gusta de él.

Además, aún sabiendo todo esto, no es un tema del que le interese en lo más mínimo. No obstante, estar viviendo lo suficiente en la aldea de la hoja a desarrollado cierta simpatía por los demás, incluído en Sumire, aunque sentía que no le correspondía en tener que meterse con ella y sus cosas con Boruto.

—¿Por qué no la invitaste a que pasara la navidad en casa? —preguntó.

—¿Por qué lo haría? —Boruto lo miró extrañado por la sugerencia— No soy quien para invitarla 'ttebasa.

—Pues, tu comportamiento hacia ella dice lo contrario. Siendo honesto, eres horrible en ocultar tu interés hacia ella. —dijo Kawaki.

—¡¿Eh?!

Automáticamente el rostro de Boruto se había sonrojado hasta estar casi al nivel que un foco rojo navideño. Su temperatura, ya estaba a un nivel en el que no era necesario su bufanda que traía puesta ahora.

Si, Kawaki realmente no le había importado y/o interesado en meterse en este tema en particular. Aún así, se trataba de Boruto, y también Sumire, por lo que ahora no le iba a importar meterse… más o menos.

Por otro lado, Boruto se mantuvo callado, mientras repasaba las palabras de Kawaki. No estaba en su estado activo. El pensar en invitar a Sumire a su casa era demasiado vergonzoso para él. ¿Cómo estarlo cuando no había nada de que avergonzarse en darle la bienvenida a su casa?

El problema estaba en que, actualmente él había desarrollado sentimientos por la joven Kakei. Todo esto porque en medio de una charla entre el equipo 5 y 15 participó, allí Namida había soltado —sin haberlo planeado ella— que Sumire había estado enamorada de él por un largo tiempo. Eso lo tomó por sorpresa. Aunque, Namida había comentado que eso ya había pasado tiempo y que ya no debía de preocuparse él por eso, por lo que tal vez ya no lo esté.

Por supuesto, Boruto lo tomó como algo que fue pasado, así que no iba a ser problema, pero en cuanto lo pensó más detenidamente, había descubierto que una chica de casi su edad gustaba de él. ¿Cómo no sorprenderse con eso? Sumando a todo eso, se trataba de Sumire, una de sus amigas que más apreciaba y que todo el mundo de igual forma la respetaba.

Cuando menos se lo esperó, ya había llegado a ver a Sumire mucho más como una chica, y una muy linda. Tuvo sus problemas para no avergonzarse cuando hablaba con ella. Fue difícil, pero logró manejarlo la mayoría de las veces.

Sin embargo, todo se sumaba a una pregunta que siempre se hacía cuando la veía o cuando la tenía de frente; ¿Seguirá enamorada de él?

Esa era la cuestión, era tanto hermoso como también tenebroso ese pensamiento.

—No te sorprendas, sabes muy bien que yo soy el único que lo sabe. —declaró Kawaki entre un suspiro.

Si, él era el único al que Boruto decidió en contarle, pero también se había arrepentido de haberlo hecho.

—Solo no me espero que lo digas, y mucho menos al aire libre 'ttebasa —sus nerviosos fueron pasando a ser solo ponerlo de mal humor—. Pero… ¿Crees que sea bueno que la invite?

—Eso deberías de pensarlo, pero creo que debes de hacerlo.

—¿Y si no le gusta la idea? Tal vez no quiera pasarla conmigo 'ttebasa. —dijo Boruto con la piel helada.

"No, ella definitivamente le gustaría en estar contigo… idiota." —no pudo evitar mirar de forma lamentablemente a Boruto.

Odiaba en tratar con Boruto cuando llegaba a comportarse como un tonto. ¿Es así como las personas terminan cuando llegan a conocer el amor?

—Que asqueroso.

—¿A qué te refieres con eso? —se molestó Boruto con esa palabra— ¿Acaso me estas diciendo que soy asqueroso?

—No, idiota. Pero déjame decirte que debes de pensar en hacer lo correcto, estoy muy seguro que el séptimo diría eso. —dijo.

Pasó por un lado de Boruto, mientras iba agarrando las bolsas del mandado que los dos estaban cargando. Cuando las tomó se fue alejando del Uzumaki hasta perderlo de vista. Estaba claro que Kawaki continuaría con el recado de su madre, y dejaría que él fuera con Sumire.

Boruto lo pensó por un momento, sin saber si realmente fuera buena idea, o no, en ir con Sumire e invitarla a su casa. Pero, si había una cosa en que no podría perdonarse, esa sería en dejar a su amiga sola cuando tiene la oportunidad de hacerla sentir que tiene compañía.

Sería una vergüenza para él en dejarla sola cuando hace años le había prometido que no volvería a estar sola, ya que tiene a todos sus amigos con ella, incluído él.

Necesitaba ir con ella e invitarla. Kawaki se lo había recalcado sin decir nada, así que se lo agradecería más tarde.

***

Se había apresurado para llegar a los laboratorios de Konoha. Según recuerda, ella suele estar aquí primero todos los días antes de irse a casa, pero también tenía la duda de si llega a estar en las instalaciones.

Camino entre los pasillos, sin nadie de los que trabajaban allí, solo él y sus nervios al pensar en que decirle a Sumire, o al menos como ofrecerle su casa y familia para darle una buena cena navideña.

Camino y camino, sin detenerse. Solo mirando al frente, pasando por los cuartos sin tener que entrar en ellos. Ninguno le llamaba la atención, ya que solo se enfocaba en la de dónde estaba Sumire. Siempre se encontraba en la del segundo piso, en la más amplia de todas.

—Allí está.

La observó a lo lejos, y fue allí cuando sintió un pequeño bloqueo mental entre todos sus pensamientos. No funcionó como debería, y eso era algo de lo que era peligroso si no quería en hacer una locura.

Muy tarde, ya la estaba por hacer.

Al encontrarse con la puerta, la abrió de golpe hasta quedar totalmente abierta. Hizo un eco por todo el lugar, lo que agradecía de que nadie esté por estar en casa.

—¡D-Delegada! —cerró los ojos fuertemente por los nervios, además de no querer verle a los ojos para no estar paralizado, aunque ya lo estaba— S-Se que no me di cuenta antes y que debería de haberlo dicho mucho mejor, pero… Te gustaría…

—Oye…

Pero antes de poder cantar victoria con su invitación, oyó una voz totalmente diferente. Una que no reconocía de parte de la joven pelivioleta, sino de uno que era más mayor. Entró en detalle en cuanto pensó un poco de quién se trataba, y cuando abrió los ojos y miró al frente, no encontró nada más que decepción y disgusto.

En esa esa habitación no estaba nada más Amado, tomando algo de café caliente y mientras se le veía leyendo un libro que tenía a la mano, eso mientras veía la televisión que estaba al otro lado de la habitación.

Había una mezcla de emociones que tenía dentro de Boruto. No podía creer que había hecho una actuación de lo más penoso, y en frente de una persona como Amado.

—¿No crees que te equivocaste de persona a la que tenías que hablar? —preguntó con tranquilidad, mientras le daba un pequeño sorbo a su café.

"No tienes que decirlo, ya lo sé…" —le dirigió una mirada distante y molesta hacia el hombre mayor— Busco a la delegada. ¿No está aquí?

—¿Para que la buscas? —Amado volvió a mirar a la televisión.

—No te interesa —aclaró Boruto, pero sin mirarlo a la cara—. ¿Por qué debería de decirte?

—Es mi asistente, así que me interesa saber que asuntos la buscan.

Por mucho que lo deteste, él tenía algo de razón de eso. Nunca le cayó bien Amado, y sigue sin caerle bien, pero era como el "jefe" de Sumire, por lo tanto él debía de saber los asuntos de su asistente —más o menos—, así que no podía hacer mucho, por mucho que detestase la posición de Sumire.

—Bueno, la verdad es que…

—Lo siento, pero no me interesa los temas juveniles que están pasando tu y ella. —dijo desinteresado.

¿Entonces por qué preguntaba?

No puedo formular esa pregunta abiertamente hacia el hombre, pero su silencio y mirada molesta eran suficientes para dejar en claro su disgusto por su tiempo compartido con ese tipo.

Las ganas de irse de allí crecían, pero no lo haría hasta terminar con lo que vino hacer, aún si moriría de la vergüenza. Ya estaba más que preparado para hablar directamente con Sumire cara a cara.

—¿Boruto-kun?

—…

Pero tampoco lo pensó literalmente. Jamás creyó que a épocas navideños uno fuera a tener muy mala suerte.

Volteó a ver por detrás suyo, allí se encontró con Sumire, la cual estaba vestida de forma casual. Estaba de igual forma sorprendida por encontrarse al Uzumaki en los laboratorios de Konoha, pero más junto con Amado.

No estaba seguro si había llegado en algún mal momento, pero estaba segura que el era mejor que no interactúase tanto con él. No sabía mucho de Amado desde que empezó a vivir en la aldea.

—¿Qué haces aquí? —preguntó seriamente.

Con ese tono de voz que se escuchó por parte de Sumire, no fue para nada agradable para Boruto. Sonó molesta, ¿acaso ella estaba de mal humor por estar él aquí? Se lo preguntaba en cuanto la miraba en silencio y con los nervios al tope.

En cuanto estaba por hablar de los nervios, una mano lo empujó hacia adelante, y también lo sacó hacia el pasillo. Amado fue quien lo había sacado sin más mientras bebía su café.

—Si quieren hablar, háganlo afuera, que está habitación solo es para trabajar. —dijo hasta cerrar la puerta.

Fue un extraño, además de también un poco grosero que lo haya hecho, pero no es como si Boruto buscara en ese tipo algo de amabilidad o consideración por los demás. Aún así, estaba en cierta forma "agradecido" con esa acción para quedar a solas con la joven pelivioleta… aunque también lo encontraba mal, ya que no se sentía preparado para estar con ella e invitarla —aun si se había convencido de que si lo estaba—, pero no sé echaría atrás.

Sumire observó como Boruto respiraba un tanto intranquilo, además de que también se veía algo pálido, tal vez se sentía muy cansado… pero en el caso del Uzumaki, era más que nada por pensar que ella estaba algo disgustada por su presencia.

"Se trata de la delegada. No pienses en nada raro sobre ella…" —se dijo a si mismo por su mente, mirando detenidamente a la joven.

La mirada había atravesado a Sumire, hasta ponerla un poco más avergonzada de ser muy vista por él. Sentía un poco más de calor por sus mejillas, hasta mirar por el otro lado.

No había mucho de lo que pensar. Boruto decidió en encararla en cuanto la observó muy nerviosa, pero también incómoda por tenerlo en el mismo espacio y en silencio.

—L-Lo siento, tengo que hacer algo… —habló Sumire.

Decidió en buscar una excusa para escapar de esa situación tan incómoda. En cuanto fue pasando al lado del chico, Boruto la fue agarrando de su muñeca para impedirle irse en seguida.

—¿Qué suce…

—Delegada… ¿Por qué no vienes a pasar navidad con nosotros? —la chica abrió los ojos cuan grandes eran. ¿Esto realmente estaba pasando?

No podía creer lo que estaba oyendo. El chico por quien le robaba el aire le invitó a pasar la navidad en su casa, a ella, no a nadie más. Lo oyó demasiado creíble y lleno de desesperación.

Por otro lado, Boruto no estaba seguro porque le había dicho de esa tan de repente. Posiblemente la habrá asustado de lo muy imprevisto que se veía.

Al final no le importaba mucho los detalles de como hacerlo, solo sabía que no quería ver esa expresión tan triste en el rostro de la chica, estaba seguro que pasar este tipo de festividades sin compañía debía ser muy doloroso. Si fuera él, lo que más desearía sería un poco de compañía con los demás.

Lo confiesa, Boruto siempre actuaba así cuando había una cierta interacción entre él y Sumire. Y es que como no estarlo cuando él suspiraba por ella. Pasaba la misma situación con ella, tenía la mayoría de sus pensamientos siempre hacia el pelirrubio por su cabeza.

Él era muy conciente, estaba seguro que la presencia de Sumire sería muy agradable y a su familia le gustaría en tenerla en casa. Por supuesto, nadie a excepción de Kawaki sabrá que él sería quien más disfrutará de la compañía de ella y su presencia en su casa.

—¿Y qué dices? Será muy divertido. Ka-chan es muy buena 'ttebasa. —confesó Boruto con una sonrisa.

La joven ni siquiera pudo reaccionar del shock de la propuesta antes de ser jalada por el rubio.

—Boruto-kun, espera —trataba de detenerlo desde atrás—. Es que…

—No te preocupes. Mi familia no tendrá ningún problema. A mamá le agradas —le sonrió—. Hasta creó que más que yo, así que descuida 'ttebasa.

Era una broma, pero hasta sentía que era muy posible que eso fuera cierto.

—N-No… No es eso… Boruto-kun, la verdad es que…

—¿Eh?

***

—¿Eh? —fue lo único que pudo pronunciar Himawari ante tan peculiar escena.

Su hermano mayor estaba al lado de una chica, y no era nadie más que Sumire Kakei, la chica que algunas veces venía por asuntos con Kawaki y por su padre, y de vez en cuando venía junto al hombre de anteojos que siempre insistía con hablar su padre. Suponga que ese hombre era el jefe de ella, o algo parecido.

Por otro lado, los otros dos habían llegado a la residencia Uzumaki, el cual Boruto estaba con la mirada para abajo, y Sumire un poco incómoda por la intromisión de haber llegado sin avisar a la casa del chico.

En un rato para cuando Sumire estaba por entrar por la puerta; Himawari se fue yendo hacia donde estaba la chica hasta lanzarse contra ella para envolverla en un gran abrazo.

—Hola delegada, es muy bueno verte hoy. ¿A qué viene está visita? —preguntó.

—Hola Himawari-chan, es bueno verte bien y animada.

—Hehe. Por supuesto que lo estoy, hasta hoy he estado impaciente por querer seguir con los arreglos para el pino —comentó mientras sonreía—. ¿Me ayudas? Ya casi termino, pero será suficiente para que te dé algo de crédito.

—Claro, no hay problema. —Sumire asintió a la petición, y como no hacerlo cuando era Himawari.

Después de tener su atención hacia la menor de la familia, notó la presencia de la madre en el pasillo.

—¿Dónde estabas Boruto? Kawaki había llegado solo y me dijo que te fuiste a…

Boruto seguía manteniéndose en silencio, aunque sin haberse percatado mucho de lo que había dicho su madre. Aun estaba muy desconcentrado, demasiado como para seguir la plática entre Himawari y Sumire que había estado.

—Ka-chan, mira. Tenemos visitas —dijo Himawari—. Vino la delegada.

Hinata le sonrió mientras se acercaba hacia la chica, dándole un pequeño abrazo.

—Hola Sumire. No esperaba que vinieras a visitarnos —dijo Hinata—. ¿Qué haces por aquí? ¿Vienes a visitarnos?

—B-Bueno… podría decirse que… Boruto-kun me invitó, ya que iba a estar este año sola, aunque ya estoy acostumbrada.

—No digas eso, sabes que puedes estar aquí si gustas. Cualquier amigo de Boruto siempre es bienvenido. —comentó dulcemente Hinata hacia la chica.

Sumire solo pudo dejarse llevar por la cálida bienvenida que le proporcionaba la mujer mayor.

Hinata simplemente sonrió ante la mirada de la pelirroja. Algo le decía que ella le entendía perfectamente

—Gracias señora Uzumaki. —le devolvió la sonrisa.

—Vamos delegada. —dijo Himawari al jalar al tomarla de la mano.

Así las tres se encaminaron a la sala. Nadie se había percatado o acordarse de que, al igual que ellas, también estaba Boruto allí en la entrada. Ahora solo él estaba solo, sin decir una sola palabra mientras mantenía su mirada perdida.

Incluso cuando se habían ido, tampoco se había percatado de la ausencia de las tres que estaban antes.

—Se te ve raro.

Kawaki se había aparecido al bajar por las escaleras, mirando al pelirrubio, quien apenas había reaccionado después de un buen rato.

La mirada que Boruto puso hacia el otro no fue una amigable. Solo había oscurecido su expresión mientras se fue directamente hacia Kawaki y lo agarro del cuello de su ropa.

—Oye… ¿Por qué no me dijiste tú ya la habías invitado? —preguntó a secas.

—Ah…

—¿Ah? ¿Qué significa eso? —Boruto lo agitó un poco más, deseperandose más—. Ella me dijo que ya estaba considerando en venir porque se lo propusiste ayer…

Ese era cierto. Cuando le ofreció estar con su familia y pasar la navidad con ellos no hubo más que un inconveniente incómodo, el cual lo que más le molestó a Boruto fue en que no era él quien la invitó primero, sino fue Kawaki, y para terminar todo esto, es de que Sumire lo haya pensado gracias al otro.

Eso entró en duda si realmente le habría hecho muy feliz que lo fuera invitando Kawaki, y no él. Se sentía inferior, lo que nunca le sucedía normalmente, pero ahora que lo hacía… era algo incómodo.

—Perdón si lo hice antes que tú, pero aún así creo que era mejor que tuvieras ese empujón, ¿no? —aclaró el otro entre un suspiro.

Por mucho que detestara, él tenía razón y eso no pudo en contradecirlo. Solo se quedó en silencio mientras soltaba su agarra hacia Kawaki y se dejó llevar por esa sensación de derrota.

Mientras tanto, Naruto salía al pasillo ante el escándalo que oyó por parte de Boruto hacia Kawaki, lo que vio la figura de los dos al final de las escaleras. Negó con la cabeza y se acercó a su hijo.

—Boruto, ¿acaso otra vez estás peleandote con Kawaki? —trataba de calmarlo—. No creo que sea buena idea, ahora que ví que invitaste a alguien 'ttebayo.

Y como si fueran palabras mágicas, los dos dejaron de estar tensos y miraron a Naruto un poco de cansancio.

—Esta bien Tou-chan, ya habíamos terminado de hablar. Solo fue un pequeño desacuerdo mío 'ttebasa.

Se retiró en seguida. Siguió su camino hacia la sala, allí miró a Sumire y a Himawari con el árbol de navidad que ya estaba por terminar. Esperaba que con eso ella se fuera divirtiendo, lo que así fue. La vio estar muy entretenida con Himawari y eso le bastó para estar también feliz.

Definitivamente la sonrisa de esa chica era demasiado contagiosa, la cual, él no tenía ninguna queja alguna de dejarse llevar por ella.

***

Pasaron una hora después y todo el mundo ya estaban sentados en la mesa. La cena no se hizo esperar, Sumire sentada a un lado de Boruto, pero le dirigía la mirada sutilmente cuando él no la veía. Aunque, Boruto también hacia lo mismo cuando ella no le miraba, y más centrada en los demás.

Las conversaciones triviales entre todos fue algo muy "única"; donde algunas veces los dos chicos se peleaban por una ración de la comida, algo así como peleas de hermanos.

Hinata trataba de calmarlos, al igual que lo hacía el Hokage, pero eso no evitó e hizo que se calmaran, y más que incomodar, a Sumire le había parecido gracioso. Muy contrario de cómo pensaron Naruto y Hinata. o conversaciones triviales.

Por otro lado, fue una grata sorpresa para Hinata en ver que Sumire había traído algo de dulces navideños que eran muy famosos en la aldea de la niebla. Himawari estaba muy ansiosa de comerlos, pero le habían prohibido comerlos hasta terminar la cena.

Después se sentaron en la sala. Había llegado la hora de empezar a repartir los regalos. Hinata veía divertida como Naruto casi lloraba de alegría al ver que le regalaron ramen de una edición diferente a la a la aldea de la arena. Himawari no supo donde o cómo podría en conseguirlo, no hasta que Boruto le había acompañado a un lugar secreto en el bazar de la aldea. Allí había todo tipo de productos de otras aldeas.

En el resto de los demás también había llegado a tener un regalo; Kawaki tuvo de parte de Hinata una ropa nueva, y aunque decía que no le necesitaba lo aceptaba, ya que casi nunca tuvo algo nuevo que cambiarse. Naruto le dió algo tan sencillo, un poco de cupones para que vaya a comer ramen para todo un año.

Él nunca había sido bueno en escoger un regalo bueno para los demás. La mayoría de las veces lo hacía gracias a las sugerencias de Kurama, pero ahora que él no estaba, ya se dedicaba de pensar mucho mejor que le podría gustar a su familia para navidad.

A Boruto le dieron un kunai nuevo que era mejor llevado para él y una ropa casi idéntica a la de Kawaki. Y Himawari unos dulces que Naruto también había conseguido de la aldea, unos de los que ella siempre había tenido curiosidad de probarlos. Lastimosamente no los había visto en esa tienda que consiguió ese ramen para su padre.

Como siempre, al ver que Naruto y Hinata intercambiando regalos entre ellos, puso al resto incómodos. Sumire y Boruto eran los más afectados, y más cuando estaban uno al lado del otro.

Sumire se sentía mal. Ella había querido regalarle algo a los demás, pero no tenía ningún regalo por el cual regalarle a ellos, después de todo había venido de improvisto por Boruto y no quería molestar durante el intercambio, igualmente no esperaba que le dieran algo.

—Tranquila Sumire, tampoco sabíamos de que ibas a venir —se acercó Hinata—. No te sientas culpable o mal por no darnos algo.

—P-Pero siento que no es lo correcto. —fue agachando la cabeza.

—Descuida, tu solo pásatela bien, ¿si?

Habiendo dicho eso, Hinata se alejó para irse donde estaba su marido, al parecer los dos estaban comentando algo sobre sus regalos que se habían dado.

Claro que, ver dicha escena donde esos dos estaban en cierta forma "coqueteando" no era nada cómodo, sino vergonzoso. No tuvo más remedio que salir afuera por la ventana de la sala que había hasta sentarse en el suelo de la madera.

Se aliento las manos para mantenerlas calientes, lo más calientes posibles. Las voces de adentro de la casa fue más que gratificante y cálido de sentir por todo su cuerpo. Ya había estado acostumbrada a la soledad, pero también había tenido cierta costumbre por algunas veces estar más acompañada. Aún así, esto era muy diferente a como en otros momentos.

Segundos después, Sumire había oído unos pasos que se acercaron hacia ella por detrás.

—Realmente son demasiado empalagosos. No puedo verlos mucho —Boruto había aparecido detrás de la chica, tomándola por sorpresa.

Ella tragó un poco por los nervios hasta verlo sentarse a su lado.

—¿Qué pasa delegada? ¿Por qué estás aquí sola afuera? —preguntó.

—S-Solo quería un poco de aire, además de tener un poco de silencio a mi alrededor —le dijo con una sonrisa nerviosa e incómoda por su propia declaración, esperando que no fuera muy grosero de su parte—. Pero es algo que me pasa a veces, ya que estoy muy acostumbrada a estar sola, así que no tienes de que preocuparte.

No, no le preocupaba mucho a Boruto, sino más bien le preocupaba que ella tuviera esa costumbre de estar siempre en la soledad. Un sentimiento que seguro que, al igual que su padre, también debe de estar llevando en su vida ella.

—Ya veo… —trató de cambiar un poco sus ánimos y prosiguió— Y dime; ¿qué tal la estás pasando?

—Muy bien, me alegro de haber venido. Es algo muy gratificante en pasar esta noche con una familia tan cálida como la tuya.

—Me alegra saberlo —le sonrió—. La verdad es que, pensé que tal vez no lo estabas.

—¿Por qué no lo estaría?

—Supongo que, son inseguridades mías —le costó evitar verla, pero pasó su vista hacia al frente, viendo la nieve caer—. Muy raro de mi que diga esto, ¿no?

—Así es, y es por eso que me extraña mucho que lo estés afirmando —el tono de Sumire no parecía contenta—. El Boruto-kun que yo conozco es mucho más que eso.

—¿En serio?

—Por supuesto…

Sumire se detuvo un segundo, meditando sobre lo que había dicho, al igual Boruto. Es la verdad, ella lo conocía muy bien y sabía que él era una persona que siempre estaba seguro de sus decisiones —aunque la mayor parte siempre lo arruinaba, y la mayoría era en misiones, si mal oía—. No estar seguro de una decisión suya, le hacía ver una persona muy diferente.

—No quiero sonar muy idealista hacia tí…, pero esa forma de ser tuya es lo que hizo que me salvara hace años. —comentó con una sonrisa.

—¿Hace años?

—Ya sabes; cuando era prisionera por la venganza que mi padre había dejado en mí hacia la aldea —aclaró sin perder su sonrisa que había mostrado—. Tu decidiste en dar todo de ti para salvarme de esa oscuridad. Lo recuerdo muy bien, esa expresión que había en tu rostro… Era la de alguien que no dudaría en sus decisiones y en sus acciones.

Giró ligeramente, mirándolo mientras daba una de sus más cálidas sonrisas que siempre daba al chico.

—Ese es el Boruto-kun que siempre tengo presente, y del que estoy muy agradecida.

—…

Sin palabras, no tenía ninguna de la cual podía saber cómo expresarse hacia las dulces palabras que Sumire le había dicho. Su corazón le seguía pidiendo que saliera, en decirle cuanto le gustaba esa chica ahora luego de muchos años de compañerismo.

Escuchar lo que dijo, y así volver a recordar en como Namida le había comentado que la joven pelivioleta le había gustado desde unos años. Por como lo decía, es posible que desde ese momento había empezado a tener sentimientos hacia él.

La salvó, le ayudó a encontrarse con ella misma y darse una oportunidad de vivir. Él la ayudó en todo eso y la saco de la sombra de su padre. Si lo pensaba bien, todo ese suceso parecía sacado de una escena de cuentos de hadas donde el héroe salva a la princesa de la oscuridad.

—¿Pasa algo Boruto-kun? —la voz de la chica estuvo más cerca cuando la oyó acercarse— Tu cara está completamente roja.

—¡Ah! O-Ol...Olvídalo, no es nada. Solo creo que es mi cuerpo que se pasó de calor para no tener frío 'ttebasa.

—Bueno, si tú lo dices.

Nuevamente le sonrió al chico, y éste solo aparto la mirada para no estar más nervioso de lo que ya estaba.

—Delegada —la habló desde su lado, y se encontró con una caja pequeña entre las manos del chico—. Esto es para ti.

—¿Un regalo? Boruto-kun, no debiste en molestarte yo… —le calló con solo dárselo entre sus manos.

—No tienes de qué preocuparte. Ya dijo mi madre que, no hace falta que te preocupes por eso 'ttebasa —comentó mientras la veía a los ojos y con el corazón palpitando como un loco—. Esto es algo especial que solo una persona especial puede tener.

Puso el paquete entre las manos de Sumire, aún confundida, pero aunque quisiera en seguir rechazando el detalle, Boruto solo le meneó la cabeza y la invitó a abrirlo.

Ella muy nerviosa y abochornada empezó a abrirlo y abrió los ojos sorprendida. Dentro de la caja había un hermoso broche de pelo que era una mezcla de un tulipán y una sakura, al igual que sus colores..

—Esto…

—Lo encontré cuando buscaba un regalo para Tou-chan, pero no sabía que era lo que podría gustarte, así que… —Sumire se sonrojó a niveles inimaginables mientras tartamudeaba para excusarse—, lo encontré por pura suerte… bueno, no tanta suerte, yo tardé un día 'ttebasa.

—¿Tanto?

—¿Perdón?

—¿Te esforzaste tanto para encontrar un regalo para mí? —preguntó Sumire.

Cuando comprendió la magnitud de la pregunta de la chica, Boruto no tardó ni medio segundo en volver a estar rojo de la vergüenza. Técnicamente le había dicho que buscaba exclusivamente un regalo para ella, y que no era algo de imprevisto, sino de días más antes.

¿No se había delatado de cuanto era ella de importancia para él? Hizo tal cosa solo por un regalo, un mero adorno de cabello.

La cabeza de Boruto se estaba destrozando de todas las posibilidades para excusarse. Lamentablemente no hallaba nada con el cual podría contradecirse.

Por otro lado, Sumire solo se quedó viendo el hermoso adorno mientras intermitentemente miraba a Boruto que seguía en sus pensamientos. Cubrió con cuidado el broche y suspiró.

Es en estos momentos donde debería de dar una respuesta apropiada al detalle, además de decirle tal vez lo que siente, no podía perder esta oportunidad. Después vio de reojo hacia atrás. Kawaki estaba desde adentro mirándola, quien mantuvo una expresión indiferente mientras bebía un jugo. Luego se volvió hacia adentro. ¡Kami, el consiguió en ver todo lo que estaba sucediendo en ese pequeño plano existencial en el que estaba ellos! Ahora deseaba que la tragara la tierra.

—¿Pasa algo delegada?

—N-No, no es nada… —se apresuró en tener una actitud calmada. Muchas gracias por el regalo. ¿Me lo puedes poner?

—¿Ya? —preguntó— ¿No te lo quieres poner en otro momento?

—No, quiero que sea ahora.

—…E-Entiendo… —asintió mientras se iba acercando.

Boruto se acercó con Sumire, estaban un poco más cerca de lo normal, ya estando en su espacio más personal. Tomó el pequeño broche de la caja y ella cerró los ojos, en espera de que él se lo colocara.

Comenzó a colocarlo por arriba de su flequillo, lo más cuidadoso posible. Sin querer, al estar cerca suyo había notado el dulce olor a flores que ella emanaba. Un aroma que le sorprendió, aunque no debería de hacerlo. Ella era una chica después de todo, ¿no? Tenía el derecho de actuar como una, aún si también en parte era una ninja, al igual que una asistente en un laboratorio.

—Listo, ya está. —dijo alejándose un poco de ella.

Solo fue un minuto y medio, pero suficiente para haberlo puesto nervioso al tenerla muy cerca suyo.

—¿Cómo me veo?

Esperaba una respuesta, y él tenía que ser muy cuidadoso con lo que quería decir, pero no iba a ser muy difícil. La observó bien y no tiene palabra más allá de lo que puede definir cómo bella.

—Te vez muy bien. —dijo Boruto.

—Bien, Boruto-kun —sonrió—. Este regalo me gustó mucho. Creo que lo usaré cuando sea el momento correcto.

—¿Y ese momento? —ella lo observó y con un poco de inseguridad se movió hacia el hasta quedar casi cerca suyo.

—Ese momento sería tal vez… no se… ¿Otro momento como este?

Los dos ya estaban muy cerca del otro, ya habiendo olvidado el frío que hacia afuera, pero seguían sentados mientras se miraban detenidamente.

—¿Una navidad con nosotros? —preguntó Boruto.

—Hehe. No exactamente me refería a eso, pero también. Fueron muy agradables, ya sabes, tus padres conmigo —apartó la vista hacia al frente, pero sin perder la cercanía del otro—. Fue muy amable de tu parte de haberme invitado.

—No me sienta bien —hizo un puchero hacia la nada—. Kawaki te había invitado mucho antes que yo…

No había mayor derrota para Boruto que ese momento. Como si alguien le acababan de quitar algo de él; la iniciativa. Chouchou siempre decía de este caso, pero nunca le había creído; el último en dormir, es quien pierde.

Algo así había oído de ella, pero jamás creyó que fuera tan devastador. Un poco más y creía que morirá de la depresión, o eso es lo que él sentía.

—Etto… Eso no importa. Valoro que hayas tenido la intención de invitarme. —lo miró con una sonrisa.

—Aun así me hubiera gustado que fuera el primero, no sentirme un secundario. ¡El próximo año tengo que hacerlo bien 'ttebasa!

—¿Próximo año? —repitió Sumire.

Boruto quedó helado, mirando a la chica, la cual se había acercado un poco más a él, mostrando una mirada muy radiante y llena de luz que se reflejaba en sus ojos.

—¿Eso era una invitación? —Sumire lo miró sonrojada con entusiasmo.

Esa familia era tan directa pero a la vez tan dulce…realmente le agradaba la familia de Boruto y le encantaría venir el otro año otra vez. Quizá está v z podría en darle un regalo para él, algo que pueda estar a la par de lo que fue el broche.

—B-Bueno… supongo que sí… —habló el chico entre balbuceo—, solo espero ser el primero en invitarte…

La respuesta de Boruto le causa gracia a la chica, tomando sus palabras como una muestra de humildad hacia ella, lo cual, agradecía mucho en considerar mucho en pensar demasiado en ella. Ojalá fuera por una razón diferente, algo así como una chica y no como mera amiga.

—Bueno… Entonces asegúrate de hacerlo, Boruto-kun. —dijo Sumire.

Cautelosamente —sin haberlo planeado ella ni el Uzumaki—, las manos de ambos se habían entrelazado por el suelo, mientras Sumire apoyaba su cabeza contra el hombro del chico.

Se estaba perdiendo mucho en el calor de las manos que iba generando. Sus manos se dejaron acariciar un poco más hasta estar mucho más concientes de su agarre, pero ninguno de los dos se atrevió a decir algo.

—Sumire…

Siguió la voz del chico, tomandola muy desprevenida al oírlo decir su nombre. Muy rara vez lo oía en la boca de Boruto.

Al girar al verlo se sorprendió al sentir los labios de éste, pero en su mejilla. El pleno contacto la hizo ponerse colorada hasta hacerla hervir.

—Muérdago —señaló hacia arriba y se alejó con una sonrisa pícara—. Creo que nunca nos dimos cuenta que había una.

Definitivamente, para Sumire estaba siendo una Navidad de lo más peculiar, pero a la vez una de las más agradables y cálidas que había vivido. Solo hubiera querido que su madre estuviera con ella para vivirlo.

—Feliz navidad, Boruto-kun —sonrió mientras le depositaba un beso en la mejilla del otro hasta apartarse un poco y volver a apoyarse en el hombro de Boruto—. "Feliz Navidad, Oka-san."

FIN
Y
FELIZ NAVIDAD

***

NOTA: Buenas gente, espero que les haya gustado mucho este One-shot, específicamente para la época navideña de este año.😄

Quería dejarles algo de BoruSumi antes de terminar este año, uno muy lindo y también para mostrar mi espíritu navideño… que creo que no se reflejó mucho, pero lo tengo mucho.🎄😎✨

Tengo mucho de que hacer para los siguientes capítulos de mis otros dos fanfics que estoy actualizando actualmente. Aunque una de las razones es que estoy en prepararme para publicar en el siguiente año uno nuevo que tengo ya avanzado mucho tiempo, y que está vez quería dar a algo más diferente a lo que me gusta en escribir diferente.

Por otro lado, también habrá one-shot nuevos que sacaré, y entre esos ya veré cuales son aceptados si haga mini-fanfics.

Así que, bueno, espero que se la hayan pasado bien en esta lectura y los espero en lo siguiente que vaya a actualizar o públicar.

¡Muchas gracias por acompañarme en este año nuevamente y espero seguir contando con cada uno!

¡Sayo y feliz Navidad!❤️🎄

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