Capítulo XII

CUANDO CUMPLAS VEINTIÚN AÑOS.

Así que hoy es uno de esos días que yo tildaría de 'sin sentido' y tú me discutirías hasta llegar a hacer crecer en mi una pizca de duda. Sé que no entiendes el efecto que causas en la gente pero James, eso no varía los hechos. Eres una persona crucial en este mundo, estoy muy feliz de que existas. Festejo contigo estos veintiún años de vida porque te los mereces más que nadie. Mereces esos y muchos más.

Feliz cumpleaños James.

Tuya por siempre,

Alexandra.

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No sé que día es. Solo se que estamos en septiembre.

Lamento la tardanza, sucedieron muchas cosas desde que volví. Incluso llegué a olvidarme de tu existencia por más de una semana.

Faltan tres días para que comience Octubre y a nadie le importa.

Papá murió Alex...¿puedes creerlo? Eso era lo que no querían contarme tus papás. El dos de Julio mi papá se suicidó. Se tardaron mucho en decírmelo, claro que se los reproché. No sabían que hacer pero en realidad nadie sabe que hacer en estas circunstancias. ¿Lo peor de todo? Dejó una carta.

'Un testamento' dirás, o 'un adiós poético' pero no. Una carta dedicada única y solamente a mi. No quiero hablar de eso, la carta es desagradable y fue cuando tus padres vieron mi reacción al leerla que me gané otra visita de vuelta al consultorio de la doctora Seymour. Estuvo bien, nunca estuve solo. Ellos me acompañaron y esperaron que dijera algo, pero no podía sacarme sus palabras de mi cabeza.

'Todo hubiese sido mejor si nunca hubieses nacido', decía en algún lugar del medio. Me reprochó el haberle contado a mamá acerca de su secretaria, me recordó que sería igual a él y juró odiarme con cada fibra de su ser.

No pude pensar en otra cosa Alex, me costó entender que él estúpido era él y no yo. Vaya que me costó, parecía estar logrando su cometido.

Parece ser que el drama me persigue como un gato persigue a un ratón...¿qué fue lo que hice o dije que me comprometió a vivir estas cosas? Te juro Alex, te juro que lo pensé ya demasiadas veces como para volver a hacerlo otra vez.

Ya sé que no me queda nadie de mi familia pero me queda la tuya. No sé si hago bien en quedarme con ellos, después de todo soy algo así como una falla nuclear...todo aquel que esté cerca mío termina herido. Muerto.

Bobby, George, Florence, Ronan, Conor, Cole, Tony, Rhema, Sandy, Tyra, todos ellos acudieron al entierro. Tus padres insistieron con que no tenía que hacerlo, no tenía que ir si realmente no quería, pero yo si quería. Quería ver como bajaban el cajón a grado cero en la tierra, quería verlo incapaz de lastimar a nadie más. Quería ser consiente de que esto había llegado a su fin. Necesitaba verlo para creerlo.

Volví caminando con Tyra esa tarde. Hablamos del viaje...el día de mi cumpleaños.

Le conté que besé a una chica que había sido mi vecina cuando niños. Le dije que me sentía mal por eso, que no quería escribirte nunca más por miedo a que te enfades.

No quiero detenerme a pensar lo ridículo que puede parecer esto, pero realmente sentí que violé algún código de nuestra relación.

Lloré y lloré bastante. Vaya uno a saber la cantidad de cosas que estaban justificadas en ese llanto. Tantas cosas y tantas vivencias que estaba saturado. Sentí que podía desaparecer en cualquier momento, necesitaba algo más para sentirme vivo otra vez. Quería algo que siempre me era arrebatado. Tyra me sonrió con pesar y a través de sus ojos celestes volví a sentirte. Se acercó y me besó tratando de calmar mis inquietudes y logró apaciguar mis miedos uno por uno hasta que quedamos solo los dos.

Le devolví el beso y abracé su cuerpo tanto como pude, necesitaba sentirla.

No sé que más decirte y no creo que sepas que responderme.

Que descanses Alex.

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CUANDO NECESITES MOTIVACIÓN

Cuando era niña, en el colegio primario nos hicieron dibujar como nos veíamos de grandes. Algunos se dibujaron con una familia, otros con traje de doctor, animales, utensilios de cocina y disfraces. Cuando llegó el momento de presentar mi dibujo frente a toda la clase la maestra endureció su rostro. Era yo a esa edad. Me dijo 'pero Alex...que es lo que quieres ser de grande' y yo le respondí 'no quiero ser grande...así quiero ser siempre.' Esa fue la primera vez que mis padres tuvieron que ir a hablar con el director de la escuela.

Nunca fui buena aceptando cambios. Supongo que después de todo, es irónico pero vamos, que cosa en la vida no lo es. A veces cuesta entender que no lo controlamos todo, que solo somos piezas en un juego mucho mayor aunque tenemos el poder de decidir nuestras jugadas. Pero que sucederá o no, eso si que no lo sabemos. ¿Y cual sería la gracia si lo supiésemos de antemano? Nosotros dos, por ejemplo...¿acaso nos hubiésemos enamorado de la manera en la que lo hicimos si hubiésemos sabido que yo me iría? No querría dejar la herida abierta, al menos sé que yo hubiese decidido dejar que continuases tu vida en paz, sin conocerme, dos extraños cruzando cuerpos el primer último día de clases...

Pero mira todo lo que me hubiese perdido.

Tuya por siempre,

Alexandra.

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20 de Octubre.

Quinientos veinte/ Cuatrocientos cincuenta.

Alex,

Me había llegado a olvidar lo que era una verdadera fiesta.

El fin de semana pasado fue la boda de Thompson y Verni, la celebración fue en una quinta al aire libre, con carpas y todas esas cosas que suelen instalarse para este tipo de eventos. Se los veía muy felices, tenías que ver la cara de Verni cuando la vio ingresar en el pasillo...parecía un niño.

Fui con Tyra, Thompson me especificó que podía llevar a quien quisiera como acompañante. Llevamos ya un mes juntos así que me pareció lo correcto ¿sabes?

La pasé a buscar y fuimos juntos, bailamos y nos reímos. Pasamos un buen momento, de esos que no tienen nada para ser reprochados.

Sé que quizá piensas que es algo pronto, pero es una de esas cosas que siento en mi interior, sé que siempre estarás ahí. Nunca podría reemplazarte y eso se lo dejé bien en claro pero Tyra te acepta, Alex. Entiende lo que compartimos.

Es una gran persona, muy linda por dentro y por fuera. Un par de días más de clase me costaron para entender que ella era parte de ese coro de pianos que me hacía querer quedarme a oír del otro lado de la puerta. Puedo pasar horas enteras escuchándola tocar, estoy seguro que a ti también te gustaría oírla.

Florence y George la conocieron hace dos semanas y el día de la boda se quedó a dormir en la casa. Tu madre insistió con que durmiese en tu habitación que era la mas cómoda pero no me parecía necesario. Sigo respetando mucho ese lugar y no quiero ver ningún tipo de reemplazo, al menos no de esa forma. Tyra durmió en mi habitación y yo en la que está del otro lado del living, esa a la que llaman la habitación para huéspedes.

Necesitaba motivación para aceptar esos cambios de los que hablas Alex. Necesitaba aceptar que mi vida continuaba, que no estaba detenida como creía.

Ahora entiendo tu anécdota Alexandra, la que George me contó en mi cumpleaños.

Eso es lo que tienen los deseos, no te garantizan que se harán realidad...sólo te recuerdan que vale la pena vivir por algo.


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