Capítulo VIII
CUANDO ME EXTRAÑES
¿Cuánto tiempo ha pasado? Podría hablar de que momento sería ideal pero la verdad es que ninguno lo es. Extrañar es inevitable y lo sé tanto como tú. Estoy aquí contigo James. Yo también te extraño en este preciso momento aunque estemos más cerca de lo que te imaginas. Estás durmiendo a mi lado. Puedo sentirte James. Puedo tocarte, sentirte, tenerte. ¿Quién dijo que la distancia varía el extrañar? A veces extrañamos sin importar la distancia, cerca o lejos...¿qué más da? Solo basta imaginar un poco más allá.
Lo sé...es distinto hablar de eso que vivirlo. Está bien, sé que físicamente no estoy James pero no podemos dejarnos vencer por esto. ¿Acaso no me lees? ¿Acaso no imaginas mi voz en tu oído y dentro de tu mente? Pues bien, aquí estoy. No me pienso mover de este sitio hasta que tú lo exijas.
Imagínanos recostados en donde tú quieras...el patio de casa, el techo de la tuya, una playa paradisíaca o un valle cubierto de montañas. Mi mano entre la tuya, sólo nosotros dos.
Cierra los ojos por diez segundos.
Ahora ábrelos.
¿No lo ves?
Estoy aquí contigo.
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-Hola...-digo observando el santuario.- Son ya... ciento treinta y cuatro días desde que te perdí y setenta desde que te volví a encontrar.- Giro mi cabeza un poco hacia ambos lados, ¿habrá alguien cerca?- Veintiocho de Septiembre...bueno, eh...esto es un tanto extraño. Espero que nadie me oiga.- Acaricio mi guitarra y bajo la vista mascullando en voz baja.- Dios mío, debo parecer un loco.
Suspiro y levanto el cuello. Alcanzo a ver las copas de los árboles que tapan el cielo. Hojas anaranjadas y ocres se tambalean con delicadeza mientras una brisa otoñal las baña por enteras. Creo ver alguna caer mientras me acomodo en mi lugar y vuelvo la vista al frente.
- Lo voy a decir en voz alta esta vez porque hay algo que quiero enseñarte. La otra noche leí 'Cuando me extrañes'. Sé que creías que iba a pasar algo más de tiempo, quizá un par de años pero no la verdad es que te extrañaba en serio, no servía de nada esperar más años para abrirla así que, lo hice. Me sorprendiste Alex...otra vez.- Me tomo un tiempo para entenderlo, quizá diez segundos o quizá tres minutos. -Ayer tuve que presentar mi primer canción en el club. Sandy y Cole dijeron que era muy clara y el profesor Kiegard sonrió varias veces. Dicen que es muy difícil sorprenderlo pero estoy orgulloso de haber visto su reacción. Quizá encontré la manera de decir lo que quiero pero de otra manera. Y por que sé que fuiste la primera en confiármelo, quería decírtelo. Fuiste...todo y más. Así que esta canción es para ti Alex.- Sitúo la guitarra entre mis manos y paso mi dedo pulgar por la sexta cuerda.- Oh y se llama, 'una canción para Alex'...lo sé, muy original....bueno, aquí va.
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CUANDO TE SIENTAS SOLO
Si hay algo que conozco bien es la soledad. La única diferencia puede ser que nunca lo vi como algo negativo, siempre hice uso de esta como uno de los más grandes tesoros que me tocó tener. Hacer todo sola, no tener gente pegada dependiendo de tu relación con ellos...pero como todo en su justa medida. La soledad es agradable pero cuando se la evoca. A nadie le gusta sentirse solo cuando ve que otros pueden hacerse compañía entre sí.
Nunca creí posible encontrarme con alguien en el pasillo del instituto. Me refiero a encontrarme de verdad, como lo hicimos tú y yo. Antes entraba al edificio, cruzaba el pasillo como si fuera un campo minado evitando cruzar miradas con cualquiera esperando encontrar la puerta en mis narices.
Me cuesta entenderlo James. Me cuesta creer que después de tanto tiempo de negación, llegaste a mi vida y me demostraste lo contrario. ¿De que fuimos culpables en ese primer momento entonces? ¿De permitirnos esa realidad que nos pasaba, esa atracción que sentíamos en conversaciones fugaces y momentáneas como 'cual es tu color favorito' o 'el trabajo de literatura'? ¿De mirarnos a los ojos sabiendo lo que el otro piensa y enamorarnos de la forma de pensar ajena? ¿De sentirnos entendidos de a momentos en un mundo donde la verdadera comunicación se da entre pocos? ¿De pasarla bien criticando al mundo y su desagradable sistema? No lo creo. Esas cosas nos pasaron, por deliberación de las energías, el destino, el mundo, nuestras propias vibras mentales y físicas. Nosotros no decidimos a quien querer ni como hacerlo. Los contextos lo determinan.
Ese fue nuestro contexto James, esa fue nuestra realidad y esos dos fuimos nosotros.
Nunca más nos sentiríamos solos.
Si tú me das un poco de tu tiempo yo te prometo darte cada molécula de mi ser.
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5 de Noviembre.
Ciento setenta y dos días desde que te perdí y ciento ocho desde que te volví a encontrar.
Alex,
Sé que pasó algo de tiempo desde mi última carta. Abrí la tuya en Octubre pero supongo que se me pasó el tiempo y tardé en responderte, pero más vale tarde que nunca, ¿verdad?
Hay muchas cosas que debo contarte. Antes que nada, hace unos días fuimos a la casa de Nanny por el cumpleaños de Lilly. Nunca pensé que siete meses bastaran para cambiar tanto a una persona en su aspecto físico. Las mejillas de tu abuela parecen haber sido succionadas de golpe, luce más cansada que nunca y tiene una rabieta que desconocía en ella. George dice que es normal, parece que la depresión no le agarraba desde que tu abuelo falleció pero ha vuelto a aparecer y esta vez adornada de malestares propios de la vejez. Lilly ha perdido el temperamento, creo haberla oído hablar de un viaje a Sudamérica con la excusa de alejarse. Creo que está bien esclarecer esa distancia cuando sabes que no puedes tolerarla, pero no es lo que yo haría en su lugar. George ya ha contratado a una enfermera que la acompañe porque eso del hogar para ancianos no sirvió más que para darle a tu abuela un ataque de pánico. Más allá de eso, nos pasamos un buen rato.
Florence está diseñando muchísimo y hasta donde yo sé, pasa su tiempo dibujando en su Tablet. George me contó que está mucho mejor, retomar sus sesiones con la Dra. Seymour y comenzar un curso de decoración de jardines, la ha ayudado notablemente. Ha vuelto a maquillarse y hasta nos pregunta opiniones sobre sus conjuntos de ropa antes de salir a ver a algún cliente. Estuve más tiempo en tu casa por las vacaciones de verano, al menos cuando era septiembre. Vaya...¿tanto tiempo ha pasado?
Llevé a Cole, Sandy Rhema y Tony al lago. Creo que es la primera vez que te nombro a Tony. Pues bien, es nuevo en la pandilla. Mexicano y aficionado a coleccionar bichos muertos. No me resulta agradable el último detalle pero es algo elemental para comprenderlo, tiene un oído increíble. Escucha zumbidos y crujidos que, te juro Alex, nunca me di cuenta de que existían. No es de los que matan los bichos, sino que solo recoge los que ya están muertos. Es una persona muy delicada que se opone notablemente a la idea de baterista que alguna vez me hice, jamás podría matar ni siquiera a una planta. Supongo que por eso eligió ese instrumento. Los chicos, todos son muy agradables. Estoy muy feliz de haberlos encontrado tan rápido y sentirme tan a gusto así.
Ronan y Conor agrandaron el bar. Decidieron achicar su espacio de arriba y agrandar el balcón, haciéndolo un espacio más del lugar, ideal para fumadores y poco tolerantes a los sonidos nocturnos y abrumantes de un bar. Claro está, es un lugar ideal para mí.
Hasta pusieron luces, de seguro te agradaría.
¿Te conté ya que estudiar música es más complicado de lo que creía? Además de leer libros sobre teorías, biografías sobre músicos clásicos y escuchar más de diez melodías distintas cada día, he tenido que aprender a leer partituras. Cole estudia bajo desde los nueve años y nunca aprendió a leer música que no sea en partituras así que puedes imaginarte que fue de gran ayuda. Pasamos noches repasando antes de los exámenes y admito haber estado nervioso antes de asistir a todos ellos.
Tengo tantos compañeros que no recuerdo ni la mitad de sus nombres. Una vez traté de prestar atención a las listas pero me di por vencido al darme cuenta que no podía ni pronunciar dos apellidos. Hay gente de Europa, Asia, Sudamérica, de todos lados. Supongo que eso nunca deja de sorprenderme.
Ayer le conté a Sandy sobre ti. Estábamos en el parque y ella hablaba de su ex novio, un aparente futbolista conocido allá en Wisconsin. No sé si te conté ya que Sandy tiene el cabello lacio y oscuro, un flequillo largo que le roza los ojos y sonrisa pequeña. Hay algo en ella que me recuerda a mi hermana Lizza, quizá es su manera de fruncir las cejas al enojarse.
Sentí que era el momento ideal para hacer partícipe a alguien más sobre nosotros. Ya Cole y Tony lo sabían pero abrírselo a una mujer era algo distinto, como una visón desconocida. Traté de describirte de la mejor manera posible evitando ponerme muy meloso. Sabes como pueden ponerse las mujeres con eso. Parecía muy sorprendía aunque dejo en claro que le agradas. Pasó una semana y Rhema no se aguantó en sacar el tema cuando salíamos de clase. Había olvidado lo que era tener amigas mujeres, parece ser que mantener la boca cerrada no es parte de su existencia.
El clima está fresco. Sé que es un detalle que te gusta oír, la temperatura y la sensación térmica. El lago está más hermoso que nunca y todo parece estar yendo...mejor.
Leí tu carta volviendo de una fiesta con los chicos. Rhema y Cole estaban a los besos en la cama de al lado. Vienen así desde la semana pasada, Cole al fin se animó a invitarla a salir. Parece ser que la intensidad viene de la mano con la juventud.
Al principio estaba bien, feliz por ellos, tomando cerveza tirado sobre mi cama...
De a poco comencé a sentir que algo se quebraba en mi interior, algo gritaba tu nombre a gritos Alex. Sentí esa necesidad que hace mucho no experimentaba. Querer besarte así, abrazarte, tocarte, sentirte...
Vacié la botella y me di vuelta para darles más privacidad. Es difícil encontrar un lugar para compartir esa intimidad así que no me costaba renunciar a mis sentimientos rotos para permitírselos. Un par de auriculares y obligarme a cerrar los ojos.
Al despertar me obligué a olvidarte y supongo que así sobreviví el resto de los días hasta hoy. Creo que ese es el secreto para vivir en paz, saber cuando callar ciertos pensamientos y cuando escucharlos. No soy tan fuerte como para vivir pensando en todo lo que perdí. Al menos ya no. Pero aún así fuiste lo más importante en mi vida y nunca podré superar a alguien como tú. Y no me importa que lo entiendan ¿sabes? Nadie más que nosotros tiene porqué entendernos.
Con amor,
James.
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