CAPÍTULO 25
—¡Diablos! —expresé, al darme cuenta que no podía dejar de sonreír.
Lo había estado haciendo con Alison, después de saltar por su ventana, cuando me subí a mi automóvil y aun ahora mientras iba a casa.
¡No podía simplemente dejar de hacerlo!
¿Era así como se sentía estar con la persona correcta?, ¿Alison era la persona correcta?
Mierda, claro que sí, no tenía ninguna duda y haría todo lo posible para que esto funcionara. Debía de pedirle que fuera mi novia muy pronto, no me gustaría que pensara algo como... que yo no quisiera formalizar esto que empezaba entre los dos.
Estaba de acuerdo en que todo había pasado muy rápido, pero ambos habíamos esperado tantos años que estos pocos meses me eran eternos. Si ambos queríamos, no había razón para esperar...sabía lo que quería y la quería a ella.
Mi celular empezó a sonar y contesté por los manos libres.
—¿Quién es? —pregunté.
—¿En donde estas, cariño? —fruncí mi ceño al escuchar su tono de voz—. Necesitamos hablar.
—¿Pasa algo, mamá? Te noto extraña —esperé varios segundos y no respondía—. Se trata de papá, ¿te hizo algo?
—No, no es eso...estoy en la casa de tu padre, necesito que vengas ya.
Y con eso colgó, dejándome completamente confundido. Por qué estaba en ese lugar, se suponía que ambos no volveríamos a pisar esa casa... ¿Qué estaba sucediendo?
Rápidamente me dirigí hacia allá, algo malo había sucedido...pero qué. En camino hacia mi antigua casa pensé en todas las posibles situaciones que pudieron ocurrir, pero no pude elegir ninguna...todo estaba bien, mi padre se mantenía en la raya y no se había entrometido hasta ahora, mi mamá no tenía problemas en su trabajo, tenía las mejores notas, los entrenamientos marchaban excelente, Jayden procesaba el hecho que me gustara su hermana, todo pasaba justo como quería.
Me bajé del automóvil rápidamente y entré, supuse que estarían en su oficina debido a que al parecer era un tema delicado y no me equivoqué, ambos estaban allí, esperándome y con rostros muy serios.
—¿Qué sucede? —fue lo primero que pregunte.
—¿Qué sucede? —inquirió papá, con una sonrisa sombría en su rostro—. Las mentiras y secretos, eso sucede querido hijo.
Lo miré sin entender.
—¿Qué tiene que ver?
—Pensé que nos contábamos todo. Te eduqué y te crie para que en estos momentos de tu vida seas un hombre de bien, responsable y consciente de que cada acción tiene una consecuencia y si llegara el caso de equivocarte, recurrieras a mi ante cualquier percance... ¿cierto? —asentí inmediatamente—. ¿Por qué razón no acudiste a mí en este caso?
¿Qué había hecho mal?
—¡Basta! —gruñí, cansado de escucharlo—. Lo que tengas por decir, dímelo ahora mismo o juro que me iré.
—Jackson Lee, ¿te suena? —soltó.
Todo mi cuerpo se estremeció al escucharlo decir aquel nombre, tragué fuerte y entendí lo que estaba sucediendo.
Mierda, aun no era el momento.
—¿Qué sabes sobre él? —traté de averiguar, con los nervios floreciendo en mi interior...esperaba que solo ellos lo supieran.
—Lo que todo aquel que ve noticias sabe, lo atropellaste mientras estabas en estado de embriaguez y que ¡por tu falta de responsabilidad hiciste que un pobre hombre quedara lisiado de por vida! —gritó fuera de sí. El fuerte golpe que le dio a la mesa hizo que mamá se sobresaltara—. ¡¿Qué mierda pasaba por tu cabeza, Noah?!
No pude contestar en ese momento, solo me senté e intenté respirar. Siempre supe que en algún momento esto saldría a la luz, últimamente sabía que faltaba poco, sabía que Charlotte lo haría, se suponía que estaba listo a enfrentarme con este error del pasado, todo por Alison, debía estar listo por ella, pero no, la realidad era otra.
—No fue como piensas —aclaré—. Jamás haría algo que pusiera en riesgo la vida de otra persona, te lo juro mamá...no seria capaz.
—¿Qué pasó, cariño? —se levantó del asiento y se agachó a mi altura—. Cuéntanos, necesitamos entender lo que esta sucediendo.
Odiaba hablar de esa noche, odiaba recordarla y me odiaba mas a mi por provocarla.
—H-Habíamos ganado la final y estábamos muy contentos...me dije a mi mismo que podía beber, solo un poco, podía hacerlo y celebrar...así que lo hice —volteé a verlo y en su mirada solo podía ver la decepción pura—. No sé cuántos tragos fueron. En cuanto tuve conciencia sabía que no podría seguir más en ese lugar, para ustedes no es un secreto que soy otro cuando bebo así que decidí irme, pero antes los llamé...quería que me recogieran porque sabía que no podía conducir en ese estado, pero ninguno contestó y claro que no es su culpa papá. No sabía dónde estaba Jayden, en ese momento llegó Charlotte quien estaba sobria, aun no se decidía en aprender a manejar, más sin embargo ambos pensamos que sería bueno que fuera conmigo...ella me guiaría —solté las manos de mamá y desesperadamente las restregué en mi rostro—. Estaba muy consciente mientras manejaba, no iba rápido, pero cometí el error de decirle a ella que terminábamos, que no la quería, que no podía olvidar a una mujer y que esa era la única razón por la cual acepté tener una relación con ella, para olvidar. Charlotte se puso loca, dijo que se tiraría si terminábamos, intentó agarrar el volante y todo paso en un segundo...cuando nos dimos cuenta había atropellado a alguien.
—¡Maldición! —gruñó papá, levantándose y llegando hasta mi—. ¿Cómo se te puede ocurrir hacer algo como eso? ¡terminarle a una desquiciada en un auto en movimiento! ¡si serás idiota!
Claro que lo era.
—¡Basta Thomas! Deja que Noah terminé de relatar los hechos —de nuevo me miró y asintió—. Continua cariño.
—Si estaba borracho, en ese momento todo el alcohol salió de mi organismo. Salimos y estaba tirado, su pierna rota, no había mucha sangre...tenía algunos rasguños, pero su pulso era débil. Lo llevamos al hospital más cercano y mentimos al respecto —mis ojos se llenaron de lágrimas—. Dijimos que lo encontramos en la...la calle y él, él perdió la pierna días después —se me hizo un nudo en la garganta y tuve que inhalar profundamente para si quiera intentar hablar—. Y-yo no quería que eso pasara, él es pobre y le prometí que lo ayudaría y lo he hecho desde entonces, le compré la prótesis más eficiente del mercado, mes a mes consigno a su cuenta cinco mil dólares, le compré una casa en un buen lugar, su hija entró este año a la universidad y la estoy pagando, ¡he intentado por todos los medios remediar mi error, mamá! —no pude mas y empecé a llorar delante de ellos—. No importa lo que haga, nada de eso deja que aquí —señalé mi corazón—. Sané por completo, desde ese día prometí no beber ni una gota de alcohol y lo he cumplido.
—Mi amor —agarró mi rostro mientras limpiaba mis lagrimas—. No tuviste la culpa, no eres culpable...fue Charlotte, si ella no hubiera actuado como lo hizo esa noche habrían regresado sin ningún contratiempo o accidente a casa...no te puedes culpar toda tu vida por algo que no empezaste.
—Yo iba manejando mamá, la culpa es mía y las personas lo entrelazaran por mi estado de embriagues, por esa razón no terminé con Charlotte, dijo que ocultaría mi secreto si yo...si yo la ayudaba a fingir estar juntos mientras ella buscaba la mejor manera para acabar con la relación.
—¿Alguna vez le dijiste a ese hombre que fuiste tú? —curioseó con algo de miedo en su mirada.
—Sí, un mes después...no podía verlo a la cara y seguir mintiéndole, él me perdonó, dijo que no le diría a nadie siempre y cuando cumpliera con lo pactado.
—Pero el no lo hizo hijo, mira lo que hizo —indicó, soltándome—. No puedes confiar en cualquier persona.
—Fue Charlotte, sé que el señor Lee no sería capaz...es una buena persona, mamá.
Me extrañé que no dijera nada papá, el silencio algunas veces era mucho peor que sus palabras, cuando vi que estaba con su ceño fruncido mientras veía en el teléfono y como su mano libre empezaba a empuñarse me preocupe.
—Entonces por esa razón empezaste a trabajar en la empresa —señaló de repente, guardando su teléfono y aniquilándome con esa mirada fría que solía darles a todas las personas que no fueran su familia—. Por esa razón había esas desviaciones de dinero de tu tarjeta, por esa maldita razón mi reputación esta en juego y también el futuro de tu carrera como integrante en los Tampa Bay Buccaneers.
Me paré de inmediato al escucharlo.
—¿Qué quieres decir con que mi futura carrera en Buccaneers, está en juego? —quise saber
—Me acaba de escribir el representante de Buccaneers, al parecer no quieren dañar su fama con alguien ebrio que atropella a pobres civiles y los deja lisiado de por vida —soltó una carcajada y fue asentarse en su silla—. En pocas palabras hijo, ¡No te quiere en el equipo! ¡te acaban de mandar al diablo y con eso tus sueños de ser parte del mejor equipo de la NFL!
¿Era posible que todas tus metas y sueños fueran destruidos en un segundo?
Claro que sí, lo acababa de vivir y era la sensación más espantosa que había tenido en toda mi vida. Mi sueño desde niño era ser parte del mejor equipo de la NFL, era un sueño, una meta ser parte de los Buccaneers y estaba en negociaciones, estaba a un paso de lograrlo y todos mis esfuerzos de años habían sido borrados sin anestesia.
—Imposible, tiene que hacer algo papá... ¡mueve tus influencias! ¡debe servir tener el apellido Anderson! ¡es mi sueño! —grité desesperado.
—Tranquilo cariño, papá lo arreglara...él siempre arregla todo —intentó tocarme, pero negué—. Noah, todo saldrá bien, lo arreglaremos, ¿cierto Thomas?
—Has estado rebelde estos últimos tiempos, pero aun sigues siendo mi hijo y sé la dedicación que le has tenido al futbol...lo arreglaré, pero con una condición.
—Sin ninguna condición —hablé rápidamente—. Eres mi padre y mi representante, así que solo has tu trabajo.
Salí de su oficina apurado, necesitaba espacio y aire puro o terminaría ahogándome. Caminaba aturdido y no sabía a donde diablos ir, hasta que su rostro apareció en mi mente y sabía que era ella la única que podría calmarme.
—¡Noah! —escuché a...
—¿Charlotte? —dije confundido, volteándome a ver si era ella y efectivamente, venía corriendo—. ¡¿Con que maldito cinismo vienes ante mí?! ¡¿no te basto con filtrar esa puta información y encima llevarte todo mi futuro por delante?!
Sus ojos se abrieron grandemente, estaban rojos...había estado llorando.
—No, ¡no lo hice Noah! —vociferó—. ¡Te juro que no lo hice!, ¿piensas que podría hacerte algo como eso? por dios, te amo y no seria capaz de dañarte.
—Me amenazaste —recordé.
—Sí, para retenerte...no tenía otra manera, pero jamás lo haría, tu futuro estaría en juego y sé cuanto amas el futbol y los negocios.
—Me quieres decir que el señor Lee fue el que habló —traté de entender.
—Evidentemente o tal vez le comentó a alguien, no lo sé, vine aquí para decirte que diré que fui yo la que manejaba aquel día y tú me encubriste...no tengo nada que perder, pero tu si y no quiero que salgas afectado por mi... porque fui yo, todo fue por mi culpa.
Ok, estaba malditamente sorprendido mientras la escuchaba que no lograba comprender la razón de todo esto. Ella no sería capaz de hacer algo como eso... ¿o sí?
—¿Enserio lo harías? —cuestioné.
Se acercó y agarró mis manos.
—Claro que sí, me importas mucho Noah...no sabes cuánto.
VOTEN Y COMENTEN.
¿Qué creen?
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