CAPÍTULO 12



La alarma había sonado más de cinco veces y aún seguía en mi cama viendo el techo de mi habitación como si fuera lo más interesante de este mundo, mientras tanto mi mente pensaba sin parar en un sinfín de cosas, logrando así cansarme y estresarme por lo que no podía controlar.

El futuro.

Las personas a mi alrededor.

Mis sentimientos.

La admisión a Oxford.

Mi padre.

De nuevo estaba sucediendo, de nuevo estaba siendo arrastrada cuando pensé que todo estaba bien, que mi salud mental estaba en su mejor momento, de nuevo estaba cayendo y esta vez no estaba él para sostenerme.

Algo que aprendí de la forma más dolorosa es que no puedes aferrarte a nadie en esta vida, ninguna persona puede ser tu ancla, nadie puede ser lo suficientemente indispensable en tu existir en este mundo... porque cuando se vaya, cuando su tiempo haya acabado, indirectamente el tuyo también. Ya no habrá más soporte y caerás y esta vez, su mano no estará para levantarte, morirás, pero primero lo harás por dentro y no hay peor muerte que la de morir y seguir respirando.

Sentía un peso en mi pecho, quería llorar, gritar, quería por un momento silenciar mi mente y tener paz, pero nada de eso sucedía y mientras en mi alma había una batalla, ahí estaba mi cuerpo, acostado, quieto, sin saber que hacer, esperando una orden.

—¡Alison en cinco minutos te espero abajo! —gritó Jayden, pasando por mi habitación, pero no respondí y ese simple hecho sabía que lo había alertado cuando abrió la puerta—. Ali, ¿Por qué no estas en el baño?

Ni siquiera lo volteé a ver, solo negué.

—No me...no me siento bien —susurré, mi voz cortándose.

Escuché sus pasos acercándose y como un lado de la cama se hundía. Sentía su mirada en mí, tratando de saber cuál era la razón, pero no era un dolor físico.

—¿Qué pasa, cariño? —preguntó en un murmuró—. Dime que pasa, ¿Qué te duele?

¿Qué me dolía?

—El alma —volteé a mirarlo, mis ojos llenándose de lágrimas en cuanto nuestros ojos conectaron—. Tengo ansiedad y todo estaba bien...te prometo que era así, pero no puedo controlarlo...necesito a papá, él sabia como hacerlo, estoy cayendo y no puedo detenerme.

Rápidamente sentí como sus brazos me levantaban y me estrechaban en ellos. Sin evitarlo un llanto amargo me invadió y no pude parar, estaba tan ahogada, tan cansada que necesitaba liberarlo de alguna manera.

—Todo estará bien, mi pequeña —musitaba mientras me sobaba la espalda. Papá así lo hacía—. Debe haber una razón por la que estes así nuevamente, ¿Qué ha sucedido?

—T-Todo —fue lo único que respondí.

Nos quedamos por varios minutos así, entre sus fuertes brazos y en silencio, amaba el silencio en estos momentos.

—¿Quieres ir a la universidad? hoy empiezas los entrenamientos con Noah.

Noah

La noche anterior después de escucharlo decir y hacer la cosa más hermosa y tierna que jamás un hombre que no era mi familia había hecho por mí, me fui y simplemente lo dejé ahí en medio del estacionamiento.

¿Qué esperaba que hiciera? ¿Qué respondiera?

Me quedaba claro que ambos nos sentíamos atraídos el uno por el otro, era una simple atracción que tenía que acabar, Noah y yo era un imposible por donde sea que lo viéramos. No traicionaría a mi hermano, no traicionaría a la relación de amistad que ellos tenían y sabía que Noah tampoco lo haría, pero...aun así empezaba hacer todas estas cosas cuando estábamos a solas.

—Siempre puedo empezar mañana —sugerí.

—Pero no quiero que te quedes aquí sola y mamá aun no regresa.

¿Cómo un viaje de trabajo podía durar tanto? No, no, no ¿Cómo no podía siquiera llamarnos?, ¿acaso un par de textos bastaba?

La amaba, teníamos una muy buena relación, pero era este aspecto de ella el que nos alejaba cada vez más y más.

—Ok, iré, pero no me pidas entrar a las clases...—asintió y se separó, vi la duda en su mirada si dejarme sola por este tiempo o no—. No moriré Jayden, todos lo haremos algún día, pero hoy no es el mío.

Traté de ser graciosa para hacerle saber y mentirle en su cara que todo estaba mejorando.

—Ja ja ja, que graciosa —se acercó rápidamente para dejar un beso en mi frente y se fue.

Entré al baño y rápidamente hice todo, quería salir de este cuarto, de esta casa lo más rápido posible. Respirar aire fresco.

Me vestí con un jean wide color blanco, acompañándolo con una correa, conversé negras y una camisa corta básica negra y gafas, no quería que nadie viera lo desastrosa que me veía en el día de hoy. Agarré mi bolso y salí.

Me sorprendí al no caerme, pero creía que el suelo había tenido compasión con este intento de humana.

Al llegar a la cocina ahí estaban los dos, desayunando.

—Buenos días —saludé, no quería ser una grosera.

—Buenos días, Walker.

Ok, empezamos nuevamente por el apellido.

—Desayuna —señaló Jay, pero negué—. Alison, tienes que desayunar y...

—Lo haré mas tarde, ¿podemos irnos?

Ambos asintieron y salimos de la cocina cuando mi hermano recordó haber olvidado un trabajo.

Nuevamente solos.

—¿Estas bien? —escuché su pregunta detrás de mí.

—Lo estoy —afirmé con un intento de sonrisa cuando se puso al frente.

—¿Por qué mientes? —agradecí tener gafas para que no notara la sorpresa en mis ojos—. ¿Tengo que ver yo con esto? Porque si es así...

—No —lo detuve rápidamente—. Tu no tienes nada que ver, ¿esta bien? Solo es algo personal.

—No desayunaras más tarde —comentó.

—¡Basta! —susurré, saliendo de casa.

Noah fue mi crush, estaba locamente obsesionada con él, me gustaba tanto que sufrí cuando empezó su relación con Charlotte, si pasé por todo eso cuando ni siquiera lo conocía, cuando jamás había escuchado su voz, cuando jamás sus ojos me habían encontrado, cuando la posibilidad de que estuviéramos en algún momento juntos era nula, ¿Qué podía esperar de ahora con todo lo que había sucedido entre nosotros?

No tenía un corazón de piedra, él realmente era el tipo de hombro con el que toda mujer sueña y sabía que, si seguía con esto, terminaría enamorándome perdida e irrevocablemente de Noah Anderson.

Era lo mejor después de todo, cerrarme a cualquier posible sentimiento que pudiera nacer en mí.

Era lo mejor para Noah, para su amistad con mi hermano y para mí.

En el camino a la universidad todo fue en silencio, nadie decía nada, la tensión en el ambiente se sentía y era algo estresante. Agradecí no recoger a nadie, no quería hablar con nadie.

—Llámame si pasa cualquier cosa, ¿ok? —demandó Jayden para después abrazarme—. Si me dices que me quede, lo haré e iremos a donde sea que quieras...e incluso podemos ir a visitarlo.

Mi corazón se saltó un latido al escuchar esto último. No quería...aun no estaba lista para hacerlo y enfrentar la realidad.

—Cuando este lista te lo haré saber —respondí, separándome—. Eres el mejor.

Hice mi camino hacia uno de los pocos lugares de la universidad que siempre mantenía vacío, nadie iba allá y era justo el lugar en el que necesitaba estar, al aire libre, sin ningún tipo de ruido.

Encontré un árbol grande y me senté debajo de él.

Respiré profundo, llenando de suficiente aire mis pulmones para soltar el aire lentamente, eso me ayudaba a calmarme.

Flashback (dos años atrás).

—Debo de interferir Jay, están discutiendo muy fuerte —susurré, agarrando fuerte el teléfono entre mis manos.

Las lágrimas bajaban sin parar.

—No Ali, no es bueno que interfiramos en sus discusiones...seguro es algo pequeño —aunque lo decía para tranquilizarme, sabía que estaba estresado e inquieto por no poder estar aquí.

—Pero...

—¡¿Eso es lo que quieres?! ¡¿Qué me vaya?! ¡Lo haré, porque no soportaré vivir con alguien como tú y que sepas que jamás te perdonaré! —el gritó de papá me interrumpió, helándome la sangre.

—¡¿Mierda Alison que fue eso?! —gritó Jayden en la línea—. ¡¿Qué sucede?!

No contesté, tiré mi teléfono y salí corriendo de mi habitación.

Vislumbré que ambos bajaban rápidamente de la escalera y así hice siguiéndolos.

—¡Basta! ¡basta! —grité detrás de ellos, intentando que se detuvieran, cosa que no pasó hasta que papá llegó a la puerta principal—. ¡¿A dónde vas?! ¡¿Qué esta pasando, mamá?! ¡¿Por qué dejas que papá se vaya?!

—Hija, es mejor que no te entrometas. Son problemas de adultos —bramó mamá, demasiado seria.

¿Acaso no le importaba lo que estaba sucediendo?

—¿Qué no me entrometa? —pregunté indignada—. ¡Es mi papá! ¡mi papá!

Sentí el agarré de papá al ver que estaba acercándome a Madison de una forma amenazante, la respetaba y era la primera vez que le faltaba el respeto, pero cuando se trataba de John Walker, no razonaba.

—Hija, todo estará bien... ¿sí? Solo me iré por un par de días, pero volveré —agarró mi rostro entre sus manos—. ¿Acaso piensas que te dejaré sola?

Empecé a sollozar a causa del llanto y negué levemente.

—N-No quiero...que te vayas, papi por favor —susurré, agarrando su rostro de la misma manera y suplicándole con la mirada. Sí el salía por esa puerta sabía que no volvería a entrar—. Tengo un mal presentimiento, desde...desde la mañana, por favor.

Sus ojos se pusieron vidriosos y besó mi frente.

—Tu padre se ira Alison, así que no trates de impedirlo —se interpuso entre los dos y me agarró de los brazos—. Vete Jhon, no los hagas más difícil.

—No, ¡No! ¡papá! ¡No te vayas! —gritaba mientras salía de la casa, quería irme con él, no quería—. ¡Papá!

—¡Basta, Alison! —gritó, zarandeándome por los brazos—. ¡Cálmate! No es como si no lo fueras a ver nunca más.

Fin del flashback.

—Y fue justo lo que pasó mamá, nunca más lo volví a ver —limpié mi rostro rápidamente, cuando abrí los ojos me sorprendí al ver a Noah al frente de mí.

¿Por qué hacia esto? ¿Acaso quería que me enamorara de él?

—¿Qué pasa, Alison? —acortó la distancia que había entre los dos y se sentó a mi lado—. Sé que posiblemente quieras estar sola, pero...a veces el hablar te libera, deberías dejar que tu hermano este contigo.

—¿Por qué estas aquí Noah? —dije, sin fuerza alguna como para alejarlo.

Por muy extraño que parecía, Noah Anderson me daba paz, tanta o mas como lo hacia mi padre y tal vez era esa la razón por la que disfrutaba su compañía.

—¿Por qué no estarlo? —refutó, sabía que estaba viéndome, pero aun así seguí mirando al frente.

—No es una respuesta —objeté, queriendo que dijera la verdad.

—Es lo único que puedo responderte —quité mis gafas y lo miré. Era débil, lo admitía.

—¿Por qué estas aquí? —insistí, no me conformaba con una respuesta tan evasiva como esa.

—¿Qué quieres que te responda? Porque no lo diré...lo siento por las malas situaciones que te haya hecho pasar.

—¿Malas situaciones? —inquirí confundida—. ¿Qué situaciones?

—Me lo dejaste todo claro en el mensaje de ayer, no sabía que te sentías de esa manera —todo lo decía tan frio, ¿Qué mierda estaba sucediendo? —. Lo siento, no volveré acercarme a ti de esa manera y estrictamente hablaré lo necesario contigo.

Ahora si estaba más que confundida.

¿Qué mierda estaba diciendo?

—¿Mensaje? ¿Qué mensaje Noah? —quise saber, levantándome tras él. Iba agarrarlo del brazo, pero se alejó.

No, no hagas eso.

—No lo hagas Walker —me congelé ante la mirada que acababa de darme.

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