Solo dos semanas
Estabas en la sala de reuniones, sentada en la cabecera de la mesa con una caja de jugo en tu mano y tu laptop frente a ti, además de unos documentos en la mesa mientras leías y revisabas cada uno de ellos.
La puerta estaba abierta, y por ella se asomó Bucky con una sonrisa, llevando lo que parecía ser un cuaderno de dibujos en las manos.
–Muñeca, ¿estás muy ocupada?–Dijo con una sonrisa sin entrar en la habitación.
–¡James! Pasa, solo estaba revisando unas cosas, nada importante.–Le dijiste mientras se acercaba para sentarse en la silla junto a la tuya, tomando algunos de los papales que tenías después de dejar el cuaderno y una pequeña flor a un lado.
–"Resultados de ventas de vinos", "Contrato y entrega de armas", "Fechas entrega de cargamentos"... honestamente no suena a que sea algo con poca importancia.–Rió dejando los papeles a un lado.
–Da igual, ya lo revisaré en otro momento. ¿Qué necesitas?–Le dijiste con una sonrisa dejando el jugo en la mesa.
–Te traje dos cosas. Primero, ésta flor que me recordó a ti.–Dijo con una sonrisa dejándola detrás de tu oreja, acomodándola en tu cabello para que no cayera al piso, y luego tomó su cuaderno para abrirlo en una página y revelar un dibujo.–Y también traje esto para que lo revisaras.
–¿Qué es?–Le preguntaste tomando el cuaderno.
Era un dibujo de lo que parecía ser el patio trasero de la finca, a un costado con un arco grande adornado de flores como si fuera un altar, sillas adornadas con tus flores favoritas, y un camino de pétalos rojos.
–Se me ocurrió que así podríamos adornar el jardín. Ya sabes... si es que te gustaría que nos casemos aquí.–Te dijo con una sonrisa y brillo especial en sus ojos.
–¿Y la decoración planeas hacerla tu?
–¡Por supuesto! Es algo sencillo, no es tan difícil, Cassie dijo que podía ayudar y estoy seguro de que Sam también querrá hacerlo. Steve tal vez esté ocupado con tu hermano, pero esos dos son más que suficientes para hacer esto.–Te dijo con una sonrisa, tomando tú caja de jugo para beber lo que quedaba de él.
Le ofreciste una sonrisa y bajaste la vista hacia el dibujo perfectamente hecho, ya pudiendo imaginar cómo sería.
Tu caminando hacia el altar sola, tus flores favoritas en mano y con un traje/vestido, y Bucky esperando al final.
De tan solo imaginarlo sentías cosquillas en tu estómago, y una sonrisa se formaba en tu rostro.
–¿Entonces qué piensas?–Te preguntó jugando nervioso con sus manos.
–¿Quieres casarte aquí en Italia?–Le preguntaste apoyando la espalda en la silla.
–Sería lindo, ¿no? Al fin y al cabo... fue aquí donde empezó todo, o al menos lo nuestro. Nos conocimos en Broocklyn, pero aquí en Italia fue donde pasaron las cosas interesantes.–Te dijo con una sonrisa.
–Me parece bien... ¿tal vez podríamos empezar con los preparativos pronto? Aprovechando que sigues aquí, y Sam y Steve también.–Le dijiste con una sonrisa, dejando el cuaderno sobre la mesa.
–Muñeca si pudiera me casaría contigo ahora mismo.–Sonrió acercando su silla a la tuya para posar ambas manos en tus rodillas.
–Lo sé, yo haría lo mismo.–Reíste acercándote para besar sus labios.–¿Te parece si hacemos la boda en dos semanas?
–¿Crees que a los demás les parezca una buena idea?
–No importa lo que piensen los demás, a mi me importa lo que pienses tú.–Le dijiste con una sonrisa.
–Entonces por mi está bien.–Sonrió volviendo a besar tus labios.–Aunque asumo que tu pagarás por todo.
–Asumes bien, mi querido.–Le diste una suave palmada a su mejilla y te pusiste de pie para cerrar tu laptop y juntar los documentos.–Ya sabes como es, los gastos para la ceremonia corren por mi cuenta. Tu encárgate del jardín y la decoración, yo me haré cargo de los invitados, música y la comida.
–Ya no puedo esperar a que pasen éstas dos semanas.–Dijo emocionado, abrazándote por la espalda y dejando besos en tu mejilla.
–Yo tampoco puedo esperar.–Reíste dándote vuelta para besar sus labios y dejar tus manos en sus brazos.–Solo quiero advertirte desde ahora que ese día la seguridad será el triple de lo que es ahora. No quiero arriesgarme a que nada suceda.–Dijiste con expresión y voz más serias.
–Lo sé, y está bien por mi.–Te dijo con una sonrisa besando tu nariz.–Tal vez un día de estos puedas enseñarme a ocupar un arma... o a pelear, o algo. Me sorprende que aún no lo hayas hecho.
–Tal vez pueda hacerlo, de momento, tengo que ir a Roma para una reunión, pero estaré de vuelta mañana por la mañana para cuando despiertes.
–¿Qué? ¿Te vas? ¿Por qué no me dijiste nada?–Te preguntó preocupado mientras recolectabas tus cosas y las metías en tu bolsa.
–Será solo una noche, no te preocupes. Nat irá conmigo.–Reíste pasando tu bolsa por tu hombro.
–Tienes que cuidarte, ¿bien? Tenemos una boda en dos semanas.–Dijo con expresión seria y ambas manos en tú cintura.
–Voy a estar bien, no te preocupes. Nos vemos mañana.–Acariciaste sus mejillas con una sonrisa, y besaste sus labios para luego alejarte y salir de la habitación.
Bucky soltó un suspiro preocupado, y dirigió la vista hacia su cuaderno con el boceto de lo que sería el altar.
–Esto no me da muy buena espina...–Se dijo para sí mismo, tomando el cuaderno para después salir.
ESA MISMA NOCHE...
–Bueno... la reunión terminó antes de lo que esperábamos. Lo único que quiero ahora es llegar a la finca y dormir...–Dijiste soltando un suspiro y apoyando la cabeza atrás en el asiento mientras Nat conducía el coche.
–Sí... quería tal vez comunicarme con Wanda si es que era posible por los horarios distintos cuando llegáramos. Está muy emocionada con las noticias de la boda que le diste por la mañana. Creo que ya hasta puede que haya organizado la mitad de las cosas.–Te dijo la pelirroja riendo ligeramente.
–Sería de gran ayuda porque la boda es en dos semanas y ni siquiera tenemos lista de invitados.–Reíste pasando una mano por tú rostro, y al ver por el espejo junto a tu ventana que había un coche detrás de ustedes, frunciste el ceño.–¿Ya viste ese auto?
–Sip. Acaba de salir de atrás de aquel camión.–Dijo Nat con voz y expresión más seria viendo el camión detrás de su coche y a un auto negro.
Pronto detrás del camión salió otro y se pusieron a cada lado de él.
Un hombro sacó una mano por la ventana del auto y le disparó al conductor y a las ruedas del camión.
–Mierda.–Dijo Nat con los dientes apretados, comenzando a acelerar.
–Mierda.–Repetiste sacando un arma de largo alcance de debajo del asiento.–Sigue conduciendo, intentaré deshacerme de ellos.
Abriste la ventana y asomaste la mitad del cuerpo para apuntar viendo por la mirilla del arma.
Le disparaste a los del primer auto provocando que explotara, mientras los del otro se adelantaron y quedaron lado a lado con ustedes.
Nat sacó una pistola de su pierna donde la tenía asegurada bajo su vestido y apunto hacia el lado mientras seguía conduciendo para disparar.
–¿Y estos quienes son?–Le preguntaste mientras ella conducía con ahora ambas manos al volante mientras tratabas de dispararles por la ventana de atrás al adelantarlos.
–Ni puta idea, pero tenemos que—. Ni siquiera alcanzó a terminar de hablar, cuando algo explotó en la parte trasera de su auto y se dieron una vuelta en él.
El coche dio varias vueltas mientras el que las perseguía se detuvo, y de él bajó una mujer y se acercó donde tu auto había quedado dado vuelta.
Con dificultad saliste de debajo de éste mientras Nat estaba inconsciente, y le disparaste a la mujer sin lograr darle al no poder ver bien hasta que las balas se acabaron.
Sacaste un cuchillo de tu pierna y te pusiste de pie para pelear contra ella, y en un movimiento rápido esquivó tus golpes y te dio la vuelta para sujetar tus brazos tras de ti y dejó uno alrededor de tu cuello, asfinxiándote con su brazo.
–Es un gusto finalmente conocerte, T/N. Mi hermano solía hablar mucho de ti.–Te susurró al oído mientras te quedabas sin aire.
Pronto caíste inconsciente al suelo, y la mujer te quedó viendo con disgusto.
–Súbanlas a las dos a la camioneta y limpien éste desastre.–Dijo ella viendo a su alrededor hablándole a los hombres que se acercaron bajando de otro coche, para luego comenzar a caminar de vuelta hacia su auto provocando que sus zapatos altos con tacón de aguja sonaran en el piso de la fría noche.
Nat que estaba en el coche dado vuelta con el rostro volteado hacia la ventana rota, vio a la mujer alejarse y subirse al coche mientras tú cuerpo inconsciente y lleno de cortes con sangre seguía tirado en el piso.
Pronto unos tipos te tomaron, y luego ella perdió la conciencia viendo todo oscuro.
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