◇Capítulo 8◇

Narrador omnisciente.

—En serio,por favor,cuídense—rogó la azabache por vez desconocida,tomando de las manos a su hermano.

—Ya entendimos,hermana,nos cuidaremos—dijo sonriendo el mayor de los mellizos.

—¿Seguros que no quieren que vaya? Quizá pueda ayudarlos,¿no puedo ir?—insistió ansiosa.

—No—dijo simplemente—.Es más seguro si te quedas por aquí.Además,nosotros estaremos bien.Solo serán cinco días.

La azabache gruñó.

—Bien—dijo rendida y con un suspiro.Miró a sus otros tres amigos—.Con cuidado,por favor.

—¡Estaremos bien!—exclamó Don sonriendo con sus ojos cerrados y alzando su pulgar.

—No te preocupes—habló Gilda con calma.

—Los encontraremos—aseguró Emma.

Los mellizos sonrieron.

—Y cuiden que Ray no se suicide—pidió también,haciendo que el azabache cambiara a un semblante ofendido.

—¡Lo haremos!—exclamaron los tres.

El azabache suspiró y miró a su hermana.

—Te amo,hermano—dijo la chica abrazándolo.

—Lo sé,yo a ti—respondió el mayor,acariciando la cabeza de la contraria.

Se separaron,la azabache con lágrimas en sus ojos y mejillas.

—Lo sé—balbuceó con la voz rota.

Ray sonrió y apoyó sus manos en las mejillas de su hermana,limpiándole las lágrimas.

Le besó la frente con suavidad y le sonrió,apoyando su frente con la de ella.

—Volveré,te lo prometo.

Ella asintió con la cabeza,sollozando levemente.

—Más te vale.Vuelve.Vuelvan.—Lo miró con firmeza—.Y tráiganlos a salvo.

Él sonrió con firmeza y asintió.

—Bien.—Se separó—.Ya nos vamos—dijo despeinando a la azabache,quien rió y le quitó la mano de su cabello.

—Sí.Cuídense.

Los cuatro sonrieron.

Minutos después,la azabache se encontraba observando desde la entrada del templo a sus cuatro hermanos alejarse con sus disfraces de demonios.

Apretó los labios y,cuando los perdió de vista,suspiró.Se giró y regresó al interior del escondite.

Una vez dentro,miró a su familia,quienes revisaban los alimentos y mantenían encendido el fuego.

Anna y Nat se acercaron.

—¿Estás bien?—preguntó la rubia con suavidad.

—Algo preocupada—respondió sonriendo con nervios.

—Estarán bien,tranquila—habló Nat—.Ya verás.Por ahora...—Suspiró y miró a los demás con las manos en la cintura—.Somos solo los tres mosqueteros,otra vez.

—Yo creía que los tres mosqueteros eran Emma,Ray y Norman—comentó divertida la azabache.

—No,somos nosotros y punto—replicó el pelirrojo inflando sus mejillas como niño pequeño.

Anna y __________________ se miraron y rieron.

—Vale—dijeron ambas con una sonrisa.

Nat las miró y sonrió.

—Oigan.—La azabache los abrazó a ambos.

—Ugh—murmuraron ambos sorprendidos.

—Los amo a ambos,¿saben?—Sonrió.

Los otros dos se miraron y sonrieron,para luego mirar a su amiga y abrazarla también.

—Nosotros a ti—respondieron ambos.

—¡Oigan!

—¡No nos dejen fuera!

—¡¿Y nosotros qué?!

Los pequeños los miraron y sonrieron,para luego correr a ellos y abrazarlos también entre risas.

La campana que avisaba que se acercaba algo o alguien sonó,alarmando a todos.

—Escóndanse—ordenó la azabache—.Escóndandose,escóndanse,escóndanse.Ya,ya,ya.

Todos se pusieron de pie y corrieron a ocultarse.

—___________________—llamó Anna preocupada al verla quedarse detrás de la columna más cercana a la entrada,apuntando con su arco y flecha a quien sea que entre.

—Anna,vayan—ordenó mirándola de reojo y haciéndole señas con la cabeza—.Nat.

—Estará bien—susurró el pelirrojo tomando suavemente del brazo de la rubia,quien lo miró aún preocupada.

No dijo nada y solo le dirigió una última mirada a su mejor amiga mientras corría a ocultarse con su amigo;divisó una mirada oscura y vacía en los ojos de la azabache,además de un cuchillo oculto en la manga de su pantalón y Anna estaba segura de que tenía otro más oculto en el interior de su campera.

No quería que volviera a pasar por lo que pasó en el refugio,mucho menos con sus hermanitos presentes;sabía que si perdía el control frente a ellos,la azabache no se lo perdonaría.

Los pasos comenzaron a resonar en el templo,lentos,tranquilos.

La azabache tensó el hilo del arco y esperó a que aparezca el intruso.

Tomó aire profundamente al oír los pasos más cerca.

Agudizó sus sentidos y afiló su vista al mismo tiempo que fruncía el ceño con firmeza.

Desde aquel ataque en el refugio,de alguna forma,sus sentidos tomaron más fuerza y se agudizaron notablemente.
Además de poder estar más atenta a su alrededor y posibles amenazas,incluso sin quererlo.

Sin embargo,algo le decía que quien llegaba no les haría daño,por lo que decidió seguir a sus instintos como siempre había hecho,pues jamás le habían fallado.

Suspiró y,en advertencia,disparó a pocos centímetros de distancia de donde aquel ser había entrado.

Se puso de pie y,tomando otra flecha,se acercó hasta estar frente al intruso.

Sin embargo,al reconocerlo con su capa,su semblante cambió a uno completamente sorprendido.

—¿Norman?

—Hola—saludó algo nervioso por la flecha que casi lo atraviesa.

La azabache suspiró y bajó el arco y la flecha.

—Cielos,nos diste un buen susto.

Todos se asomaron y,al reconocer al albino,salieron de sus escondites más aliviados.

—Lo siento.¿Ray y Emma ya se fueron?—preguntó.

—¿Huh?—La chica lo miró de reojo—.Ah,sí.Lo siento,lo que sea que quieras decirles,tendrá que ser luego,cuando vuelvan...

—De hecho,quería hablar contigo—dijo sonriendo a los pequeños que lo saludaban y regresaban a sus actividades.

—¿Conmigo?—Lo miró curiosa,mientras Anna y Nat se acercaban a sus lados.

—Sí,¿estás muy ocupada?

—Bueno...—Intercambió miradas inseguras con sus amigos,quienes se encogieron de hombros—.No,supongo que no.

—Genial.—Sonrió con sus ojos cerrados y juntando sus manos a la altura de su pecho.

—Si gustas,hay una habitación por el pasillo,podemos...

—No,preferiría que sea en mi escondite y,en lo posible,que te quedes allí conmigo un par de días.

—¿Eh?—Lo miró sorprendida y confundida—.Pero los demás...

—Por favor.—La azabache lo miró;dudó.

Suspiró rendida y miró a sus amigos.

—¿Podrán solos?

—No deberías ni dudarlo—dijo Nat cruzándose de brazos con superioridad.

Ella sonrió y asintió.

Se acercaron y se abrazaron.

—__________________,si pasa algo malo,vuelve enseguida—susurró Anna a su amiga.

—¿Anna?

—Tengo un mal presentimiento—aclaró.

La azabache se separó y observó a su amiga con un semblante preocupado.

—Estará bien—dijo Nat abrazando por los hombros a la ojiceleste y sonriendo a la azabache.

La última apretó sus labios en una sonrisa torcida y asintió.

—Vale,nos vemos.—Miró a sus hermanos menores—.¡Los veo luego,pequeños!

—¡Con cuidado,hermana!

—¡Suerte!

—¡Nos vemos,________________!

La azabache sonrió y,luego de tomar sus cosas,se marchó con su pareja.

Caminaron en un silencio que a la chica se le hizo pesado e incómodo;el camino se le hizo eterno.

Una vez en esa torre destruida,el albino permitió a la contraria que pase y se ponga cómoda.

Ella dejó sus cosas en el sillón y se quitó la capa,apoyándola en el mismo respaldo del asiento.

Se sentó y miró al ojiceleste,quien se quitó su capa también y se puso a preparar un par de tés.

—Y...¿De qué querías hablar?—preguntó siguiéndolo con la mirada.

—Sobre eso...—Se acercó y se sentó en el sillón frente a ella,apoyando las tazas en la mesa entre ellos—.Creo que olvidaste esto la última vez que estuviste aquí.—Mostró su collar.

La azabache tembló y abrió sus ojos como platos.Parpadeó repetidas veces y carraspeó,inclinándose sobre la mesa para tomar aquella pequeña joya.

—S-sí,gracias.—Se sentó y desvió la mirada,guardando el collar.

—Hm.—Asintió con la cabeza y bebió de su té,mientras ella también tomaba la taza y le daba un sorbo—.Lo otro que quería mencionarte era...¿De dónde sacaste ese buzo?—Dejó la taza en la mesa.

La azabache se atragantó y abrió sus ojos como platos.Antes de volcar el té,dejó la taza en la mesa y se dedicó a toser.

Una vez que se calmó,gruñó sonoramente y miró al contrario.

—¿Qué con él?—El mal presentimiento que Anna le había mencionado la invadía a ella ahora.

—Solo quiero saber.De haber sido parte de los conjuntos que habían en el refugio,el resto también tendría uno;y no parece haber sido hecho a mano,entonces...—Se apoyó en sus rodillas,inclinándose levemente hacia adelante con seriedad—.¿De dónde lo sacaste?

Ella tragó saliva,nerviosa.

¿Cómo le explicaba que era el buzo de quien fue su novio en un mundo paralelo?

—¿Por qué se te ocurre preguntar eso?

—Hmp...—Rió levemente—.No es muy inteligente de tu parte responder a una pregunta con otra pregunta.

—Respóndeme—exigió con firmeza.

Él entrecerró los ojos y la observó.

Suspiró y se apoyó en el respaldo del sillón,mirándola inexpresivo.

—He sentido un aroma cuando te he abrazado;un aroma que no es tuyo sino de un hombre.Y no era de Ray.

La azabache sintió su ser tensarse.

—¿Cómo estás tan seguro?

—¿Crees que no reconozco el aroma de mi hermano y el de mi novia?

La chica se mordió la lengua.

—Era de...alguien importante—balbuceó insegura y nerviosa.

—¿Quién y qué tan importante?

—¿Y a ti qué diablos te interesa eso?

—Respóndeme,____________________.

La mandíbula de la fémina se tensó y sus manos se hicieron puños a sus costados.

Cerró los ojos intentando calmarse.

Norman se había convertido en un idiota.Le hacía falta un buen golpe.

¿Qué se le daba por preguntar eso ahora?

Un momento...

Abrió sus ojos como platos,con la mirada perdida pero fija en la mesa.

Pero claro.

Eso es.

Ray.

Ray no está.

El único que reconoce cuando su hermana no podía más,no está.El único que podría impedir que Norman la llenara de preguntas hasta el cansancio.

Su mellizo no está.

Por eso la estaba atacando de esa manera.

Maldito albino mini Hitler genocida listo y astuto.

Gruñó y,frunciendo el ceño,cerró sus ojos.

Se calmó y,luego de suspirar,los abrió,mostrándose impasible.

—¿Me creerás?

—Sí.

La mirada de la azabache se afiló a tal punto de que Norman comenzó a sentir cómo la chica le apuntaba con un cuchillo.Sin embargo,se mantuvo impasible.

La azabache suspiró y lo miró,empezando a contar todo desde que llegaron al refugio.
Mencionó a su yo de ese mundo,de los consejos que le dio,de los sucesos diferentes,de las personas que allí no se encontraban.

Dudó al momento de hablarle de esa tal Kali;sin embargo,si él la iba a atacar así,ella podría hacer lo mismo.

Al finalizar,lo miró con seriedad.

—¿Feliz?—dijo cruzándose de brazos y cruzando las piernas.

—¿Oliver...dices?—balbuceó.

—Norm...

—Dime algo,_________________—habló interrumpiéndola.El tono de su voz causó una ola de temor en la contraria.

—¿Q-qué?

—Si él hubiese estado aquí...—La miró—.¿Lo habrías amado así también?

Temía contestar.

Sin embargo,tomó aire y,soltándolo,habló.

—Yo...—Se relamió los labios—.Sí.—Lo miró—.Sí,lo habría amado.

Díganme su opinión,amadas lectoras,¿ustedes creen posible sentirse celoso de alguien que,en su mundo,no existe?

Norman no,pero así se sentía.

—Ya veo.—Fue lo único que atinó a decir.

El lugar quedó en silencio y el ambiente se mantuvo pesado e incómodo.

La azabache bajó la cabeza y la giró a un costado,mirando su mochila y su arco y flechas.

—Oye...

—Dime,______________...

—¿Huh?—La azabache lo miró sorprendida,encontrándose con una imágen oscura de quien consideraba el chico más puro e inocente de la tierra.

—Quiero que me respondas algo.

—De acuerdo.Pero primero dime tú;¿por qué haces esto? ¿Por qué te haces esto a ti? ¿En verdad quieres tomar este camino? ¿En serio vas a provocar la extinción de toda una raza,de los demonios? ¿Vas a provocar un genocidio sin remordimientos,Norman?

—¿Qué hay de ti?—habló con aura oscura.

—¿Eh?—Lo miró nerviosa.

—Dime,________________,¿con qué cara eres capaz de decirme eso?—Se puso de pie tambaleante y la miró con oscuridad—.¿Cómo puedes decirme eso luego de tú haber asesinado con tus propias manos?

Los ojos de la azabache se abrieron como platos y sus cejas se curvaron,angustiada y recordando vividamente lo que sucedió esa fatídica noche.

—Norman,¿cómo...?—Se puso de pie bruscamente,tirando y volcando la taza y su contenido—.¿Cómo sabes...?—Temblaba.

—¿Acaso eso también pasó en ese mundo paralelo? ¡¿Oliver te consoló con besos y abrazos acaso?!—exclamó con una mezcla de emociones.

Estaba furioso,triste,dolido,
decepcionado,ofendido,traicionado.

Pero ¿por qué?

Fue él el que le dijo que siga siendo capaz de amar y volverse a enamorar.Entonces,¿por qué se sentía así si ella tenía su propio consentimiento? Y,aún si no lo tuviera,en ese mundo,Oliver no existía.

—¡Pero ¿qué estás diciendo?!—exclamó asustada y angustiada la azabache,retrocediendo,pues el albino había comenzado a rodear la mesa para caminar hacia ella.

—¡Responde lo que te pregunto,_______________!

—¡¿Cómo sabes eso?!—Rodeó el sillón y se refugió en el respaldo,mirándolo con temor.

—¡Contéstame!—Golpeó con sus manos el respaldo.

Ella se apartó y corrió hasta el escritorio,donde Norman la acorraló y la dejó sin salida al apoyar sus manos en la mesa,a los costados de la cintura de la azabache.

—¡Déjame,Norman!

—Hablando de asesinatos,eso me recordó algo.—Ella lo miró asustada—.Dime,__________________,¿qué ocultas?

—¿Eh?

—Haz ocultado algo.De mí,de Nat,de Ray,de Anna,de todos.¿No es verdad? ¿Me equivoco?—Los ojos de la azabache se abrieron como platos—.¿Qué es? Dime,¿acaso...tiene que ver con la Sucesora Ratri?—La azabache abrió aún más sus ojos,si es que era posible,y lo miró alarmada—.Ya veo...—Alejó sus manos de ella.

—¿Cómo...?

—¿Crees que no vi cómo te miraba Ray cuando lo mencioné? O la forma en la que hacías esa cantidad de preguntas,como con esperanza de que lo que oías era solo un sueño.El cómo te pusiste nerviosa y ansiosa cuando toqué el tema.—Los labios de la chica temblaban—.¿Qué tienes tú que ver en todo eso?—Volvió a apoyar sus manos en la mesa,a los costados de la azabache;ella,con la cabeza baja,se encogió de hombros—.Acaso...—Acercó sus labios al oído impropio—¿Eres tú la Sucesora?—susurró acusatoriamente.

Los ojos de la fémina se volvieron a abrir como platos;sus manos,que sostenían su propio peso estando apoyadas en la mesa detrás de ella,se ajustaron a lo que se sostenían;su cuerpo empezó a temblar;su respiración se aceleró;su corazón comenzó a latir desbocado;su cabeza comenzó a doler;un pitido comenzó a sonar en sus oídos;sentía que en cualquier momento caería de rodillas al suelo.

No.

No quería verse vulnerable ante Norman,ante el hombre que juró deshacerse de la Sucesora Ratri sin escuchar sus razones.

Apretó los ojos y,con toda la fuerza que se le era permitida,se soltó del escritorio que la mantenía en pie y,apoyando sus palmas en el pecho de Norman,lo alejó de un empujón.

—¡YA BASTA!—Lo miró con lágrimas en sus ojos—.¡NO SÉ QUÉ DIABLOS TE PASA,NORMAN,PERO ESO NO TE DA DERECHO A ATACARME ASÍ! ¡SÍ,TIENES RAZÓN,SOY YO LA SUCESORA RATRI!—A pesar de todas las acusaciones que hizo contra ella,el albino lucía sorprendido—.¡AÚN ASÍ,NO PUEDES JUZGARME,NO CONOCES MIS RAZONES,NO SABES LO QUE REALMENTE PASÓ!—Apretó sus puños a sus lados y su mandíbula,bajando la cabeza—.Kgh...—Se giró,dándole la espalda al albino—.¡Agh!—Golpeó el escritorio,dejando que sus lágrimas caigan y mojen sus manos y la madera.

Norman se enderezó y,lentamente,se acercó a ella.

"Me pasé..."—Se culpó mentalmente.

Una vez detrás de la azabache,acercó su mano hasta apoyarla sobre el puño cerrado de la chica.

Al sentir el contacto,la azabache sintió un golpe en su pecho que le trajo varios recuerdos tristes y dolorosos;entre ellos,el recuerdo de Norman diciendo que no dejaría ilesa a la Sucesora Ratri.

—___________________...

Apretó los ojos y se soltó,dándose la vuelta y regalándole una buena bofetada al albino.

—¡No me toques,Norman!

Otro golpe;esta vez,en su cabeza.
Los recuerdos del otro mundo la hicieron pensar en esa chica con poderes;Kali.

Ya una vez le había golpeado al albino y eso terminó en otra cachetada por parte de la castaña.Además de la discusión que casi provoca que ella muriera ahogada.

Con el corazón en la garganta,corrió a tomar sus cosas e irse de allí lo más rápido que sus piernas le permitían.

—¡_________________!—llamó Norman preocupado.

Ella no le prestó atención,solo corrió y corrió.

Ni siquiera con camino al templo más allá en la colina.

Solo corrió sin rumbo.

No quería ver a Norman.

Sabía que luego la iría a buscar al otro templo y no quería ni oír su nombre.

Además,tampoco quería preocupar a su familia,así que,aunque él no la fuera a buscar,tampoco iría.

Ya estando lejos,se detuvo.

Miró a su alrededor y suspiró.

Bajó la mirada y caminó.

Sin rumbo,simplemente,caminó.

Queriendo perderse y desaparecer de ese mundo y cualquier otro.

(...)

Mientras tanto,más lejos de ese lugar,Ray se detenía y se quitaba su máscara de demonio.

—¿Ray?—llamó Don.

De su bolsillo,el azabache sacó un collar de plata con un bello dije de una rosa decorándolo.Lo miró con nostalgia.

Aquel collar que sabía que Oliver le había regalado a su hermana en otro mundo.Lo había encontrado un día que su melliza había ido a cazar y él ordenaba su habitación;estaba en una cajita dentro del cajón.

Sacudió la cabeza y miró a sus amigos.

—No es nada.Estoy bien.Sigamos.—Negó con la cabeza y continuaron.

Tenía un mal presentimiento.

Quería ver a su hermana cuanto antes.

(...)

Dos días después,Norman llegó al templo donde se ocultaba el resto de su familia.

—Ah,Norman,bienvenido—habló Anna acercándose junto a Nat con una sonrisa.

—Hola,chicos.Oigan,¿está _________________ aquí? Necesito hablar con ella—pidió casi desesperado.

—¿_________________?—Los amigos se miraron.

—¿No estaba contigo?—preguntó Nat preocupado.

—¿Qué,de qué hablan?—Rió nervioso—.Es decir,sí;ese día que casi me atraviesa con una flecha pero discutimos y se fue...Creí que habría venido aquí.

—N-no,ella...—balbuceó Anna—.Ella no ha venido aquí hace dos días.

Los tres se miraron preocupados.

(...)

—Vale,si saben algo,por favor avísenme—pidió Norman poniéndose su capucha en la entrada del templo,despidiéndose de Anna y Nat.

Los dos amigos asintieron.

—Tú también avisa—pidió el pelirrojo abrazando por los hombros a la rubia.

El albino los miró de reojo y asintió,para luego darles la espalda y marcharse a su escondite.

(...)

Al día siguiente,la azabache había decidido regresar para,por lo menos,dejar de preocupar a Anna,Nat y los demás.

Se había alejado bastante,estaba consciente de eso.

Caminaba con calma y la cabeza baja,sujetando su mochila y su arco y flechas.

Bajito,comenzó a cantar la canción de cuna de su madre.

Le pareció oír un crujido atrás,por lo que se detuvo y se giró.

Nada.

Continuó.

Sin embargo,el crujido volvió a oírse.

Se detuvo otra vez y se giró más alarmada.

Cerró los ojos y,tomando aire,intentó percibir algo.

Un rugido se escuchó a su alrededor.

Frunció el ceño y abrió sus ojos como platos,para luego salir disparada hacia el lado contrario.

Un demonio salvaje de tamaño mediano comenzó a perseguirla.

Corrió tanto como sus piernas le permitían.

Un sonido de algo caerse entre las hojas se escuchó.

Se detuvo y se giró a ver qué fue lo que perdió.

El collar de Norman.

Abrió sus ojos como platos y un flashback de otro mundo se cruzó por su cabeza,lo sintió tan real...

—¡AGH!—gritó adolorida,pues sintió el tirón en su pelo y el dolor en su cuello al casi ahorcarse con la cadena del collar—.¡Mierda!—Empezó a forcejear,intentando soltarse.Divisó al demonio acercarse,por lo que empezó a tironear con más fuerza—.¡Vamos,por favor!—Apretó sus ojos e hizo más fuerza—.¡¡AAAHHH!!

...

—¡____________________!—Su mellizo llegó con ella.

—¡Ray! ¡Ayúdame,me atoré!

...

—No puedo—dijo alterado.

—¡Ray...!—exclamó asustada al ver que el demonio se olvidaba de Yuugo y se giraba a ellos.

...

—Carajo...—Se giró a su hermana y,de su bota,sacó un cuchillo—.Perdóname,hermana.—Dicho eso,cortó sin cuidado el cabello de su melliza y el collar.

...

—¡Agh!

—¡De pie,vamos,corre!—Ray la puso de pie y la tomó de la mano,para comenzar a correr.

—¡No,espera,mi collar!—Se soltó y quiso dar la vuelta.

—¡Olvídalo,__________________,vámonos!—La tomó de la muñeca con fuerza y la arrastró con él.

—¡Ray,no,por favor!—Volvió a soltarse y dio unos pasos.

—¡_____________________!—Ray la sujetó con ambos brazos,rodeándola por la cintura y sujetando los brazos de su melliza;casi parecía un abrazo.

—¡Ray,es lo último que me queda de Norman,por favor,no quiero perderlo!—suplicó intentando soltarse.

—¡Ya basta,__________________,déjalo!

La chica dejó de forcejear al ver al demonio aplastar con su pata aquel collar.

—¡NO!

...

El azabache soltó lentamente a su melliza,quien cayó al suelo de rodillas.

—¡No...!

Su hermano la miró triste y se arrodilló a su lado.

—__________________...—Apoyó una mano en su hombro.

—¡No me toques!—Corrió adonde estaba su collar,aunque,claro,ya no había ni restos de él—.¡Mi collar...!

...

—¡Ray,era todo lo que me quedaba de él!—Se puso de pie y se giró a enfrentar a su mellizo,quien frunció el ceño.

—¡¿Y crees que por ser lo último que Norman te dejó iba a dejar que regresaras a buscarlo con un demonio detrás nuestro?! Mira,hermana,lo lamento pero prefiero salvarte a ti que al estúpido collar.

—¡Tú no entiendes,no lo entiendes!—exclamó llorando—.Jódete,Ray,jódete...Te odio...

...

—Lo siento,___________________...—murmuró,agachando la cabeza.

Recordar lo que ella en ese mundo no sufrió la destrozaba;le dolía el simple recuerdo ajeno.Esa discusión con Ray le partía el alma.

Miró preocupada el collar en el suelo;seguido de eso,miró al demonio acercarse entre chillidos.

Gruñó y,girándose,continuó corriendo.

Sacó una flecha y tensó la cuerda.

Tomó aire cerrando momentáneamente sus ojos.

Los abrió con firmeza y,girándose en un salto,disparó.

Un chillido se oyó por el bosque y el cuerpo inerte del demonio se desplomó en el piso.

Se acercó con precaución y,al asegurarse de que estaba muerto,regresó sobre sus pasos.

Se arrodilló y miró con leve tristeza el collar aplastado.Acarició los pedazos y suspiró.

La diferencia entre su mundo y el de su yo paralelo era que allí no tenía el collar que Oliver le había hecho.

Eso creía ella.

Suspirando,se puso de puso de pie y retomó el camino a su escondite.

Para cuando el sol se estaba ocultando,ella ya estaba terminando de subir la colina hacia el templo.

Se detuvo cuando sintió un escalofrío en todo su cuerpo.Se giró,observando el pueblo de demonios.

Yo me volveré felizmente un Dios o un Diablo.__________________.

Apretó los labios y se giró hacia el templo.

Con el viento soplando en su rostro,se quitó la capucha,mirando aquel escondite.

Sabía que la esperaba una buena regañada.

Thoma y Lanni,en su turno de guardia,la divisaron a lo lejos.

Tardaron un poco reconocerla pero,al hacerlo,sonrieron ampliamente,con alivio.

—Ah.¡___________________!—llamó Lanni sonriendo y alzando su mano en el aire,moviéndola de un lado a otro,saludando.

—¡Menos mal!—exclamó Thoma sonriendo.Se giró y se encargó de hacer sonar la campana un par de veces,no solo una como cuando una posible amenaza se acercaba.

La azabache los miró y sonrió,alzando la mano en saludo.

Al oír la campana,todos la miraron sorprendidos.Dejaron lo que estaban haciendo y corrieron a la entrada.

Al divisarla,Anna se cubrió la boca con ambas manos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Nat sonrió ampliamente,con sus ojos igual llorosos.

—Qué alivio...Menos mal—murmuró el pelirrojo.

—¡__________________!—Los pequeños corrieron a ella,incluyendo a Thoma y Lanni,quienes luego de hacer sonar el cascabel bajaron a recibirla.

La chica detuvo sus pasos y,sonriendo,se agachó a recibirlos.

Los menores se lanzaron a abrazarla y ella correspondió.

—¡¿Estás bien?!

—¡¿Dónde estabas?!

—¡¿Por qué desapareciste así?!

—¡No hagas eso!

—¡No vuelvas a hacerlo!

—¡No desaparezcas así!

Los pequeños la regañaban y la cuestionaban entre sollozos y llantos de alegría y alivio.

Ella sonrió,con pequeñas lágrimas formándose en sus ojos.

—Lo siento.Lo siento tanto,mis niños—murmuró abrazándolos.

Al hablar de esa manera hacia sus hermanos,con esa suavidad y dulzura,recordó la calidez con la que su madre la trataba.

Las lágrimas se deslizaron lenta y delicadamente por su mejilla.

Alzó la mirada y observó a sus dos mejores amigos acercarse y abrirse paso entre los menores.

La azabache soltó a sus hermanitos y se puso de pie,abriendo sus brazos para recibir y abrazar a sus dos amigos,quienes la apretujaron levemente con alivio.

—No nos vuelvas a asustar así—pidió Nat—.Nunca,nunca más.

—No vuelvas a hacer eso,no nos vuelvas a hacer esto—suplicó Anna.

—Está bien—balbuceó con voz rota—.No lo volveré a hacer.

—¿Lo prometes?—preguntó Nat.

La azabache asintió con la cabeza.

—Lo prometo.

Los dos amigos asintieron y sonrieron.

(...)

Al día siguiente,la azabache partió al pueblo de demonios para conseguir un par de cosas para preparar en la cena.

Era consciente de que a su hermano y los demás solo les quedaba hasta mañana para encontrar a Sonju y a Mujika.

Suspiró mientras subía la colina con la comida en la mochila.

Cuando ya estaba por empezar a subir las escaleras al templo,una explosión a sus espaldas la hizo brincar;el sonido la asustó y una fuerte ráfaga de viento (sumado al susto) la hizo caer sobre sus manos y rodillas al suelo,soltando la mochila,provocando que la comida se desparramara y algunas frutas y verduras rodaran hacia abajo en la colina.

La capucha,debido al viento,quedó colocada en su cabeza;su cabello largo azabache ligeramente despeinado y sus ojos abiertos como platos,mirando un punto perdido del suelo.

Se apoyó sobre sus piernas y giró lentamente la cabeza,con un semblante perturbado.

Su ceño se frunció al ver la ciudad incendiarse;sus ojos se oscurecieron y afilaron al oír los gritos desgarradores y desesperados de los demonios que habitaban ese pequeño pueblo.

Bajó la mirada y la alzó hacia Thoma y Lanni,quienes miraban preocupados el trágico escenario.

Los dos menores bajaron sus cabezas y miradas para observar a su hermana con preocupación y leve miedo.

Anna y Nat corrieron hasta estar en la entrada del templo,observando con temor la ciudad.Los pequeños también se acercaron rápidamente.

Todos la miraron a ella.

La azabache se puso de pie y miró la ciudad.

Sus cejas se curvaron,llena de preocupación y miedo.

Su respiración se agitó.

Giró su cabeza para ver a su familia.

Anna,al ver su mirada,abrió sus ojos como platos;empezó a negar con la cabeza.

Sin embargo,la azabache se mordió levemente el labio inferior y apretó los ojos,para luego girarse y correr colina abajo,camino a la ciudad.

—¡____________________!—gritó Nat preocupado.

—¡NO!—gritó Anna—.¡NO,__________________,NO!

—¡___________________,NO!

—¡_____________________,VUELVE!

—¡POR FAVOR!

—¡¡_______________________!!

La azabache trataba de mantener el equilibrio y no caer en su carrera hasta el pueblo.

Una vez que acabó la subida de aquella colina,pudo mantener un ritmo más constante y no andar cuidando de no caer de cara al pasto.

Atravesó el bosque entre tropezones por no poder esquivar raíces,ramas o troncos caídos.

Se raspó el rostro con algunas ramas y,de no ser porque tenía el pantalón largo,las botas y el buzo con la capa,habría tenido mucho más rasguños en su cuerpo.

Las lágrimas se acumulaban en sus ojos y salían rápidamente,sin darse tiempo a detenerse a acariciar las mejillas rosadas de la niña,solamente a caer al suelo lleno de pasto,ramas y hojas.

Su mandíbula se apretaba con temor a llegar tarde.Su respiración entrecortada y agitada.

No recordaba haber corrido tan rápido nunca.

A lo lejos podía oír más explosiones,el fuego era visible a la lejanía y el fuerte olor a quemado más el humo que comenzaba a esparcirse era fácil de percibir.

Se detuvo en la entrada al pueblo.

Sentía sus piernas temblar y su respiración era notablemente inconstante.

Se acomodó la capucha de su capa y entró en busca de Norman y sus subordinados.

Se adentró con precaución y cuidado.

Iba a empezar a correr hasta que tropezó y cayó.

—¡Woah!

—¡Ugh!

Se giró alarmada.Sin embargo,al reconocer al pequeño par de demonios,abrió sus ojos con sorpresa y se arrastró a ayudarlos.

—¡Ustedes...!

—¿__-_____________________...?—llamaron ambos sorprendidos.

—¡¿Están bien?!

—S-sí,pero...—habló el niño.

—Hay un extraño humo esparciéndose—explicó la niña con nervios.

—¿Humo...? ¡Ah!—Recordó el plan de Norman—.La droga...

—¿Droga?—La niña la miró confundida—.___________________,¿qué está pasando?

—¿Vieron a alguien con túnica celeste?—preguntó rápidamente la azabache.

—B-bueno...Sí—dijo la niña cargando a su hermano—.En la entrada del pueblo;parecía dirigirse a los pilares centrales.

—Pilares centrales...—murmuró;una explosión la regresó a la realidad—.Niños,tienen que salir de aquí.Aléjense de la aldea pero no demasiado,hay demonios salvajes en el bosque.Tengan cuidado,¿sí?

—Sí.

La niña,con su hermano en brazos,se alejó y se encaminó a salir del pueblo.

Una vez que los perdió de vista,la azabache continuó con su carrera al centro del lugar.

Se ocultó de demonios y esquivó a algunos que casi la ven.

Trataba de no mirar a su alrededor.

La horrorizaban las escenas de defensa y ataque de los demonios salvajes contra los inteligentes,o viceversa.

Cómo se transformaban,sus gritos de desesperación,cómo se comían a amigos y familias,cómo su propia raza tenía que matarlos para evitar más muertes y pérdidas.

Cuando llegó al centro,se detuvo junto a la pared de una casa;necesitaba respirar,sentía que el pecho se le cerraba.Aquel humo lleno de droga para demonios le daba asco,a pesar de que a ella no le afectaba en nada.

Mientras ella llegaba hasta allí,Norman se había encontrado con una pequeña niña demonio de cabello lila,que le llegaba por arriba de los hombros;estaba buscando desesperadamente a su abuelo.

—Abuelo,¿dónde estás?—llamó asustada por el sangriento escenario a su alrededor,donde todos los demonios ya degenerados se comían a otros.

El albino alzó su mano,con un machete listo para atravesar a la pequeña.

—Aniquilaré a los demonios—murmuró casi perdido.

—¡_________________!—llamó el anciano que alguna vez fue al templo donde se ocultaban la azabache y los demás.Ante la mención de ese nombre,el albino comenzó a temblar—.¿Dónde estás,_________________?

—¡Abuelo!—exclamó la pequeña aliviada,corriendo a los brazos de su abuelo—.¡Estoy aquí!

—¡_________________!—El mayor la abrazó.

—¿___________________...?—balbuceó Norman.

Ambos demonios,al oírlo,se giraron a verlo.

—¿Un humano?—murmuró la pequeña.

—¿Eres un...humano?—preguntó el demonio—.Sabía que este día llegaría.

Norman vaciló,apretando su mandíbula;a un par de metros,llegaba la azabache y se detenía a respirar un poco.

La chica se apoyó en sus rodillas y,cuando quiso alzar la mirada,una explosión la empujó y sobresaltó.

—¡Ah!—exclamó cayendo al suelo.

Un humo violeta invadió el lugar,mientras Norman hablaba con oscuridad,sin percatarse de la presencia de la niña que más amaba en el mundo.

—No,es muy tarde.

La azabache tosió,asqueada ante el humo que degeneraba a los demonios.
Movió su mano de lado a lado,intentando disipar más rápido aquel humo.

Lentamente,alzó la mirada.

Pudo divisar unas siluetas entre todo aquel humo que dificultaba su vista.

—¿Nor...man...?—balbuceó,intentando reconocer algo o a alguien.

El albino observaba cómo a la pequeña demonio comenzaban a crecerle articulaciones en la cabeza.
Sin embargo,al mayor no parecía afectarle.

—¿Cómo...?—murmuró;al pensarlo bien,frunció el ceño—.¿Podría ser...?

Cuando la azabache por fin pudo distinguir todo con normalidad,lo que vio provocó que sus ojos se abrieran como platos.

Observó al albino colocar el machete de manera tal para poder encajárselo a uno de los demonios y correr a los últimos.

—¡NORMAN!—gritó alzando su brazo,intentando detenerlo.

Sin embargo,el filo de aquella arma ya había atravesado la mano de aquel demonio ya anciano.

El último mencionado acercó su mano sangrienta a la boca de su nieta.

—___________________,bebe esta sangre y corre.

La pequeña obedeció y,en reacción inmediata,las deformaciones desaparecieron.

—Abuelo...

La azabache,al ver esto,abrió sus ojos como platos.

—Tiene...la sangre de Mujika...Tiene la Sangre Malvada—murmuró sorprendida.Desvió lentamente su mirada al ojiceleste,quien se miraba con horror las manos ensangrentadas—.Norman...—murmuró preocupada.

—¿Por qué?—habló la pequeña,a lo que Norman dirigió su atención a los demonios—.¡No quiero! ¡No quiero estar sola! ¡Yo no quiero eso! ¡No quiero eso!

Norman abrió sus ojos como platos,sintiendo una opresión en el pecho.

—Ya he vivido una vida plena—habló el anciano acariciándole la cabeza a su nieta—.Como sea que sea,no me queda mucho tiempo.Incluso si muero,quiero que al menos vivas.

—¡No,abuelo!—La pequeña lo miró llorando—.¡Quiero que vivas conmigo!

El albino abrió sus ojos como platos,sintiendo las lágrimas llenar sus orbes.Un recuerdo invadió su mente en un flash.

—Norman,¿qué...?—balbuceó la azabache,nerviosa y asustada por la situación.Apretó sus puños y corrió a alcanzar al albino,quien estaba a punto de retirarse—¡Norman!—exclamó abrazándolo por la espalda—.¿Nos vas a dejar solos de nuevo? ¿Me vas a dejar sola de nuevo?—El contrario entreabrió los labios—.No.¡No quiero eso! Olvida lo que es correcto.¿Esto es lo que quieres hacer? ¿Realmente quieres extinguir a los demonios?—Norman se soltó y se giró a ver a su novia,quien le sostuvo con firmeza las manos—.¿Aniquilarlos?—Lo miró y tomó su rostro entre sus manos—.Norman,¿no es...duro?

Sí.Claro que era duro.

Pero por ser lo último que creía que podría hacer por su familia,no le importaba qué tanto iba a sufrir.

Ya no le quedaba mucho tiempo de vida.E incluso si moría,ella al menos viviría.

¡Norman!

¿Me dejarás sola de nuevo?

¡No quiero,no quiero eso!

Norman...Vivamos juntos.

Aquella radiante,dulce y tierna sonrisa cruzó por su mente.

Apretó la mandíbula.

Borró sus pensamientos y a la azabache de su mente.

Abrió los ojos y alzó el machete,listo para matar a aquellos demonios.

Al ver esto,la azabache se puso de pie rápidamente y corrió con todo lo que le daban sus piernas hasta él.

Cuando el albino bajó aquel filo,la azabache se interpuso y trató de detenerlo con su mano.

El filo cortó parte del brazo y antebrazo de la chica,y terminó por clavarse en el costado derecho del abdomen de la niña,quien abrió sus ojos como platos.

Al ver esto,Norman abrió sus ojos hasta más no poder.

Su cuerpo empezó a sudar frío y temblar.

—Kgh...—Se quejó la azabache apretando sus ojos y su mandíbula.

No...

¿Cómo...?

¿Por qué...?

—¿Por qué...?—balbuceó observando la sangre escurrir del abdomen de la azabache y gotear desde su brazo entero—.¿Por qué lo hiciste...__________________?—Las lágrimas cayeron de sus ojos y su mandíbula se tensó—.¡¿POR QUÉ TE INTERPUSISTE?!

Ella lo miró débilmente.

—Para que no te autodestruyas a ti mismo,idiota—dijo como pudo,sonriendo con dulzura al final.

Él sollozó.

—No—balbuceó,ayudando a la azabache a arrodillarse,pues comenzaba a perder fuerza en las piernas y todo su cuerpo,quedando arrodillado frente a ella él también—.No...Por favor...Perdóname,perdón,yo...

—Está bien.—Ella sonrió—.Mientras tú sigas viviendo bien y sonrías,eso es suficiente para mí.

Soltó otro sollozo.

—___________________...

Los demonios se giraron a verlos,preocupados.

—¡Norman!

Ambos miraron a Emma,Ray y Sonju.

La azabache sonrió levemente,cubriéndose con su capa.

—Emma...Ray...—Apretó la mandíbula.Cuando iba a gritarles por ayuda,la azabache le tomó el antebrazo—.Huh...—La miró y ella,sonriendo con tristeza,negó con la cabeza.Él la miró triste y desesperado.

—Estaré...bien.No les digas nada,solo escúchalos.

—____________________...—Lentamente,se giró a sus otros dos amigos.

—Esta vez,no te dejaremos ir solo—dijo Emma firmemente.

Pero a Norman no le importaba eso.No le importaba lo que tenían para decirle.

Solo quería gritarles que había apuñalado a la azabache,que la había lastimado y que estaba sangrando.

Quería gritarles que se olviden de él y la ayuden.

Solo quería que a ella la salven.

































●●●

No saben cuánto lamento la tardanza.

Fue casi un mes.

Lo siento.

Me entretuve con otras cosas y bueno.

Ahora son las 4AM así que apenas me despierte voy a seguir escribiendo los otros capítulos.

En fin.

Espero que les haya gustado el de hoy.

Muchas gracias por la paciencia.

Los amo<3

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