capítulo 31

Editado: 08/ 08/ 2021

[Hima]

El volver a la ciudad fue un movimiento algo problemático para ambos, estábamos inseguros de si dejar el auto o la moto pues queríamos volver juntos... al final decidimos dejar la moto atrás y le permití que condujera mi auto para regresar; me llevo directo a cada dónde mis padres estaban, sorpresivamente, presentes. Dirigiendo su mirada a mis ojos termina por entrelazar su mano con la mía, sin dudarlo se adentra a mi lado para detenernos frente a mis padres... mi padre es el primero en volver la mirada quitando el brazo de los hombros de mi madre y terminando con su abrazo, mamá pone pausa a la película que veían y se levanta.

— ¡Shikadai! —sujeta sus hombros con emción y vuelve la vista a mí — ¡Hija! —me abraza con fuerza.

—Yo... —uniendo sus manos entre si baja el rostro —quisiera pedirles la mano de su hija.

Mi madre deja de sujetarme entre sus brazos y puedo ver a mi padre levantarse sin dirigirnos la mirada, él se pone de pie y avanza hasta Shikadai sin decir palabra alguna, el miedo me llena el cuerpo e intento acercarme para evitar que mi padre haga cualquier cosa, pero... entonces lo abraza con fuerza.

— ¡Pensé que nunca lo pedirías! —palmea los brazos de Shikadai apartándose de su cuerpo — ¡Vamos Hinata! —rodea a mi madre por los hombros — ¡Nosotros, Hinata y yo nos ocuparemos de los gastos!

La sorpresa dejo la estupefacción lejos de mi madre, cubrió su boca con ambas palmas y al segundo veo fluir sus lágrimas por sus mejillas, ella se aproxima casi arrullándome entre sus brazos, acaricia mi cabello.

—Se muy feliz cariño, —toma la mano de Shikadai sin soltarme — ¡Les deseo lo mejor!

Mi madre se aparta y entre el limpiar de sus lágrimas eleva las manos con inquietud, avanza en retroceso a la cocina anunciando la preparación de una cena especial... al estar en la entrada a la cocina decide regresar en una carrera hasta poder tomar mi mano y arrastrarme a su lado hacia la cocina mientras mi padre arrastra a Shikadai al sofá...

Apenas terminamos de dejar todos los platillos en la mesa volvemos la mirada hacia la entrada donde un toquido atrae nuestra atención, mi padre se decide a ir a atender y al segundo los chicos se adentran en la habitación; nos ponemos de pie para saludar a los invitados y me quedo sorprendida de ver a Choucho con una gran olla en manos, Shinki se muestra detrás de ella con una sonrisa y Boruto pasa directo para darme un fuerte abrazo... los demás nos admiran y la fiesta de abrazos continua.

—Bien, —Shinki ríe elevando las palmas abiertas —te aclaro que esto no es mi culpa, —ladea la cabeza hacia Choucho —ya sabes quien siempre habla de más...

Ella exhala un suspiro y empuja a Shinki —Ha vuelto el estúpido novio de mi amiga, obviamente tenemos que festejarlo.

—Metal y yo traemos algo de postre, —deja los platillos sobre la mesa —un poco de flan no le hace daño a nadie.

—Además, —rodea el hombro de Araya —ya que no hubo aviso de la llegada y mucho menos del día que te marchaste... pensamos que una fiesta de este tipo sería genial para ambas cosas.

Shikadai les dedica una sonrisa y, de pronto, Inojin aparece lanzándose sobre los hombros de Shikadai hasta hacerlo inclinarse bajo su brazo.

— ¡Estúpido! Estar cuidando de ella con lo lastimoso de tu partida fue... ¡Un verdadero dolor en el trasero!

— ¡Ya cállate! —Yodo aparece golpeando la nuca de su pareja —y... —palmea el brazo de Shikadai —bienvenido compañero, —apunta con el índice —ni se te ocurra volverte a largar sin aviso alguno.

La carcajada de mi pareja llena la estancia —No deberías golpearlo así Yodo, terminarás dejándolo más idiota de lo que es.

—Ha, y claro, —se acerca de frente elevando el índice acusador —también falta mi amenaza... —lo toma por las solapas de la camisa —Si vuelves a dejar a mi hermana, voy a buscarte hasta el último rincón de la tierra solo para golpear tu... bonito... —ladea la cabeza con disgusto —rostro hasta que ya no lo vuelvas a sentir.

—Cálmate, —pide Sarada entre el palmear de su brazo —eres realmente agresivo, y ni aun así asustas a alguien.

—El monstruo de la agresividad hablando de agresividad —bromea Inojin.

—Pues no soy nada tuyo, así que este monstruo puedes pasártelo por lo más bajo y olvidarlo.

Las risas de todos estallan en la estancia, cada chico toma asiento a la mesa mientras mi madre y Choucho toman más platos y vasos de la cocina para traerlos, mi padre mientras tanto se encarga de buscar más sillas; Shikadai toma asiento a mi lado sin apartar su brazo de mis hombros y atrayendo mi cuerpo al suyo sujetando mi cintura para poder besarme por momentos... entre la platica se acerca a mis oídos para decirme lo mucho que extrañaba el desastre que hacían los chicos. Cuando los platos y demás cosas llegan a la mesa terminamos de acomodarnos mirando como la comida es servida.

—Bien, antes de comenzar... —Decía Shikadai —les quiero informar algo importante, bueno, Hima y yo... —toma mi mano mirándome —tenemos pensado casarnos.

Las miradas sorprendidas sobran en la mesa, Inojin comienza a ahogarse con el bocado que apenas había metido en su boca, y Sarada comienza a sonreír y reír levemente mientras Yodo y los demás siguen viéndonos expectantes

— ¿Es... —cuestiona Yodo hacia mí —enserio eso de estar comprometida?

—Bueno... —sonrío —como lo puedes ver, —muestro mi anillo —es verdad.

Yodo se inclina sobre mi mano con total sorpresa, mis padres se abrazan con cariño y ternura mirando nuestra unión, pero Choucho de pronto se levanta haciendo rechinar la silla y casi caer, pasando al lado de todos llega hasta mí tomando mi mano con prisa para analizar la argolla de mejor forma.

— ¡Demonios! Pero si... —vuelve la mirada sobre Shikadai — ¿¡En qué trabajaste!?

—Básicamente lo mismo que tu chico, vamos... —observa a todos —hablen un poco chicos, ¿Qué piensan de esto? ¿O es que acaso van a quedarse mudos de la impresión para siempre? —ríe.

—La verdad... —Metal desliza la mano sobre la mesa —me lo esperaba desde que comenzaron a salir juntos —sonríe con calma.

—Era... —prosigue Yodo —lógico que pasaría.

— ¿¡Pero tan pronto!? —comenta con prisa Inojin —Acabas de llegar amigo.

— ¿Pronto? —cuestiono entre una risa.

—Estuvimos siete años lejos, —toma mi mano sin apartar la vista de mis ojos —sin contar lo demás...

—Bien, bien, —Shinki eleva las palmas — ¡Dejen de ponerlos tristes! —pide a todos —solo pensaremos después en una celebración correcta para su boda, y...

Al toparse con los ojos de Inojin logra una reacción rápida del idiota, Inojin se empuja desde la mesa haciendo rechinar la silla en su retroceso, y al segundo se levanta posando las manos sobre la madera mientras muestra un brillo único en su mirada que se dirige únicamente hacia Shikadai.

— ¡La despedida de soltero será lo mejor!

—Yo, —Dice Sarada levantándose para calmar al rubio —me encargo de eso, así que no te preocupes Hima.

A veces, la pregunta de esa rara relación que tienen Inojin y Yodo sigue taladrando mi cabeza, no termino de comprender como se han mantenido juntos hasta ahora, pero en fin... le dedico una sonrisa a Sarada; solo bastó que Yodo jalará el brazo de Inojin para hacerlo sentarse.

Con el almuerzo terminado y la historia del próximo compromiso ya dicha, salimos al lado de todos los chicos para despedirlos. La mayoría de ellos ya se han independizado y hasta viven en pareja, creo que los únicos que faltan por vivir como pareja son Choucho y Shinki, además de claro... Shikadai y yo... pero era de esperarse por todo el tiempo que pasamos alejados del otro. Shinki toma el volante de la camioneta de Choucho, ella toma el asiento del copiloto y los chicos suben en la parte de atrás... exceptuando a Yodo he Inojin que ahora van en motocicleta, ¿De quién? Pues Yodo... los vemos irse.

—Bueno, de verdad estoy feliz por la noticia, pero Sarada y yo tenemos que ir a casa... —vuelve la mirada al marco de la puerta —no vemos luego padres.

—Es un placer como siempre, —Sarada se acerca a la puerta —madre, siempre es placentero venir a verla —abraza a mi madre —nos vemos después.

—Vayan con cuidado —pide mi madre para luego adentrarse a la casa con papá.

—Tengan cuidado en el camino —pide Shikadai.

—Quedamos después para comenzar a organizar todo Sarada —Digo con una sonrisa.

—Cuenta con ello lindura.

Con eso dicho suben al auto de Boruto, Sarada saca la mano por el parabrisas y se despide de nosotros mientras se ponen en marcha... nuestras miradas vuelven adentro, mi padre se percata de nuestra mirada y se acerca a la puerta.

—Bueno, —palmeo el pecho de Shikadai —tenemos algo más que decirles...

— ¿Otra sorpresa? —cuestiona cruzándose de brazos.

—Mas o menos, —tambaleo mis pasos con una amplia sonrisa —la verdad... teníamos pensado mudarnos a casa del señor Shukamaru.

—Eso... —mi madre sale agrandando su sonrisa — ¡Suena perfecto! Así tendré excusas para ir a verlo.

—Bueno... —expresa mi padre con calma —así no estará tan solo en esa enorme casa, si... —rodea a mi madre por los hombros —así estará bien, ¿Irán ahora o mañana?

Shikadai sonríe frotando su nuca —La verdad quería ir ahora mismo a verlo, pero... —me mira —tal vez nos mudemos después, aunque me quedaré esta noche con él.

—Oh, si, —Dice tranquila mi madre —suena muy bien, deberías ir a verlo.

— ¡Muchas gracias por su comprensión padres! —da una reverencia —apenas encontremos una fecha disponible serán los primeros en saber sobre los planes de boda.

—Lo esperaremos con ansias —informa mi padre.

Con una sonrisa en cara me acerco para abrazar a mis padres, ellos me sujetan la cara y me besan las mejillas para después despedirse con un abrazo de Shikadai. Al subir al auto su mano sujeta la mía antes de ponernos en marcha, luego enciende el auto.

—Comenzaremos los planes lo antes posible si te parece, —sonríe moviendo la palanca —yo quiero casarme contigo.

—Yo también quiero casarme contigo.

Mi sonrisa crece al mantener la vista por la ventana; abro los ojos un poco, me quede dormida en el trayecto y al ver por la ventana me percato del lugar en el cuál nos encontramos, es fuera de mi apartamento.

— ¿Para qué hemos parado aquí? —cuestiono entre un bostezo.

—Para que tomes un cambio de ropa, —acaricia mi cabello peinándolo con los dedos —después de todo... dormirás conmigo en casa ¿No?

Mi sonrisa crece —Bien... esta bien, entonces... —pongo la mano en la puerta —subamos.

Él toma mi mano al salir del auto y subimos en el ascensor hacia mi apartamento, apenas abro la puerta ambos entramos... yo tomo una maleta pequeña, mochila de hombro, y él se queda en la sala. Al terminar salgo y lo encuentro sentado en el sofá... tiene la pelota de béisbol en la palma de su mano y la admira manteniendo una sonrisa en su cara.

—La pelota, la moto, la pulsera y el anillo...

—También la sudadera, nunca me pondría apartar de esas cosas... —confieso entre el tomar asiento a su lado —porque tú fuiste quién me las dio.

—Te amo... —se inclina hacia mi hombro.

Al girar la mirada podemos vernos de cerca, nuestros labios se unen en un beso y al segundo nos levantamos para ponernos en marcha al auto, acomodo mis cosas en la parte de atrás y nos ponemos en marcha hacia la casa del señor Shikadai.

Nos adentramos al barrio rico, y al llegar puedo quedarme maravillada con la enorme mansión delante nuestro, el patio es del tamaño de un parque... la colonia de los ricos era simplemente magnifica, pero, estar en una de estas casas simplemente era... muy sorpresivo; si quisiéramos, nosotros podríamos vivir en el barrio rico, pero mi madre prefirió que tuviéramos una vida normal. Tomo mis cosas y cuelgo la mochila en mi hombro... ni siquiera necesita tocar las enormes puertas de entrada pues los sirvientes ya están abriendo para nosotros, los ojos de las sirvientas se iluminan al verlo.

— ¡Joven Shikadai! —su voz denota alegría infinita —no esperábamos su visita, de verdad nos sorprende.

—No sean tan formales por favor, —avanza quitándose los zapatos — ¿Un abrazo?

Él extiende los brazos y las mujeres dejan fluir su sonrisa con amplitud dando un abrazo en grupo, él atiende al abrazo con cariño recibiendo halagos y permitiendo que analicen su crecimiento. Al terminar la unión todas las sirvientas vuelven a su pose de firmes mientras Shikadai me rodea con los brazos señalado mi persona.

—Esta de aquí es mi futura esposa Himawari Uzumaki, —sujeta mis brazos con cariño —dormirá en casa esta noche.

— ¡Es muy linda!

— ¡Será una excelente esposa para usted! —se acerca quitándome mis maletas — ¿Sabe cocinar señorita?

—Si, claro qué sé... —trato de ser amable.

—Bien, bien, —ríe entre el apartarme de su lado —calmen su alegría un poco señoritas, ella cocina de manera increíble y es una chica preciosa que amo demasiado, así que... ¿Podrían mostrarle mi habitación?

— ¡Enseguida! —Dicen al unisonó.

Las mujeres me guían jalando mis manos, y entre un subir rápido lleno de buenos comentarios en nombre de Shikadai, nos vemos deteniendo el andar y el ruido de nuestras bocas, en el segundo piso se encuentra el señor Shikamaru saliendo de su oficina, nos mira... me analiza un segundo y sonríe.

—Hima, ¿Qué haces aquí?

—Alguien... —sujeto su brazo —lo esta buscando en el primer piso.

—Así que... —sonríe —por fin regreso, yo pensé... —sujeta la barandilla de las escaleras —que algo le había pasado... —analiza el recibidor desde la altura —debió haber estado aquí desde la semana anterior.

—Oh, lamento eso, —expreso avergonzada —la verdad es que me lo quede por un rato.

Él me dedica una sonrisa y palmea mi hombro para ponerse en marcha, las sirvientas me hacen seguir nuestro camino hacia la habitación de Shikadai, ellas dejan la mochila aun lado de la cama y me hacen tomar asiento con las cinco rodeándome.

— ¡De verdad tiene mucha suerte! Es muy seguro que usted es la razón que lo hizo cambiar, cuando nosotras llegamos a esta casa él era una persona muy fría, pero a pesar de su actitud intentamos hacer lo mejor para él...

—Si, en especial cuando logramos descubrir lo que había pasado con la familia... paso mucho tiempo, pero de pronto, cuando venía de visita se comportaba amablemente, un poco menos frío... antes era una constante mirada al vacío llena de culpa y tristeza, y ahora, —sonríe —gracias a usted ahora sonríe mucho más.

—La verdad es que lo extrañábamos bastante, se fue durante mucho tiempo.

—Bueno, —trago saliva algo incomoda —ahora viviremos aquí.

Todas se miran y al segundo me abrazan con entusiasmo y agradecimiento, realmente parecen felices; un rato después de terminar el abrazo, se levantan señalándome el lugar dónde se encuentra el baño, me dijeron que había una gran biblioteca en el primer piso, la cocina, sala, el estudio, las habitaciones. Al bajar al primer piso puedo verlos en la sala dándose un cálido abrazo de padre e hijo frente a la chimenea... el señor Shikamaru se percató al instante de mi presencia.

—Es muy... bueno que te unas a nuestra familia por fin, —sonríe tomando mi brazo —esta casa será tu casa... —me abraza con algo de incomodidad —siempre que lo desees hija mía.

Enseguida lo abrazo, él se separa un segundo después y simplemente me toma por el hombro para guiarme por la estancia y llevarme a conocer de primera mano su hogar.

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