capítulo 1
Editado: 27/ 04/ 2021
Primer día.
[Alrededores de la escuela, Himawari]
Mi primer en la preparatoria es hoy, y ahora mismo camino en dirección a la escuela junto a mi mejor amigo Metal Lee; ya que es nuestro primer día estamos algo ansiosos, en especial él que solía ser muy tímido tiempo atrás, y que aún lo sigue siendo. En fin, ahora mismo nos dirigimos a la preparatoria de Konoha en donde nos debe estar esperando mi amiga Chucho para mostrarnos el lugar ya que mi herma...
—Oye Hima, —Dice admirando con nerviosismo los alrededores — ¿Y Boruto?
—Dijo que tenía que ir por Sarada, —suspiro dando palmadas en la espalda de mi amigo —así que estamos abandonados por nuestra suerte...
Él ríe sabiendo que Choucho nos espera —Vaya... tu hermano no es nada bueno, ya debería de saber el primer día siempre te llena de nervios —intenta sonreír tranquilo.
—Lo sé, ¿Y qué tal estas? —me inclino para buscar su rostro dudoso.
— ¡Hice...! —sonríe inseguro —mucho ejercicio por la mañana, pero creo que los nervios están volviendo sobre mí... —se escoge ante los chicos que se unen con la misma dirección que nosotros —si no te importa... —se acerca rodeando su boca con su mano — ¿Puedo hacer ejercicio a tu lado?
Riendo doy un asentimiento —Esta bien, sabes que puedes hacerlo.
Con una sonrisa Metal comienza a dar saltos con ambas piernas y a trotar manteniendo mi ritmo de camino; simplemente no se puede evitar, Metal tiene razón, el primer día siempre está lleno de nervios ante las nuevas caras y salas que debes conocer... pero con los nervios se entrelaza la emoción por los mismos sucesos, y eso crea una sensación de vomito que te toma de diferente manera según tu personalidad y forma social de desenvolverte... Metal está al borde del vomito, yo solo siento temblar mis manos y piernas. Estamos a unos pasos de llegar a la entrada y yo no sé qué sentirán todos los que caminan a nuestro lado, pero mi corazón se está acelerando al punto de querer salir corriendo inconsciente de la dirección; tomando una profunda respiración sigo mi camino mirando desde la distancia a Choucho que espera por nosotros como lo prometió... pero mi sonrisa se desvanece al notar como mi hermano también está ahí junto a Sarada, de verdad estoy molesta con él por dejarme. Al vernos nos hacen señas con las manos y me apresuro a sujetar la mano de Metal y jalarlo a mi lado, pero entre tanta gente amontonada en la entrada termino chocando con alguien... cayendo al suelo siento a mi mochila caer lejos de mí... adolorida me levanto entre el limpiarme.
—Lo lamento mucho —doy una reverencia.
Al subir la mirada puedo ver como posee el mismo uniforme que yo, pero no parece ser alguien nuevo... posiblemente sea de segundo año, tiene... un pendiente en su oreja, sus ojos son del tipo felino dejándote en claro lo mucho que puede desagradarle tu presencia bajo esos faros verdes que de cierto modo... iluminan un fuerte y brusco camino.
—Fíjate por donde vas...
—Lo siento, —sonríe recargándose del hombro del azabache de coleta —deberías de revisar por donde estas corriendo.
Sorpresivamente la sonrisa del chico rubio es algo relajante, te conforta en comparación al odio del de ojos verdes, pero... al abrir sus ojos azules puedo ver el mismo desprecio que brindan los ojos verdes del otro tipo; algo incomoda retrocedo mirando como el azabache ni se inmuta ante la presencia del rubio que cuelga de su cuerpo, de un segundo a otro truena la lengua y se marcha sin decir palabra siendo seguido por otro pelinegro que ni siquiera se preocupa en prestarme atención. Tragando saliva veo marcharse al último y me despierto del transe al sentir como Metal se cuelga de mi hombro preocupado.
— ¿Estas bien? Tengo tú mochila.
—Si, gracias... —Digo aturdida —aunque debo decir que esos chicos dan un poco de miedo... en especial el rubio.
Mi hermano se acerca apresurado — ¿¡Estas bien Hima!? —sujetando mi brazo me revisa con la mirada — ¿¡Te hicieron algo!?
—No, nada... —apartándolo me dirijo a choucho — ¿Quiénes son esos?
—Los tres demonios, —informa cruzándose de brazos —ya que te metieron en una primaria distinta no pudiste conocerlos en ese entonces... —los analiza alejando su paleta de sus labios —el rubio se llama Inojin, ocupación... —me mira —ser un maldito desgraciado... lo digo enserio —suspira llevando su paleta a su boca —podrá tener una cara de ángel cuando sonríe, pero su forma de ser en verdad es retorcida... le gusta molestar siempre a la gente, no le importa si es un chico o chica.
—El pelinegro es Shinki —acomoda sus gafas rojas —primo del chico con el cual chocaste... él no es de hablar mucho, a veces ni siquiera te mira, pero para la pelea... —sonriendo asiente —dicen que es el mejor, no sabes ni de donde llegan los golpes para cuando estas derribado.
—Y el idiota con el cual chocaste se llama Shikadai, él los dirige... no deberías de juntarte nunca con él, es una muy mala influencia para quien sea, pero en especial para ti.
Ignorando las palabras de mi hermano no puedo evitar sentir curiosidad por ese chico, Shikadai... Las chicas me han dado un poco de información de los otros dos, pero él... ¿Qué es lo que hace? Si forman una pandilla... ¿En que se especializa?
—Bueno, —sonríe ampliamente mordiendo el palo de su paleta —vayamos a su salón —nos abraza por los hombros —ya en el receso podríamos pasar por ustedes y darles un recorrido completo por todo el lugar, ¿Qué tal suena eso?
—Eso suena genial, muchas gracias —da una leve reverencia mostrando más ánimos.
—Oh, cierto... —me detengo volviendo la mirada — ¿Y tú eres? —tiendo mi mano.
—Mi nombre es Mitsuki, —toma mi mano sonriente —gracias por notarme... —observa de reojo a Boruto —tu hermano siempre se olvida de mí.
—Pues... Lindo nombre, —me sujeto a su brazo —ya que no haces mucho ruido como Boruto es un poco difícil notarte con su ruidosa presencia de por medio.
— ¡Vamos Hima, deja de estar enojada!
Volviendo la mirada le muestro mi disgusto sacando la lengua en su dirección y enseguida presento a su amigo con Metal, mi hermano... es un completo idiota hasta con sus propios amigos. Al dejarnos en el salón Mitsuki es el último en despedirse con una sonrisa de ambos, y apenas se marchan nos tomamos de los brazos poniéndonos en marcha al interior del aula para buscar unos asiento que se encuentren juntos; yo me he sentado en la fila cerca de la ventana y él se encuentra a mi lado, apenas pensamos estudiar a nuestros compañeros de aula cuando los gritos de chicas llenan los pasillos... al volver la mirada puedo ver su cabello negro atado en una coleta, el chico con el cual choque antes... su mirada muestra una constante molestia aun cuando camina por los pasillos siendo adorado por las chicas, por otro lado... el rubio parece ser todo lo contrarío y entre su andar coquetea guiñando el ojo a algunas chicas mientras entrega flores a otras... él otro chico parece molesto con ese comportamiento y desvía la mirada, apenas siento por un instante que nuestras miradas pueden encontrarse volteo mi rostro en otra dirección.
—Esos chicos... —sonríe —de verdad son muy llamativos.
—Si... —Digo incomoda —el rubio y el bajito me dan un poco de miedo... algo me dice "debes estar alerta"
—Yo también me congelé cuando lo miré sonreír y después mirarte de esa forma... —se sacude algo incomodo —definitivamente el rubio da miedo, aunque... hay que ver cuantas chicas tiene detrás suyo... —apunta por lo bajo a las del salón —y cuantas más se están volviendo locas por él.
—Pues definitivamente no las comprendo, me llena de terror... ¡Oye! Creo que ese es el maestro.
Por la puerta se adentra un hombre de cabello blanco que, aunque cubre su boca, parece ser muy... apuesto... las chicas que se amontonaban en la ventana vuelven a prisa a sus asientos para mirar al profesor totalmente embelesadas... sus suspiros hacen reír a los chicos.
—Buenos días alumnos, soy el profesor de civica y física, también seré su tutor por este ciclo... —parece sonreír —mi nombre es —comienza a usar el marcador sobre la pizarra —Kakashi Hatake, y es un gusto conocerlos —vuelve la mirada hacia nosotros dando una leve reverencia —bueno, me gustaría comenzar la clase inmediatamente, durante la hora de descanso tendrán la oportunidad de conocerse mejor, y ya mañana me ocupare de ordenar los asientos en orden de lista... —revisa los nombres.
Mi mirada vuelve a la ventana notando como el rubio de coleta larga observa al profesor con un aura asesina... todas las chicas que antes rodeaban al rubio corrieron enseguida a la ventana de nuestro salón para admirar al profesor, es seguro que este maestro es muy popular; observando entre todas aquellas chicas puedo mirar nuevamente a aquel chico del pendiente que se pone unos audífonos mientras se recarga de la pared en espera de su amigo... sus ojos suben y analiza todo el salón para finalmente volver la mirada a su amigo, una sonrisa se expande por su rostro felino y al segundo el rubio da un pisotón que puedo escuchar claramente, aun con la distancia, para después marcharse hecho una furia. Las primeras clases pasaron con normalidad, y como fue prometido a la hora de regreso mi hermano regreso con sus amigos para mostrarnos la escuela, pero primero era hora de almuerzo; llegando al comedor nos sentamos todos juntos con nuestras charolas de comida.
—Y... —sonríe inclinándose en la mesa — ¿Qué tal todo hasta ahora? ¿Qué maestro les ha caído mejor?
—Definitivamente el profesor Kakashi, —Digo convencida —es muy gracioso a la hora de dar su clase, en especial con aquellos que lo llegan a interrumpir.
—Concuerdo —asiente animado —además la profesora Tsunade da algo de miedo... mucho miedo —confiesa divertido —aunque los chicos no dejan de mirarla...
—Es de comprenderse, —suspira bajando su mirada sobre su cuerpo —sus pechos son inmensos.
—Si, de hecho...
Tanto Sarada como yo terminamos golpeando a mi hermano en la nuca debido a sus estúpidas palabras, pero por la fuerza puesta por Sarada, mi hermano termina chocando contra la mesa de frente.
—Aun así... —menciona Mitsuki —cuidado con el director, da la clase más complicada...
— ¿Cuál? —me acerco interesada.
—Matemáticas. todo lo que tiene que ver con números, —explica tranquilo —su hijo es el número uno en ese tema, creo que tienen el mismo cerebro en ese sentido... así que, si alguno de los dos necesita ayuda en ese tema solo pueden acudir con uno de ellos dos, y claro... con Sarada que es la segunda mejor de la clase.
—Ese estúpido de Shikadai —maldice por lo bajo —aun cuando casi siempre se salta las clases de alguna forma sigue ganándome.
—El tipo con el que me choque por la mañana... ¿Es el hijo del director?
— ¿A caso no habías notado el parecido? —cuestiona divertido.
—No puse mucha atención a su cara —sonrío avergonzada —y además no he visto al director de frente.
Nuestra plática sigue su flujo sobre los mestros; unos segundos antes de que tocarán el timbre paso al lado de una máquina expendedora y me decido entusiasta por comprar una bebida de Uva, pero al instante de que la lata sale me la arrebatan... mi vista sube molesta... es ese chico, Shikadai.
— ¿Cómo sabias que me gusta la Uva? —sonríe amenazador —gracias por la bebida Himawari...
— ¿¡Cómo!?...
Antes de poder preguntarle algo estúpido mi mente decide recordar el gafete pegado sobre mi ropa con mi nombre, todos tienen uno de estos, pero claro, todos menos él y su grupito... dejándome en mis pensamientos simplemente se marcha con mi bebida en mano, exhalando un suspiro me levanto y entre mi enfado golpeo la maquina con mi puño para volver a insertar una moneda en búsqueda de otra bebida.
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