Dígalo con flores


Aunque no era un camino demasiado largo, a Katsuki se le estaba haciendo eterno, la oveja le seguía despacio, no se había percatado de que la pobre cojeaba, en cuanto el volteaba a verla la oveja se detenía ¿Que pretendía el animal al hacer eso? Nunca lo sabría, desesperado por la tardanza tomó en brazos al animal y retomó su camino ignorando que la oveja lo miraba fijamente a los ojos.

-"¿No que no me ibas a cargar?"-

Katsuki juraba que el animal estaba pensando eso, pensamiento que desechó al instante en el que volteo a ver a su acompañante y lo único que vió en sus ojos fue sincera gratitud.

Nunca en toda su vida, Katsuki se había sentido tan feliz de ver su casa, la oveja no pesaba mucho, pero sentía los brazos adoloridos, tenerlos en la misma posición era realmente agotador, una vez en casa, encendió la computadora y buscó métodos de primeros auxilios, ignorando los gritos de su madre que preguntaba por que había una oveja asustada y temblorosa sobre su alfombra nueva, gritos que se detuvieron cuando el teléfono de su habitación comenzó a sonar y ella tuvo que subir a contestar, dejando solo a su hijo y su nuevo amigo, Katsuki no podía estar más agradecido con quien sea que estuviera entreteniendo a su madre, encontrar la información que buscaba no fue muy complicado ya que solo eran cortadas, pero aun había rastros de sangre fresca en ellas.

- ¿Quien pudo hacer esto y por que? - se preguntaba a si mismo al tiempo que limpiaba y desinfectaba las heridas -.

Una vez terminada su tarea comenzó a recoger lo que había utilizado, ignorando a la oveja por un instante, hasta que el ruido de algo siendo arrastrado llamo su atención, la oveja empujaba una silla con la cabeza, iba directa a la mesa del comedor, el chico inmediatamente adivino sus intenciones, el animal planeaba usar la silla para trepar a la mesa y comerse la ensalada que estaba encima, sería antihigienico dejarla hacer eso, así que antes de que la oveja pudiera lograr su cometido, bajo el recipiente al suelo para que el animal pudiera comer, no le dió muchas vueltas al asunto, sólo eran verduras que no pensaba comer y que terminarían en la basura igualmente, dudaba que le fueran a hacer daño pero por si las dudas volvió su atención a su computadora y comenzó a teclear.

- "ovejas" "verdes" "comida", esto sería más fácil si supiera alguna mierda sobre animales-.

No se dio cuenta de en qué momento su madre bajo de nuevo, desde hace un rato que la mujer no escuchaba ruido alguno, esa en definitiva era una mala señal, bajo a ver qué sucedía quedándose muda al encontrarse con la oveja atragantandose con su ensalada y a su hijo sobre el sofá con toda la atención puesta en su computadora.

Katsuki estaba totalmente concentrado en su investigación hasta que un violento escalofrío recorrió su espalda y dos manos se pasaron en sus mejillas para estirarlas violentamente.

-¡¿Que mierda te pasa vieja bruja, no ves que estoy ocupado?!-.

-¡¿Me preguntas eso a mí, pequeño bastardo?! ¡Te quedarás sin cenar por ésto, pequeña sabandija!-.

- ¡¿Estas molesta por esa insípida ensalada?!-.

-¡¿Que dijiste miserable?!-.

- ¡Estoy seguro de que un preso tiene mejor comida!-.

- ¡Quizás debería mandarte al reformatorio para que lo compruebes, infeliz!-.

-¡ Deberías estar felíz de que ese animal valora tu comida, mira le gusta tanto que se puso morado de felicidad!.. ¡Espera! ¿que?-.

Ambos rubios se detuvieron en el acto, la pequeña oveja golpeaba el suelo con sus patitas mientras boqueaba como un pez, con los ojos desorbitados y luchando por respirar, ambos rubios corrieron alarmados a socorrer a su invitado, quien tras una improvisada maniobra de primeros auxilios arrojo de su garganta un enorme trozo de pepino, logrando asi volver a respirar.

Madre e hijo se miraron aliviados y en completa paz, algo que no duró mucho ya que Mitsuki se fue sobre su hijo ahorcandolo.

-¡Vez lo que provocas! ¡Casi lo matas!-.

Katsuki no podía respirar, mucho menos replicarle, en medio del forcejeo la oveja se había acercado a Mitsuki, con la intención de jalar su mandil y hacer que soltara a Katsuki de una vez, Mitsuki era débil ante ese adorable recién llegado, así que no fue difícil hacer que cediera, pasado el susto y después de unos pocos gritos mas, Katsuki siguió en lo que estaba, hasta que dio con un artículo que captó su atención:

"Ovejas de colores y maltrato animal" escrito por Iida Tenya

-¡Mira esto oveja! ¡Este de la foto se parece a ti! ¡También tiene cara de estúpido!- Agregó con una mueca entre divertida y maliciosa, gesto que se borró al instante que vio los tristes ojos del animal-.

- Parece que te entiende - La que habló está vez fue su madre, quien desde hace unos instantes había dejado de gritar y observaba al animal entre curiosa y enternecida.

- Vaya animal más sensible- Dijo con cierto fastidio- Veamos que dice aquí, "animal genéticamente alterado", ay que sorpresa, "puedes comer casi de todo", vaya eso facilita las cosas, "eres muy inteligente", si claro, vaya, tu carne no sirve para consumo humano y tu lana es tan fina que no resiste los procesos de tejido, eres sólo una jodida mascota de niña, no me sirves para nada, debería sacarte de mi puta casa- Un golpe en su cabeza lo hizo callar.

- De eso nada, jodido mocoso, tu lo trajiste y ahora es tu responsabilidad, tuviste la oportunidad de abandonarlo, pero se fue en cuanto ese animal atravesó mi puerta, te harás cargo de él y no quiero más quejas, sigue leyendo, niño.

- Bien, ya voy vieja, aquí dice que: "Son populares entre las jovencitas las cuales suelen perder el interés en sus mascotas cuando crecen y las abandonan poco después" Eso explica porque te encontré en mitad de la nada.

- En definitiva nos quedaremos con ella, a saber lo que habrá pasado antes de que la trajeras- dijo Mitsuki con lágrimas en los ojos y acariciando su esponjada cabeza, en su mente ya se había inventado una historia donde la valiente oveja era abandonada a su suerte por una insensible adolescente, si supiera que estaba en lo cierto.

- Deja de ver telenovelas mujer - Katsuki hubiera continuado, pero la mano en alto y el ceño fruncido de su madre lo detuvieron.

-Debemos decidir el sitio donde va a dormir, no podemos dejarla dentro de la casa, al menos no hasta saber si está sana, mañana a primera hora la llevarás a una revisión con el veterinario... Ah! Ya se!! Se puede quedar en el jardín por un tiempo! Ahora que recuerdo el vecino tiene caballos, ve a pedirle algo de paja y prepárale una cama...

-¡¿Vecino?!... ¿De que rayos hablas? El bastardo vive a más de 400 metros! Esta casa está en medio de la nada! ¿Acaso te estás poniendo más vieja de lo que ya eres?-
Un fuerte pellizco en su mejilla lo silenció de inmediato.

-Casi lo olvidaba ¿Cual será su nombre?-.

-Se llamará "Rechazado"- Una Palma abierta directa a su nuca- Ya basta vieja, de acuerdo le pondré otro nombre... Deku, su nombre será Deku, porque es un animal inútil.

Eso último lo dijo entre dientes, no quería otro golpe en su maltratada nuca.

- Bien, ahora ve a hacer lo que te dije y luego directo a la cama, ¡Hoy no cenas!-.

Entre gruñidos Katsuki fue a casa de su "vecino" Kirishima, la familia del pelirrojo era famosa por criar caballos que comúnmente eran adquiridos por gente rica o famosa, Katsuki no tenía ánimos de quedarse mucho tiempo, asi que trató de hacer rápidamente lo que su madre le había dicho, aún así Kirishima hizo el intento de conversar con el mientras buscaba lo que su irritable amigo le habia pedido, resignandose a ser pasado de largo después de varios intentos fallidos de conversación, por lo que decidió jugarse su az bajo la manga.

-¡Hey Bakubro! ¿Quieres quedarte a cenar?-.

Katsuki pareció interesarse, tenía hambre y su madre le había advertido que no le daría de cenar, pero en cuanto escucho que la cena consistía en chuletas de cordero, su apetito se desvaneció por completo.
Y con un simple "No, gracias" Katsuki regresó a su casa.

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Una vez en su hogar, sacó a la oveja al jardín trasero, le dejó una cesta de frutas un recipiente con agua y lo dejó para irse a dormir.

Esa noche Katsuki no pudo conciliar el sueño, en sus pesadillas aparecía siempre una pequeña oveja deambulando sola por un tétrico paraje.

A la mañana siguiente Katsuki se levantó aún sin saber que hacer con su nueva adquisición, supuso que tendría hambre otra vez así que salió a buscarla, pero lo que encontró no pudo más que dejarlo en shock, la oveja lo esperaba en la puerta, parecía contenta y muy orgullosa de la pila de flores que había puesto a los pies del rubio, al no ver ninguna reacción acerco con la cabeza el montón de flores y entonces el chico explotó.

- ¡Que jodidos le has hecho al jardin, animal de mierda, esta hecho un desastre!-.

La pobre oveja sólo atino a encogerse temerosa en su sitio, mientras que el rubio salía corriendo hasta los maltratados arbustos de su madre.

- ¡Katsuki deja de...! ¡Ah! ¡Mis flores! ¿¡Que le hiciste a mi jardín!?-.

- ¡Yo no hize nada, fue este maldito!-.

Dijo señalando a la oveja que se dirigía a el, con algunas flores en su boca y una mirada de tristeza en sus ojos.

La rubia veía la escena sin saber muy bien que hacer, molesta por sus flores y enternecida por el gesto del animalito, así que respiró profundamente e intentó tranquilizarse.

- Dejalo ya Katsuki, parece que solo quiere agradecer-.

-¡Pero vas a obligarme a reparar está mierda!-.

-¡Planeaba ponerte a trabajar en el jardín de todas formas, así que agradece que tienes menos plantas que cuidar!-.

-¡Esto es una completa mierda!-.

Aún así, ese día Katsuki compro un florero para su habitación.

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