∆Capítulo 8∆

Pongo mis brazos en posición de tiro y apunto a la canasta. Llevo sin practicar desde antes de las vacaciones y lo cierto es que me moría de ganas.

Justo cuando tiro unas manos me agarran por la cintura, por lo que pego un salto y la pelota va demasiado alta. Farfullo, molesta y me doy la vuelta, encontrándome a Jake a dos centímetros.

-Fallaste. -Me recuerda con una sonrisa pícara.

-¿A qué ha venido ese susto, Jacob?

-Te he visto muy concentrada y quería desconcentrarte.

-No era necesario pegarme un susto. -Me cruzo de brazos, lo que él aprovecha para pegarse más y besarme suavemente en los labios. Suspiro durante el beso, necesitaba esto...

-¿Tu padre te ha dicho algo después de la reunión?

Ah, sí... Mi padre y los padres de Jake tuvieron una reunión con el tutor sobre nuestros "comportamientos inapropiados" y, sobre todo, sobre el hecho de que las relaciones entre un mayor de edad y una menor están prohibidas. Que divertido todo...

-Ha llegado a casa y me ha soltado: ¿Bel, eres virgen? Yo le he dicho que sí y que si quiere comprobarlo, hay pruebas médicas que se pueden hacer. Se ha puesto rojo y ha dicho que me cree y que mantenga mi relación contigo en secreto hasta mi cumpleaños.

-Demasiado amable ha sido. Mi padre ha llegado cabreado. No te conoce y no tenía ni idea de que eras menor. Mi madre está en casa tratando de convencerle.

-Ahora me siento mal. ¿Y si provoco problemas entre ellos?

-Jamás. Mi madre siempre consigue convencerle de cualquier cosa, créeme. No habrá ningún problema.

Mientras dice esto me sonríe, acariciando mi mejilla. Entonces me mira con alegría y me la pellizca con brío.

-Sigue tirando a canasta, a ver cómo has mejorado.

-Se supone que la entrenadora soy yo, Jake...

-Cuando empiece el entrenamiento, sí. Ahora eres mía... -susurra en mi oído, poniéndome roja.

Rescato la pelota de dónde la había mandado la anterior vez y me preparo para tirar. Para mi horrible desgracia, Jake se pone justo detrás de mí, dejando su aliento en mi cuello.

-¿Podrías no hacer eso? Me pones nerviosa y no puedo concentrarme.

-Si me lo dices así... No voy a dejar de hacerlo, tranquila.

Resoplo, para que se note que estoy molesta, aunque siento su sonrisa detrás de mí. No sé ni cómo expresarlo, solo sé que es así.

Trato de estar lo más concentrada posible. Está bien... Me fijo en el cuadrado que hay en la canasta, tengo que mandar la pelota ahí para que rebote y entre al aro. Después de lo que acabo de pensar, me merezco un aplauso sarcástico en toda regla.

Tiro la pelota y, para mi sorpresa, se desvía unos centímetros y no entra. Pongo una mueca de frustración y voy a buscarla, pero Jake me detiene.

-Tú ya has hecho lo que querías, ahora me toca a mí...

Estampa con fuerza sus labios contra los míos, haciéndome gemir involuntariamente. Agarro su cuello con ambas manos mientras siento que me arrastra al banquillo. Me sigue besando sin descanso, lo que hace que me falte oxígeno. Respiro por la nariz hasta que se detiene, con los ojos brillantes.

-¿Te sucede algo?

-Te quiero muchísimo, ¿lo sabías?

-Nunca lo he dudado. ¿A qué viene ahora?

-Solo abrázame.

No me da tiempo ni a decir "Vale...", porque ya me está abrazando con fuerza. Sonrío con ternura.

Nos separamos del abrazo cuando oímos los gritos de los chicos. Ya es la hora de entrenar.

Mientras mi padre viene, les mando correr cinco vueltas al campo y después estirar. Quiero que empiecen bien el entrenamiento para la nacional.

-¿Cómo van? -pregunta mi padre, abrazándome por el cuello.

-Apenas están calentando. Ahora viene lo bueno.

-¿Crees que están capacitados para ganar?

-Confío en ellos y harán un gran trabajo. Tienes que admitir que han mejorado mucho desde que los conocí en enero.

-Y ya estamos a finales de abril... El tiempo pasa demasiado rápido.

-Espero que no vayas a ponerte sensible ahora. Te necesito para dirigir este equipo de adolescentes hormonados -bromeo, él siempre los llama así cuando estamos solos en casa.

-Sabes que no, Bel. Llevaremos este equipo a lo más alto. -Da una palmada para llamar la atención de los chicos-. ¡Bien! Quiero otras cinco vueltas al campo, pero esta vez con balón. ¡Vamos!

Todos corren al canasto de los balones, porque los desinflados están al fondo y si no llegan pronto, les tocan esos.

Después de eso, les mandamos ejercicios de tiro individual, de pase y de entrada a canasta. Da igual si lo hacen bien y tienen un pequeño fallo, hay que decírselo para que les salga perfecto. Sé que han mejorado muchísimo, que mejoran día a día, pero quiero lo mejor de todos ellos. Soy muy competitiva cuando quiero y ahora quiero ganar las nacionales.

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