Capítulo 22

Voy marcando un ritmo con los dedos, sobre el reposa-brazos. Cada vez me desesperan más los aviones, y eso que en este me encuentro sola. Bendito jet privado.

Me peino y me repeino. Aunque suene presumida, quiero estar perfecta para cuando llegue. Primero, iré a casa a buscar a mi padre. Después, iré al centro comercial a por las chicas y por último, Jake. Es al único al que no he localizado, y al que más ganas tengo de ver.

Tras unas cuantas horas de desesperación, un pitido avisa que estamos tomando tierra. Me vuelvo a poner el cinturón. Una vez el piloto Sánchez me avisa de que puedo salir, me doy prisa. Cojo todas mis maletas, esta vez no me importa llevarlas sola. Pronto encuentro un cartel con mi nombre. Mi padrastro ha alquilado un coche en Los Ángeles para llevarme a casa.

Salto en mi asiento de los nervios y la emoción, tengo suerte de que el conductor pase de mí. Lo bueno es que ya le han pagado, así que en cuanto para frente a mi casa me bajo. Cargada como una mula, entro en mi porche. Cojo la llave del felpudo y abro la puerta de mi casa. Apenas he estado fuera dos días y la casa ya está hecha un desastre. Este hombre tiene que pensarse lo de la limpiadora.

—¿Quién está ahí? —Mi padre está en casa. Justo como esperaba.

Me callo, a esperar a que baje las escaleras. Lo escucho tirar varias cosas, habrá cogido algo para "protegerse". Corre por las escaleras con un trozo de tubería, pero se para en cuanto me ve.

—Bel! ¿Qué demonios estás haciendo aquí? ¡Tu madre me puede denunciar si descubre que estás aquí!

—Mamá no va a hacer nada. Mi padrastro va a hablar con ella. Yo no puedo quedarme allí. No es mi hogar.

—Eres una niña muy rara, Bel.

—Ya me has llamado dos veces Bel. —Sonrío al abrazarle—. Creía que odiabas ese mote.

—Me he dado cuenta de que eres así. Una campanita* dulce y alegre. Bel es perfecto y siempre lo ha sido.

Me da un beso en la frente.

—Anda, vete, que lo estás deseando. Yo subiré tus maletas. Veo que esta vez te lo has llevado todo.

Asiento, le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta.

Básicamente corro hacia el centro comercial. En coche, según me dijo Lola, son diez minutos, pero claro, yo no tengo coche, ni sé conducir. Y corriendo se incrementa el tiempo que me voy a tirar en ir y volver. Casi media hora después, maldiciendo todo lo que conozco, llego a la puerta. Por el grupo de las chicas dijeron que iban las cuatro al centro comercial para adelantar el vestido de la graduación. Será sencillo encontrarlas.

En vez de verlas a ellas, al que veo es a Max. Se me queda mirando con los ojos muy abiertos, como si me creyera muerta.

—¡Hola Max!

—Bel... ¿Qué haces aquí? ¿Tú no estabas en Washington?

—Exacto. Estaba, en pasado. Como puedes ver, estoy aquí. ¿Has visto a Lola?

—Eh... Está con las chicas en una cafetería, pero a lo mejor ya han terminado. En ese caso estarían en las tiendas de vestidos de la zona.

—Vale, gracias.

Voy corriendo, no me apetece perder el tiempo. Max tiene razón, están en la cafetería de la zona de las tiendas de vestidos de fiesta. Cece me ve y ahoga un grito, sin poder creérselo. Las otras la miran raro, pero no me han visto, están a espaldas. Me pongo detrás de ellas:

—¿No me vais a dar un abrazo?

Todas se dan la vuelta, alucinadas. La primera en reaccionar es Abby, que me abraza con muchísima fuerza. Emily y Lola me abrazan a la vez, pegando chillidos de emoción. Cece, cuando se recupera de shock, corre hacia mí y casi me tira al suelo. Me acaba levantando en volandas, visiblemente emocionada.

—¿Qué haces aquí? —Los ojos de Abby parecen haberse salido de sus órbitas.

—¿Te has escapado?

—¿Lo saben tus padres?

—¿Se te ha ido la pinza? —Emily es la última en hablar.

Me río y contesto las preguntas por orden:

—Abby, estoy aquí porque adoro este sitio y odio mi vida en Washington. No, Cece, no me he escapado. Lola, mi padrastro me ha permitido venir, él ha hablado con mi madre y he visitado a mi padre nada más llegar. Emily, hace tiempo que se me fue la pinza.

Se quedan un segundo calladas al procesar tanta información, pero después las cuatro me matan con un súper abrazo.

—Me estáis aplastando...

—Perdón. —Se ríen las cuatro.

—¿Has visto ya a Jake? —Mi corazón se ilumina al escuchar su nombre, pero niego. Aún no lo he visto.

—Está en la pista al aire libre cerca de la playa. La de vuestro primer beso. —Me da un codazo al decir esto último.

—Muchísimas gracias. Os quiero.

Y vuelta a correr. Por lo que veo, mi vida consiste en correr de un lado para otro como una loca. Lo bueno es que llevo mallas, no vestido o vaqueros.Mientras corro voy trazando un plan. Quiero que sea especial. Lo veo de lejos, botando la pelota. Me escondo un poco y saco el móvil. Lo llamo.

—¿Sí? —Lo escucho perfectamente, sin necesidad de móvil.

—¡Jake!

—¿Qué tal vas, Bel? —Le veo una sonrisa desde aquí. Es tan tierno...

—Me he reencontrado con algunas personas que echaba mucho de menos —pienso en mis amigas y mi padre—, pero aun me falta alguien.

—¿Me tengo que preocupar?

—No creo. Cuando estábamos lejos, solo hablamos una vez por móvil.

—Vaya. ¿Es muy amiga tuya?

—Es un chico.

Contengo la risa y miro a Jake. Está callado, mirando al balón. Solo espero que esté funcionando. Sus celos se ven de lejos.

—Es muy importante para mí. —Empiezo a salir de mi escondite.

—Que bien —susurra sin expresión alguna.

—De hecho, lo estoy viendo ahora mismo. Está de espaldas. —Se hace el silencio—. ¿No te vas a dar la vuelta para recibirme?

—¿Qué?

Se da la vuelta y me ve. Me muerdo el labio por no reírme, él se está pensando todo lo que le he dicho, para darse cuenta de que hablaba de él.

—¿Cómo es que estás aquí? —Se acerca a grandes zancadas.

—Mi padrastro ha hablado con mi madre y ella hablará con el juez. Mi padre tendrá mi custodia. Justo como yo quería. ¿Crees que es demasiado arriesgado besarte en público? Quedan más de dos meses para mi cumplea...

Me besa sin dejarme acabar. Es un beso lleno de ternura y amor. Creo que nunca había estado más contenta en mi vida, y probablemente este sea uno de esos momentos que pasarán a la historia por pastelosos y románticos.

Pero nunca olvidemos eso tan importante. Aún quedan dos meses para que yo cumpla dieciocho años y mi relación con él sea considerada legal.

FIN PRIMERA TEMPORADA

*Juego de palabras en inglés: Bell --> Campana

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