Trough the Centuries
El debate comenzó cuando Chanyeol arrojó un libro sobre la mesa frente a Kyungsoo.
Normalmente siempre existía diferencia alguna entre ellos y Park Chanyeol, después de haber cruzado el primer dialogo con aquel pequeño chico de gafas redondas, decidió que de hecho, eran almas gemelas.
Por supuesto que aquel era un secreto, que guardaba en su interior, sólo para él.
Aquella pequeña discusión sólo confirmaba, que decirle aquello a Kyungsoo le brindaría una mirada fulminante, un golpe en el brazo o un comentario totalmente sarcástico sobre cuán estúpido era pensar en almas.
—Déjalo ya. —Kyungsoo ni siquiera miró el libro antes arrojado en su dirección.
—Estás siendo inmaduro, Kyungsoo. —Chanyeol habló en tono burlón.
—¿Yo estoy siendo inmaduro? —Se tomó las gafas y las retiró hacia abajo, para enfocar mejor a su grandulón amigo. —¿Y es totalmente maduro y racional querer que yo crea en tu teoría? No estás respetando mis pensamientos.
—¡Ni tú los míos! —Chanyeol devolvió. —Lo único que has hecho, es burlarte y llevarme la contra.
—Chan, de verdad... Cada existencia tiene su era. No somos reencarnación de nada ni nadie, simplemente somos tú y yo, dos chicos del siglo XXI, año 2017, viernes... A las... —Dio un vistazo a su reloj de muñeca. — ¡6 de la tarde!
—¿Podrían guardar silencio, por favor? —El extraño bibliotecario —según Chanyeol— se acercó a ellos por segunda vez en el día, con un rostro en blanco, mirándolos inquisitivamente.
No era la primera vez que Luhan les pedía hacer silencio, pues el simple hecho de conocer el nombre del chico ya revelaba que ellos pasaban mucho tiempo vagando por allí, compartiendo el gusto por la lectura y creando largas conversaciones de por qué el libro había sido bueno o malo.
Leer juntos era una opción agradable para ellos.
—Perdona Luhan, ya casi nos vamos. —Kyungsoo lo miró apenado.
Sin embargo, el bibliotecario no se alejó con su espantoso sigilo por primera vez.
Y, conservando aquella aura misteriosa que cargaba con él todos los días, junto a su vestimenta gótica y sus extraños tatuajes en los brazos, de símbolos que Chanyeol y Kyungsoo habían concordado cómo "símbolos elficos" que aparecieron en El Señor de los Anillos...
Luhan se aproximó a ellos, mirando a los lados para asegurarse de que nadie más miraba.
Y no era cómo que hubiera mucha gente por allí, mucho menos en viernes por la tarde.
Ambos chicos se dirigieron un par de miradas, totalmente sorprendidos de que Luhan se les uniera.
—Él... —El bibliotecario de cabellos castaños señaló cuidadosamente a Chanyeol. —Él está en lo correcto... —Ambos chicos mostraron sorpresa en sus rostros y Luhan se alejó con rapidez, pero próximo a salir de su vista, se detuvo una vez más y habló:
—Vuelvan mañana a esta hora.
Finalmente, el chico se alejó de ellos, dejándolos totalmente confusos y cuando creyeron que estaba lo suficientemente lejos de ellos, ambos soltaron el aire retenido en sus pulmones.
—¡HA! —El más alto comenzó y Kyungsoo rodó los ojos evidentemente. —¡Tengo razón y el raro lo aprueba!
Kyungsoo se retiró las gafas y cerró su libro sonoramente.
—No puedo creer que le llamaste raro... Y vaya aval que tienes ¿eh? Si lo dice Luhan, es porque así es, obviamente. —Kyungsoo soltó con sarcasmo y pronto, la figura alta y triunfal se encogió ante su mirada.
—Bien, ya vámonos. —El más alto refunfuñó y recogió sus libros para volver a casa.
Caminaron a las orillas del parque Atenea el cuál forzosamente debían cruzar o rodear para ir a casa. Chanyeol no permaneció callado cómo a Kyungsoo le hubiese gustado.
—¿Vendremos mañana, cierto? —Kyungsoo lo miró de reojo y luego soltó una sonrisa.
—Por supuesto que sí. Estoy muy curioso, él nunca nos habla, salvo para regañarnos por hacer ruido en la biblioteca.
—Y no te olvides de la vez que nos dijo su nombre, porque le exasperaba que le llamáramos "señor". —Chanyeol soltó una carcajada ante el recuerdo.
Kyungsoo le acompañó con una sonora risotada y posteriormente, ambos se sumieron en un profundo y cómodo silencio.
Pero los juguetones pensamientos de Chanyeol no cesaron...
—Toda ésta colonia me hace pensar... ¿Cómo crees que sería mirar sobre el Olimpo? —Chanyeol brincoteó un poco con emoción.
—No de nuevo, Chanyeol. En serio.
—Vamos... Utiliza la imaginación ¡Sé que puedes! ¿No crees que es divertido imaginarlo? Aunque no lo creas... Me aferraré a creer que tú y yo existimos en cada era, época, siglo, civilización... De una forma u otra... —Nuestras almas han sido viajeras siempre... Reencarnando y reapareciendo aquí y allá...
Kyungsoo suspiró. —Si pensar así te hace sentir mejor ante la idea de dejar de existir... Eso está bien. De cualquier modo, éste Kyungsoo...—Se señaló a sí mismo. —Y éste Chanyeol. —Picoteó el estómago de su alto acompañante. —Dejarán de ser algún día. Seremos polvo de estrellas... Sin cuerpo y sin mente. Sólo polvo.
Kyungsoo contempló el rostro pensativo de Chanyeol y su pecho pronto se estrujó, cómo si su mejor amigo tuviese un dilema existencial y...
—Seguramente alguna vez, fui Gladiador—El de gafas redondas soltó. —Soy fuerte. Pensar en el Olimpo es muy descabellado... Es decir, tú no pudiste haber sido un dios.
La mirada de Chanyeol se iluminó evidentemente, como si de un pequeño niño se tratase y luego comenzó a reír.
—¡Conquistador!—Chanyeol reprochó con molestia no tan verdadera y continuó—¿Tú un Gladiador? Seguro que fuiste nada más que un artista...—El más alto concordó consigo.
—Y seguramente, tú fuiste un mercader, con esa bocaza que llevas día tras día. —Kyungsoo atacó y ambos concluyeron su trayectoria hasta la parada de autobús, en dónde ambos tomaron caminos distintos.
Chanyeol durmió a duras penas, con curiosidad evidente inundando sus pensamientos. Ansioso por que el sábado avanzara con rapidez.
A diferencia de Kyungsoo, que inmediatamente había dormido tan sólo con tocar la suave almohada...
+
El sábado comenzó como usualmente lo hacía, con Kyungsoo recibiendo un mensaje de su alto amigo siempre con "Buenos días, Soo" acompañado de "No te olvides de nuestra cita con Luhan".
Acordaron encontrarse frente al parque Atenea, justo fuera de una bonita heladería que solían frecuentar.
Chanyeol fue el primero en llegar, con un record de puntualidad impresionante, totalmente entusiasmado. Y, su pequeño amigo no demoró más de diez minutos.
Después de juguetear y saludarse por un día más, ambos emprendieron su camino a la misteriosa y frívola biblioteca del pueblo, la que al parecer, sólo ellos visitaban a menudo.
—No sé por qué estamos haciendo esto. —Kyungsoo apretó los labios en una línea.
—¿Tienes miedo, Soo? —Chanyeol dio un suave toque en su hombro. Tratando de no soltar todo aquel chiste de mal gusto que le venía en mente. Recibió una mirada filosa.
—Por supuesto que no, pero es estúpido. Ni siquiera sabemos qué hará... ¿Qué tal si es un homicida? Ya sabes, de esos sádicos que primero tortura y después asesina en un acto de mera compasión...—El más alto le restó importancia con un gesto simple.
—Si quiere asesinarte, lo golpeo y corres primero ¿bien?
—¿Y si tiene amigos? —Kyungsoo le miró con seriedad.
—Pero qué demonios dices, Soo. Él no tiene amigos. —Chanyeol comenzó a reír y Kyungsoo mostró la primera sonrisa, aunque algo tensa.
Ambos se adentraron a su destino y evidentemente parecían ser los únicos en el lugar.
Lugar que por cierto, estaba más obscuro de lo habitual, con las espesas cortinas bien extendidas.
El bibliotecario no estaba por ningún lugar visible.
—Te dije que era absurdo... Deberíamos irnos. —Chanyeol suspiró con decepción y asintió en silencio, volviendo su cuerpo en dirección a la salida.
Ambos chicos, ahora cabizbajos y silenciosos dieron un respingo ante la aparición repentina de Luhan, justo frente a la puerta que pretendían cruzar.
—¡Me asustaste! —Chanyeol se tomó el pecho y Kyungsoo le imitó en silencio.
—Síganme.—El bibliotecario gótico dictó. Girando sobre sus talones y caminando en dirección al área restringida del lugar. Aquella zona que sólo podía ser visitada por los empleados y conserjes.
Kyungsoo pronto sintió el latir de su corazón, con una pizca de adrenalina creciendo sobre su pecho por cada pequeño paso.
Luhan los llevó a una pequeña habitación con suelo de madera clara, rodeado de libros de todos los tamaños en cada rincón de las cuatro paredes.
Y, con sus ojos aparentemente cansados, les miró sin muestra de expresión.
—Escuché su debate. Probablemente todo el mundo lo escuchó, ustedes son ruidosos. —Ambos chicos compartieron miradas apenadas y se concentraron en la voz apagada del bibliotecario. —Como sea... Algo de tu esceptismo —Señaló a Kyungsoo y continuó:
—Me ha hecho querer mostrarles.
Luhan hurgó en el bolsillo derecho de su oscura gabardina y ante el par de miradas expectantes, mostró una vela negra.
—Esto.
—¿Una vela?—Kyungsoo bufó y Luhan le intimidó con una mirada.
—Es una Vela de Babilonia. Objeto mágico, poderoso y muy eficaz. —Aseguró Luhan.
—Bien, está muy bien... Ahora, si nos disculpas... —Chanyeol detuvo el cuerpo de su pequeño amigo, antes de que abandonara la sala.
—La he hecho para ustedes. Úsenla. —Luhan extendió la vela hasta Chanyeol y el más alto dudó durante unos segundos antes de tomarla.
La vela era negra y muy gruesa apenas y podía rodearla con la palma de su mano.
—La... ¿hiciste? —El más alto interrogó.
—Les explicaré, así que, pongan total atención:
Una Vela de Babilonia sirve para viajar, les llevará tan pronto cómo la enciendan y lo deseen.
Para hacerlo, deben cerrar los ojos y acordar el destino en sus pensamientos.
Les advierto que la decisión debe ser conjunta e inmediata, pues si la vela se consume durante el viaje, ustedes no podrán volver.
Si algo sucede... Recuerden que la única manera de volver a este lugar, es usando una Vela de Babilonia. Una vez encendida, aléjense de la llama, pues es altamente dañina y peligrosa. Uno de ustedes puede sostenerla y tomar con fuerza la mano del otro.
Por ningún motivo se suelten durante el viaje.
Luhan encendió un fosforo y antes de acercarlo a la mecha habló por última vez:
"Y recuerden... Pase lo que pase, no la pierdan."
Chanyeol se apresuró a tomar con fuerza la mano de Kyungsoo
—¡Nos vemos en Atenas, Kyungsoo!—Chanyeol exclamó ruidosamente y un instante después, la vela estaba encendida.
Y sus piernas pronto abandonaron el suelo. Sus cuerpos desvaneciéndose a la par que todo a su al rededor. El viaje a través de vela era para los osados. Chanyeol se aferró a la mano de Kyungsoo, pero algo se interponía entre su viaje.
Una especie de fuerza invisible que se esmeraba en separarlos.
El más alto se sintió terriblemente mareado y comenzó a notar cómo todo a su alrededor tomaba forma nuevamente.
Estructuras de piedra, mármol y también árboles.
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Pronto, su vista volvió a ser nítida, su cuerpo que yacía en el suelo arenoso sintió las consecuencias del viaje.
Su mano derecha sostenía aún la vela de babilonia. Pero su mano izquierda
Su mano izquierda no sostenía nada y Kyungsoo no estaba por ninguna parte lo suficientemente cercana y visible.
Aturdido, se levantó con brusquedad y una voz a su al rededor llamó su atención.
—¡Levantate! —Gritó el hombre frente a él.
Sudoroso y sucio de los ropajes.
Descolocado en toda la extensión de la palabra, Chanyeol lo miró fijamente.
—¿Quién eres tú? —El alto preguntó y posteriormente miró hacia su ropaje, café, viejo y empolvado. Con algunas manchas de sangre casi imperceptibles.
—Soy el maldito Emperador. —El joven frente a el se burló.
Y una estruendosa risa sonó tras ellos.
Chanyeol enfocó a quién reía y se encontró con un joven que vestía una toga blanca y corta.
—Chen, lo has golpeado muy fuerte. —El pequeño chico en toga rió. —Eres Chanyeol de Atenas, ¿quién más si no?
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Kyungsoo jamás podría describir la sensación de viajar en vela. Era espantoso, peor que el parque de diversiones... Pero no era aquello lo que le tenía atónito.
La razón de por qué, el viaje era difícil de expresar apareció cuando despertó de algún sueño que ni siquiera recordaba haber tenido.
Cuando abrió los ojos y la fina seda blanca colgaba alrededor de su lecho.
Y finalmente, cuando alguien llamó a la puerta, expresándole que era hora de tomar un baño.
Todo eso estuvo bien, totalmente inusual el que una joven mujer le ayudara a limpiar su cuerpo como si aquello fuera lo correcto.
Pero la poca realidad que tenía consigo desapareció en cuanto ella le vistió con una larga y fina toga blanca.
Con un cinturón de oro rodeándole y algún par de detalles adornando su cuello, sus brazos y sus piernas.
Llevaba oro en todo el cuerpo cuando a su vez, era llamado Emperador Kyungsoo.
Supo que aquello no era un sueño... La vela había funcionado, pero recordando las instrucciones...
Había un gran e importante problema.
Chanyeol no estaba por ninguna parte de el que al parecer era su castillo.
—¿Qué hemos hecho? —Pensó.
Y su propia cuestión no estaba cerca de referirse al viaje. Por supuesto que no.
Se refería al hecho de que, cuando Chanyeol había dicho: "Nos vemos en Atenas, Kyungsoo", ni siquiera en esas circunstancias habían logrado un acuerdo.
Chanyeol pensaba en Atenas pleno y libre, casi mítico.
Kyungsoo estaba satisfecho con el aporte romano a través de la historia.
Y, cuando tuvo noción de dónde se encontraba, se percató de que aquello había sido el factor que los había separado en el viaje.
Dando cómo resultado que su estadía siglos atrás se convirtiera en un punto medio para ambos.
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Se encontró en una gran estancia, con una gran fuente tras su asiento, rodeado de frutos y sirvientes.
Ser un emperador greco-romano no parecía ser tan malo.
Sin embargo, continuó con angustia inundando sus sentidos cada minuto que Chanyeol no aparecía frente a él.
Esperanzado por que su mejor amigo estuviera sano y salvo, la gran puerta frente a él se abrió, dando paso a Cass, la joven mujer que le había despertado y colocado la toga, la cuál por cierto, había insistido en que el emperador lucía tenso y desubicado.
«Si tan sólo supiera por cuántos siglos estaba fuera de lugar...»
♦♦
Los sirvientes abandonaron la estancia uno por uno y Kyungsoo divisó un cuerpo tras la figura de Cass.
Era un muchacho joven, su piel bronceada contrastaba con su cabello rubio que brillaba tanto cómo la fina cadena de oro que rodeaba su cuello. La mujer caminó hacia el emperador halando la cadena y el joven caminó con pesar.
—Mi señor, he traído a su esclavo. —Kyungsoo no podía creerlo, no porque no lo supiera, si no porque era diferente vivirlo en carne propia... Tratar a un joven cómo un objeto... Un objeto que, bien sabía, era meramente para su placer.
El esclavo llevaba unos pantalones cortos y gastados que cubrían justo sobre sus rodillas y por supuesto, no tenía camiseta ni calzado.
Kyungsoo sintió una oleada de adrenalina, expectante al primer cruce de miradas con su esclavo. Éste mantenía sus manos en los bolsillos y pronto los segundos se convirtieron en minutos de silencio, sin una sola mirada por parte de él.
El emperador carraspeó y finalmente, habló:
—¿No vas a mirarme? —El moreno enderezó su cabeza y a pesar de mantener una expresión indiferente, Kyungsoo fue capaz de sentir el resentimiento y la furia a través de su intensa mirada.
—Usted no lo pidió, Emperador. —Su voz finalmente fue escuchada.
—Oh, lo siento... —Kyungsoo murmuró con descuido y luego llevó sus manos directo a su boca en acto reflejo. Y, demasiado tarde ante la mirada ahora confundida de su esclavo. —Quiero decir...—Se corrigió con torpeza. —¡Acuestate allí! —Intentó sonar demandante pero el joven bronceado le miró diferente, con una sonrisa que
«aunque siglos (que en realidad eran horas) atrás, habría declinado el concepto de toda lógica» le había robado el alma.
El esclavo se acostó cómo le fue ordenado y Kyungsoo caminó hacía él, tratando de resolver con algo de lógica la situación y se sentó cerca del cuerpo ajeno.
—Hoy no me siento bien..., así que. ¿Tienes nombre?
—Kai.
—Kai... ¿Qué..., qué es lo que hago normalmente?
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El esclavo había notado el comportamiento tan extraño del emperador más no fue capaz de crearse una posible explicación, en su lugar decidió que mentir sería la prueba más factible de que no era su imaginación.
Si el Emperador le estaba poniendo una prueba cruel, mentir le ganaría la muerte, si no era así... Al menos podría vengarse antes de desaparecer por siempre.
—Mi Emperador siempre se recuesta y me permite el honor de brindarle todo el placer posible.— Kai respondió, sin una sola muestra de nerviosismo.
—Oh...
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—¿Qué quieres, Baekhyun? tu pequeña toga se empolvará estando aquí. —Quien había sido nombrado Chen de Atenas le habló al joven en toga.
—Han sido convocados al anfiteatro. —El hombre pequeño los miró con seriedad y luego se marchó.
Chanyeol siguió los pasos de Chen, escuchando las extrañas anécdotas que le involucraban también y que en ese instante no recordaba más.
El otro joven cuestionó su bienestar y lo ayudó con los preparativos.
El más alto no tuvo noción de lo que sucedía, hasta que la armadura protectora estaba siendo colocada sobre su cuerpo.
—¿Qué es lo que haremos?—Chen lo miró incrédulo y miró alrededor del cráneo de su amigo.
—Creo que sí te he golpeado de más... Disculpame... —Mirar el rostro aún confuso de Chanyeol le incentivó a continuar. —Vamos a combatir frente al Emperador. ¡Nos convertiremos en los primeros gladiadores greco-romanos! Por ahora, ten cuidado con los romanos... Ellos ya están acostumbrados a tales barbaridades.
⚫
—Por supuesto. —Kyungsoo sonrió a su esclavo y éste mostró brillo en su mirada.
El emperador se sentó a horcajadas sobre él y la sed de venganza y la satisfacción de verse victorioso fue palpable en su rostro.
Kai comenzó con sus brazos sobre la fina toga blanca, en un intento de retirarla y cuando por fin logró descubrir los hombros del Emperador, éste le detuvo tomándole de las muñecas.
—¿Creíste que ibas a burlarte de mí? —Kyungsoo susurró.
Era una habilidad extraordinaria que él poseía, acordó consigo mismo que, probablemente, esa era la razón por la cuál era Emperador en ese momento.
Kai quiso creer que había sido una trampa cruel por parte de su conquistador, pero algo en el comportamiento del Emperador no era del todo normal.
Lucía bondadoso, el esclavo se sintió curioso y atraído ante la situación.
Admitía que la primera vez que había sido llevado ante el joven Emperador la experiencia había sido placentera... El conquistador de Atenas era sin duda creado por los dioses, sin embargo, no le gustaba ser un esclavo y ser privado de la libertad de sentir el viento en su rostro.
—No mi Emperador.Yo sólo quería...
—No tiene importancia. —Kyungsoo cortó. —Haré que te pongan una toga y vendrás al anfiteatro conmigo. —El Emperador abandonó su lugar sobre el cuerpo de Kai y atravesó la gran puerta para dar órdenes nuevas a Cass.
⚫
El anfiteatro de Atenas era grande, Chanyeol supo que no cómo el Coliseo, pero su grandeza aún intimidaba.
El ruido de la gente aclamando por sangre y espectáculo era aterrador. Se acordó de esa parte de la historia y temió por ser, aparentemente, Chanyeol de Atenas.
Entró a la arena de combate casi por inercia, cómo si su cuerpo ya estuviese acostumbrado y después de observar el espectáculo de Chen de Atenas, imitó algunas de sus acciones.
Por supuesto que no estaba en su plan permanecer atónito ante la vista del Emperador...
«Dios, Kyungsoo. ¿En serio? ¡¿Conquistó Atenas?! No tiene maldito corazón...Oh... ¡Ya lo encontré!»
Kyungsoo pareció notarlo inmediatamente y tras una sonrisa burlona, recordó que, actualmente, estaban viviendo el momento en carne propia.
Intentó detener el espectáculo, pero sus hombres alegaron que Chanyeol era el único peleador de Atenas capaz de enfrentar gladiadores romanos. Kyungsoo quiso reír otra vez, pero la realidad actual le golpeaba.
Se sentó en su asiento especial del anfiteatro ante la mirada curiosa de Kai, quien descansaba a su lado. Descolocado ante el comportamiento inusual del Emperador, que le había vestido con seda fina y colocado oro.
No importaba que clase de cosa sucedía con el Emperador ese día. A Kai le gustaba...
—No te mueras... —Susurró Kyungsoo con angustia. El esclavo se acercó a su oreja.
—No va a morir... Pero Mi Emperador podría comenzar a despedirse de su gladiador... —Kai tranquilizó y Kyungsoo creyó en él por alguna razón, otra además de recordar que él pertenecía a esa época. El emperador sonrió.
—Asi que... Es bueno ¿eh?
⚫
Chanyeol combatió en modo automático y volvió a ser el joven del siglo XXI cuando el cuerpo de su contrincante cayó rendido.
El anfiteatro vibraba con ruidosas exclamaciones y su traje, empolvado ahora con manchas de sangre nuevas.
Caminó para encontrarse frente a frente con el Emperador y éste pronto susurró algo a uno de sus hombres antes de volver a su palacio.
⚫
Kyungsoo se encontró sin muchas labores cómo Emperador y decidió que pasar el rato con Kai era más que bueno. La mirada fría y seductora de su esclavo le derretía... Su sonrisa y su cuerpo que lucía cómo bañado en oro puro. Difícil de ignorar.
—Kai... ¿Crees que has reencarnado en alguien? —Kyungsoo deseó que fuera posible. Aquella no era su época y aún si deseara quedarse con su esclavo, aquello era imposible.
Una brecha de siglos que podría sentirse casi infinita les separaba.
Kai lo miró por un momento hasta negar con la cabeza. El esclavo no había estado entendiendo ni una sola palabra de su Emperador aquel día, pero deseaba que fuera así por siempre.
⚫
La gran puerta del salón volvió a abrirse, con Cass al frente y Chanyeol siguiéndole.
Kyungsoo y Kai hacían una especie de juego lanzándose frutas el uno al otro y se detuvieron hasta que la joven mujer interrumpió.
—El Ateniense, Emperador.
—Puedes irte, Cass. Lo agradezco.
La puerta volvió a permanecer cerrada y Chanyeol se acercó con mirada reprochadora.
—¿Quién es él?—Interrogó con molestia.
—Es Kai. —Kyungsoo mostró una sonrisa y continuó:
—Dime que tienes la vela de babilonia, Chanyeol.
El más alto pronto ignoró la situación anterior y se concentró en la más reciente.
—¡Por todos los dioses! Me olvidé de eso. —El más alto tomó su cabeza entre las manos.
—¡¿Cómo que te olvidaste?! Tú la tenías, Chanyeol.
Kai los miró con curiosidad, notando que tramaban algo.
—Desperté después de haber recibido un golpe bestial ¿y querías que me pusiera a buscar una vela? Perdone Emperador, ¡pero yo no desperté en un palacio con un sexy esclavo a mi lado!
—¡Pues, mi sexy esclavo no nos ayudará a volver! —Kyungsoo alegó.
Kai se puso de pie en la estancia y ambos chicos le prestaron total atención, su mirada que insinuaba erotismo era envolvente para cualquiera.
—¿Qué vela busca mi Emperador? —Preguntó, acercándose lo suficiente al hombre más pequeño y tomándole los hombros de manera seductora.
Chanyeol y Kyungsoo compartieron una mirada antes de que el más alto asintiera y así, el Emperador se animase a revelar la información sobre la vela.
—Una de babilonia... ¿la conoces? —Kyungsoo miró los ojos de su esclavo, estaban sorprendidos, pero no incrédulos.
—No las conozco.—Admitió. —Pero... Sé sobre alguien que las fabrica, atravesando el Jardín de Atenas.
El Emperador giró sobre sus talones y tomó el rostro ajeno, presionando las morenas mejillas con alborozo.
—¡Eres una maravilla! —Kyungsoo soltó, con los ojos centelleantes, cómo quién se enamora y libera brillo sin darse cuenta. Chanyeol lo notó inmediatamente. Incrédulo ante la muestra de interés por parte de su mejor amigo... De su Emperador.
—Vayamos por ella ahora mismo. —El ateniense ofreció.
—No creo que esa sea una buena idea, no para nuestro Emperador. A las orillas de Atenas, él no será bienvenido. —El esclavo dijo, con semblante totalmente serio.
Después de todo, él también era de Atenas, condenado desde las frías noches en el pueblo, convertido en esclavo después de haber robado agua a un guardia romano.
—Tenemos que encontrar una... —Kyungsoo susurró.
—Puedo ir por ella, Kyun... Emperador. —Chanyeol ofreció con determinación, ante la vista del esclavo.
—Si nos separamos otra vez, será más peligroso... Pero, si emprendo mi camino junto a los mejores guardianes... Arriesgaré a mi gente y al pueblo de Atenas...
—Sólo dame, armadura, comida y un mapa. Volveré tan pronto cómo la encuentre.
⚫
Aquel fue el acuerdo que Kyungsoo muy a su pesar aceptó. No sabía las consecuencias de los cambios que ellos estaban creando en esa época y mucho menos, el que pasaría si se veían en la penosa situación de morir o ser asesinados...
Pero optó por ser cuidadoso y discreto, sería más seguro si Chanyeol buscaba la vela de manera rápida y discreta.
Chanyeol abandonó el palacio, con la promesa de volver pronto y con la petición de que, aunque fuera un Emperador, se mantuviera siempre alerta y cuidadoso.
Kyungsoo aseguró que así sería y lo vio marcharse.
⚫
—¿Por qué haces esto? —El esclavo lo miró, mientras sus cuerpos descansaban en la cama del Emperador.
—¿Hacer qué?
—Ya no me siento cómo un esclavo... —Kai acercó su cuerpo al de Kyungsoo, apoyándose en sus brazos para no mantener todo su cuerpo sobre el del otro hombre. Y, acercó su rostro lo suficiente, cómo para que el romano perdiese el aliento.
Compartieron un beso totalmente deseado por ambas partes, Kyungsoo palpó la piel morena con ansiedad, cómo si temiera que no fuera real, como si temiera que de pronto fuera a desaparecer... A desvanecerse así como él lo había hecho del siglo XXI.
Kai era, lo que en su época se denominaba comúnmente como "un sueño". Y, no estaba seguro de que tan literal se volvería esa sentencia sobre su joven y atractivo esclavo.
Aquella tarde, alentó al ateniense condenado a cumplir con su deseo, pero éste se negó a obedecer su orden inicial, pues el propósito de su deseo había cambiado.
No había sed de venganza... Sólo atracción. Absurda y desmedida atracción.
⚫
—Kai... Cuando él vuelva y la vela de babilonia esté en nuestras manos, yo no seré yo... —Kyungsoo soltó, con voz apenas audible y contra la piel morena más cercana a sus labios.
—¿Eso qué significa? —El esclavo giró sobre la cama para enfrentar al Emperador.
—No lo sé... Pero, antes de eso. Te dejaré en libertad, así que... Puedes irte si así lo deseas. —Kai sintió como si un gran nudo en su estómago pronto se destensara, a su mente volvió la vista de la arena en las calles y sus hermanas y hermanos... Los echaba de menos.
—¿Me... Libera? —Titubeó.
—Es hago. Debes irte antes de que yo toque esa vela... Ya no me perteneces más.
—Lo hago... Emperador. — Incluso con la visión de libertad, la fuerte conexión no desapareció y sólo pudo permanecer más y más ansioso por mirar a su conquistador.
Mirarlo, tocarlo... Amarlo.
Chanyeol volvió después de una noche y un día, cuando el cielo mostraba una infinidad de estrellas y las calles al redor eran tenues.
Agotado, pero sano y completo, con una sola oportunidad.
Con la vela de babilonia sujeta a su mano derecha.
No tuvo otra opción que pasar la noche en lo que parecía ser su pequeña y solitaria casa llena de armas y tierra. Aquella travesía había resultado agotadora y decidió que no volvería a curiosear sobre su vida en otra era... No más.
Le gustaba la suya, con Kyungsoo siendo su fiel amigo y no su verdadero enemigo.
⚫
Kyungsoo despertó debido a una caricia en su rostro que le había exaltado, Kai acarició su mejilla con suavidad y depositó un beso en sus labios antes de decir adiós.
Y el actual Emperador sintió un vacío en su pecho, decir adiós sin poder decir "hasta pronto", miró los cabellos rubios cual oro desapareciendo de su vista... Para siempre.
⚫
Convocó al guerrero ateniense al palacio una vez más y éste apareció en su estancia principal, con la vela negra en su poder.
—Al siglo XXI, año 2017, en otoño, justo al parque Atenea. ¿De acuerdo? No me apetece ver a Luhan por ahora. —Kyungsoo asintió sin expresión alguna, poniéndose de pie y tambaleándose debido a su toga. —¿Estás bien?
—Es duro saber que él sólo ha sido un sueño...—Chanyeol lo tomó de la mano y lo acercó a la antorcha más cercana en la habitación antes de acercar la vela de babilonia al fuego.
Y sus piernas de desvanecieron, pronto los colores dejaron de ser claros y el mundo dio de vueltas mientras recorría siglos, siglos y más siglos...
⚫
De vuelta al mismo lugar de donde provenían, un camino de arbustos les salvaría de la inminente caída y, cuando así fue, ambos se levantaron con normalidad, notando que el sol brillaba con intensidad, mientras sus celulares dentro de la misma ropa que habían utilizado el sábado indicaba que se encontraban en domingo al medio día.
+
Caminaron enmudecidos alrededor del parque Atenea, incomodos por siquiera mirar ese nombre en las señales cercanas hasta que...
A la vista de Kyungsoo... Apareció un joven corredor, que al momento de ser visto, se hidrataba de una botella, con su cabello rubio y su piel morena llamando su atención.
Corrió, olvidando su usual timidez, sintiendo el latir de su corazón a cada apresurado paso.
—¡Kai! —Gritó con ventura.
El joven frente a él se exaltó ante la repentina sorpresa de ser llamado por un aparente desconocido.
—¿Cómo lo sabes?
—Sólo lo sé... —Kyungsoo mostró una tímida sonrisa y a continuación, el joven rubio soltó una risa agradable.
—Bien, si tú lo sabes, yo debería saberlotambién ¿no?
—Soy Kyungsoo.—Se presentó entusiasmado.
—Kyungsoo... —Kai colocó amabas manos en sus bolsillos y Kyungsoo encontrófamiliar el gesto. —Siento como si te hubiese conocido antes, Kyungsoo. —Sonriócoqueto.
—Tal vez sí..., probablemente... A través delos siglos, Kai.
{N/A}
Aló~ Tarde TwT pero seguro 7u7r aquí LunaaSoo participando en su segundo reto con Puzzle, espero que les haya gustado y probablemente exista una segunda parte uwu.
Si estás leyendo esto... ¡Muchas gracias por llegar tan lejos! <3
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