Capítulo dos
Engañando al lobo
Jongdae y Oc (Song)
Breath
Pov Jongdae
—Sí que tienes una manada ahí—le escuche decir a Jongin. No tenía que voltear para saber que él le estaba hablando a ella, pero no pude evitar que mi cabeza se girara de modo casi caricaturesco para verlos.
Tranquilo es tu hermano—Pensé—no es como si tratara de quitarte a tu chica ¿Por qué no le está coqueteando? ¿Por qué el recuerda que ella es MI compañera, verdad? ¿¡Verdad!?
—Si—y ella le sonrió de verdad, no esas sonrisas de labios pegados que le da a la mayoría –de las que me da a mí– Respira, respira. Se descubrió los antebrazos y revelo a dos lobos luchando es su muñeca derecha y otro a la mitad de su antebrazo, este era más grande y tenía tres flechas clavados en el cuerpo—son mis pequeños—la tinta negra reluce en su piel pálida.
—Ahora con Jjanggu, yo también tengo tres "niños" ¿Tienen nombre?—Jongin apreciaba sus dedos porque lo vi casi tocar la tinta en su piel; pero se alejó y si se atrevía a hacerlo, él los podía considerar perdidos.
—Sí, los tienen—Ella se empezó a reír asintiendo varias veces con la cabeza—No es algo que le cuente a la gente porque parezco loca; pero no sabes lo mucho que me alegra que preguntaras—se escuchaba la felicidad que sentía al tener a alguien con quien pudiera compartir sus locuras. Diablos, para eso tenía que estar yo, no mi tonto hermano— Estos dos son Tobby y Robbie—apunto al par de lobos de la derecha—Y este luchador es Zed.
—Que monos; deben de significar algo ¿no?¿Hamma te los hizo?
—Ellos son...—.
—Jongin ¿Hoy te toca el turno de guardias con el grupo de Taemin?—Minseok los interrumpió y ella no le puedo contestar. Gracias, por Dios. No sé cuánto más podría haber aguantado verlos juntos.
~O~
Mis ojos se quedaron prendados de su nuca cubierta por su cabello, tratando de buscar resquicios de la cicatriz que se encontraba detrás de esas hebras.
Recuerdo cuando su padre la encontró en el bosque con una abertura de casi veinte centímetros en la cabeza. Mamá nos mandó a nuestros cuartos mientras la abuela la curaba, dijo que eso no era algo que unos niños tuvieran que ver. No lo vimos, pero nadie me podrá hacer olvidar sus gritos mientras le zurcían la cabeza. Aun ahora guardo la esperanza de poder curar todas esas heridas que de niño no entendía.
Quería creer que habíamos dejado de ser ese par de niños que no se llevaba bien y que a toda costa buscaban tener la atención de la abuela. Y por un tiempo funciono ser amigos –al menos para mí– pero ya no puedo. Mi lobo cada vez se descontrola más por no poder reclamar lo que le pertenece. Por no poder estar con su compañera. La última vez tuve que estar fuera de la cuidad cerca de un mes; respirar todo ese aire fresco sin estar viciado de su esencia ayudaba. Pero al regresar todo era peor.
No es que sea un cobarde pero me pareció que la mejor opción era por ahora esconder mi aroma. Tome algunas hierbas supresoras de la casa de la abuela; no creo que notara que faltaran unas pocas entre todas las que tiene. Si bien en cierto modo ayudan, no puedo vivir solo de ellas. Además la cordura de mi lobo tanto como la mía penden de un hilo cada vez que ella me mira buscando respuestas, como si supiera lo que siento y a la vez no.
Mi lobo ya no soporta estar rodeado de su cálida presencia y no poder tocarla; no soporto toda esa tensión que nos rodea cuando trato de hablarle ¿Cuándo deje de sentirme cómodo a su lado? Puede que sea desde que trato que no se note mi erección cada vez que ella está cerca.
—Me voy, mañana a primera hora debo terminar de instalar unas tuberías y no he dormido bien—me voy antes de querer enterrar mis propias garras en mi pierna para que el dolor me distraiga.
—Lo entiendo, aun así gracias por ayudarme—me sonríe y casi obligado tuve que quitar los ojos del lunar en la esquina de sus labios a la altura de su colmillo. Pero su sonrisa se fue con la misma rapidez con la que llego. No, yo quería quedarme más con esa imagen.
—Dae...—sí, dilo más— ¿Puedo?—lo que quieras. No entendí a qué se refería pero no creo que fuera a ser algo malo.
Sujetó mi muñeca y la acerco a su nariz. Maldición, no. Quise apartar la mano cuando sentí como sus dedos rodeaban mi muñeca. Tenía miedo de que sintiera como mi pulso se disparaba.
Gracias al cielo su mano se movió hacia arriba y olfateo mi piel desde mi muñeca, pasando por mi antebrazo deteniéndose en mi codo ¿Desde cuándo mi codo se convirtió en un punto tan sensitivo? Deseaba con todas mis fuerzas que mordiera mi piel y que pasara su lengua por las marcas de sus dientes que había dejado en mi codo, sentir su tibia saliva recorriendo los pliegues de mi brazo.
—No te preocupes, todo va a estar bien— ¿Qué sentimientos habrá olido? Espero que oliera mi enojo o el agrio olor del estrés y no el almizclado olor de mi excitación.
Sacó de su bolsa un frasco pequeño con dos redondas pastillas blancas y una bolsa de té y los dejos en la palma de mi mano—Ve a casa y duerme mucho. Necesitas descanso Dae—mi lobo se echó a sus pies y casi rueda de puro gusto cuando sus manos acariciaron mi cabello hasta la raíz. Mi nariz se llenó del suave aroma de sus feromonas tratando de calmarme.
Las omegas eran así, un tesoro para lobos como yo que necesitaban control constante. Tenían la bendición de apaciguar a lobos irritables. Sin embargo a estas alturas, ella hiciera lo que hiciera solo alimentaba mi fuego.
Cuando se alejó, mi lobo de un salto se levantó dispuesto a seguirla, pero no lo deje. Ella era un símbolo en nuestro clan, era una sanadora, una cuidadora, una especie de madre para todos nosotros ¿Qué tan diferente era la forma en la que ella me trataba con la forma en la que trataba a los demás? Yo era uno más del montón, tenía que quedarme claro a mí y a mi voluble lobo mientras la relación de ella y yo no avanzara.
No podía darme falsas esperanzas. No después de rechazar sus sentimientos y ahora quererlos. Agache la cabeza y me mire las manos, espero que con esto los gritos se detengan y me dejen dormir. Había escuchado que cuando niegas a tu pareja destinada los ancestros te persiguen con pesadillas por ir en contra de sus uniones. La última persona que había hecho eso era de la época donde la abuela era aprendiz de la anterior sanadora. Nadie es tan estúpido como para negar a su compañera. Espero que ella este bien, y no atormentada por pesadillas como yo.
Odiaba que el vidrio no pudiera conservar olores; sino ese frasco entre mis manos olería como ella.
~O~
—Sabes que eso no es verdad. Si lo fuera la abuela no se hubiera casado y por ende nosotros no estaríamos aquí—Minseok trato de hacerme razonar.
—Lo sé, enserio que lo sé. Me lo repito todos los días ¿Y si su caso es diferente y quiere entregarse de lleno a la manada...?—Veo como le dio un largo sorbo a su taza de café, espero a que termine de beberlo.
—Dada ten paciencia—lo fulmine con la mirada, ¿Cuánta paciencia más tendría que demostrar?—sé que una cosa es decirlo y otra muy diferente hacerlo. Recuerda; si fuera así, tú no habrías reaccionado ante ella. El destino sabe algo que ella y tú no.
~O~
No sé porque me quedaba a ver esto. Sé que ahora solo la podía ver cuando la manada se reunía en el claro, era más seguro de esa manera. No podía soportar estar solo con ella en un cuarto, su aura se había vuelto tan brillante, que con solo estar con ella en una habitación te podía hacer el día. Pero es que esto es sadismo.
He escuchado los cotilleos de algunas personas del pueblo, sobre lo unidos que parecen el hermano del alfa con la joven sanadora; y no sé hasta qué nivel enojarme, ¿Porque no gastan su tiempo en sus asuntos? ¿Por qué no meten sus narices en otro lado? No puedo creer que gasten parte de su tiempo para hablar de los asuntos de otros; de MIS asuntos. Me enfurece que puedan estropear lo nuestro antes de que ella siquiera se entere de que hay un nosotros.
Jihoon ve en mi dirección y con una sonrisa sarcástica me saluda mientras MI omega cubre algunos rasguños que tiene con una fragante pasta verde y sus manos cubren su piel. Sé que sus manos deben de sentirse calientes y suaves contra la piel. Maldigo; porque es la piel de otro hombre. Recuerdo lo bien que se sienten sus manos sobre mí y con los dientes apretados contengo un gemido. Su dulce olor a sandia nos tiene al lobo y a mí salivando.
Si a Jihoon no le agrada que los alfas se acerquen de esa manera a su omega, ¿Porque maldita sea toca a la compañera de otro? A ver ¿Qué le parecería que me acercara de la misma manera a Tae hee? Maldición, no es como si necesitara de ese tipo de empujón para actuar ¿Por qué la gente se mete en nuestros asuntos?
—Jongdae, ni se te ocurra—Minseok me tomo del brazo, casi lastimándome—Ella solo está haciendo su labor con la manada. No pierdas el control por algo que no es cómo crees.
—Ya lo sé; entiéndeme. No solo soy yo; el lobo me vuelve loco—casi puedo sentir el ardor de sus garras arañar contra mi pecho.
Forceje con más fuerza cuando Junmyeon me sostuvo del otro brazo. Tuve que respirar antes de atacar al alfa de la manada y hacer una escena. Menos cuando estamos rodeados de tantos lobos, llevo las de perder.
—Ya suéltenme; me largo. Simplemente no soporto más esta situación—golpee el hombro de Junmyeon antes de adentrarme al bosque.
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