Capítulo 9
Hoseok había estado con un dolor constante en una muñeca y no ensayó esos días. Sólo se dedicó a cumplir con los shows programados y obedecer las recomendaciones del médico. Nada de ejercicios ni menos sostener su propio peso con la mano. Con suerte tenía permiso para escribir, y todo eso lo tenía bastante frustrado.
Se acercó a Seokjin para contarle acerca del asunto, ya que no podría ensayar ni actuar con él. Al principio no quería tener que ir a conversar con él, por los anteriores encuentros hostiles, pero sabía que debía hacerlo, por sentido común. Además, Yoongi había insistido en que lo hiciera, y no podía fallarle.
Entró aquella tarde al bus, y se asomó por la cortina pidiendo permiso. Pese a que Seokjin se lo concedió, no avanzó más allá y se quedó en el umbral de la puerta. El de cabello rosa ya estaba en pie y vestido, sentado al borde de la cama amarrando los cordones de sus zapatillas.
Algo en particular sorprendió a Hoseok. Vio a Taehyung allí también, evidentemente recién levantado de la cama, el pelo revuelto como si hubiese pasado un huracán por su cabeza y le faltaba un calcetín que no podía encontrar. El muchachito lo saludó y siguió buscando la prenda que faltaba.
- Uhm... venía a decirte que no ensayaré ni participaré estos días. Tengo tendinitis
- Ah, entiendo. - Seokjin le respondió, con un gesto de lamento. - Tienes que descansar y cuidar eso
- Sí... es algo frustrante. Ken ocupará mi lugar hasta que esté mejor...
- Oh, okay, él es bueno
- Sí, puedes confiar en él. Bueno, eso es todo. Nos vemos
- Nos vemos, Hoseok, que te recuperes pronto
- Cuídate Hobi-hyung - agregó el rubio, encontrando por fin su calcetín perdido.
El pelirrojo agradeció y abandonó el lugar, caminando hasta su propia casa rodante. Yoongi lo recibió con un abrazo, acarició su espalda y lo reconfortó con un "bien Hobi, hiciste bien". El pelirrojo le sonrió y devolvió el abrazo con cariño y paz, y luego la risa invadió su rostro y pulmones.
- Qué ridículo fui, Yoongi
- ¿Por qué dices eso?
- Todo este tiempo... estando celoso de ti y Seokjin... las cosas son bastante diferentes de lo que pensaba
- Ah, ¿descubriste algo?
- Sí, pero ¿ya lo sabías?
- O sea... no sé si sabemos lo mismo... - Yoongi lo miró, fijamente, escrutinizando - pero... me da la impresión de que Taehyung está idiota por Seokjin, y probablemente a Seokjin también le gusta...
- Duermen juntos, Yoongi, DUER-MEN JUN-TOS - marcó cada sílaba, exageradamente.
- Wow, entonces sabes más que yo
- ¡Te juro!, Tae estaba levantándose de la cama de Seokjin, su ropa estaba tirada en todos lados, prácticamente vive allí - dijo Hoseok, abriéndose paso por la cocina para servirse un vaso de leche. - Los había visto antes besarse, pero creí que simplemente estaban... en algo pasajero - Yoongi se echó a reír. Algo así no lo esperaba, pero suponía que estaría bien, así Seokjin encontraría compañía y Taehyung alguien a quien volcar su amor desbordante.
- Oye, si Seokjin lastima a Tae, te juro que lo mato - habló Hoseok, con una galleta en la boca
- Tienes mi permiso
Yoongi se sentó frente a su novio y le robó algo de leche. Suspiró, con calma, y pensó en lo bien que estaban yendo las cosas. Así solía ser justo antes de que todo se fuera a la mierda.
Se propuso disfrutar de la paz momentánea.
~
Ken era un muchacho fuerte, masculino y recio. Seokjin había compartido escenario con él muchas veces, pero no como pareja de trapecio. Su agarre era firme y confiable, y en cuanto a coordinación también lo hacía excelente. Era amigable además, daba gusto trabajar con él. Le preocupaba que Seokjin estuviera cómodo y seguro, y además lo hacía reír.
En realidad, de un tiempo hasta esos días, la gente en general lo estaba tratando mejor dentro del circo. Llevar la fiesta en paz con Hoseok le permitía estar bien con todos, porque según entendía, Hoseok era muy querido en el lugar. Seokjin quería vivir algo como eso, o más bien, volver a vivirlo, porque en el Circo de Los Soles recibió amor de sobra.
De alguna forma sentía que no supo valorarlo, pero al encontrarse en Wings y que nadie mostrara ningún gesto amable con él, se volvió horriblemente tortuoso y le permitió pensar en muchas pequeñas cosas que valorar.
No, no lo volvería a arruinar.
- Ya estoy algo cansado, ¿paramos?
Ken le dijo, y por ser el mayor de los dos, su pregunta era más bien una orden que una sugerencia. Seokjin estuvo de acuerdo, así que se dispuso a bajar de la plataforma después de su acompañante.
Abajo, Taehyung los miraba con una expresión seria. No podía negarlo, estaba celoso a más no poder, pero básicamente era un dueño de nada. No podía reclamar, ni pedir explicaciones, ni siquiera tenía derecho a molestarse. Jimin, junto a él, reprimía una risita al ver su expresión fastidiada.
- Oye, ¿qué fue lo que conversamos? No puedes exigir nada, Taehyung
- Lo sé...
- Deberías decirle que quieres tener su exclusividad
- Tampoco sé si quiero - Taehyung lo había pensado, y por más que quería tener a Seokjin para él solamente, no se sentía preparado para confiar en otra persona. La confianza en una relación era un territorio inexplorado para el rubio, quien prefería situarla como último eslabón entre sus prioridades.
- Vamos, ¿no tienes idea de nada, Taehyung?
- O sea... sí, me encantaría que fuéramos novios. Sólo que... me da miedo estar en una relación... y que me engañe, o algo así
Jimin tragó saliva y miró al piso. No tenía sustento hablar de su propia experiencia, si él mismo era un infiel. Había hecho un ejercicio enorme en su cabeza para ponerse a sí mismo esa etiqueta, que había estado negando por meses.
- Ay, Tae, si fuera por eso nadie se atrevería a tener novio nunca. Es un salto de fe, finalmente. Además, no porque haya pasado algo así con tu madre les va a pasar a todos...
- Lo sé... pero Jin rompió un matrimonio
- Taehyung, ¿alguna vez se lo has preguntado? Quizás es sólo un rumor
- Hm... no, nunca... es difícil preguntar algo así, ¿no crees?
Jimin se le acercó y le acarició la espalda. - Viene para acá. Ya se dará la oportunidad Taehyung. Háblenlo, apenas puedan.
Seokjin caminó agitado, pero contento, en dirección al par de chiquillos que lo miraban. Evidentemente hablaban de él, pero Seokjin disimuló la sensación de estar siendo despellejado entre esos dos. Estaba acostumbrado a que la gente hablara de él, después de todo.
El mundo estaba siendo piadoso con él, pues había bastante más que decir.
Jimin lo saludó y felicitó y comenzó a practicar estiramientos en el piso. Se sentó, con las piernas ligeramente separadas mientras tomaba la punta de sus pies, bajando más y más, hasta tocar el piso con el pecho. Taehyung, quien en el momento no tenía palabras, simplemente apoyó su cabeza en el hombro de Seokjin. Con el solo hecho de percibir su calor, ya se sentía reconfortado. Jin acarició su mano en forma sutil, y luego buscó su rostro.
- ¿Qué estás haciendo ahora, TaeTae?
- Hm... no tengo mucho que hacer... ya remendé los trajes, me sé la rutina de memoria... sólo vine a acompañar a Jimin y a verte, hyung
- Podríamos salir
- ¿De verdad?
- Sí, almorzar afuera, en la ciudad, ¿qué te parece?
- ¡Me encantaría, hyung! ¡Vamos!
Su rostro se vio iluminado por el ensueño, así que apurado llevó a Seokjin de la mano a la casa rodante para cambiarse de ropa y salir. Jin se dio una ducha rápida y se vistió, mientras Tae lo esperaba afuera, listo para ir a dar un paseo. No había salido en mucho tiempo, estando completamente dedicado a la labor circense, así que ir a dar una vuelta con Seokjin era lo que necesitaba.
¿Podía esa salida ser llamada una cita? Sonaba hermoso en su cabeza. Sería la primera de su vida.
Jin puso algo de dinero en el bolsillo trasero de su pantalón y salieron por la reja que delimitaba el circo. Afuera, unos niños les pidieron fotos y que hicieran alguna acrobacia. Jin caminó como una araña, con la espalda torcida en forma tétrica, mientras los niños huían gritando, mezclando el pavor inicial con la risa inocente. Taehyung reía también, y dio unos saltos mortales para impresionar a los pequeños. Después de oír los aplausos y la alegría infantil, continuaron su camino hasta un lugar que Seokjin tenía pensado para ir a comer.
Al llegar, Taehyung lo reconoció, le había llamado la atención al pasar en el bus, porque tenía una fachada muy original. El lugar se especializaba en comida marina, y tenía la estructura de un barco. Estaba decorado con figuras de peces, sirenas, crustáceos y algas. Por dentro, también lucía como una embarcación, una antigua, de madera. Taehyung estaba fascinado.
- No podíamos estar en Mokpo y no comer algo marino - le dijo Seokjin, encontrando una mesa para los dos.
- Este lugar es genial, hyung
Taehyung observaba alrededor fascinado, como un niño en una juguetería. Sus reacciones encantaban a Seokjin, quien no se resistió de sujetar su mano sobre la mesa mientras esperaban el pedido. Taehyung sonrió tímido, escondiendo sus labios y luego mordiendo el inferior, dándolo todo para no chillar.
Comieron y conversaron sobre muchas cosas, sobre el circo, la comida, los amigos, a qué ciudad irían después, y un montón de otras cosas. Taehyung amaba hablar sobre las cosas que quería hacer.
- ¿Sabías que cada payaso que hice es una persona del circo?
- ¿En serio?
- Sí. Chimmy es Jimin, Cooky es Jungkook.
- Ah, veo el parecido, ahora que lo dices
- Koya es Namjoon, le gustan los koalas. Shooky, la galleta, es Yoongi.
Seokjin rió. - Sí, él es como una galleta pequeña y enojada
- Sí - Taehyung rió también. - Mang es Hobi
- Mang me gusta, aunque a veces parece triste
- Sí, Mang es un payaso triste a veces, pero la mayor parte del tiempo está contento. Ah, y Tata soy yo
- Eres el más raro...
- Único, querrás decir
- Sí, es verdad. - Seokjin se quedó mirando por la ventana, pensativo. Taehyung era realmente maravilloso. Su cabeza era un mundo lleno de las cosas más bellas y puras.
¿Qué hacían comiendo juntos...?
- Hyung, ¿tienes un lápiz?
- Ahm, sí, espera
Seokjin buscó entre sus bolsillos y encontró un bolígrafo sencillo. Taehyung lo tomó y comenzó a dibujar en una servilleta.
- Jinnie hyung, es hora de que conozcas a tu payaso
- ¿Mi payaso? ¿Acabas de inventar uno?
- En realidad, lo tengo en mente hace un rato, desde que empezamos a hablar más - le entregó la servilleta a Jin, quien se cubrió la boca impresionado al ver el diseño. Parecía el dibujo de una ovejita, adorable, con un pañuelo en el cuello.
- ¡Dios, es demasiado tierno!
- Es una alpaca, amable, esponjosita y suave, le gusta comer y cocinar. Pese a ser muy lanuda, es friolenta en la noche.
- ¿Así es como me ves? - preguntó Seokjin, enternecido
- Sí, la mayor parte del tiempo, en un día cualquiera, te veo así
- ¿Y la otra parte del tiempo?
- No se puede diseñar porque no sería apto para los niños
Seokjin dejó salir una carcajada. Taehyung estuvo pensando un momento, con la más dulce expresión en su rostro, tocando sus propios labios con el dedo índice una y otra vez, marcando un ritmo.
- Pero podría ser así
Tomó otra servilleta, y dibujó al mismo personaje, pero con una expresión ladina, y una chaqueta de cuero.
- Ah, esta es como la alpaca mala - concluyó Seokjin, mirando el nuevo dibujo con una sonrisa en su rostro
- Algo así... aunque prefiero a la alpaca buena
- Ah, claro, es la favorita
- ¿Me dejarías empezar a usarla? ¿Hacer el traje, y todo eso?
- Es tú creación, Tae, tú decides yo no tengo nada que opinar, salvo decir que me encantó y agradezco que te inspiraras en mí
- Gracias, hyung
Se quedaron mirándose por varios minutos. Cuando sus ojos se encontraban, Taehyung sonreía y rápidamente miraba a otro lado.
- ¿Quieres decirme algo, Taehyung?
- No, no es nada, hyung
- ¿Seguro?
- Seguro...
- Hoy por un momento creí que estabas molesto...
- ¿Cuándo?
- Cuando estaba ensayando
- Uhm... no - mintió
- No sabes mentir - Seokjin le sonrió, y acarició sus manos.
- Sólo estaba pensando
- Vamos, dime, puedes confiar en mí
Confiar.
¿Por qué le costaba tanto simplemente confiar en Seokjin? ¿O es que no quería ofenderlo?
- De verdad no es nada, hyung
- Bueno... - Seokjin respondió, algo decepcionado. Pidió la cuenta, pagó la comida e invitó a Taehyung a volver al circo. Una vez allí, Taehyung se dedicó a buscar tela y algodón sintético para comenzar a coser, mientras Seokjin fue a dormir una siesta para luego entrenar otro rato en la noche. Al rato, salió del bus, encontrando a Taehyung cosiendo el traje afuera, con una máquina antigua.
Estaba utilizando una tela blanca esponjosa, parecía el pelaje de un animalito, pero era sintética. Deslizaba sus manos bajo la máquina con destreza, llevaba puestos unos lentes ópticos redondos que lo hacían ver encantador, y la puntita se su lengua se asomaba entre sus labios en un gesto de concentración pura.
Seokjin estuvo mirándolo un buen rato. Era difícil resistirse a una belleza tan virtuosa. Taehyung tenía esa aura cándida, pero Seokjin conocía bien su otra cara. El chiquillo reunía lo mejor de dos mundos, pensaba Jin, la ternura de un muchachito en busca de cariño infinito, y la libido desbordada de un demonio. Se sentó a su lado en un pequeño taburete y le acarició la espalda, interrumpiendo su concentración. Taehyung le regaló una sonrisa y aprovechó el momento para parar un momento y estirar su espalda y brazos.
- Eres realmente bueno en esto
- Oh, gracias hyung... pero termino un poco acalambrado
- Déjame hacerte un masaje
Seokjin se puso detrás de Tae corriendo el banquillo en donde estaba sentado. Comenzó a amasar los hombros del más joven, y el rubio empezó poco a poco a relajarse, inclinando la cabeza hacia atrás, y dejando salir pequeños gimoteos de relajo y gozo.
- Hmmm... lo necesitaba, he estado mucho rato en esta misma posición
Cuando Seokjin comenzaba a soltar sus manos en señal de que el masaje llegaba a su fin, Taehyung se fue dejando caer hacia atrás, quedando sostenido en el pecho de Seokjin. Cerró los ojos, y suspiró.
- He querido preguntarte algo desde hace mucho tiempo, hyung...
- Uhm - Jin tragó saliva y Taehyung sintió el sutil movimiento de su cuerpo al hacerlo. - Sí, Tae, dime...
- ¿Es verdad? ¿Lo del dueño del Circo de los Soles?
Seokjin levantó a Taehyung de su pecho, apartándolo con gentileza. Por su mente cruzaron un montón de recuerdos nefastos. Sintió su garganta comprimirse, su estómago retorcerse. La saliva se acumulaba en su boca como cuando estaba a punto de vomitar.
Lo recordaba bien. Ese día vomitó la lona de la carpa.
Pero no fue nada comparado con lo que ella tuvo que pasar.
Taehyung supuso que el silencio otorga bastantes más respuestas que una simple negación, y dejó de insistir.
- Lo siento, Taehyungie - respondió Jin, después de un lapso. Miraba al piso, y sintió sus orejas enrojecer. Taehyung se volteó, notó el color y las acarició con los dedos.
- Tus orejas son lo primero que se enrojece - sonrió. - Supongo que... - suspiró - de alguna manera me hace sentir triste... pero no puedo juzgarte.
- ¿Qué es lo que te causa tristeza? - Jin se sorprendió que Taehyung sintiera tristeza. Más bien se esperaba celos, posesividad, asco, o algo dentro de esa categoría.
- Hm... es que... cuando yo era niño, mi padre, dueño de nuestro circo, se involucró con una trapecista, recién llegada. Ella era muy bonita y talentosa. Él se fue con ella, dejándonos a mi mamá, mis hermanos y a mí solos.
- Oh...
- Mi mamá se deprimió mucho. Ella lo amaba con todo su ser. Fue algo muy repentino, y bueno, ella no pudo seguir administrando el circo, aparte mi papá se llevó la carpa... nos quedamos con sólo algunas cosas
- ¿Ella... está bien ahora?
- Sí, ella sí, pero ahora se dedica a trabajar en el campo. Pese a todo, ella quiso que yo siguiera en el arte circense y yo me fui de la casa como a los... trece años, creo, y así anduve de circo en circo. A los diecisiete ella me dio el bus que conservaba, y en ese tiempo entré al circo de Yoongi. Ha sido un largo viaje desde eso.
- ¿Volviste a ver a tu padre?
- No, nunca más. No quiero verlo, realmente
- Lo siento mucho, Taehyung...
- No... Jin hyung - Taehyung le acarició la mejilla - si te cuento esto es porque quiero confiar en ti...
- ¿Y después de lo que sabes... puedes confiar en mí?
- Lo que hizo mi padre y lo que pasó contigo son cosas distintas... pero sí, me cuesta mucho separarlas - confesó Taehyung, mirando hacia otro lado. Dolía admitirlo frente al objeto de su discordia.
- Te entiendo... - Jin agachó la mirada. - Es obvio que te sientas así. - Taehyung negó con la cabeza, y acarició la mejilla de Jin. Levantó su mentón con un toque suave y buscó sus labios, besándolo con sutileza.
- Hyung, escucha... - Taehyung le habló, a centímetros de su boca - quiero que esto sea más que lo que hacemos a escondidas. Quiero estar contigo en serio. Te quiero... y sueño con que tú también me quieras... si esto es sólo diversión para ti, dímelo ahora, y lo entenderé.
Seokjin sonrió emocionado. Sus ojos brillaban, y las lágrimas amenazaban con caer. Nunca nadie le había dicho que lo quería así, con tanta intensidad vertida, con tal honestidad.
- No es sólo diversión, Taehyung. De verdad me gustas, me has enamorado, con cada uno de tus gestos, con todo lo que eres
Los ojos de Seokjin brillaban al decir aquellas palabras, y entonces el rubio lo abrazó apretado, perdiéndose en su cuerpo, y luego lo besó lento y paciente. Se dedicó a sentir el sabor de Seokjin en su lengua, cerró los ojos y soñó despierto con todos los días y noches que venían por delante junto a su hyung. La ilusión dibujaba en su mente un montón de planes que había pensado "para el día en que tenga novio, si es que llego a tener uno". Viajar por todo Corea juntos, dar una vuelta en bicicleta por alguna costanera, mirar las estrellas acostados en el pasto, comer eomuk y odeng en todos los puestos callejeros que encontraran, ir a ver a su madre a Daegu y presentárselo, y cuando los músculos ya no rindieran, irse a vivir del campo y de la tierra, quizás en esos años las leyes no sean tan duras y puedan adoptar cuatro hijos, y varios animales.
Sonrió en medio del beso. Sus ideas eran demasiado fantásticas, muchas imposibles, pero sabía que cualquier destino que le deparara la vida, quería vivirlo con Seokjin.
JinnieAlpaca is back!
Gente, como siempre agradezco que me lean, son amores :3
Les mando un gran abrazo!
La cosa está a punto de ponerse amarga aquí en Trapeze, ah, más nah les digo. Besos!
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top