Capítulo dos: La loca de las flores

Max.

—Max deberías dejar de tener ese estúpido sueño de que serás astrólogo. —escuchaba la voz de Alaska a lo lejos, sabía que no era un sueño, era un recuerdo.

—No te metas, Aska, además, mamá cree en mí. —mí voz se escuchaba también lejana.

—Voy a llamar a mamá, y verás que estás equivocado. —solo podía observar como ella agarraba el celular y le marcaba a mamá. Un tono, dos tonos, tres tonos.

—¿Hola? —Era mamá, yo sabía que ella volvía del trabajo a esa hora, por lo que debía estar conduciendo en ese preciso momento.

—Mamá, soy yo, Aska, dile a tu hijo que deje ese absurdo sueño de ser astrólogo. —dijo mi hermana con su voz cargada de burla.

—¿Otra vez con eso, cielo? Deja en paz a tu hermano, y no le digas que no cumplirá sus sueño. —La voz de mamá se escuchaba tapada por el ruido de los autos.

—Mamá, siempre te pones de su lado. —dijo Aska haciendo un berrinche. —Pero de acuerdo. por el momento dejaré la discusión para cuando llegues.

Le arrebate el celular a Aska y hablé:

—Hola mamá, lamentamos molestarte cuando estás conduciendo. —Aska intentaba arrebatarle el teléfono pero no la dejaba, en su lugar puse el altavoz para que pudiéramos escuchar los dos.

—Mis niños ustedes nunca me molestan, Aska solo está preocupada por ti hijo, teme que tus expectativas sean más grandes que la posibilidad de poder alcanzar lo que quieres, ella quiere que seas feliz y que logres todo en esta vida. —se escuchó una pausa, y al instante volvió a hablar. —Hijos, saben que los amo ¿Verdad? son lo mejor que me pudo pasar en mi vida.

—Nosotros también te… —Un ruido ensordecedor nos abrumó, y sonido de un choque hizo que detuviera mi frase “te amamos, mamá

Y después oscuridad.

Desperté a la mañana siguiente con sudor en la frente, y mi cara bañada en lágrimas. He tenido el mismo sueño por reiteradas ocasiones, mamá murió en un accidente de tránsito camino del trabajo, un auto la embistió de frente y no logró salvarse. Después de esa llamada, nuestros corazones habían quedado marchitos, Aska se culpo por mucho tiempo de su muerte, aunque yo le dijera que no era así, ella seguía repitiendo lo mismo: “Si no la hubiese llamado ella estaría viva, Max”

Con el pasar de los años, ella pudo perdonarse y yo solo pude tomar su mano en los momentos más difíciles, decirle adiós a alguien nunca fue mi fuerte, ni siquiera a aquellas personas que sabemos que solo son una brisa en nuestras vidas. Perder a mamá fue lo más doloroso que experimente en mi vida, aprender cómo funciona el mundo sin ninguna guía puede ser tenebroso y muchas veces te pierdes en el intento, pero la clave es saber que nunca estarás solo. Pase mi mañana trabajando y planificando mis proyectos, estábamos en una investigación la cual consiste en encontrar el astro Ast 44-0, un astro que prevaleció a lo largo de toda la historia pero nadie a podido verlo o estudiarlo, un grupo de astrólogos nos hemos propuesto hallarlo y estamos a pocos pasos de lograrlo, ¿Es un trabajo cansador? Por supuesto, estudiar cada astro y relacionarlo es un trabajo de horas, y sobre todo si no se tiene ninguna información al respecto.  Cuando llegó el mediodía rebusque entre las cosas de Aska algo para comer, encontré solo unas milanesas y un poco de arroz, ni modo, hoy toca milanesas con arroz.

Después de almorzar comencé a prepararme para la entrevista, elegí un outfit casual y agarre mi bolso siguiente las indicaciones de Google Maps. Llegué con apenas unos minutos de retraso, el lugar era bastante espacioso, por fuera tenía un hermoso cartel con el nombre, ingrese al lugar haciendo sonar las campanas, y adentro me esperaba un ángel.

Y no miento, sin dudas esta chica no era Emily, la joven que se encontraba enfrente mi era una hermosa chica, con cabello marrón oscuro, estatura promedio, debe tener unos veinte y cinco años. Su cabello estaba sujetado por una coleta alta que la hacía lucir adorable.

—Bienvenido ¿En qué puedo ayudarle? —Oh por todos los santos, su voz era como una perfecta melodía, como una brisa de verano que llevaba todo a  su paso.

—Hola, ¿esta Emily? Vengo a la entrevista. —dije tratando de sonar seguro de mi mismo.

Observé cómo su sonrisa decaia un poco pero se compuso al instante.

—Parece que no te avisó. —dijo, obvio no, ni siquiera tengo su numero. —Ella no va poder estar, en su lugar te tomaré yo la entrevista, por favor, toma asiento, mi nombre es Eloisa, por cierto,

Eloisa, incluso su nombre era hermoso.

—Un gusto. —dije sentándome en la silla del mostrador, deje mis cosas a un lado para que no me molesten.

—Muy bien, ¿nombre?  —preguntó llenando unas planillas.

—Max Veigan.

—¿Edad?

—Veinticinco.

Observé cómo sonreía apenas y seguía anotando.

—Dime Max ¿Por qué quieres trabajar acá?

—Bueno, necesito un empleo, Emily me comentó que ella necesitaba un empleado y acá estoy.

Eso no era del todo mentira.

—Okey, ¿Estudias?

—Si, va, soy astrólogo y estoy en una investigación con los astros y demás. —ya, matenme "¿Con los astros y demás" ¿Qué clase de contestación era esa?

—¿Tienes alguna idea de plantas y flores?

Mierda, ahí estoy frito. Por supuesto que no, lo único que he hecho de jardinería es cuando mamá vivía y que me obligaba a arreglar el jardín.

—No, pero de adolescente ayudé a mi madre con el jardín ¿Eso cuenta?

La veo suspirar y observarme con detenimiento, me sentí intimidado por un instante.

—¿Sabes que? Estás contratado
Así es, comienzas ahora, te explicaré un poco como son las cosas aquí. Y aprenderás el idioma de las flores.

—¿El idioma de las flores? —Pregunté confundido. ¿Qué era eso? ¿Una marca de ropa?

—Así es, ponte un delantal, tenemos mucho que hacer.

Pasamos el resto de la tarde acomodando, sacando y arreglando flores. Ella me explicaba detalladamente las cosas, colores, texturas. En algunos momentos me perdía por tanta información acumulada. Pero Eloisa me repetía pacientemente.

—Mira, vos te encargas de atender. Es decir, serás la cara visible de este lugar. Mientras que yo voy a estar atrás ocupándome de las flores ¿Si?

Asentí estando de acuerdo.

—Lamentablemente vas a tener que estar todo el día, vendrás a las 8:00AM y te irás al mediodía para almorzar, vas regresar a las 15:00 PM y te quedaras hasta el anochecer. No te preocupes no estarás solo, siempre va a ver alguien con vos, ya sea Emily o yo. Aunque Emy solo cubre el horario de mañana ya que es cuando yo voy a la universidad.

—¿Qué estudias? —pregunté interesado. 

—Medicina, último año. —dijo con una sonrisa.

—Mi jefa es futura médica, eso me salva. —comente con gracia, lo cuál provocó que soltara una carcajada.

—Puedes irte a casa Max. Mañana a las 8:00am acá. —dijo apuntándome con su dedo. 

—Descuida, aquí estaré. — Me despedí saludando con la mano y una sonrisa.

Salí de la florería con una sonrisa. Esto no era tan malo, camine unas cuadras hasta llegar a mí casa. Introduje la llave y entré acostándome en el sofá.

Sentía las manos llenas de tierra por lo que enseguida fui a bañarme, sentía mis músculos contraerse por el cansancio acumulado.

Después de salir de la ducha, me senté en mí escritorio a terminar mi trabajo.

Las coordenadas decían que estaba muy cerca de encontrarlo, pero hay algo que estoy perdiendo de vista. Me agarre la cabeza frustrado.

—Aquí Max, base, repito aquí Max. —Llame por el transmisor a la base de la NASA que se encontraba en el espacio.

—Aquí en la base, cambio.

—Intenté rastrear el prototipo Ast 44-0 pero perdí el rastro cuando me acerqué a las últimas coordenadas ¿Hay alguna novedad?

—Por acá nada Max, se distinguieron pequeños esquemas y rastros de átomos esparcidos en el aire pero nada más.

Bufé sin poder evitarlo.

—De acuerdo, cualquier cambio, me avisan, cambio.

—De acuerdo, adiós Max.

Tire el micrófono enfadado, me removí el cabello lleno de frustración, decidí dejar de pensar en ello y dormir.

Me levanté de mí escritorio y me acosté en el sillón por apenas unos minutos y me quedé dormido tras un día completamente agitado.

Hola gente. Segundo capítulo. ¿Qué opinan?

Lamento tardar en actualizar, es que la facultad me exprime hasta las ganas de vivir.

Trataré de actualizar más seguido.

Saludos. ¡Hasta la próxima!

Sofía Ponce.

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Tags: #romance