Capítulo 25: ¿Estás segura?

Como el capítulo es largo y consta de dos "partes", por decirlo de algún modo, he puesto más de una canción. Wattpad no me permite poner las dos, así que en multimedia colocaré tan solo la primera. Si deseáis también escuchar la otra, no tenéis más que buscarla en Youtube, ya que como de costumbre, os dejo el título y el intérprete más abajo ;) Disfrutad del capítulo. 

---->IMPORTANTE: Este capítulo contiene escenas sexuales, si eres sensible a este tipo de cosas o no tienes la edad adecuada pero lo lees de todas formas, lo haces bajo tu responsabilidad.<----

–E.T-Katy Perry (no tiene nada que ver con el apodo de Cole, que conste jajaja). 

–I think I'm in love-Kat Dahlia. 

Me despierto en los brazos de Cole, y por primera vez desde que nos conocimos, no me aparto. Está dormido, sus labios entreabiertos y su respiración regular. Con delicadeza alzo mi mano y deslizo la punta de mis dedos por su mejilla. El Visitante alza levemente las comisuras de su boca y aprieta su agarre en mi cintura. Me estremezco y lo nota, pues levanta la camiseta de mi pijama hasta la altura de mi ombligo. Introduce su mano y comienza a trazar pequeños círculos con el pulgar, obteniendo como resultado que se me ponga la piel de gallina.

––Buenos días. ––susurra con voz ronca y permitiéndome ver sus ojos verdes.

––Buenos días. ––respondo.––¿Qué tal has dormido?

Su sonrisa se ensancha y me atrae más hacia él.

––Mejor que nunca.

Rio levemente. Cole se coloca encima de mi, con una mano a cada lado de mi cabeza. Nuestras respiraciones se mezclan y el Visitante coloca un mechón de pelo tras mi oreja. Con lentitud, acerca sus labios a los míos, pero no los une.

––Pequeña Astrid, necesito que me prometas una cosa. ––traga saliva, con visible nerviosismo.

––¿Cuál?

Un suspiro escapa de su boca y junta nuestras frentes.

––Que nunca me abandonarás, haga lo que haga.

Frunzo el ceño y coloco mis manos en su pecho, alejándolo un poco, para que me mire a los ojos. No sé que bicho le ha picado. ¿Se siente culpable por algo o simplemente la inseguridad puede con él?

––Jamás voy a dejarte, Cole. ––musito con sinceridad. Ninguno de los dos nos hemos dicho aún que nos amamos, aunque en el fondo lo sabemos. No voy a dejar ir al Visitante que ha cambiado mi vida; no solo me ha dado la oportunidad de amar, sino que también la de recuperar a mis padres.

Cole no responde, sino que une nuestros labios. Mueve los suyos de manera pausada y relajada, tentándome. El beso, que al principio es dulce e inofensivo, poco a poco, va subiendo de intensidad. Su lengua no pide permiso para adentrarse en mi boca con pasión. Desliza sus manos por todo mi cuerpo, y yo me sujeto a su espalda. Comienza a mover sus caderas contra las mías y se separa para quitarse la camiseta y romper la mía. No tengo tiempo de admirar su perfecto cuerpo, pues con su súper velocidad, vuelve a unir nuestros pechos. Gimo cuando desciende por mi cuello depositando pequeños y húmedos besos y araño con fuerza su espalda en el instante en el que muerde levemente mi clavícula.

––Me vuelves... loco. ––gruñe con la cara enterrada en mi cuello.

Va descendiendo, deslizando su lengua por mi estómago para a continuación rozar con sus dientes los dos huesos que sobresalen en mi cadera. Cierro los ojos y me agarro con fuerza a las sábanas cuando baja mis pantalones y bragas con lentitud. Me muerdo el labio con fuerza, originando sangre, pues están sensibles y resecos.

En menos de un segundo, la ropa restante de Cole desaparece y se coloca a mi altura. Pasa su lengua por mi labio inferior, llevándose el espeso líquido rojo a sus papilas gustativas, algo que me parece un tanto sádico, pero que decido ignorar. Cuando le noto en mi entrada, se detiene, con todo su cuerpo en tensión.

––¿Estás... segura? ––la frase sale entrecortada y su voz ronca. Sus pupilas están tremendamente dilatadas.

––¿Eres... idiota? Si no lo estuviera... no te habría dejado... llegar hasta... aquí. ––replico medio riendo.

Él asiente, y sin más, me penetra. Los dos gemimos y Cole comienza a moverse dentro de mi. El único sonido en la habitación es el de nuestros jadeos. El Visitante me embiste cada vez más rápido mientras deposita besos por todo mi rostro. Desliza su boca por mi pómulo hasta mi oreja y muerde el lóbulo de esta. Gruñe cuando muevo mis caderas contra las suyas, aumentando aún más el ritmo. Coloco una mano en su pecho y consigo intercambiar nuestras posiciones. Con la punta de mi dedo rozo uno de sus pezones y eso hace que él tome mis muslos y me presione más contra él.

Dejo un camino de besos por todo su torso para después entretenerme en su cuello. Muerdo en algunas zonas, incluida la clavícula, al igual que él hizo conmigo.

Abro los ojos al darme cuenta de una cosa.

Mierda.

––Cole... ––musito nerviosa.

––No podemos... reproducirnos con humanos. ––responde como si me hubiera leído la mente.

Siento que me quito un peso de encima y el Visitante aprovecha mi momento de confusión para, una vez más, dejarme bajo su cuerpo. Siento que voy a llegar a mi clímax, y Cole acelera sus embestidas a la vez que pasa su mano por todo mi cuerpo. Los dos llegamos al orgasmo y gemimos el nombre del otro, dejándonos llevar.

Se deja caer sobre mi cuerpo y junta nuestras frentes sudorosas. Trago saliva y Cole se aparta, tumbándose a mi lado.

––Lo eres todo para mi, pequeña Astrid... Nunca te dejaré ir de mi lado, aunque eso suponga que me odies...

Cierro los ojos y me quedo dormida, no sin antes percibir como las palabras "Porque tarde o temprano lo harás" quedan flotando en el aire.




Me llevo una pieza de fruta a la boca mientras Cole me explica lo que tengo que hacer hoy. Dentro de una hora aproximadamente, me veré con Jack. Ha pasado un día entero desde mi experiencia con Cole, y cada vez estamos más unidos. Hemos pasado las últimas horas abrazados y portándonos como la típica pareja cliché de los libros. Aunque bueno, opino que al ser él un alienígena que se alimenta de sangre y yo una humana psicópata, de típico no tenemos nada. Ahora que lo pienso, nuestra relación es muy extraña... Yo de pequeña quería casarme con un personaje de dibujos animados, no con un extraterrestre... Como cambian las cosas...

––Astrid, ¿me estás escuchando? ––Mierda. Asiento rápidamente y me llevo una mano a la boca, mordiéndome una uña.––Oh, genial, en ese caso, ¿no te importará explicarme lo que tienes que hacer, cierto? ––alza una ceja divertido.

Carraspeo y abro la boca para luego cerrarla. Suspiro y niego con la cabeza.

––Eso pensaba... ––dice burlón.––Soy Astrid Jefferson, he sobrevivido muchísimo tiempo sola y soy increíble, ¿vale chicos? Eso sí, no soy capaz de escuchar hablar al amor de mi vida cinco minutos. ––Cole intenta imitar mi voz exagerando mucho sus gestos.

Río y le doy un mordisco a una fresa.

––Miradme, soy Cole Sin Apellido, y me paso la vida presumiendo de mis súper poderes y añadiendo dramatismo a todo, además de que si respondo a alguna de las preguntas de Astrid, es motivo de celebración. ––trato de poner voz grave.

Él ríe y en menos de un segundo le tengo delante de mi, aprisionándome contra la encimera.

––No me hagas burla, pequeña Astrid. ––hace un puchero que me resulta adorable.

––¿Desde cuando te obedezco, E.T? ––replico para luego depositar un rápido y dulce beso en sus labios.––Explícame el plan, anda. ––sonrío y continúo comiendo la rojiza fruta.

El Visitante asiente devolviéndome la sonrisa y se sienta a mi lado en una de las banquetas. La cocina del apartamento es preciosa. Los muebles son oscuros y modernos, mientras que la encimera es de granito. Hay una gran isla en mitad de la sala, justo donde nos encontramos nosotros.

––Tienes que seguirle el rollo, diga lo que diga, dale la razón. Lo más probable es que te haga preguntas sobre como has pasado estos últimos años y te explique cosas sobre nuestra raza. En cuanto a esto último, tú no sabes nada. Me refiero que, todo lo que yo te he contado... ––se pasa una mano por el cabello.––No lo sabes, ¿de acuerdo? Intenta ser dulce. ––le miro mal.––He dicho que lo intentes.––suspiro sonoramente. No me hace mucha gracia tener que hacerle esto a Jack, pero después del sueño que tuve, necesito respuestas, y haré lo que sea para obtenerlas. ––E interesante. Al conocerle de antes, tienes más posibilidades de conseguirlo. ––su mandíbula se tensa al decir esa última frase con recelo.

Una parte de mi quiere sacar el tema de mi sueño, pero no quiero remover el pasado en estos momentos. Estamos muy bien y lo último que deseo ahora es fastidiarlo con mis preguntas.

––¿Y todo esto de qué sirve? Me refiero, ¿si quieres vengarte por qué te empeñas en que él se interese por mi?

Veo pasar fugazmente el dolor por la mirada de Cole, la cual aparta.

––Lo que más duele en este mundo es la traición... ––se aclara la garganta.––Y si encima es de un ser querido, puedes acabar destruido, roto. ––musita.

No entiendo el por qué de su incomodidad. Frunzo el ceño e intento tocar su mejilla, pero se aparta.

––¿Ocurre algo?

––No, claro que no. ––se apresura a responder.

Asiento insegura con el presentimiento de que algo malo va a ocurrir.


No tienen ni idea de lo incómodo que ha sido para mi escribir la primera parte del capítulo. Es la primera escena de sexo que escribo en toda mi vida, y bueno, espero que os haya gustado 7u7 Sentía que ese momento era necesario, porque la relación de Astrid y Cole se resume en pasión contenida, y bueno, me pareció importante dejar salir ese sentimiento :s

---> Una pregunta, ¿qué edad piensan que tengo a juzgar por todo lo que han leído en este libro? Siento curiosidad xd Los que me conozcáis en persona no hace falta que lo digáis :)

OMAIGA SOLO QUEDAN DOS CAPÍTULOS. 

No se si hoy tendré tiempo de subir otro, pero tengan por seguro que mañana, The Visitors, llegará a su fin u.u

Pero va a haber segunda parte seguro :D 

Besos. 

-Lau















Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top