Capítulo 13: Me encantan los juegos
Canción para este capítulo: Animals-Maroon 5
Mis ojos se abren hasta tal punto que creo que saldrán disparados de sus órbitas.
––¿Qué?
Carter suspira sonoramente.
––Los humanos sois tan estúpidos...
No puedo pensar con claridad, ¿los Visitantes siempre han estado aquí?
Abro la boca para decir algo pero la cierro inmediatamente porque no sé que hacer. Simplemente me he quedado en blanco.
Carter coloca la mano del otro ser sobre su estómago con delicadeza y se levanta para caminar en mi dirección, no sin antes echar una última mirada al cadáver.
––Y vosotros unos asesinos. ––replico. ¿Por qué siempre digo lo primero que se me viene a la cabeza?
Carter ríe.
––¿Y las personas sois mejores? ––cuestiona con sorna.
––Hemos cometido muchos errores, pero no hemos torturado y asesinado a millones de los nuestros. ––mi voz suena segura, pero en el fondo un profundo terror se está instalando en mi estómago. Estoy teniendo una conversación con el hermano del Visitante que acabo de asesinar. No me sorprendería que Carter me rompiera el cuello justo en este instante.
Él niega con la cabeza.
––No voy a matarte... por ahora. ––afirma acercándose lentamente. Inconscientemente comienzo a dar pasos hacia atrás. No tengo balas y para atacarle tendría que estar muy cerca de él, pero claro, hay que tener en cuenta que esta vez ya no cuento con el factor sorpresa, pues puede leer mis pensamientos, y por tanto, me asesinaría antes de que pudiera hacer un solo movimiento contra él.––Y sí lo habéis hecho: si sumáramos todas las víctimas de vuestras atrocidades a lo largo de la historia, no serían millones... serían muchas más.
Trago saliva.
––¿Por qué me estás contando todo esto?
––Me divierte confundir vuestra mente. ––responde tras una larga pausa.
Bufo y me arrepiento al instante.
––¿Te diriges a algún sitio? ––pregunta entrecerrando los ojos.
––No. –respondo casi de inmediato.––Simplemente estaba buscando algo para comer y tu hermano se cruzo en mi camino. ––me encojo de hombros tratando de parecer desinteresada.
Nos quedamos en un incómodo silencio hasta que la pregunta sale inconscientemente de mis labios.
––¿Y vosotros, por qué estabais aquí? Quiero decir... estos días he encontrado demasiados indicios de Visitantes y me he cruzado con muchos de los tuyos... No puedo evitar pensar que planeáis algo.
Carter suelta una sonora carcajada.
––¿De verdad piensas que voy a responder a tus preguntas?
Me muerdo el labio inferior. Soy idiota.
––En eso estoy de acuerdo... ––murmura burlón.
Gruño y me giro para marcharme. Una mano en mi hombro me detiene y me sujeta con fuerza. Suelto un quejido al notar que aprieta cada vez con más intensidad.
––¿No quieres seguir jugando? ––susurra Carter en mi oído. Me estremezco al sentir el roce de sus labios en mi oreja.
Cierro los ojos y pienso en aquella vez que viajé a París cuando era tan solo una niña y me quemé la lengua con un chocolate caliente. Me salieron ampollas y la tuve dormida días.
––¿Qué...?
Y entonces le clavo el codo en el estómago.
¿Quién es el idiota ahora? Me burlo de él internamente porque le he conseguido distraer.
Carter se sujeta el abdomen mientras suelta un gemido. He dado en el punto justo: En la terminación de las costillas. Aprovecho para sacar mi cuchillo y colocarme a su altura, apuntando hacia su corazón.
––Me encantan los juegos. ––sonrío.
Veo un destello de miedo en los ojos del ser. Está perdido y lo sabe. Si intentara acercarse más para hacerme daño, el arma se clavaría automáticamente en su punto débil.
––¡Espera! –suplica.
––Pero no tengo tiempo.––me encojo de hombros y acabo con él de un seco movimiento antes de que pueda decir nada más. Noto como el cuchillo atraviesa su piel y su carne hasta llegar al corazón.
Aparto el cuerpo de un rodillazo y le observo unos instantes antes de limpiar el arma en su ropa.
Mi cerebro sigue intentando procesar toda la información que he conseguido. Tal vez le pregunte sobre todo esto a Cole cuando nos reunamos de nuevo. Suspiro y me sacudo la ropa echando una última mirada a los dos cadáveres antes de comenzar a caminar. Ya lo he confirmado:
La suerte está de mi parte.
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