Capitulo #4-El comienzo de un nuevo dia
Nos encontrábamos, sentados en el sofá de la sala de estar todos juntos, aun con una expresión que no me es fácil de explicar.
—No puedo creer que esto haya pasado —dice Josue apretando su puño con firmeza.
—Yo tampoco, sinceramente nunca esperé que las cosas terminaran así —dije mientras me acomodaba el cabello.
Comenzaron a entrar los rayos del sol por la ventana y ninguno de los presentes había dormido la noche anterior. Todos, yo incluido teníamos una cara que se veía emocionalmente destrozada. Seguimos en silencio, únicamente sentados en el sofá, hasta que un sonido nos despertó del trance.
Era mi celular, lo tome y rápidamente aun con la pantalla bloqueada, note que tenia un mensaje era de Alex.
-𝙹𝚘𝚜𝚑𝚞𝚊.
𝙻𝚊𝚖𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚕𝚘 𝚍𝚎 𝚊𝚗𝚘𝚌𝚑𝚎... 𝚖𝚎 𝚐𝚞𝚜𝚝𝚊𝚛𝚒́𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚟𝚒𝚗𝚒𝚎𝚛𝚊𝚗 𝚊 𝚖𝚒 𝚌𝚊𝚜𝚊 𝚖𝚊́𝚜 𝚝𝚊𝚛𝚍𝚎 𝚘 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚙𝚞𝚎𝚍𝚊𝚗, 𝚙𝚘𝚛 𝚏𝚊𝚟𝚘𝚛.
𝚃𝚎𝚗𝚐𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚍𝚎𝚌𝚒𝚛𝚕𝚎𝚜 𝚊𝚕𝚐𝚘 𝚢 𝚖𝚎 𝚐𝚞𝚜𝚝𝚊𝚛𝚒́𝚊 𝚘𝚏𝚛𝚎𝚌𝚎𝚛𝚕𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚍𝚒𝚜𝚌𝚞𝚕𝚙𝚊 𝚊 𝙹𝚘𝚜𝚞𝚎.
-𝙰𝚕𝚎𝚡
—Oigan, Alex quiere vernos más tarde. —dije guardando nuevamente el teléfono en el bolsillo.
—¿Para golpearme de nuevo? —pregunto Josue.
—Tal parece que quiere decirnos algo —respondí—. Y ofrecerte una disculpa.
—Entonces, veámonos todos en 3 días en su casa —Añadió Kevin—. ¿Les parece?
Únicamente mirándonos entendimos que la respuesta era si, uno a uno comenzó a levantarse y a irse sin decir más. Hasta que únicamente quedamos Linda y yo.
—¿Tienes sueño? —le dije a Linda tomando su manó—. Vamos a dormir.
Subimos las escaleras y nos acostamos en la cama de mi habitación. Linda se recostó en mi pecho y yo comencé a acariciar su cabello hasta que se quedo dormida.
Me quede unos minutos con los ojos cerrados, aun sin poder conciliar el sueño. No podía evitar pensar en que si la policía hiciera bien su trabajo Ximena estaría viva todavía. Aunque no era su culpa completamente, en los últimos años la eficiencia de la policía ha estado decayendo.
La ciudad paso de ser un sitio tranquilo a uno peligroso, desde que un cartel se instalo en la ciudad, pero como la policía recibe dinero de ello, obviamente los dejan actuar como si nada. Aunque no eh de negar que aun existen buenos policías, esta bastante claro que la mayoría de ellos prefiere el "aumento de sueldo".
Pero que podría hacer yo, una manifestación, hacer justicia de mi propia mano. Todos los que intentan cambiar al sistema terminan, desaparecidos o muertos, o al menos así siempre es en esta ciudad.
—¿Pasa algo Efhy? —preguntó linda al verme un poco pensativo.
—No, lo siento solo me perdí en mis pensamientos —dije lanzando un breve suspiro.
—¿Tu no estarás pensando ir a buscar al asesino de Ximena? —pregunto Linda un poco preocupada—. ¿Verdad?
-Por supuesto que no —respondí—. ¿Qué podría hacer yo solo?
Linda, tiene razón con lo que acabo de ver que le paso a Ximena, no es una buena idea, además esto solo me conduciría a mi propia muerte.
Linda salió para su casa alrededor de la 1 pm y finalmente me quede totalmente sólo, y nuevamente me perdí en mis pensamientos.
¿Y si esto le pasa a alguien más? ¿Quién hará algo para ayudar?
¿Acaso nadie tiene lo necesario para hacer una diferencia?
¿Acaso será necesario un héroe?¿Cómo en las películas?
Estas preguntas se repetían en mi cabeza como si de un ciclo se tratará.
La ventana se abrió de golpe y el viento que entro por la ventana tiro varias cosas de mi escritorio. Me puse de pie y cerré la ventana esta vez con seguro, volví a mi escritorio para poner las cosas en orden, puse la mirada en el suelo y observe mi boceto del traje de súper héroe.
Lo levante y como si se tratará de una revelación, la respuesta apareció ante mi en forma de pregunta.
"Si nosotros no lo hacemos ¿Quién lo hará? "
Sin detenerme a pensar puse manos a la obra tenía que ponerme en condiciones, el primer punto fue mi traje. En el cual no tarde mucho ya que el boceto ya estaba hecho, aunque le agregue un máscara, al menos así no seria tan fácil reconocerme.
Tome una mochila negra que tenia arrumbada en el armario, y comencé a reunir cosas que podían serme de utilidad mas tarde. tome una cuerda, cinta gris (cinta de vinil), un par de desarmadores, un kit de primeros auxilios y finalmente una lata de pintura morada oscura en aerosol.
Sali por mi patio trasero y subí al techo verificando que ninguno de mis vecinos, ni conocidos me viera, para mi suerte ninguno de mis vecinos tenia cámaras de seguridad en el patio trasero. Me dedique a saltar de techo en techo hasta encontrar a alguien que necesitará ayuda, sin embargo eso no paso esa noche ni la siguiente.
Estaba comenzando a perder la esperanza hasta que finalmente se presento alguien que necesitaba ayuda.
Una señora estaba a punto de ser asaltada, salte desde el techo, asegurándome de aterrizar de manera correcta, todo esto gracias a las clases de parkour que tome, en mis tiempo libre el verano pasado.
—Oye amigo sabes que las abuelitas están fuera de tú liga de conquistas —dije con una voz más grave de lo normal.
—Vaya así que, ¿Tenemos un comediante? —dijo el sujeto poniendo a relucir un cuchillo que tenía oculto en su bolsillo.
—Así es generalmente cobro por eso chistes así que disfrútalos —dije poniéndome en guardia de box.
—Serás imbécil —dijo abalanzándose sobre mi con el cuchillo—. Pero veamos si como hablas bailas.
El sujeto se lanzo con el cuchillo directamente hacia mi cuello, conseguí bloquear el ataque con mi antebrazo, el cual estaba protegido con una espinillera. Para después contratacar con un golpe directo en su rostro, el cual lo hizo retroceder únicamente unos pasos.
—Eso es todo lo que tiene tu patética imitación de traje de superhéroe —dijo escupiendo un poco de sangre—. Pero al fin y al cabo solo eres un estúpido niño.
Corrí nuevamente hacia el sujeto, y aprovechando mi altura salte para darle un rodillazo en el rostro el cual lo derribo. Él no desaprovechó la oportunidad y aún en el suelo me enterró el cuchillo en mi pierna izquierda. Aguantando el dolor le di una patada en el rostro el cual acabo por dejarlo inconsciente.
A lo lejos se podía escuchaba la sirena de una patrulla acercándose, así que me vi obligado huir y dejar al criminal en el suelo. Aun con el incesante dolor del cuchillo aun en mi pierna, corrí con todas mis fuerzas, apenas consiguiendo trepar al techo. Avanzaba de la manera más rápida y silenciosa que me era posible.
Y Finalmente estaba en mi casa, las sirenas de la policía aun se podían escuchar, así que entre lo más rápido posible por mi ventana de atrás, entre a mi habitación y cerré la puerta con seguro. me recosté en mi cama, y comencé a evaluar mis opciones.
No podía ir al hospital, porque seria muy evidente como me había hecho la herida, no podía llamar a nadie, así que estaba obligado a solucionar este problema solo.
No tenia más opción que retirar el cuchillo yo mismo, me coloque una almohada en los dientes y saque el cuchillo de un solo movimiento, a pesar del dolor, y de la sangre que seguía saliendo de mi pierna no podía gritar para no llamar la atención.
Sin embargo ahí no termino mi sufrimiento; esterilicé un aguja con un poco de alcohol y procedí a suturar mi herida. Sentía la aguja pasar por mi pierna, y seguido de la sensación del hilo deslizándose entre mi piel.
—Para ser la primera vez no lo hice nada mal —dije intentando no pensar en el dolor.
Tomé un baño y procedí acostarme esperando que al día siguiente lo que había hecho saliera en las noticias, y así fue a la mañana siguiente la historia apareció en las noticias.
Ayer fue detenido el criminal José Martínez alias "Él Chino " el cual tiene aproximadamente 30 casos en su contra debido a robo a mano armada y por sus conexiones con el narcotráfico.
—Una testigo en la zona asegura que un chico en un traje de "Superhéroe", fue el encargado de detenerlo —añadió la presentadora.
—¿Acaso éste supuesto héroe, logrará marcar una diferencia? —pregunto su compañero—. ¿Será corrompido como nuestro sistema de justicia?
—Eso es todo por el momento, vean más tarde el noticiero del medio día, hasta luego —dijo la presentadora dando inició a los comerciales.
Al fin, conseguí dar el primer paso en el caminó que escogí, y tendré que estar preparado para lo que venga. Me asegurare de hacer un cambio en esta ciudad, pase lo que pase.
—¿Estas viendo Ninja de Kristal? —pregunté observando un foto de todos cuando éramos pequeños—. ¿Estas orgullosa?
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