✮┊͙ Capítulo 1 🧃
―¡Papá!
Solté un largo quejido al oír a Beom hablarme, su voz se escuchaba tan
distante, mientras abría mis ojos
lentamente para regularlos a la cantidad
de luz de la habitación, observando el
cuerpo de mi hijo entre mis brazos, con
esos preciosos ojos azules observándome enojados, aunque cuando me vio despertar, su carita se iluminó por completo, acercándose para dejar suave beso en mi mejilla.
De acuerdo, quizás no era normal que
mi hijo sea quien me despierte, pero un
sábado en la mañana, prefería dormir
hasta no poder más o hasta que mi
pequeño me avise que tiene hambre.
Beomgyu es un niño muy inteligente, a
veces he despertado y lo encuentro
simplemente admirándome dormir, sin
hacer ruido, sin moverse, él solo me mira tan cariñosamente que siento mi corazón encogerse.
Él me salvó la vida desde la primera ve
que abrió los ojos. Como persona, no me
interesó mucho perder al idiota padre
de Beomgyu, yo no estaba enamorado, puedo decir que fue una fantasía adolescente al fin y al cabo, pero la supuesta "relación" que teníamos, también era algo extremadamente tóxico que al final aprendí a tolerar, nunca a apreciar. Por mi mente pasaba la idea de convertirme en esos tipos de omega que solo sirven para tener hijos y estar en casa, incluso la había aceptado, hasta que me enteré lo de la apuesta y el chico rompió su lazo conmigo, mordiendo a otra omega, claro, una linda, tierna y totalmente virgen.
Si bien mi lado consciente no sufrió
mucho, mi omega se dedicaba a darme los peores momentos de mi vida, me retorcía en mi cama por los fuertes dolores de cabeza y la depresión, los doctores dijeron que no había mucho que pudieran hacer, era bien sabido que cuando un alfa abandona a su compañero, este puede hasta mnorir debido a su abandono total a cualquier razón para mantenerse con vida, en los noticieros eso era algo que pasaba todo el tiempo, yo era como un grano de arena más, así que todo dependía de mi suerte y de que tanto mi lado omega se haya compenetrado con su ex alfa.
Pero eso cambió el día que Beomgyu nació.
Recuerdo haberme enamorado de esa
tierna mirada azul apenas sus ojos se
abrieron. No creí que sea posible, pero
puedo decir que mi omega desarrolló
un lado maternal aquel día, y desde
entonces, no le hizo falta tener a su alfa a su lado para ser feliz, siendo que su lado protector nos llevó a seguir viviendo. Yo no podía abandonar a Beom, mis padres me dieron la espalda cuando se enteraron que fui tan fácil de dejarme morder por un idiota, eso me llevó a ser la deshonra para la familia, si me hubiera dejado morir, mi hijo estaría completamente solo para este momento.
Salí adelante, conseguí un trabajo como
fotógrafo de una de las revistas más
conocidas del país, anteriormente había
llevado un curso gratuito de fotografia,
y si hay una sola cosa que puedo agradecerles a mis padres es la cámara
profesional que me compraron. Lo demás es historia, puedo pagar la universidad debido a una media beca que ganė porque ésta tuvo un convenio con mi escuela secundaria, después solo era cosa de sacar notas altas y mantenerlas. Mi sueldo se iba básicamente en Beom, la casa y comida, no es que fuera pobre, pero tampoco era una persona que malgastaba su dinero, si tenía algo ahorrado, amaba comprarle cosas a mi pequeňo con tal de hacerlo feliz.
―¿Quieres leche chocolatada o jugo de
manzana? Hoy tenemos ambos, así que
eres libre de elegir, jovencito. ―Rocé mi
nariz con la suyay mis dedos pasaron a su pequeña pancita, dejando que se deslicen por su piel, sacándole unas cuantas carcajadas, amaba esas risas, podía sentir como me conectaba con mi omega y ambos estábamos de acuerdo en que era el sonido más hermoso existente.
―Jugo. ―Dijo después de que su respiración se tranquilizó. Sería un buen día, lo íbamos a pasar en casa, seguro le volvería a poner la película del Rey león, vaya que Beom era un gran fan de todo lo relacionado con Disney.
―Oh, vamos ¿Me estás jodiendo? ―Gimotie al escuchar la voz del otro lado de la línea.
Tenían que estar bromeando, se supone
que iba a ser un día tranquilo, en casa,
con mi hijo y absolutamente ningún alfa
de las horribles calles de Séul.
―¡Papá!
Mi cabeza giró para hallar a mi pequeño
al lado del mueble, él me miró con su
ceño fruncido y llevó su pequeño dedo a sus labios, en posición vertical, hizo un sonido parecido al típico "Shh" y reí,
dándole un suave beso en la frente antes
de concentrarme de nuevo en la llamada.
Un evento, debía fotografiar un evento
ignorado por error en la lista de artículos que saldrían el lunes a primera hora en la revista. No tenía ganas de salir de casa.
―Sí, entiendo que es importante, pero
escuche, si desea mañana a primera hora le hago una entrevista a cada persona que asistió, no lo sé, una sesión fotográfica, yo voy a sus casas, solo... ―Solo siento que hoy no es un buen día.
Gemí de solo escuchar la voz de alto
mando de mi jefe, Lee Minho, tenía
suerte de estar hablándole por celular,
aquel sujeto no se había ganado ser el
dueño de la revista más conocida de
Corea en base a su esfuerzo, sino por
ser un buen alfa con una voz tan increíble que podía hacer doblegarse hasta a los de su mismo género. Él hablaba y esa orden se acataba, no era mala persona, sin embargo, solo odiaba cuando las cosas salían mal o tenía que encargarse él, como ahora.
―De acuerdo, iré, señor.
Corté la llamada, dejando mi celular a un lado y observé a mi pequeño Beom meter por milésima vez su manito en su frasco lleno de galletas miniatura de vainilla, él las amaba, y disfrutaba de cómo estas se deshacían después de chupar mucho, aunque debido a eso cepillarle tres veces al día los dientes no era suficiente, sino siempre cada después de comer sus galletitas.
―¿Tabajo?
―Sí, campeón ―Me encargué de tomarlo en brazos y sentarlo sobre mi regazo, con sus piernitas pequeñas a los lados de mi cuerpo, mientras me miraba atento, aun moviendo sus pequeños labios de lado a lado, seguro disfrutando de una galleta― Vendré temprano ¿Si? Lo prometo, antes de que te duermas. Le dices a la tía Jennie que no te haga dormir, de eso me encargo yo.
―Sí, papá.
Él se acurrucó en mi pecho mientras yo
tomaba de nuevo mi celular para llamar ami hermana, esperando que pudiera
quedarse con Beomgyu o de lo contrario
tendría problemas, no me gustaba dejar
mi hijo con tanta niñera, hasta el
momento solo confiaba en una, y Jennie
tuvo que darme un discurso de que la
necesitaba, porque de lo contrario no
habría accedido.
Observé el gran lugar al que estaba
entrando, mostré mi pase de fotógrafo en la Revista "Chronicle Live" y así entré a aquel mundo de ricos que me daba tanta antipatía, aunque siendo sincero a estas alturas de mi vida no negaba ser una persona malhumorada en todo el sentido de la palabra.
No era falta de sexo, porque eso era algo
que se me daba muy bien. Cuando tenía
un tiempo entre toda mi vida, digamos,
un fin de semana o algo parecido, me
atrevía a salir a bares con tal de un poco
de diversión, eso una o dos veces al mes
cuando mucho. No tenía problema, los
alfa no solían propasarse o no me querían para más de una noche, yo tampoco, ni siquiera los beta eran tan tontos como para desear formalizar una relación después de que les decía "Oye, escucha, tengo un hijo y un lazo roto, puedes ver la cicatriz de la mordida en mi cuello aún, entonces ¿Salimos el lunes?", era hasta gracioso el nivel de repulsión que sentían por alguien con un lazo roto, aunque la mayoría de veces no era ni siquiera necesario hablar, a los bares no se iba para encontrar al amor de tu vida, pero bueno, siempre existen aquellas personas que quedan hipnotizadas después de un buen juego en la cama.
Tampoco es que me gustara salir a
hacer eso durante el celo, no, jamás me
mostraría ante nadie como el celo me
mostraba, como un animal hambriento de un buen pene, jadeando, gimiendo y casi implorando por placer. Para eso tenía mi casa, mis cuarto paredes donde yo mismo me encargaba de mí durante esos tres largos días.
Y aunque hace ya casi tres meses no salía a bares debido a estar corto de dinero y no tener para comprar los necesarios suspensores anticonceptivos, sabía que mi mal humor no se debía a falta de sexo, sino al simple hecho de ser un omega roto, de esos que ya nadie quiere, el mal humor se vuelve parte de tu personalidad con el tiempo. Sí, ese soy yo, el clásico omega imperfecto que puedes querer en tu cama pero nunca más de una vez en ella.
Tomé un par de rápidas fotos a la entrada, antes de adentrarme con totalidad entre la gente, admirando las hermosas obras colocadas estratégicamente en las paredes, bueno, algo genial debía de saca de esto, considerando que era un buen amante del arte. Caminé observando detalladamente todo el perímetro y una
vez listo, empecé con las fotografías. No
fue difícil. Vamos, son los alfa, beta y omega con dinero que amarían que su
foto sea una de las escogidas para salir
en la revista, así que cuando me acercaba con la gigantesca cámara, ellos mismos se encargaban de posar con su mejor sonrisa, mostrando aquellos dientes blancos y cada bordado o detalle caro de sus peinados y vestimentas.
Una vez tomé cierta cantidad, decidí
darme mi merecido descanso, apagando
la cámara, tomé una de las copas de lo
que fuera y la llevé a mi boca, sintiendo
el líquido caliente llenarme, sabía que
no tenía ni idea de bebidas, pero esta
cosa quemaba peor que un afrodisíaco.
Entregué la copa en otra bandeja de
los hombres beta que iban y venían,
sintiendo mi cuerpo caliente, quemaba,
esa cosa de verdad me hizo entrar en
calor en segundos.
Relamí mis labios, intentando conservar
la calma, caminé hasta el baño y me metí en uno de los enormes cubículos,
respirando hondo. Mordí mi labio inferior con insistencia, seguro teniéndolo rojo ya, saqué mi teléfono, marcando el númnero de mi hermana.
―Hey, Tae ¿Cómo estás? ¿Ya regresas?
―No.. Aún no, Jennie ―Apoyé mi cabeza en una de las paredes, vaya, aún sentía el inminente calor― "Jen.. Cre.. Creo que
estoy en problemas.
―¿Por qué? ¿Qué ocurre?
―Tomé algo, no lo sé, creo que tenía más alcohol del que estoy acostumbrado,
hermana. ―Reí amargamente, siempre
tienes que hacerle caso a tu lado omega,
Taehyung, me dije mentalmente, él me había dicho que no fuera, que no era un buen día para salir, que algo malo iba a pasar, pero el empleo y mi jefe jugaron en mi contra― El punto es que... Aún faltan unos días para mi celo, no te lo dije porque planeaba tenerlo todo controlado pero esa cosa que tomé me ha movido las tripas y Dios, Jennie, hace calor.
La escuché maldecir en la casa y pude
estar seguro que se estaba preocupando,
incluso, si no estuviéramos hablando por teléfono hasta diría que sentía el aroma omega en pánico en el baño. No, alto, esa no era Jennie.
Mi olor. Mi maldito olor estaba llenando
el baño, me encontraba teniendo
principios de un celo adelantado en el
baño de una exposición de ricos y soltaba mis feromonas como omega desesperado, no tenía supresores, ya no me quedaba ni un maldito supresor entre mis cosas.
―Tae, Tae ¿Me escuchas? ¿Estás bien?
¿Quieres que vaya por ti?
―Por mucho que amaría esa idea, tienes
que cuidar a Beom, Jennie, hazme un favor. ―Jadee, escuchando pasos de alguien entrando al baño, mierda, si sentía mi olor y era un alfa, estaba acabado, en caso de que aquel sujeto use su voz de alfa conmigo, me tendría en su cama en dos segundos― Dile a Beom que no podré legar a la hora, que lo amo y que se acueste ¿De acuerdo? No sé cuánto me tome rodear las calles centrales y.. Tengo que irme.
Colgué antes de escuchar más gritos
preocupados de mi hermana, suspirando, acomodé mi cámara de una mejor manera, para que cuelgue al lado de mi cuerpo, saliendo del pequeño espacio y enfrentándome a lo que fuera. Mierda, en serio hacía calor, necesitaba salir de ahí a como diera lugar.
Cuando abrí la puerta del cubículo,
observé que tenía razón, una persona
había entrado al baño, un hombre y
desprendía olor a alfa por todo el lugar.
Mordí mi labio inferior de nuevo e intenté no hacerme notar, algo imposible considerando el espejo gigante que se encontraba delante de nosotros, él me observó a través de el reflejo y pensé que definitivamente estaba acabado, mi omega jadeo ante la potente mirada azul oscuro de aquel sujeto, mientras yo me encontraba muerto de miedo, desprendiendo más feromonas que nunca simplemente por no saber controlar mi pánico.
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