Capítulo 17: Héroes Derrotados.
[Estación de policía, Harlem, Nueva York]
Un grupo de oficiales se encontraban en la celda donde había aparecido muerto un hombre de apellido Jones, sospechoso de un caso de secuestro. La estación se encontraba cerrada debido a la investigación, tanto policías comunes como organizaciones de investigación especial se encontraban en el lugar.
—Miles, ¿Encontraste la sábana? — preguntó el jefe del grupo de investigación forense.
—No señor.
—Es porque no hay tal sábana. — dijo una mujer entrando al lugar. — buenas noches, detective, soy la fiscal del estado.
—Buenas noches, señora fiscal. ¿En qué podemos ayudarle? — contestó uno de los oficiales de policía al escuchar a la señora.
—Vine a avisarle a los miembros de la OIF los detalles que no deben pasar por alto. Como por ejemplo, el pequeño detalle de que en la estación de Harlem no se usan sábanas ni almohadas para los prisioneros de esta celda, por lo que Jones no pudo suicidarse de tal forma.
El policía común tragó grueso, sintiendo angustia al momento, mientras el oficial de investigación frunció el ceño.
—Es una buena teoría, señora Fiscal. Nos encargaremos de seguir investigando, gracias por el detalle. — contestó el detective.
—Tenga cuidado con los oficiales corruptos, detective Conelly, en este lugar abundan los hombres vendidos de Blake. — soltó ferozmente la fiscal sintiendo la mirada de angustia y rabia del oficial a su lado.
—Gracias, tendremos cuidado.
Sin más, la mujer salió de la escena del crimen totalmente sin compañía.
—Bien, ya salí del lugar, atentos. — susurró la mujer.
Caminó un par de cuadras hasta llegar a un lugar solitario donde dos hombres la interceptaron.
—¿Le gusta estar de bocona, querida fiscal?
—¿Y ustedes acaso no lo son? — dijo la mujer dándole la espalda a ambos hombres.
—Es diferente. — contestó uno de ellos mientras sacaba una navaja de su bolsillo.
—No, no lo es. Aunque es una pena que hoy se hayan metido con la persona equivocada. — contestó la mujer mientras se daba la vuelta.
—Dijiste que era la fiscal. — susurró uno de los tipos mientras veía la cara de la mujer frente a ellos.
—¿Asustados? Apuesto a que me recuerdan. — decía Erin mientras se acercaba a los dos hombres.
—No olvidamos la cara de los entrometidos.
—Ni de los que les da una paliza… es una pena que esta noche no me toque a mi. — contestó la peliblanca.
James apareció detrás de los hombres y con un par de golpes dejó a ambos por el suelo, totalmente inconscientes.
—Tú turno, Andrew. — dijo el pelirrojo.
El enmascarado de rojo recibió la señal de James, esperó algunos segundos a que los miembros de la OIF salieran del lugar y luego se infiltró en la estación de policía, atacando a un par de oficiales que quedaban en el lugar.
—Ahora van a responder mis preguntas, los papeles se invierten. — dijo el enmascarado mientras torturaba a uno de los oficiales.
Dentro del auto de la OIF, el compañero de Conelly relacionaba lo recién encontrado con algunas pruebas encontradas hace algunas horas.
—Algunas cosas no coinciden, detective. — dijo el hombre.
—Lo sé… quizá la fiscal tenga razón. Tenemos que protegernos, hay algo sospechoso en esos policías. — dijo el detective.
El conductor del auto escuchaba la conversación de los hombres. Aceleró a fondo al darse cuenta que habían descubierto la corrupción dentro de los oficiales de policía y en cuestión de segundos, estampó el auto contra un muro cercano. A cómo pudo salió del auto destrozado, tomó las pruebas que tenía el compañero de Conelly en sus manos y se fue del lugar.
Nolan se encontraba en su departamento, sentado frente a su escritorio con algunos papeles encima. El hombre investigaba sobre Andrew Wilson, el abogado que lo había amenazado la mañana anterior.
—Imbécil. — susurraba para sí mismo, leyendo el archivo del hombre invidente. Tras no encontrar muchas cosas interesantes, decidió apagar la linterna y dirigirse a su cama. El hombre recibió una llamada apenas colocó la cabeza sobre la almohada por lo que tuvo que ponerse de pie nuevamente.
—Nolan, habla Mike. Blake nos envió a limpiar una escena, te necesitamos.
—Carajo… llegaré en quince minutos.
Sin más, el hombre cortó la llamada y se dirigió a buscar su ropa y placa policial.
Tras unas cuantas horas, James, Andrew y Erin ya se encontraban en el viejo departamento del pelirrojo charlando sobre lo que habían conseguido con la interrogación del hombre invidente.
—Las acusaciones son falsas como dijimos, no fue suicidio. Un oficial lo asesinó la noche anterior al juicio y lo disfrazaron diciendo que fue suicidio en la mañana. — dijo el pelinegro mientras colocaba la máscara de su traje sobre la mesa.
—Los hombres del callejón dijeron que tenían cámaras de vigilancia apuntando hacia la celda y a la salida de la comisaría. — agregó James.
—Así es, tomé las cintas de grabación y las dejé en la sede del periódico, funcionará mejor ahí que en la policía.
James asintió con su cabeza aprobando la acción del joven Andrew.
—¿Noche ocupada? — preguntó Amy saliendo de la habitación.
—De hecho ya me iba a descansar… — contestó Andrew.
—Sí, yo también iba a lo mismo. — dijo James colocándose de pie. — buenas noches muchachos, descansen.
—Buenas noches, feo. — contestó Erin retirándose del lugar dejando a solas a Amy y Andrew.
El pelinegro invitó a la muchacha a sentarse.
—¿Qué tal va todo? — preguntó la rubia mientras tomaba asiento.
—Mañana saldrá la noticia bomba en el periódico, intentamos alejar la corrupción de las estaciones de policía.
—Eso está muy bien, Andrew. Sabes que si necesitan mi ayuda ahí estaré, soy buena investigando.
Andrew sonrió y asintió con su cabeza.
—Lo eres, gracias por la ayuda.
Ambos sonreían, Amy miraba a Andrew muy atenta y una serie de dudas y sentimientos le llenaban la cabeza.
—Supongo que debo volver a dormir así que… buenas noches. — dijo la rubia quien se acercó a Andrew y le dio un beso en su mejilla. El hombre giró su cabeza quedando frente a frente con Amy y sin pensarlo, le robó un beso en su boca.
—Lo siento, yo… me dejé llevar. — dijo el pelinegro.
La rubia estaba sonrojada y la única respuesta que le dio al hombre fue un beso más largo.
Había amanecido, la noche había sido larga para algunos y muy corta para otros. Nolan había sentido que durmió solamente cinco minutos pues se sentía agotado mentalmente. El hombre se levantó de la cama con un poco de dolor en su cabeza, tomó un par de tragos de café y luego se dirigió a su armario para cambiar su ropa e irse del departamento.
James se había despertado temprano, se encontraba haciendo su rutina de ejercicios en su habitación enfocado en la siguiente parte del plan. Erin entró al lugar para avisar a su hermano sobre el desayuno.
—Te estoy diciendo que el desayuno está listo hace cinco minutos, Jameson Sawyer. — dijo la pelirroja con un poco de enojo.
—Sí, te escuché. Justo iba a eso. — contestó el hombre mientras se ponía de pie.
—Rápido o se pondrá frío y no quieres que use tu cabeza de sartén.
—Creo que alguien amaneció muy de malas… — susurró el pelirrojo.
Los hermanos Sawyer se sentaron frente a la mesa para desayunar juntos como lo hacían hace muchos años atrás.
—¿Y Amy? — preguntó Samantha.
—Pensé que estaba con ustedes. — agregó James.
—Amy salió a escondidas anoche, creo que durmió en el apartamento de Andrew. — contestó Erin mientras bebía un poco de jugo de naranja.
—Son un par de pícaros eh. — dijo Sam.
—Salieron muy silenciosamente para que nadie pudiera darse cuenta. ¿Tú cómo lo supiste, Erin? — preguntó el pelirrojo a su hermana.
Erin miró a sus hermanos y luego habló.
—Eh… bueno, salí anoche. — contestó con una sonrisa falsa.
—¿Tú también tienes un amante? — cuestionó Samantha en tono chistoso a lo que James solo sonrió.
—Tenía que arreglar unos asuntos.
—¿Golpeaste a alguien?
—Lastimosamente no pero me hubiera gustado. — contestó la mujer a su hermana mayor.
Una lechuza entró por la ventana interrumpiendo la conversación entre los tres hermanos. La criatura se posó sobre el hombre de James y le dejó una carta justamente en sus manos, luego de eso, se retiró del lugar tranquilamente.
—¿Será de Abril? — preguntó Sam.
James abrió la carta y comenzó a leer:
“Querido James;
Me he enterado de los últimos sucesos que han pasado contigo y tu familia en Nueva York. Me alegra que ahora ellos estén bien en su hogar pero me alegraría más que estés acompañandolos a ellos. Sin embargo, conozco lo testarudo y justo que eres por lo que sé que no volverás hasta terminar con ese asunto de una vez por todas. Solo te escribo para decirte que te extraño y que tu familia está a salvo y bien cuidada, tu misión ahora será patearle el trasero a esos desgraciados sin preocupaciones. Te quiero mucho, ya nos veremos.
Atentamente: R.S.S.
PD: Saludos a las tías.”
El pelirrojo terminó de leer la carta y simplemente sonrió.
—Entonces, ¿Quién era? — preguntó Erin.
—Ruth les envía saludos. — contestó el hombre mientras se ponía de pie y doblaba la carta a la mitad para luego guardarla en su bolsillo. — iré por ahí a caminar o algo, las veré después.
James se dirigió hasta la puerta y luego salió del departamento.
Amy había despertado, frotaba levemente sus ojos para aclarar su vista mientras se sentaba lentamente sobre la cama. La muchacha rubia acomodó su cabello y luego se levantó y salió por la puerta de la habitación, encontrando a Andrew mirando por la ventana.
—Buenos días… — dijo la muchacha con una leve sonrisa.
Andrew se giró y sonrió también.
—Buen día, tú desayuno está en la mesa. — contestó el hombre.
—¡Gracias! ¿Tú ya desayunaste? — preguntó la mujer mientras se acercaba al pelinegro.
—Sí, tengo una cita en el tribunal sobre el caso de ayer, pronto me iré. — dijo Andrew.
—Está bien, espero que te vaya muy bien.
Andrew se giró para quedar de frente con Amy quien sin dudarlo le robó un beso pequeño al hombre frente a ella.
—¿Cenamos esta noche? — preguntó el pelinegro.
Amy respondió con una sonrisa y moviendo su cabeza en modo de afirmación.
—Oh lo siento, sí. Olvidé que…
—Sí te vi, no te preocupes. — contestó Andrew.
Desde la cima de un edificio, Nolan observaba la escena con sus binoculares.
—Ya tengo con qué joderte la existencia, imbécil. — susurró para sí mismo con una risa.
James caminaba por Hell's Kitchen con las manos en sus bolsillos. El pelirrojo se desvío hacia un callejón y luego entró por una pequeña puerta la cual lo llevó a la parte trasera de la iglesia del lugar.
—¿Interrumpo algo? — preguntó el hombre al padre Castle quien acomodaba algunas cosas para la celebración de la tarde.
—¡Matthew! ¿Cómo has estado? Pasa, toma asiento.
James hizo caso a la invitación del padre y se sentó en una de las bancas cercanas.
—Podría estar mejor, pero bueno.
—¿Te recuperaste de la espalda?
—Sí padre, lo hice.
—Supongo que la recuperación en el hospital no fue sencilla. — dijo el hombre calvo.
—Supongo que no, no lo sé. No me recuperé en un hospital.
El padre miró a James con cara confusa.
—¿En casa?
—Me secuestraron luego del funeral de mis padres. Me llevaron a una cueva lejos de aquí, conocí a un hombre que me ayudó a recuperarme y bueno, aquí estoy.
—Santo cielo… parece sacado de una historia de ficción. ¿Y tú familia?
—Ellos están en casa, ya están bien, por suerte.
—Me alegra escuchar eso, Matthew.
Un pequeño silencio se hizo en el lugar.
—¿Has escuchado de los justicieros en Nueva York, padre? — preguntó James al señor.
—¿Nómada y su acompañante? Quién no lo ha hecho no vive en esta ciudad.
James levantó su mirada.
—Desde que tengo memoria siempre quise hacer lo correcto… y la verdad es que ya no sé qué significa.
—¿Y crees que haces lo correcto, Matthew?
—Yo… no lo sé. Trato de animar a los demás a que superen esto y continúen, como otros, pero no logro convencerme a mi mismo.
—Quizá, Matt, sea hora de que pares.
—Tal vez eso no haga falta.
El padre terminó de acomodar las cosas sobre su mesa y se sentó frente al pelirrojo.
—Vamos, cualquiera sea tu nueva realidad te adaptarás.
—Pensé que sería distinto, padre, creí que sería fácil retomar todo y seguir peleando… pero ya no soy lo que era, no puedo hacer lo que hacía.
James bajó su mirada al decir esas últimas palabras.
—Lo que haces no está mal pero tampoco es la mejor opción, hay otras formas. ¿Crees que tu vocación de… hacer lo que haces fue un error?
El pelirrojo sonrió un poco.
—No, mi error fue pensar que mis decisiones no tendrían consecuencias. Es cierto, no soy tan hábil como era antes pero, tampoco puedo negar quien soy… soy Nómada.
Un auto elegante entró al parqueo de un edificio solitario pero muy alto. Se frenó cerca de la puerta de entrada donde un hombre esperaba a que alguien entrara preparando el elevador. Liam Blake bajó del auto y se dirigió hasta donde estaba el otro hombre.
—Buenas tardes, señor.
—Buenas tardes, ya puede descansar, gracias. — contestó el hombre corpulento.
Blake llegó hasta el último piso del edificio, la puerta del elevador se abrió y el hombre salió. Caminó un par de metros cruzando una puerta donde había una mesa redonda en una oficina.
—Señor Blake, por fin ha llegado. — dijo uno de los hombres que esperaban al hombre calvo.
—Lamento la demora. ¿Dónde está? — dijo Blake.
Nolan entró a la oficina y rápidamente se sentó en una de las sillas cerca de la mesa.
—¿No podía simplemente verlo en su departamento? — preguntó el oficial.
—A partir de ahora nuestras reuniones se harán acá. Compré este edificio hace algunos días y lo convertiré en algo muy grande. Pero basta de charlas mías, habla ahora.
—Tenemos un abogado entrometido que está interfiriendo en nuestros asuntos. Su nombre es Andrew Wilson, necesito sacarlo del camino.
—¿Y qué necesita de mi? — preguntó Blake.
—A sus hombres. Necesito tenderle una trampa a su noviecita y si se da el caso, podemos asesinarla.
—¿Y para qué necesita a mis hombres?
—Se dice que la chica, novia de Andrew, es buena amiga del imbécil enmascarado al que robamos el traje. Necesito que tus hombres lo acorralen mientras yo asesino a la arpía.
—Veré que puedo hacer, ahora vete, tengo una reunión importante el día de hoy.
Nolan se levantó de la silla con una sonrisa y se dirigió a la salida. Sin embargo, antes de irse, se frenó en medio de la puerta y le habló a Blake.
—¿Ya pensaste en la propuesta que te dí?
—Sí, queda denegada, cancelada. — contestó Blake.
Nolan lo miró seriamente.
—No te preocupes, Blake, te daré más tiempo para pensar. Espero que tus hombres lleguen. — dijo Nolan para luego salir del lugar.
Uno de los hombres de Blake se acercó a su jefe.
—Señor, Williams ha identificado a uno de los agresores de hace unos días. Una mujer de cabello y ojos blancos fue quien los atacó a él y a su comprador. El archivo de los magos la identifica como Erin Sawyer, hermana mayor del pelirrojo, James.
Blake sonreía mientras tenía las manos detrás de su espalda.
—Busquenla, envíen a los magos preparados para esto. — ordenó el hombre calvo.
Tras unas cuantas horas de trabajo, Andrew se preparaba para salir del tribunal, pues había acordado una cena con Amy.
—¿Dónde vas tan deprisa? — preguntó Mccoy.
—Tengo una cita, debo irme.
—¿Y con quién?
—Con… Amy.
Mccoy comenzó a reír mientras miraba a su amigo.
—¿Tú y Amy? No lo creo, son como agua y aceite.
—Quizá por eso nos llevamos bien. Dejemos la charla, nos vemos mañana.
—Hasta pronto, Romeo.
La noche había caído, Erin y Samantha se encontraban relajadas en el departamento de su hermano menor. A las afueras del lugar, un hombre vigilaba a las mujeres por la ventana.
—Hay dos, están quietas, ninguna es de cabello blanco… ¿Procedemos?
—Negativo, Blake dijo que las mantuvieramos vigiladas, si no es ninguna podríamos cagarla.
—Copiado, corto.
Amy se encontraba de camino al departamento de Andrew. La mujer subió hasta el piso correspondiente y en la puerta había una nota.
“No podré llegar esta noche, se complicó un asunto, prometo compensarte.
Atentamente: Andrew.”
—Rayos… — susurró la rubia para sí misma.
Mientras tanto, Andrew se dirigía camino a su departamento cuando escuchó las sirenas de la policía ir a toda prisa hacia un lugar cercano. El hombre se quedó pensativo y luego actuó.
—Un atraso más, un atraso menos… — dijo el hombre.
Rápidamente se metió por un callejón y comenzó a subir los edificios por su estructura externa. Una vez arriba de ellos se colocó su traje y siguió a las patrullas realizando acrobacias por todos los edificios de Nueva York.
Tras su cita cancelada, Amy decide visitar la iglesia, pues la última vez que visitó al padre Castle fue en un momento fugaz cuando James fue encontrado mal herido. La mujer transitaba tranquilamente por las calles de Hell's Kitchen, sin embargo, James Sawyer se encontraba cerca del lugar y observó como un hombre seguía a la rubia.
—No me da buena espina. — pensó el pelirrojo.
Amy entró a la iglesia, miró a ambos lados al cruzar la puerta observando a las personas escuchar las palabras del Padre Castle. La rubia decidió salir por la puerta principal y entrar por la parte trasera.
—El mal está en todos lados… y últimamente está aquí en Nueva York, solo nosotros podemos deshacernos de ese mal, de la forma correcta.
—¡Amy Brismonth! — exclamaron en la entrada de la iglesia, interrumpiendo el discurso del Padre.
Amy se quedó confusa al escuchar su nombre y asomó levemente la cabeza para ver de quién se trataba. Aquel hombre de traje rojo y máscara de diablo se encontraba en el lugar con aquellos palos de metal en cada una de sus manos. El hombre comenzó a caminar lentamente mientras golpeaba muy suave los palos contra las bancas del lugar.
—Mierda… es ese psicópata. — susurró Amy.
—¿Alguno sabe donde está Amy Brismonth? — preguntó el hombre con una sonrisa sarcástica.
Al no recibir respuesta golpeó a un hombre frente a él con uno de los palos en sus manos. La gente comenzó a correr buscando la salida más cercana sin embargo, se encontraba cerrada con llave. Nolan bajo el traje de diablo lanzó sus dos armas hacia dos hombres que corrían hacia él dejándolos inconscientes en el suelo.
—¡Basta! — exclamó Amy corriendo hasta el pasillo principal dándole la cara a su enemigo. — me quieres a mí, deja a los demás.
—Amy, Amy, Amy, ya es hora de retirarte de este mundo.
La mujer cerró sus ojos mientras Nolan preparaba el golpe final pero antes de poder concretarlo, una fuerte patada lo envió al suelo.
—¡Escondanse! — exclamó James con su máscara y traje negro.
Amy retrocedió junto al padre mientras Nolan se ponía de pie. El hombre de traje rojo lanzó un golpe a James quién lo esquivó con facilidad, el pelirrojo impactó un par de puñetazos a su enemigo y luego tomó su cabeza y la golpeó contra una de las banquetas cercanas dejándolo aturdido. James aprovechó y con una patada aérea envió a Nolan de vuelta al suelo. Rápidamente el hombre se levantó y corrió hasta donde se encontraba uno de los civiles tomándolo como rehén, sin embargo, James se las ingenió para separar al rehén del agarre de Nolan, impactó un par de patadas más pero el hombre de traje rojo logró esquivar la tercera, tomó a James de su pierna y lo lanzó contra una pequeña mesa que contenía velas. Una vez tenía a su enemigo en el suelo le dio un fuerte golpe en la cara con su arma de metal dejándolo aturdido.
Andrew había llegado a unas bodegas abandonadas donde las patrullas se habían estacionado en posición de salida con las luces encendidas. El hombre se posó sobre uno de los edificios y agudizó sus sentidos pero no escuchó nada dentro de las bodegas por lo que decidió entrar.
—¿Dónde están? — se preguntó el hombre refiriéndose a los oficiales de policía.
De repente, Andrew se vio rodeado por un grupo de hombres vestidos de negro con espadas en sus espaldas. Uno de ellos intentó sacar su arma la cual Andrew identificó al escuchar su vibración.
—No, sin armas. — dijo uno de los hombres de traje negro.
Andrew se giró preparado para pelear.
Nolan se levantó luego de dejar a James por el suelo, limpió su boca que tenía un poco de sangre mientras caminaba hacia donde estaba Amy. Le dio una rápida mirada a la rubia frente a él y luego, sin pensarlo, lanzó aquella arma de metal hacia la mujer. Amy cerró sus ojos lista para recibir el impacto, sin embargo, cuando los abrió, el padre Castle se encontraba frente a ella.
—No… ¡No! — exclamó Amy.
El padre se interpuso entre la trayectoria del arma y Amy, recibiendo él el impacto de la misma causándole una hemorragia en su abdomen. James se levantó al percatarse lo que había sucedido y corrió hasta donde estaba Nolan con un grito de coraje. Lo tomó de las piernas y con todas sus fuerzas lo lanzó al suelo para después darle una serie de puñetazos en la cara.
—Matthew… haz lo que sea correcto. — susurró el padre.
El pelirrojo escuchó el susurro del hombre moribundo, luego de eso, cayó al suelo gracias a una patada de Nolan.
—Ahora si, idiota. — dijo el hombre de traje rojo poniéndose de pie.
James también se levantó del suelo y rápidamente comenzó a golpear a Nolan por todo su cuerpo y con una leve patada en su rodilla lo hizo visitar la incómoda cerámica del suelo nuevamente.
—Tío, debo sacar a estas personas pero tienes que distraerlo. — susurró Amy.
James asintió con su cabeza y luego se agachó para tomar a Nolan de la parte superior de su traje y seguir golpeandolo. El hombre de traje rojo logró esquivar uno de los golpes para después gatear lejos de su atacante y alejarse más con una maniobra.
Andrew tenía una intensa pelea con los ninjas que habían aparecido a sus espaldas. Los enemigos del pelinegro no emitían ningún ruido que ayudara al hombre a identificar sus posiciones por lo que cada golpe que le impactaban lo tomaban por sorpresa. Los puñetazos que recibía pronto lo acorralaron contra una pared de concreto donde el enmascarado solo podía colocar sus brazos en posición de defensa para protegerse.
—Tienes que hacer algo, Andrew. — pensó el hombre mientras recibía más golpes que lo dejaban aturdido.
El muchacho se concentró lo suficiente para tratar de escuchar algún ruido, sin embargo, nada parecía ayudarlo. Tras algunos segundos de angustia y dolor, el muchacho comenzó a escuchar pequeñas exhalaciones provenientes de sus atacantes. Ya los tenía localizados así que sin más, el muchacho comenzó a golpearlos dando cada golpe con éxito y derrotando a sus enemigos terminando con un grito de coraje.
Nolan comenzó a lanzarle objetos al pelirrojo el cual logró esquivar e incluso tapar con sus manos antes de que tocaran su cara, todo mientras caminaba hacia Nolan. James impactó una patada haciendo que el hombre de traje rojo cayera pero rápidamente se levantó y con una llave de lucha tomó a James y lo lanzó al suelo, Nolan aprovechó y tomó un objeto del suelo listo para lanzarlo contra Amy, sin embargo, antes de lograr lanzarlo, James le lanzó aquella arma de metal haciendo que Nolan soltara el objeto de cerámica en sus manos. James se levantó una vez más y se fue directamente contra su rival dándole combinaciones de golpes por toda su cara, luego lo empujó contra una casetilla de madera y de una patada en el aire golpeó a Nolan haciendo que la pared de la casetilla se rompiera. El enmascarado de negro levantó a su rival del suelo y siguió dándole varias combinaciones de golpes por todo su cuerpo hasta cansarse, algo que Nolan aprovechó para darle un golpe con un palo de madera haciendo que James cayera al suelo.
—Creo que es mi turno… — susurró Amy para después salir corriendo hasta la entrada principal de la iglesia.
Nolan observó a su objetivo escapando así que lanzó el objeto que tenía en su mano hacia Amy, sin embargo, la trayectoria del palo de madera fue desviada por James quién alcanzó a golpear la mano de Nolan antes de que lanzara el objeto. Harto de sus actos, Nolan tomó a James de su camiseta y comenzó a golpear su cara fuertemente.
—¡Oye! Me quieres a mi ¿No? Pues atrapame. — dijo Amy retando al hombre de traje rojo.
Nolan dejó a James y comenzó a atacar a Amy lanzandole varios objetos mientras caminaba tranquilamente. El pelirrojo se puso de pie, se encontraba herido y cansado pero la lucha seguía, sin embargo, volvió al suelo cuando Nolan le lanzó un objeto de metal que impactó su cabeza.
Amy se escondió en el segundo piso de la iglesia, un lugar bastante pequeño pero perfecto para perder a alguien. La chica se encontraba detrás de una pared muy delgada, Nolan había subido las escaleras buscando a la rubia.
—Amy… — susurraba el enmascarado de rojo mientras caminaba tranquilamente por el lugar.
La rubia se mantenía callada pero atenta, pues Nolan se acercaba más a su posición. Antes de que pudiera encontrarla, James apareció a sus espaldas, Nolan se giró y recibió un golpe del pelirrojo pero luego él atacó impactando varios golpes en la cara y abdomen de su rival dejándolo en el suelo fácilmente. El hombre de rojo seguía golpeando a James mientras este se encontraba medio inconsciente.
—Te llegó la hora. — dijo el hombre de rojo mientras tomaba un palo de madera con la punta filosa perfecto para clavarlo en el abdomen del pelirrojo. Sin embargo, antes de poder hacerlo, Amy golpeó al hombre con un objeto grande de madera haciendo que el hombre cayera hasta el primero piso de espaldas al suelo.
—¡James! — exclamó la rubia.
—No… hay que dejar que escape. — dijo el hombre.
Amy volvió a mirar hacia el lugar donde Nolan había caído pero el hombre ya se había ido.
—Mierda… ya se fue. ¿Puedes ponerte de pie? — preguntó la rubia sin recibir respuesta. —¿James?... Hey, ¡Matt! — exclamó la mujer.
Amy se agachó y tomó a James entre brazos sollozando, creyendo lo peor.
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