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El ensordecedor sonido de los disparos y los estallidos provocaba un zumbido en los oídos de todos, pero ninguno cesaba, los chicos disparaban a todo aquel que quisiera acercarse o quisiera dispararles.
—¡Ya no me quedan! —el grito de Sartén fue escuchado por todos, todos se resguardaban con los lados del auto con tal de no ser alcanzados por los disparos de los soldados mismos qué electrocutaban hasta el punto de caer en la inconsciencia.
—¡A mí tampoco! —la castaña se ocultó junto a Sartén.
—Ay no, ¡Cuidado! —Minho gritó mientras veían como algo era lanzado hacia la cajuela del auto.
—¡No! —tras el grito de Vince todos sintieron una corriente de electricidad pasar por su cuerpo provocando gritos de dolor por este y después cayeron al suelo al no lograr mantener de pie, no estaban inconscientes, pero no lograban moverse ni ver cómo deseaban cosa que aprovecharon los soldados de Cruel para acercarse y llevárselos hasta dónde estaban los demás.
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Todo lo que ocurrió fue presenciado por tres personas que estaban cerca de ahí ocultas.
—Maldición, Teresa —maldijo a la chica en voz baja, por ella todo se fue a la mierda.
—Lo siento. no puedes hacer nada por ellos —a Jorge colocó su mano en el hombro del chico—, si no nos vamos ahora nos pasará lo mismo que a ellos —Thomas pensó en las palabras de Jorge, pero no podía irse, no podía dejar a su hermana ni a sus amigos a merced de Cruel, no lo permitiría.
—Ustedes váyanse, ahora.
—¿Qué? —Brenda lo miró como si estuviese completamente loco y lo que dijese fuera imposible.
—No los quieren a ustedes y estarán a salvo, pero deben irse ahora.
—Thomas —Brenda susurró el nombre del chico sin entender cómo este intentaba salvarles.
—No los voy a abandonar —miró seguro a Brenda, se refería a sus amigos y a su melliza, además de que debía hacer algo para poder salvar a todos ahí.
—Buena suerte. Bren es hora de irnos, vámonos —tanto Jorge como Brenda se levantaron y corrieron en dirección opuesta a los soldados y todo el caos que se había desatado.
Uno de los helicópteros comenzó a bajar hasta el punto de tocar por completo el suelo cosa que solo mostraba que las cosas irían peor, de este bajó el peliplata que tanto odiaba a Thomas, Janson. Casi al instante las personas que habían sido capturadas por los soldados fueron hincadas en filas con el fin de colocar un aparato detrás de su cuello que capturaba la información de los que parecían tatuajes de cada uno de los sujetos de prueba, al menos así les había llamado dicha organización.
—¿Cuántos hemos capturado? —ajá son disfrutaba tanto aquello que lo demostraba con la sonrisa plasmada en sus labios y sintiéndose superior a todos ahí.
—Casi a todos —informó uno sin despegar su vista de la hoja en la que tenía la información de cada sujeto de prueba.
—¿Cómo que "casi a todos"? —esto hizo que la sonrisa de Janson desapareciera y una mueca de molestia se plasmara en su rostro.
—Es que perdieron a algunos —volvió a contestar, pero esta vez más bajo como si temiera a las represarías que podían causar. Por su parte Newt y los demás escuchaban y observaban todos confundidos, sobre todo por las máquinas que pasaban por la parte trasera de sus cuellos.
—¿Dónde está Thomas? —buscó al castaño con la mirada, mismo que deseaba tener frente a él solo para demostrar cuanto poder poseía.
—Justo aquí —todos giraron a ver a Thomas quien caminaba a paso lento hacia Janson, mismo que le miraba con una sonrisa, los soldados no tardaron en acercarse al chico para apuntarle con sus armas y hacer que avanzara con más rapidez.
—Thomas —sonrió casi como si hubiese visto a un viejo amigo, pero en realidad veía un enemigo y lo demostró al proporcionarle a este un golpe en el estómago tan fuerte que dejó a Thomas sin aire, ____ al ver esto intentó correr hasta su mellizo, pero uno de los soldados se lo impidió empujándole con fuerza provocando que las rodillas de la chica chocasen contra el suelo y seguramente se raspasen bajo la tela del pantalón—. Póngalo con los demás —caminó un poco—. Ok, ve a buscarla.
—¿Por qué no te fuiste? —Minho habló entre dientes al ver a su amigo junto a él, sabía bien la respuesta, pero no podía evitar reprocharle al chico.
—Me cansé de huir es todo —soltó un suspiro que hizo que sus amigos y hermana le miraran extrañados por su actitud más su atención se centró en la nave que se posó sobre ellos y después moverse para aterrizar no muy lejos levantando de esta manera la arena del lugar provocando el escozor de quienes no cerraron los ojos a tiempo y ahora tenían arena en los ojos, la compuerta de la nave se abrió en cuanto aterrizó y de esta salió nada más y nada menos que Ava Paige.
—¿Ya son todos? —preguntó la mujer en cuanto estuvo cerca de abandonar.
—La mayoría, hay suficientes.
—Empiecen a subirlos —camino sin importarle en los más mínimo Janson quien se empeñaba en demostrar que era el mejor.
—Como ordene, ¡Ya escucharon, súbanlos atrás! —ante su orden los soldados comenzaron a levantar a todos para después empujarles en dirección a la nave. Ava clavó su mirada en los mellizos y con una sola señal de mano hizo que estos fueran levantados y colocados frente a ella.
—Hola, Thomas. Hola, ____ —pasó su mirada de uno al otro, pero a decir verdad la atención de los mellizos estaba más en las personas que seguían subiendo a la nave, a ese ritmo sus amigos serían los siguientes pronto—. Me alegra que estés a salvo —los mellizos creyeron que hablaba con alguno de ellos, pero al mirar a la mujer está hablaba con Teresa quien había llegado siendo guiada por un de los soldados.
—¿Teresa?
—¿Qué ocurre aquí? —Newt al igual que los demás se pusieron de pie viendo a la chica junto a la mujer sin entender nada por qué esta no había sido llevada como ellos.
—Está con Ava —la voz de Thomas resonó en los oídos de su melliza quien miró a la que ella creía era su amiga.
—Nos traicionaste —murmuró dolida—. Perra mentirosa —quiso lanzarse contra la chica, pero no podía hacerlo, sentía sus piernas como si fuesen de gelatina, no porque tuviese miedo sino por el enojo e impotencia que sentía su amiga le había traicionado y por ella su libertad parecía haber terminado.
—¿Desde cuándo? —Janson no desaprovechó la oportunidad de mofarse de la situación.
—Ah, Teresa siempre ha sabido el valor del interés común. Cuando le devolvieron sus recuerdos, solo fue cuestión de tiempo —Janson solo hablaba con el fin de finalizar cualquier tipo de esperanza que los chicos tuviesen respecto a Teresa, la chica por su parte solo lograba mantenerse en silencio, aceptando lo que este decía.
—Lo siento —aquellas disculpas fueron vacías para aquellos que alguna vez le consideraron parte de su grupo, de su pequeña familia—. Era lo correcto, es la única forma, tenemos que encontrar la cura.
—Es verdad, todo medio tiene un fin, ustedes lo entendían Thomas y ____, no me importa lo que piensen de mí, no soy un monstruo. Soy una doctora y yo juré que hallaría la cura, cueste lo que cueste —Ava intentaba persuadir a los chicos, principalmente a los mellizos mismos que en su momento habían sido de mucha ayuda y tenerlos nuevamente de su parte definitivamente sería un punto a su favor—. Solo necesito más tiempo.
—Y más sangre —Mary rompió aquel discurso sin miedo a presentarse frente aquella mujer.
—Hola, Mary. Esperaba verte de nuevo, lamento que deba ser en estas circunstancias —su tono tranquilo y manipulador no cesó, Ava intentaba jugar con sabiduría sus piezas y Mary era un estorbo en el tablero.
—También yo lamento muchas cosas, pero no está. Al menos no tengo cargo de consciencia —se miraron fijamente, retándose la una a la otra.
—Tampoco yo —todo pasó demasiado rápido que solo cuando el sonido de un disparo resonó en todo el lugar, inconscientemente la mayoría se había cubierto para evitar la bala, pero esta solo iba hacia una sola persona.
—¡Mary! ¡Mary, Mary! —la blusa de la menciona comenzó a teñirse de rojo, no soportó más y cayó al suelo por el dolor que le impedía seguir de pie, Vince no dejó de llamarle en ningún momento—. ¡No, Mary! —Janson sonreía sin escrúpulo alguno mientras guardaba su arma.
—Rápido Janson, súbanlos y vámonos —Ava actuó fríamente ante lo ocurrido segundos atrás—. No veas a estas personas. Desháganse de ellos, ahora —tomó a Teresa por el brazo para hacer que ésta avanzara, los soldados comenzaron a empujar nuevamente a todos para que entraran a la nave, Thomas actuó por mero instinto golpeando a uno de los soldados y quitándole del chaleco una bomba, sabía que debía luchas, llegar hasta el borde para obtener la libertad de los que quería.
.Editado.
Pelirroja W
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