Capítulo 31. Abrázame

*editado*

Ariana

Coloqué las manos en su pecho intentando alejarle de mí, pero él me lo impidió cogiendo mis manos con las suyas y poniéndolas en su cuello mientras que con sus labios me incitaba a seguirle el beso. ¿Por qué narices me hacía esto?

Continúe intentando alejarme y evitarlo de nuevo, pero acabé rindiéndome ante su insistencia y aceptando esos labios que hacia tanto tiempo que no probaba y con los que tan buenos recuerdos tenía. Cuando el beso al fin terminó me separé de él mirándole fijamente a los ojos sin tener muy claro lo que pasaba por mi cabeza en ese momento. Estaba hecha un lio.

"Tenía que hacerlo." dijo él dándome media sonrisa mientras miraba fijamente mis ojos, pero su sonrisa se esfumó cuando mi palma chocó contra su mejilla dejándole con la boca abierta.

"No vuelvas a besarme sin mi consentimiento, Caleb." dije seria mientras veía como llevaba su mano hasta su mejilla.

"Pero si te ha gustado, lo sé." defendió él.

"Eso no importa, Caleb, lo importante es que fue en mi contra y que no quiero volver contigo."

"Aun me quieres, por eso no quieres que te bese. No quieres que los sentimientos que tienes ocultos salgan a la luz, pero en realidad sigues enamorada de mí."

"Te odio." dije mirándole fijamente a los ojos.

"Repítelo mirándome a los ojos." dijo acercándose más a mí.

"Te odio." dije de nuevo teniéndole a centímetros de mí.

"Mientes." susurró haciéndome odiarle de verdad "¿Por qué me mientes, amor?" cogió un mechón de mi pelo colocándolo detrás de la oreja.

Suspiré mientras cerraba los ojos intentando que no me influyeran sus palabras y después volví a mirarlo.

"No miento." volví a repetir.

"Demuéstrame que estoy equivocado. Bésame y demuéstrame que no sientes nada por mí." dijo mientras ponía una mano en cada una de mis mejillas.

"No tengo que demostrarte nada, Caleb, y mucho menos besándote." aparté sus manos de mi cara y me alejé unos cuantos pasos de él.

"A partir de ahora me vas a tener que ver cada día." dijo sin dejar de mirarme "Y créeme que no me voy a rendir tan fácilmente. Tú eres mía, Ariana, y siempre lo serás, así que cuando te des cuenta de que me quieres, estaré esperándote."

Dio un último beso en mi mejilla, cerca de mis labios y se fue de aquel lugar dejándome de pie mirando el rio, ¿por qué todo esto tenía que pasar justamente hoy? Comprobé que llevaba el móvil y las llaves y que no se me había caído nada en el tiempo en que había estado sentada en aquel lugar, y salí de allí caminando hacia mi casa.

Hoy no había ido al entrenamiento de los chicos, pero sinceramente no quería ver a nadie. Quería estar sola, e incluso el único lugar donde últimamente estaba sola se me había arruinado ahora que la persona gracias a la que lo había descubierto había vuelto al país. Caminé tranquilamente mientras pensaba en todo lo ocurrido hoy. Primero Louis y Sylvia y ahora, como por arte de magia, Caleb. ¿Qué pasa? ¿Estaban de acuerdo para fastidiarme el día de alguna manera? Porque eso era lo que parecía.

Por una parte, estaban los celos que había sentido al ver a Louis con esa puta, que aún no entendía por qué había tenido esos celos. Él y yo no éramos nada y no tenía por qué ponerme así por que hablara con ella, pero claro, justamente tenía que ser Sylvia. Si hubiera sido con otra chica todo hubiera sido diferente, pero había sido con ella y eso era lo que lo había fastidiado todo.

Y luego por otra parte Caleb, el que escogía llegar en el peor momento y el que encima se empeñaba en besarme. ¿Por qué narices me había besado? Yo estaba feliz antes de que él apareciera. Bueno, tal vez feliz no, pero estaba mejor que ahora, él solo había arruinado más las cosas, aunque tal vez el problema había sido mío.

Si le hubiera hecho caso a Niall y hubiera hecho que todos los recuerdos que tenía con Caleb fueran sustituidos, ese beso no habría provocado nada en mí, pero la verdad es que había hecho que miles de problemas vinieran a mi cabeza.

Lo admito, me había gustado su beso, pero, ¿qué pasaba si él era el único chico con el que había salido formalmente? ¿El único del que realmente me había enamorado? ¿Era normal que miles de dudas cruzaran ahora mismo mi mente?

Lo único que sabía en ese momento es que tenía unas ganas de llorar terribles, pero claro, para eso tenía que llegar antes a mi casa. Crucé la calle que llevaba a mi casa por fin, pero me encontré con algo que no esperaba y es que alguien me esperaba sentado en las escaleras del porche de esta.

"¿Qué haces aquí?" dije mirando al chico y haciendo que él levantara la cabeza.

"Necesitaba hablar contigo." dijo levantándose y acercándose a mí.

"No tengo mucho tiempo, Louis, así que sé rápido." dije mirando el suelo.

"Lo siento." extrañada volví a levantar la cabeza.

"¿Por qué?"

"Por lo de esta mañana." dijo él apenado "No sabía que Sylvia era... ya sabes, la chica con la que paso lo de Caleb." llené mis pulmones de aire y cerré los ojos bajando la cabeza.

"No pasa nada, Louis, estás perdonado." dije comenzando a caminar hacia mi casa.

"¿Estás bien?" preguntó preocupado.

"Sí." dije, aunque por lo visto no le convencí mucho.

"Mírame, Ariana." le miré y mis ojos rojos me delataron.

"¿Qué te pasa?" le miré suspirando y cerré los ojos de nuevo.

"Louis, ¿puedo pedirte un favor?"

"Claro." dijo al segundo "¿Qué necesitas?"

"Abrázame." dije mirándole fijamente a los ojos.

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