Capítulo 16: Adrenalina mode on.

Su gruñido de dolor y furia llegó a mi tan rápido que me sentí desfallecer. Parecía producto de una alucinación cuando vi que la bestia se tensaba en respuesta al golpe que le había dado ¿Cómo algo tan chico podría haberle hecho daño? Cada parte de mi ser tembló ante el chillido que generó a continuación.

Volteó hacia mi y esta vez me observó con sus ojos relampagueando, concentrados en quien le había herido. No me quedé esperando su reacción ya que corrí como nunca lo había hecho, cada paso que daba era más largo y veloz que el anterior. Era correr o morir, y no tenia otra opción. Para mi suerte, no me había paralizado del miedo pero el sentido de tenerlo avanzando rápidamente detrás de mí, ponía todos mis sentidos en alerta.

Liberó un grito que podría ser de alegría ante el juego de estar cazando a su presa, tal como un gato persigue a un ratón. Sus pisadas resonaban en todo el terreno a mi alrededor, provocando que mis pasos no sean tan equilibrados como desearía. Mis pulmones dolían por el ritmo anormal que llevaba durante la carrera y el chaparrón no ayudaba debido a que el frío calaba mis huesos.

Aún me faltaba un largo tramo hacia el lago, cuando Klaus volvió a toparse conmigo y exclamó al ver mi huida frenética:

-¿Qué diab...?- no terminó de pronunciar aquella pregunta cuando sin detenerme, lo tomé de la parte de la capa que cubría su pecho y lo obligué a correr a mi lado. Nos distanciamos un poco de la bestia, pero ambos volteábamos la cabeza para ver si aún nos seguía - ¡Dime que tienes un plan!

-¡Creo que sí, tu sólo corre!- le grité confiando en que no dudaría de mi, aunque yo lo hacía. Me concentré en poner mis piernas una delante de la otra para moverme aún más veloz.

Rezaba porque Theus haya reunido en tan poco tiempo a los aldeanos y decidieran ayudarme, o estaría perdida.

Nos acercamos rápidamente al lago y de reojo vi la mirada confundida de Klaus.

A pesar de las pesadas gotas que nublaban mi visión, vi al primer hombre a orillas del río, a medida que avanzaba veía más y más personas. Al verlos, sentí un gran alivio en mi interior y mis rodillas flanquearon y tropecé cayendo en un charco. Caí de rodillas sobre el áspero y húmedo terreno titiritando, y raspando mi blanca piel que ya habían empezado a cicatrizar. Miré hacia atrás asustada por la masa de pelos que se acercaba rápidamente pero mi visión fue tapada por el cuerpo de alguien que se interpuso entre la bestia y yo.

Klaus tomó el pomo de su espada y desenfundó con precisión y agilidad. No volvió a mirarme y yo no pude ponerme de pie, permanecí en el suelo detrás de él.

-¡Se acerca, en sus puestos todos!- gritó una voz ruda que no reconocí mientras los hombres se tensaban. Se habían colocado en dos filas de hombres, una de ellas, la más alejada, tenía a cada hombre armado con arco y flecha pero ésta estaba encendida con un pequeño núcleo de fuego que llameaba. En cambio, la otra hilera de aldeanos tenían espadas tan filosas que podrían cortar el aire en pedacitos, si eso fuera posible. El animal se aproximó rugiendo salvajemente pero se detuvo al ver a la cantidad de personas, dejó escapar un aullido de regocijo y se abalanzó.

Se escuchó un grito de alerta y los hombres atacaron. Él animal daba lo mejor de si para luchar, pero fue en vano ya que era superado en numero. Los aldeanos disparaban flechas incendiando al animal y otros atravesaban su carne con el filo de las armas. Klaus no se alejó de mi lado, hasta que la bestia se hubiera retirado y ya no estaba cerca de mi. Agradecí silenciosamente su compañía, sino estaría muerta de miedo.

-Quédate aquí- dijo mientras se alejaba corriendo hacia la bestia. No me movería ni aunque me pidiera, estaba paralizada en el suelo sin la fuerza de poder ponerme de pie. Los hombres se gritaban órdenes unos a otros, no podrían detener por más tiempo a la bestia, si ésta no se rendía con la cantidad de energía que gastaban. Mi compañero corrió hacia la bestia con su espada, saltó increíblemente alto a la espalda de la bestia y trepó ayudándose del pelaje y la apuñaló en el ojo. Se escuchó un quejido lastimoso y luego de un par de flechas más, el animal colapsó cayendo estrepitosamente sobre el duro suelo.

Se extendió un prolongado silencio hasta que se comprobó que la bestia había muerto. Habíamos ganado.




-Es que no he tenido opción- intenté explicar a la muchedumbre decepcionada y enfadada porque no era una sacerdotisa real- o dormíamos a la intemperie o una pequeña mentirita nos salvaba.

-Podrías habernos matado a todos- informó un anciano realmente enfadado. Percibí el sonido de la lluvia golpear sobre el techo y eso me calmó. Gracias a la intervención de Klaus, nos habían dejado permanecer en el templo, donde estábamos ahora. Aún seguía temblando y los dientes me castañeaban por estar empapada- Confiamos en tu palabra y así nos pagas.

-Deberías haber dicho la verdad, no somos desalmados- dijo Theus.

- Lo lamento- ninguna excusa me servía ante la dura mirada de esos hombres. Miré de soslayo a Klaus que se retiraba de la habitación dejándome sola, pero al poco tiempo ingresó nuevamente y colocó una gruesa manta en mi hombros. Era demasiado extraño su comportamiento, como si fuera protector. Nuestras miradas se cruzaron y lo sonreí como agradecimiento, eso pareció sorprenderle y provocó que desviara la vista.

Theus resopló.

-No eres sacerdotisa pero al menos tienes a un guerrero contigo- puse los ojos en blanco mientras Klaus cuadraba los hombros y se erguía. Gran forma de alimentar su ego. No importó que comenzaran a alabar a mi compañero ya que me permitía pasar desapercibida y era como una bendición para mi. Me excusé pero no se si por ser mujer o una mentirosa, pero nadie me prestó atención.

Salí por una puerta que daba al exterior y me dejé caer sobre una pared. Estaba tan cansada y mis músculos estaban tan adoloridos que no recuerdo el momento en el que me dormí escuchando el sonido de la lluvia.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top