Capítulo 14: "Lo único que trajiste a su vida fueron problemas."

Canción para este capítulo: Impossible - James Arthur 

Abro los ojos de golpe tomando una gran bocanada de aire. Me separo de la pared de piedra en la que me encontraba apoyada haciendo una mueca de dolor; siento como si miles de agujas me hubieran atravesado una y otra vez. Trato de regular mi respiración, pero el nerviosismo puede conmigo, más aún cuando los recuerdos de lo ocurrido me golpean bruscamente: desde un Cole moribundo a un trozo de madera clavado en mi pecho.

Recorro la habitación de piedra con la mirada presa del pánico: ni rastro del Visitante.

La sala está completamente vacía. Tan solo una antorcha adorna uno de los muros. La única salida es la puerta frente a mí, puesto que el lugar carece de ventanas. El único sonido que puedo percibir es el de unas goteras.

Me levanto con dificultad y consigo llegar hasta la entrada utilizando la pared para apoyarme. Una de mis manos presiona mi pecho, intentando disminuir el dolor sin obtener muchos resultados. Trato de abrir la puerta pero me es imposible. Un grito de frustración escapa de mi boca mientras tiro con más fuerza y rapidez del pomo, desesperada por escapar de estos cuatro muros y reencontrarme con Cole.

–– ¡Jack! ––exclamo tan alto como me es posible. ––¡Ven aquí, maldito cobarde!

"A estas alturas puede que ya haya acabado con Cole."

El simple pensamiento de que algo haya podido ocurrirle genera una corriente de coraje y energía que comienza a fluir por mis venas. Nadie más morirá por mí, nunca más. Me enderezo y sin dudarlo, extiendo mi pierna golpeando la puerta.

Y esta sale disparada contra el muro de enfrente.

Aprieto mis puños y armándome de fuerza echo a correr por los pasillos de la planta. Aquí fue donde me convirtieron. Todo mi cuerpo arde y empiezo a sudar en pocos minutos. Me tropiezo un par de veces aún débil por el daño que Jack me infligió hace... ¿cuánto? ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas?

Continúo avanzando apresuradamente por el lugar, ignorando el dolor y bloqueando la imagen de Cole cubierto de sangre, tratando de enfocarme en encontrarle. No es hasta que doblo una esquina, que mi cuerpo choca contra algo robusto. Hago una mueca y alzo la vista, encontrándome con los ojos verdes de mi Visitante.

El alivio se adentra en mi cuerpo y noto como mis ojos se llenan de lágrimas al ver que se encuentra perfectamente. Todos mis músculos se relajan en ese instante y me llevo la mano a la boca, intentando evitar que un sollozo de pura alegría se me escape. Está vivo.

––Pensé... Pensé que te había perdido... ––susurro hipando. Sin dudarlo, envuelvo mis brazos con efusividad alrededor de su cintura. Aspiro su aroma, y entierro mi rostro en su robusto pecho. Mi cuerpo da pequeñas sacudidas y cierro mis ojos con fuerza, esperando que responda a mi abrazo.

Pero no lo hace.

Simplemente se queda quieto, con los brazos colgando a cada lado de su torso.

Trago saliva y frunzo el ceño separándome levemente de él. El alivio ha dejado paso a la confusión. Intento calmar los temblores que recorren mi organismo y clavo mi mirada en sus ojos verdes. Ahogo un jadeo al ver que han perdido brillo, como si fueran un objeto deteriorado por el tiempo. No expresan nada, ni alegría ni pena, ni siquiera esa picardía que los caracteriza. Me observa como si fuera una completa desconocida... como si jamás hubiera sentido nada por mí.

––Cole... ––mi voz se quiebra.

Me alzo sobre los dedos de mis pies y presiono mis labios contra los suyos, desesperada por recibir una respuesta o la más mínima reacción. El simple contacto provoca estragos dentro de mí, trayendo gran cantidad de maravillosos recuerdos a mi mente.

Pero el Visitante se limita a colocar sus grandes manos en mis hombros y alejarme de él.

––Cole... ––trato de acercarme de nuevo a él, pero da un par de pasos hacia atrás, evitando mi contacto. ––Soy yo... Astrid... ––sollozo. ––Tu pequeña Astrid...

Su rostro se mantiene frío en todo momento, mostrando absoluta indiferencia respecto a mis palabras.

––Vaya, por lo que veo ya la has encontrado. ––la burlona voz de Jack llega a mis oídos y haciendo uso de mi velocidad sobrehumana lo agarro por el cuello y estrello su cuerpo contra la pared, generando grietas. El alienígena se limita a sonreír.

––¿Qué le has hecho? ––pregunto temerosa de la respuesta.

Una risa ronca brota de su garganta.

––¿Yo? La pregunta correcta es, ¿qué le HAS hecho TÚ? ––niega con la cabeza, fingiendo estar decepcionado. ––Te di muchas oportunidades, demasiadas, diría yo... Si me hubieras obedecido y te hubieras alejado de él, nada de esto habría ocurrido.

Las lágrimas no han parado de brotar de mi ojos en ningún momento, pero a pesar de ello, hago todo lo posible para que mi gesto se mantenga lo más duro posible; aunque por dentro el terror y el miedo me estén consumiendo.

––¿A qué te refieres?

Jack acerca su rostro al mío y a pesar de que quiero apartarme, no me dejo intimidar.

––He borrado todos y cada uno de los recuerdos que tiene contigo. ––el aire abandona mis pulmones. ––Fue más fácil de lo que pensé... Tan solo tuve que mirarlo a los ojos y explicarle que esa Astrid a la que ama no existe y ––su mano se alza e imita una explosión con ella, acompañada de un "pum" proveniente de sus labios. ––Desapareciste de su mente y de su corazón.

Suelto su cuello y lentamente me giro en dirección a Cole, quien nos mira impasible. Un fuerte nudo se ha instalado en mi garganta y siento ganas de vomitar.

––Sinceramente, apenas opuso resistencia... Creí que se aferraría a su amor por ti, pero parece que a fin de cuentas no era tan fuerte...

Me acerco lentamente a él y con mucho cuidado, deslizo mis nudillos por su mejilla.

––Es más, me parece que estaba deseando deshacerse de ti. A fin de cuentas, lo único que trajiste a su vida fueron...

Deslizo mi pulgar por su labio inferior temblorosamente. Paso mi otra mano por su pecho, intentando despertar algo en él, cualquier cosa a la que pueda aferrarme, que me pueda dar esperanza.

––Problemas. ––finaliza. Sus palabras me han hecho daño, pero no permitiré que sepa hasta que grado me han afectado.

Al ver que no provoco nada en Cole, me alzo una vez más y acerco mis labios a su oído.

––Te amo. ––susurro.

Oigo como Jack suelta una pequeña carcajada detrás de mí pero lo ignoro, centrando mi atención en el rostro de mi Visitante. No expresa ningún tipo de sentimiento, tan solo una leve incomodidad.

Niego con la cabeza, rehusándome a creer que lo he perdido. Que lo he perdido para siempre.

Una mano se coloca en mi hombro y me estremezco.

––Él jamás recuperará sus recuerdos, Astrid. ––musita el Presidente en mi oído. ––Tú misma te has buscado lo que ha ocurrido; recoges lo que siembras.

El corazón me late a toda velocidad y le sostengo la mirada a Cole, dándome cuenta de que Jack no miente: he perdido a mi alienígena. Y ha sido culpa mía. Destruyo todo lo que toco. Pensé que el amor era lo suficientemente fuerte como para romper cualquier barrera, como para superar cualquier obstáculo, pero obviamente me equivoqué. Lo que Cole sentía por mí tan solo necesitó unas cuantas palabras por parte de Jack para desaparecer.

Me dejo caer en el suelo, lastimando mis rodillas. Pero no me importa. Entierro mi rostro en las manos, sollozando. No lloraba así desde que descubrí el vil engaño al que fui sometida. Mi cuerpo entero tiembla y permito que un desgarrador grito escape de mi boca.

––Les dejaré solos. ––por primera vez, Cole habla. Hasta su voz ha cambiado. Ahora es distante, como si se encontrara a miles de kilómetros de donde realmente está.

Oigo como se aleja y me deslizo hasta quedar apoyada contra la pared. Atraigo las piernas contra mi pecho y apoyo la frente en mis magulladas rodillas.

Se acabó.

Me muerdo con fuerza el labio, hasta que puedo notar el sabor metálico de la sangre en mis papilas gustativas, que se mezcla con el salado de las lágrimas.

He perdido todo lo que alguna vez me ha importado.

Cojo aire bruscamente y una estúpida parte de mí espera que Cole vuelva y que desmienta todo. Que vuelva y acabe con Jack de una vez. Que me envuelva en sus brazos y me bese hasta que nuestros pulmones no resistan más sin oxígeno.

Pero eso no va a ocurrir.

El jamás volverá a mirarme con ternura. Con ese amor que calentaba mi pecho...

Primero fueron mis padres y ahora Cole... ¿Qué me queda?

Aprieto la mandíbula y alzo la cabeza, encontrándome con los ojos de Jack, que me observan con indiferencia.

La venganza.

Las últimas palabras que pronuncié como humana acuden a mi cabeza.

"––Y en cuanto a ti... Cuida tus espaldas, porque yo misma me encargaré de derribar el Imperio que has formado. Este es nuestro mundo y siempre lo será."

Y Dios sabe que pienso cumplir esa promesa... Cueste lo que cueste.





Siento muchísimo haber tardado tantísimo tiempo en actualizar, pero es que tuve una pequeña crisis, por así decirlo. Sabía lo que quería escribir, pero no me salían las palabras adecuadas para escribir la escena... lo cual me frustraba mucho. 

Sin embargo, ahora vengo con la pilas cargadas y prometo actualizar más seguido :) 

¿Qué os ha parecido el capítulo? 

–Lau. 

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