Capítulo 24

Narrador Omnisciente

El cuerpo de Lennon cae como una hoja al desprenderse de un árbol.

Los segundos pasaron a ser valiosos desde que el cielo se iluminó por el hechizo de la compañera de Daren De Luca contra Lennon Campbell. Duncan había quedado paralizado en el momento que se percató que la niña pensaba atacar a su amiga y por consecuencia tuvo que ordenarle que actúe acorde a sus estrategias como guerrero.

Los labios rosados de la joven se encuentran resecos y su cuerpo está ardiendo por la infección que trata de extraer César.

¿Pero qué otra cosa puede hacer?

¿Por qué estoy cayendo y no gritando tu nombre?

El ceño fruncido de Lennon habla más de ella que sus propias palabras.

Sin embargo, en la caída percibe que las cosas no están fluyendo como deberían.

Su cabello se mueve con lentitud.

A continuación, abrió los ojos sintiéndose atónita en el momento que se dio cuenta del lento trayecto de su cuerpo al caer a la tierra.

¡Tempus!

—¿Duncan... tú controlas el tiempo? —suspiró.

No se había percatado hasta ahora y se siente una tonta debido a que no se le ocurrió antes, pero está claro que ningún mago ingresa a Tempus solo porque es capaz de controlar la magia o por sus cualidades físicas.

Dirigió la mirada al ser carmesí que circula por el cielo con sus compañeros de salón.

Y, además de percatarse de que ella cae en cámara lenta, comprendió que su amigo fue capaz de hechizar solo su cuerpo mientras el tiempo a su alrededor corre como de costumbre.

Me dejas con la boca abierta.

Pensó con orgullo.

Entonces Lennon contempló a Willow cambiar el trayecto de su vuelo y fueron significativos los segundos cuando observó cómo sus compañeros se encontraban de cabeza en el lomo del dragón.

Y, en un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo de la maga empezó a caer con normalidad. Por lo que, en ese preciso momento, fue envuelto por los brazos ensangrentados del guerrero.

La mirada ónix de Duncan brilló al cruzarse con los ojos zafiro de Lennon, quien lo observa como si se estuviese tratando de un Dios.

Entonces una curva nació en los labios de él, sutil, pero ella podía ser percibida en la oscuridad de la noche.

—Hoy eres más joven que nosotros —suspiró.

Lennon comprendió al instante las palabras de Duncan, las cuales le arrebataron una carcajada.

—Ya ves —contestó.

La boca de Gwen cayó al suelo contemplando por primera vez una sonrisa coqueta por parte de su amiga de salón.

—Al parecer, César cumplió con su deber —declaró Duncan.

Recostó con cuidado a la chica en el suelo cuando analizó su brazo en buen estado, ya que las manchas habían desaparecido y la pudrición ya no formaba parte de él.

Además, el aura oscura que desprenden los huesos envueltos en la extremidad quieren decir que el recién nombrado está a punto de aparecer enfrente de los tres.

—No tenemos que bajar la guardia.

Gwen tosió de manera ruidosa a fin de llamar la atención de los dos.

Gracias a su honesto pensar, opina que para nada desea ser el mal tercio del momento. Sin embargo, se alegra de que Lennon haya sido capaz de sonreír al divertirse y juguetear en una situación así.

—No debería ser un problema la compañera de ese sujeto —inquirió.

Duncan ojeó sus brazos desnudos, ensangrentados y con cortes profundos.

Una molestia.

—¿Qué sucedió? —preguntó Lennon, abrazando a César en el momento que él se manifestó de nuevo enfrente de ella—. ¡Al fin!

Él esbozó una sonrisa al ver a la maga con su acompañante.

—Hice que su cuerpo volviera en el tiempo —declaró sin más—. La convertí en un bebé —señaló.

Entonces apareció Tania aferrándose con fuerza al cuello de la blusa que envuelve a la pequeña que hizo un mohín.

—Qué peligroso —rió Gwen, cubriéndose la boca al toquetear las mejillas del infante—. ¡No puedo dejar de imaginarlo! Sería penoso que tu enemigo te convierta en un bebé —carcajeó haciendo una mueca.

Lennon rompió a carcajadas, divirtiéndose por la situación porque la niña había empezado a sollozar con más fuerza.

—Tempus —suspiró, apoyando las manos en el lomo de Willow y ver desde el suelo a Duncan—. Eres más peligroso de lo que pensaba —bromeó.

—¡Quiero ser una mujer adulta! —chilló Gwen—. Suponlo, Lennon —estalló con efusividad—. Mi magia como curandera podría madurar y sería imparable en el campo de batalla.

—Ya vas a empezar... —murmuró Lennon.

—¡No se te hace divertido! ¿Tú que crees, Tania? —cuestionó emocionada.

El hada enarcó una ceja mostrándose incrédula.

—No funciona así, maestra —murmuró avergonzada por bajarle las esperanzas—. La magia de Tempus es más compleja de lo que parece. Es un guerrero poderoso, ahora comprendo su estadía en la Academia —halagó Tania, refiriéndose a Duncan.

Él se encogió.

—Supongo que es así —correspondió, bajando la mirada.

Se cruzó de brazos, acariciando los cortes en ellos y manchándose los dedos con la sangre que brota de sus recientes heridas por la acompañante del Antiguo.

No sabría explicar la situación y los sentimientos que emergen en estos momentos de su interior, pero ver a la joven castaña con su amigo huesudo le produjo un nudo en el estómago.

¿Debería ser así?

Cuestionó para sí mismo admirando en la oscuridad la profundidad de los ojos azules de Lennon.

La sonrisa de la maga al abrazar a su compañero es genuina y, quizá, es ese aspecto que llama a los demás a que se acerquen sin temor a ser rechazados.

No obstante, comprende que la apariencia cándida de Campbell está siendo corrompida por sentimientos amargos que habitan en su oscura mirada.

¿Por qué me costó utilizar mi magia en ti?

Ella levantó la cabeza como si alguien la estuviera llamando, encontrándose con la mirada ónix, por lo que le sonrió y él no supo qué decir.

—¿Qué ocurre, Duncan? —preguntó—. Pareces que estás divagando —declaró con picardía—. ¡Gracias por haberme salvado!

Las facciones del joven se ensombrecieron al ver a la chica sentada enfrente. Entonces una curva lobuna apareció en la comisura de sus labios.

—La pelea terminó —sentenció.

La de ojos verdes observó el campo de guerra para confirmar las palabras dichas. Posó una mano sobre su visión con el objetivo de analizarlo todo.

—Tienes razón —contestó Gwen—. Al parecer, De Luca desvaneció el fuego de Zila y Willow. ¿Habrá calificaciones?

—Tu participación fue excepcional. Hiciste un buen trabajo —declaró Duncan, a lo que la chica hizo un ademán como respuesta.

—Gracias a ustedes —parloteó, acuclillándose a un lado de su amiga—. Déjame verlo —apuntó al señalar la extremidad.

Lennon levantó el brazo.

—Me sorprendes, César. No percibo rastros de Gehenna —susurró con seriedad—. Aunque la recuperación fue lente a comparación de un acompañante promedio. Es pobre a diferencia de otros.

—Lo sé —farfulló Lennon, bajando la mirada para ocultar su rabia.

—Llegamos a tierra —avisó Duncan, volteando a verlas—. ¿Acaso deseas que siga cargando tu cuerpo?

—¡Bárbaro! —gritó Gwen—. Deja de coquetear con Lennon.

—No te pongas celosa —escupió divertido—. Podría presentarte a un amigo, ¿qué dices, maga? —cuestionó siendo perverso.

Lennon hizo una mueca debido a la expresión de Gwen, quien no podría estar más avergonzada con Duncan.

—¡Voy a patear tu trasero ahora mismo! —chilló.

Ella bajó del dragón dando largas zancadas.

—No debiste hacerlo —rió Lennon—. Gwen es alguien dulce, no juegues con ella —dijo.

Él suavizó la mirada al verla ponerse de pie.

—Me estoy acostumbrando a esto —confesó, encogiéndose al ayudarla a bajar—. Es divertido.

—¡Ja! Ya ves —parloteó.

Sin embargo, unos brazos ajenos a la situación cortaron la comunicación entre ambos.

—¡Mi media naranja! ¿Cómo estás? —gritó Zila.

Las mejillas coloradas de la rubia hicieron reír a la castaña. A cambio, la interrogada levantó el pulgar.

—Mejor que nunca. ¡Me encantó volar sobre Willow! Tenemos que hacerlo más seguido —apuntó con efusividad.

—¡Por supuesto! —estalló. Luego giró analizando al chico a su costado. —Gracias por cuidar de Lennon.

Zila extendió la mano en dirección de Duncan, mostrándose noble ante el guerrero.

—Estoy en deuda contigo —afirmó, tomando por sorpresa a ambos.

—A mí no me debes nada —respondió con simpleza viendo de reojo a la castaña—. Lo hice por amor al arte —suspiró.

En cambio, Lennon sonrió y Zila enarcó una ceja en el momento que él se giró para reunirse con los demás.

—Qué extraño es —suspiró—. ¿Es cierto que llamaste la atención de Duncan? Gwen me lo dijo.

—No, es su manera de bromear —respondió. Lennon subió los hombros restándole importancia. —Es bueno en lo que hace.

Zila hizo una mueca, viéndola con recelo.

—No te creo nada —contestó—. Pienso dejarlo pasar, pero no voy a retirar que tienes buena química con él. Es raro que le sonrías a los chicos.

No obstante, César mordió con fuerza la pierna de Zila.

—¡Eh! —reprendió Lennon, aferrándose al cuerpo pequeño para separarlo—. ¿Qué haces?

—¡Solicito la atención de los alumnos!

Zila golpeó con suavidad el cráneo de César.

—Me la vas a pagar —murmuró, acariciando su pierna.

Aun así, el esqueleto no parece estar contento con la maga de fuego, ya que cruje las extremidades a modo de advertencia y sus ojos oscuros adquirieron una tonalidad carmesí

—Calma, César —suspiró Lennon, abrazando a su huesudo amigo como si fuera un bebé—. Zila estaba bromeando.

—Tuvieron una participación activa —manifestó el lacayo, mostrándose contento—. El Antiguo Milagro se encuentra satisfecho con los resultados, por lo que volverán a ser cuestionados por él. Han sabido coordinarse con sus compañeros y acompañantes, por lo que cumplieron con el objetivo de la actividad. ¡A la brevedad van a ser notificados para el siguiente encuentro!

Los murmullos de felicidad no se hicieron esperar, de todos modos, el semblante del secretario se oscureció a tal punto de frenar los susurros del alumnado.

—Lennon Campbell quedas suspendida de los encuentros de Daren De Luca —manifestó.

—¿Qué?

La mirada atónita de todos fue devastadora.

Zila observó pasmada la situación y volteó para buscar respuestas en el rostro descompuesto de su mejor amiga.

No es cierto.

Pensó Lennon con la visión cristalizada.

—Tu presencia en esta prueba ha sido indignante para Tempus —sentenció Daren De Luca, tomando la palabra y dejando helados a todos—. Posees un vínculo que produce vergüenza con tu acompañante y no fuiste capaz de ayudar a tus compañeros en el enfrentamiento. Incluso si estás herida tienes que actuar.

Los vellos del cuerpo de Lennon se erizaron y su mente quedó en blanco.

—¡¿Había sido infectado por Gehenna cómo pretendes que actuara!? —gritó con rabia Zila, pero la mirada del contrario la obligó a callar.

—No tiene lo necesario para ser un mago de Tempus —sentenció—. A los demás los volveré a ver en el próximo encuentro —concluyó.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top