Capítulo 4

Capítulo 4
~Eres muy interesante y a la vez estresante~

Un día después del capitulo anterior

Estaba sentada en el banco del piano observando las teclas, giré mi cabeza para ver a Axel, el cual estaba sentado en el suelo del pequeño estudio, con un café al costado y agarrándose los cabellos mientras miraba las partituras con el ceño fruncido. El moretón de su mejilla había disminuido un poco, y aun tenía el labio igual que ayer.

No emití ningún sonido, solo me limité a verlo.

Del pequeño bolso que me acompañaba ese día saqué un libro que me interesó cuando fui a devolver "La Alegre Anécdota De Un Bipolar" a la biblioteca. Curiosamente los dos tenían nombres igual de extravagantes.

Un suspiro de frustración se escuchó de donde estaba Axel.

-De acuerdo, Perse -fruncí levemente el ceño, no me gustaba que me dijera de esa manera, -parece que tenemos un pequeño problema con la pieza. -Se levantó y se encaminó en mi dirección, con su café en mano.

Lo dejó en la superficie y se sentó a un costado mío, poniendo las partituras encima de las teclas.

-Sucede que necesitamos simplificar un poco más los pentagramas, ya que sol tiene demasiadas líneas adicionales en las notas.

-No entiendo nada de lo que está hablando. -Mencioné desentendida.

-Lo cual hace mucho más complejo el desarrollo de la pieza, porque se hace más difícil de leer, y para ti -pausó- quiero hacerlo lo más fácil y entendible posible. -Entonces me miró con una expresión extraña e indescifrable.

-No te entendí ni paprika de lo que dijiste. -Vi dejó caer su rostro contra las teclas, provocando un estrepitoso sonido. -Únicamente entiendo de oído, no de esto. -Señalé las partituras –"o los garabatitos subiendo y bajando en una línea con una forma rarísima"- creo que es más sencillo decir "Partituras" a decir todo eso.

-Siento que mi cerebro va a colapsar, ni yo mismo se lo que digo. -Aún no cambiaba de posición, nuevamente me limité a observarlo.

Quizás pueda ayudarlo, no perdería nada intentando.

-Puedes dañar las teclas. -Dije, él solo hizo un sonido gutural dándome a entender que ya sabía. -Bueno, -me estiré- ¿Qué tal si vamos a relajar el body? -me miró desde el rabillo del ojo y una pequeña sonrisa se asomó en su rostro.

"Es algo guapo, no puedo negarlo, pero no me cae del todo bien, me estresa"

Meneé mi cabeza intentando procesar aquel pensamiento.

"¿Que te pasa persephone?". Pensé, me sentía en duda con lo que había pensado hace unos momentos. "Solo no pienses eso, piensa en algo diferente, como animarlo, eso sirve ".

Suspiré.

-¿Llegamos a la cafetería? -pregunté, después de haber enfriado algo mi mente.

-Me parece perfecto, Querida. -Se levantó del asiento mientras estiraba todo su cuerpo, rodé los ojos.

-Bien. -Miré el libro que aún tenía en mis manos, supongo que lo leeré en otra ocasión.

-¿Ese es un nuevo libro? -Viendo lo que había en mis manos. Asentí.

-¿Cómo se llama? -preguntó.

-"Filosofía de un colchón". -Me acerqué para mostrarle la portada, este se rio suavemente.

-¿Qué le dieron a esos autores para que sus libros tengan títulos tan extravagantes?- se rio mientras se estiraba un poco más- Parece que no te aburrirás en tu estadía aquí, cada día podrás traer uno diferente, con un título más extravagante que el anterior -Una sonrisa se asomó en su rostro, haciendo desaparecer sus ojos verde jade, y una leve carcajada se oyó.

-Quizás, -reí junto a Axel. -Bueno, vamos guardando las cosas para irnos antes de que se nos haga tarde.

Nuestros ojos se conectaron. Sus hermosos ojos se encontraron con los míos -los cuales eran horribles a mi pensar- separé mi mirada al darme cuenta de que nos habíamos quedado viendo un largo tiempo.

-Vamos... -Dije con la cabeza baja y algo colorada. Deslicé mi mano para echar mi corto cabello hacia atrás.

Tomé mi bolso y guardé mis cosas, vi como el hizo lo mismo, pero con su mochila; también lo hizo con el estuche de su violín, dejándolo a un costado del piano de pared.

-¡Vamos! -sonrió y salimos del estudio.

"¿Qué habrá sido esa escena que acabamos de montar? Ósea, no fue del todo repulsivo o desagradable..."

Caminábamos por el extenso pasillo del teatro, el vitral que allí se exponía y se veía magnífico.

-Y... - intente hablar en medio del silencio. -¿Quién te hizo lo de la cara? -pregunté.

"Eso fue muy imprudente ¡¡¡¿Cómo se te ocurre Persephone?!!!". Me reprimí a mí misma por dentro.

-Problemas con mi padre... -Habló con sequedad y desgano. -Solo problemas. -Volvió a repetir, pero esta vez más suave, casi imperceptible a mi oído.

-Ah. -Logré gesticular, no sabía que decir así que sólo había un silencio incómodo.

"Gracias Persephone la cagaste toda, por fin alguien que no tiene una presencia desagradable se te acerca y tu la cagas"

-Aunque no tienes por qué preocuparte, ya no duele tanto como cuando me la dieron. -Otra vez sonreía.

"¿Por qué su sonrisa parecía tallada por los mismísimos dioses?" – me pregunte a mis adentros, aunque por fuera tuviera una expresión neutra- "Siento como si mis ojos se van a derretir de lo radiante que es."

Yo le devolví el gesto de forma simple, hasta que llegamos a la recepción. La señora Blanca estaba sentada tomando su té de manzanilla, el día anterior me había explicado que ella le encantaba tomar té cuando se sentía estresada, decía que lo había heredado de sus raíces británicas.

-¿Se van tan pronto? -preguntó mientras su rostro se reducía a la pena. -Pensé que se quedarían hasta tarde, como ayer. -Su sonrisa volvió tan rápido como se fue, a veces suelo pensar que nunca encontraré a alguien como ella.

Me recuerda a mi madre...

Pero no estamos en tiempos de tristeza, aunque ahora no soy el claro ejemplo de la alegría en sí.

-No señora Blanca, vamos a salir a relajarnos un rato. -Contestó Axel por los dos. Necesito buscarle un apodo, me incomoda llamarlo por su nombre de pila.

-Oh, ya veo... -Dio un pequeño sorbo a la bebida. -No se olviden de entregarme el carnet, es muy importante. -Sin más preámbulos Axel saco su tarjeta y se la dejo. -Bien, para la próxima registraré a ésta lindura para que también tenga un carnet permanente, -Me dedicó una hermosa y amable sonrisa, -¡Vayan con cuidado! -se despidió con la mano y salimos del magnífico teatro.

Miré al chico de mi lado, estaba algo inquieto, así que decidí hablarle.

-Lamento... Eso...-Me removí un poco incómoda. - Ya sabes, aquel momento incómodo y todo, no quería hacerte recordar cosas malas. -Estaba algo afligida de lo que le había hecho a Axel. -No era mi intención hacer...-Me interrumpió.

-¿Qué tal si vamos a la cafetería de acá cerca? -preguntó. -Además no tienes que preocuparte por eso, sabía que no tenías intención de herirme ni nada por el estilo, -susurró despreocupado, -pero no nos agobiemos por cosas tan insignificantes.

"¿Cómo que el que rompieran la cara es insignificante niño?

A pesar de lo que pensé solo moví mi cabeza de forma afirmativa. La verdad es que no me gustaba cuando la gente que pasa por esos maltratos, diga que no le pasa nada, que son "Cosas tan insignificantes". Me da cólera, Ya que veo un reflejo de mi misma cuando era pequeña.

"me da pena..."

-¿Y qué cuentas de tu vida? -preguntó con una sonrisa contagiosa, cómo consecuencia yo también sonreí... un poco.

-La verdad es que nada, -solté simple, -creo que lo único que sabes es que me mude hace tres días, y en mi segundo día estando aquí me encontré contigo, después pasó lo del ensayo y lo de hoy - alcé mis hombros sin importancia, metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta de cuero negro, aquella me encantaba.

-¡Hagamos un juego! Tus haces una pregunta y yo la respondo, y cuando yo la responda yo te hago una pregunta de vuelta y así consecutivamente -dijo con emoción el chico al mencionar el "juego".

-Pareces una niñita que está haciendo una pijamada y quiere jugar con sus amigas, el típico juego de verdad o reto, y empiezan con sus cursilerías de pubertas creyéndose de 20 años. -Levantó una ceja y torció el labio en una mueca de desagrado.

-Mataste la diversión del juego. -Bufó. Estaba riéndome de la cara que puso.

-No era mi intención que te hayas ofendido, es tu culpa por ser tan raro. -Aún estaba riéndome de todo lo que había pasado.

-¡I KILL YOU! -enredó sus manos alrededor de mi cuello, simulando que me estaba ahorcado, pero se estaba riendo junto a mí por su ocurrencia.

-Ya, ya, estamos en la calle, podría ser peligroso. -Aparté sus manos de mi cuello, me daba cosquillas la sensación de tenerlas ahí, eran muy calientes y ásperas, hasta podría decir que eran callosa. Quería que se mantuvieran más tiempo ahí.

"Okey definitivamente debo de estar alucinando todo esto y hoy mi imaginación está volando hasta las nubes"

Solté un suspiro.

-Por favor, lleguemos al maldito café, ya me duelen las piernas. -Lo miré, me miró y no parpadeamos.

-¡Si, mi capitana! – se rio y tomó mi mano para guiarme hasta la cafetería.

Buenas vengo a informar que el siguiente capítulo comienza desde este punto, ya que se me pegó la gana de dejar así el cap.

Mi editora estrella, preciosa e inigualable Marianitta60 le quiero mucho.
Sin ella esto no es posible.

M: Obvio bebé, aquí para tí <3

Sin más. Bai 😊😗❤️❤️❤️❤️❤️

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