Capítulo 7

Capítulo 7: Día 2: El Fiasco De La Piscina.
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—¡BISTEC!

El día terminó rápidamente, y Kovu llevó a Kiara y a Tanuka a casa. Tanuka había comido un montón de bistec en casa de sus Abuelos y Kiara estaba segura de que tendría dolor de estómago por la mañana. Cuando Kovu llegó a la montaña, Kiara salió del coche y sacó a su Hijo del asiento trasero. Tanuka se había quedado dormido durante el viaje de vuelta.

—Ma-mami. –Gimoteó Tanuka mientras rodeaba los hombros de Kiara con sus brazos.

—Shh, cariño, estamos en casa. –Murmuró Kiara.

Kovu cerró el coche y los acompañó hasta entrada principal.

—Gracias, Tanuka se lo ha pasado muy bien hoy. –Dijo Kiara mientras abría la puerta.

—¿Papá? –Susurró Tanuka al tiempo que Kovu lo cogía de los brazos de Kiara.

—Nos vemos mañana.

Tanuka bostezó mientras miraba a su Madre.

—Mami, ¿Vas a volver hoy a tu casa?

Kiara sonrió.

—Me quedo esta noche antes de volver.

—¿Puedo ir contigo? ¡Por favor! –Gimoteó Tanuka.

Kiara lo pensó.

—Pues claro, sólo por nuestra semana de caza de papás.

—¡Sí! –Dijo Tanuka. Kiara entró, Kovu la siguió. Kion estaba viendo la tele y Nala estaba en el trabajo. Umkhulu estaba comiendo en la cocina.

—Oye, Kion, me llevo a Tanu conmigo al apartamento –Dijo Kiara.

—Ok.

—¿Puedes guardarle sus cosas mientras yo cojo las mías?

—Vale. –Dijo Kion mientras apagaba la tele y se iba a recoger la ropa de su Sobrino.

—Papi. –Dijo Tanuka mientras hundía su cara en el cuello de Kovu.

—¿Sí?

—¿Por qué Mami y tú no vivís juntos? –Preguntó Tanuka. Kiara bajó las escaleras con dos mochilas en sus brazos. Le sonrió a Tanuka, que le cogió su bolsa a Kiara.

—Soy fuerte, Mami.

—Claro que sí, cariño. –Kiara le acarició la mejilla.

—Kiara. –Llamó Kovu mientras ella cogía a su Hijo en brazos y Kovu agarraba las mochilas.

—¿Sí?

—Tanuka... Acaba de pedirnos que vivamos juntos.

Kiara abrió los ojos con sorpresa mientras miraba a su Hijo, que la veía con ternura.

—Por favor, Mami. Eso es lo que hacen los Padres de Patch, viven juntos.

Kiara suspiró.

—Cariño, no puedo vivir con él porque no somos pareja.

Tanuka tenía lagrimillas en sus ojos.

—Pero... Pero... Él es.. Él es mi Pa-papi.

Kiara abrió mucho los ojos mientras le daba palmaditas en la espalda.

—No llores Tanu, por favor.

—¡PERO YO QUIERO VIVIR CON PAPI Y MAMI! –El grito de Tanuka fue tan fuerte que alertó a Kion, quien llegó corriendo para qué ocurría.

—¿Qué pasa? ¿Por qué Tanu ha empezado a gritar? –Preguntó preocupado.

—Lo que pasa es quiere es que Mamá y Papá vivan juntos. –Kovu sonrió.

—¿Ves? Sabía que esto pasaría. –Dijo Kion mientras intentaba calmar a Tanuka mientras Kiara reflexionaba sobre ese asunto.

—¿Le dijiste que vamos a vivir juntos? –Le preguntó Kiara a Kovu mientras Kion le contaba a Tanuka la leyenda de El Rey León.

—No, él me preguntó por qué no vivíamos juntos. –Respondió Kovu.

Kiara se frotó las sienes.

—No puedo dejar a Vitani sola.

—¿Así que abandonas a tu propio Hijo? –Kovu arqueó una ceja.

—Te odio por esto. –Murmuró Kiara mientras sacaba su móvil. —¿Vitani?

—𝑲𝒊𝒂𝒓𝒂, ¿𝒀𝒂 𝒗𝒊𝒆𝒏𝒆𝒔? –𝑷𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒐́ 𝑽𝒊𝒕𝒂𝒏𝒊.

—No, por desgracia no. Resulta que ahora Tanuka quiere vivir con Papá.

—𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂, ¿𝑬𝒏 𝒔𝒆𝒓𝒊𝒐?

—Muy en serio. Y ahora me toco irme a vivir con el infame Vimbela.

—𝑱𝒐, 𝒎𝒊𝒆𝒓𝒅𝒂, 𝒂𝒉𝒐𝒓𝒂 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒈𝒂𝒓 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒚𝒐. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒃𝒖𝒆𝒏𝒐, 𝒔𝒖𝒑𝒐𝒏𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒍𝒐 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐.

—Gracias por entenderme, Vitani.

—¿𝑬𝒏𝒕𝒆𝒏𝒅𝒆𝒓𝒕𝒆? 𝑪𝒂𝒓𝒊𝒏̃𝒐, 𝒗𝒂𝒔 𝒂 𝒕𝒆𝒏𝒆𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂́𝒓𝒎𝒆𝒍𝒐 𝒊𝒏𝒄𝒍𝒖𝒔𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒆𝒏̃𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒊𝒆𝒏𝒅𝒂.

—Lo haré, hasta luego.

—𝑺𝒊́, 𝒂𝒋𝒂́.

Kiara colgó y cogió a su Hijo en brazos.

—Bien, Tanuka, vamos a vivir con Papi durante toda la semana que viene.

—¡YUPI! –Chilló Tanuka.

—¿La semana que viene? –Cuestionó Kovu arqueando una ceja.

—No voy a dejar a Tanuka en tu casa todo el tiempo, va a quedarse con mi Madre cuando estemos trabajando y luego lo vengo a recoger cuando termine.

Kovu suspiró.

—Me parece justo.

—Y si al final no nos casamos, Tanuka vuelve a la montaña y yo con Vitani.

—Hecho. –Dijo Kovu mientras llevaba sus bolsas al coche. Kiara abrazó a su Hermano. —Mañana llamo a Mamá y le explico todo. Cuando venga dile que no se preocupe y que descanse, y tú llámame si quieres que te lleve al instituto.

—O mejor aún, dame tu coche, Usisi, Tengo carnet, ¿Sabes?

Kiara suspiró mientras sacaba las llaves de su coche y se las daba a Kion.

—¿Y cómo voy yo al trabajo?

—En uno de mis coches. –Dijo Kovu.

—Siento que el universo está conspirando contra mí. –Murmuró Kiara mientras llevaba a su Hijo de vuelta al coche de Kovu.

—Adiós, Kiara.

—Que te jodan, Kovu. –Murmuró Kiara mientras le ponía el cinturón al niño.

—Sí, lo que tú digas. Estás insultando mucho hoy, ¿No te parece?

Kiara frunció el ceño mientras miraba por la ventana. Suspiró al mirar su dedo anular, donde un anillo de compromiso había reposado allí una vez... Pero ella había cancelado todo... Para estar con Kovu... Pero él se cargó su relación... Para estar con Sabor...

—¿Qué pasa? –Preguntó Kovu.

—Estoy pensando.

—¿En?

—En nada, no importa.

—Esa es la cosa más estúpida que he oído. –Bufó Kovu.

—Estoy pensando en lo de hace cuatro años.

—¿En qué exactamente?

—Shere Khan.

—Oh, él.

—Sí, él.

—¿Sabes qué está haciendo ahora?

—Ni lo sé, ni me importa. Rompí con él, ¿No?

—Sí, porque...

—No lo amaba.

—¿Y a quién amabas?

—Cállate y conduce. –Gruñó Kiara y Kovu se encogió de hombros. *Da igual* Pensó mientras seguía conduciendo hacia la mansión. Llegaron alrededor de las diez y Kiara llevó a Tanuka a su antiguo cuarto de la mansión. La habitación que usaba siempre que se quedaba a dormir... Kovu tenía razón, el cuarto no había cambiado nada.

Estaba pintada de un débil crema y tenía una gran cama en el medio. Había un comodín unido a la cama y una mesita de noche a cada lado de la misma. Un edredón de color azul estaba doblado a los pies de la cama. El cuarto de baño estaba del lado izquierdo y había un armario en el lado derecho de la habitación. Y había una gran ventana justo detrás del cabecero.

Kiara puso a Tanuka en la cama y lo cubrió con el edredón. Entró en el baño y se puso su camisón, se puso la bata y bajó las escaleras. Vio a Nuka, Kovu, Dotty, Zira y Scar sentados en el sofá hablando en voz alta. Kovu estaba en bóxer y tenía puesta una camiseta, Dotty llevaba un camisón y Nuka sólo llevaba bóxer. Scar y Zira llevaban pijamas normales.

—Kiara, hola. –Dijo Dotty mientras se levantaba y abrazaba a su vieja amiga.

—Dotty, cuanto tiempo. –Kiara le sonrió y le devolvió el abrazo.

Nuka se levantó y le estrechó la mano a Kiara, esta tuvo que contener la risa.

—¿Qué es tan gracioso? –Preguntó.

—Nuka Vimbela, en bóxer, sin camisa y a punto de anochecer, está estrechándole la mano a mí, Kiara Unmdeni, a quien conoce desde el instituto.

Nuka rio y abrazó a Kiara.

—¿Mejor?

—Mucho mejor, ¿Dónde está Methuu?

—Durmiendo, como Tanu. –Dijo Zira.

Kiara asintió y se sentó al lado de Kovu, quien le tendió un plato de galletas. Cogió una y le dio un mordisco a la vez que Scar retomaba la conversación.

—Cómo iba diciendo. –Dijo Scar. —Cuando Kiara y Kovu se casen... –Dejó de mirar a Kiara, quien estaba mirando fijamente a su galleta. No podía negarlo. Tanuka estaba muy feliz de estar con Kovu, y suponía que ni siquiera el Diablo podría hacer que lo odiara. Iba a casarse, probablemente, con Kovu, estaba segura de ello.

—Sigue. –Susurró Kiara.

Kovu sonrió al oírle decir eso.

—Cuando Kiara y Kovu se casen, Tanuka será legalmente un Vimbela y la otra mitad de nuestro imperio la recibirá Kovu, él podrá seguir desarrollándolo donde quiera. He pensado que, si Nuka se desarrolla en la parte este de Sudáfrica y Kovu en la oeste, entonces dominaremos prácticamente Nueva Orleans.

—Se ha vuelto loco. –Murmuró Dotty en dirección a Zira, quien se rio.

—Después de eso, cuando Tanuka y Methuu tengan 18, heredarán las acciones de sus Padres. –Scar asintió en aun, haciéndonos ser lo más alto de la línea Imperio.

—Vaya, lo tenéis todo planeado. –Observó Kiara.

—Así es, querida. –Scar sonrió.

—¿Y nada de esto funcionaría si Tanuka no es legalmente un Vimbela?

—No, no lo haría. –Respondió Scar.

—Supongamos que no os doy a Tanuka, ¿Me denunciaríais?

Zira se levantó y abrazó a Kiara.

—Por supuesto que no, cariño. Tu Hijo es tuyo y lo era incluso antes de que Kovu supiera de él. Lo que pasó hace cuatro años no fue sólo culpa tuya, también fue culpa de Kovu.

Kiara suspiró.

—Me voy a la cama. –Dijo antes de levantarse e irse a su habitación.

Zira la miró fijamente.

—Pobre niña, me rompe el alma. Tiene tanto peso encima, su Hijo, su familia, las facturas...

—Pero si se casara conmigo no tendría que preocuparse por eso nunca más. –Replicó Kovu.

—Me temo que la hemos metido en un lío, Scar. –Le dijo Zira a su Marido. —Le hemos puesto más cargas encima.

—Pero si el niño no tiene un Padre pronto, y se hace lo suficientemente mayor como para entender, cuando Kiara vuelva a tener citas, será exigente con el tipo de Hombre que querría al estar expuesto sólo a sus Tíos.

Zira asintió ante el razonamiento de su Marido.

—Bueno, nos vamos a la cama, buenas noches.

—Buenas noches. –Despidieron los tres cuando Scar y Zira se fueron a la cama. Kovu suspiró y bebió un vaso de agua.

—Esto es una mierda.

—Jódete, tú la dejaste por Sabor, no al revés. –Dijo Nuka mientras llevaba a su mujer a la cama.

Kovu se frotó la cara con las manos. *Tiene razón, fui yo el que la dejó* Pensó mientras los recuerdos de lo que había pasado hace cuatro años inundaron su cerebro. Negó con la cabeza. *No, no puedo pensar en eso ahora, en lo que tengo que concentrarme es en hacer que Kiara y Tanuka sean míos* Y con eso en mente, se levantó y se fue a la cama.
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Kiara se despertó con el sonido del despertador. Empezaba a trabajar en una hora y tenía que prepararse. Fue a darse una ducha y a lavarse los dientes. Sólo le llevó quince minutos. Después, cuando su pelo estuvo recogido en una toalla, se puso la ropa que había traído de casa, unos vaqueros de la marca Capri y una camiseta ajustada roja. Se secó el pelo y se lo recogió en un moño. Levantó a Tanuka, que murmuró algo antes de apoyar la cabeza en su cuello, y salieron.

Bajó unas cuantas escaleras cuando, de repente, oyó a alguien detrás de ella. Se dio la vuelta y se encontró con Kovu detenido delante de ella.

—Buenos días. –Saludó.

—Buenos días, ¿A dónde vas?

—A trabajar. –Dijo. Kovu le tendió un par de llaves.

—Tu coche de ahora en adelante.

Kiara asintió y siguió bajando las escaleras. En cuanto llegó abajo, se dirigió a la puerta principal, entonces sintió un brazo en su hombro.

—¿No comes? –Preguntó Kovu.

—Yo no desayuno. –Murmuró Kiara mientras se ponía los zapatos para irse. Kovu se encogió de hombros y fue a desayunar antes de irse. Kiara pulsó el botón de las llaves y oyó como uno de los miles de coches que habían en el garaje de encendía. Puso a Tanuka en el asiento trasero antes se sentarse en el piloto. Se marchó rápidamente para llevar a Tanuka e ir al trabajo.

Todos habían salido de trabajar. Nuka, Dotty y su Hijo Methuu habían ido a comer fuera, y Kiara había ido a recoger a su Hijo a casa de su Madre. Tanuka entró en el coche y se puso el cinturón.

—Mami, ¿Por qué estaba en la montaña?

—Porque por las mañanas no hay nadie en casa de Papá y no te puedes quedar solo.

—Oh. –Dijo el niño como si la hubiera entendido. Llegaron a la mansión y Kiara aparcó el coche y le abrió la puerta a su Hijo que salió corriendo. Iba unos pasos por delante de Kiara y esta tuvo que correr para seguirle el paso.

Kiara abrió la puerta y Tanuka corrió adentró sólo para chocarse contra las piernas de su "Abelito".

—¡ABELITO! –Chilló Tanuka cuando Scar lo cogió y lo lanzó al aire.

—Hey, Tanuka, ¿Qué tal ahí arriba?

—El cielo.

—No, el techo. –Scar sonrió.

—Más alto que el techo está el cielo. –Dijo Tanuka.

—No, el sol.

—Eso también.

Scar le besó la frente y luego abrazó a Kiara.

—Kovu volverá a casa pronto, y tenemos la piscina en el patio.

—¿Te dijo lo del segundo día? –Preguntó Kiara.

—Sí. –Se rio, le devolvió al niño y se fue.

Kiara negó con la cabeza y subió las escaleras con su Hijo. Le ayudó a ponerse el bañador y ella se puso un bikini rojo. Se colocó una toalla en la cintura mientras bajaba las escaleras con Tanuka y se dirigieron a la cocina.

—¿Qué quieres de comer?

—¡Pizza! –Gritó Tanuka.

—Cariño, no creo que tengan Piz... –Pero el cocinero sacó un trozo de pizza de la nevera y se lo dio a Tanuka.

—No, pues sí que tienen. –Kiara rio mientras le daba una cucharada a su sopa. Después de comer, Kiara llevó a Tanuka a la piscina del patio. A diferencia de hace cuatro años atrás, habían extendido la piscina y habían instalado una de niños para Methuu y un jacuzzi.

—Kupholile. –Tanuka tomó aire y saltó a la piscina de niños. Incluso a la tierna edad de tres años, Tanuka sabía flotar y hacer el muerto de espaldas. Pero nadar aún no estaba entre sus habilidades.

Kiara rio mientras se sentaba en el borde de la piscina de niños, sus pies colgaban por la orilla.

—Ten cuidado, cariño –Dijo cuando él empezó a flotar. Tanuka se levantó, corrió hacia ella y la salpicó con el agua. Kiara gritó y salpicó a Tanuka, la cadena siguió hasta que...

—¡AH! –Gritó Kiara cuando sintió que la levantaban. Miró a la persona y vio que era Kovu, quien usaba en bañador y la miraba sonriente.

—Hola, gatita. –Dijo.

—¡Suéltame!

—Encantado. –Y la soltó, dejándola caer al fondo de la piscina.

—¡KOVU...! –Sus palabras se vieron ahogadas cuando cayó en el agua. Tanuka empezó a reír a carcajadas. Kovu se rio cuando la cabeza de Kiara salió del agua.

—¡MALDITO PARIA! –Gritó a la vez que le salpicaba.

Kovu saltó al agua y salpicó a Kiara. Ella lo miró con ira y le sumergió la cabeza en el agua. Mientras estaba bajo el agua, Kovu le agarró las piernas y la impulsó hacia abajo. Kiara gritó, manoteó salvajemente y nadó hasta la zona poco profunda de la piscina. Tanuka se reía como una hiena al ver a sus Padres intentando matarse el uno al otro. Kiara salió de la piscina y se sentó en la de niños para intentar que Tanuka parara de reírse.

—Cálmate, cariño. –Se rio. Tanuka se reía cada vez más y Kiara levantó la vista justo cuando Kovu le vació un cubo lleno de agua fría encima.

(N.A: Como sabéis, estamos a mediados de septiembre, así que la piscina está en el interior. Cuando el agua se calienta un poco más, los Vimbela abren el techo para crear una piscina exterior)

—¡SERÁS IDIOTA! –Gruñó Kiara cuando se levantó y empujó a Kovu dentro de la piscina.

—Mami, dijiste que si no nos gustaba Papá lo empujaríamos dentro del lago, ¿No? –Preguntó Tanuka a la vez que salía de la piscina de niños.

—Sí.

—¿Vale empujarlo a una piscina?

Kiara se rio.

—Por supuesto.

—Pero me gusta este Papá.

Kovu salió del agua y cogió a Tanuka.

—Tú tampoco me caes mal, león.

Kiara se rio al verlos saltar a la piscina de niños. Tenía que admitir que estar con Kovu y Tanuka la hacía feliz... Aunque lo odiase. Entró al jacuzzi y lo encendió, haciendo que empezaran las burbujas. Después de quince minutos de pelear en el agua, Tanuka y Kovu se unieron a ella.

—¡HACE COSQUILLAS! –Gritó Tanuka cuando sintió las burbujas contra su suave piel.

—Ese es el punto. –Kovu sonrió mientras se sentaba.

Kiara bostezó.

—¿Y cuál es el plan de mañana?

—Día de los Padres. –Dijo Tanuka.

—¿Y pasado mañana? –Preguntó Kovu.

—Ahí ya eliges tú. –Dijo Kiara.

—Entonces vamos al parque atracciones. –Kovu sonrió.

—¡YUPI!

—¿Y después de eso? –Preguntó Kovu.

—Después me toca a mí.. Ya pensaré en algo. –Dijo Kiara mientras se estiraba.

—Bien, de acuerdo. –Dijo Kovu mientras Tanuka se sentaba.

Se quedaron callados durante unos minutos, luego el niño habló:

—Mami...

—¿Sí? –Dijo Kiara mirando hacia él.

—Acabo de hacer pis...

—¡OH, MIERDA! –Bramó Kovu a la vez que salía del jacuzzi. Kiara también salió y Tanuka empezó a reírse a carcajadas.

—¿Por qué te ríes? –Preguntó Kiara.

—No hice pis.

Kovu y Kiara intercambiaron miradas cómplice.

—Oh, ¿De verdad? –Dijo Kovu mientras Kiara se acercaba a Tanuka.

—Eh...

—¡A por él! –Dijo y se lanzó hacia Tanuka. Tanuka gritó cuando Kovu lo cogió y lo dejó colgando bocabajo. Kiara palmeó el trasero de Tanuka. —¿Tanuka?

—¿Qué? –Se rio.

—¡Eres un Demonio! –Kiara se rio mientras Kovu lo ponía otra vez del derecho.

Tanuka se rio.

—¡Fue una broma!

Kovu sonrió.

—¿Y si nos damos un banquete?

—¿Un banquete? –Preguntó Kiara.

—Sí. Venga, secaos y cambiaos. –Ordenó y Kiara frunció el ceño.

*¿Qué estaba planeando?*

Nuka, Dotty y Methuu ya estaban a casa. Kiara y Tanuka se presentaron a Methuu, y él enseguida se encariñó con ambos. En ese momento, Dotty estaba bañando a Methuu y Nuka se estaba encargando de algunos asuntos de trabajo. Zira y Scar estaban en su habitación.

Kiara y Tanuka entraron en la cocina y se encontraron con Kovu, que llevaba un gorro de chef y tenía tres cuencos junto a él.

—¿Qué está haciendo el Chef Papá? –Preguntó Kiara.

—Se llama helado de chocolate. –Dijo Kovu mientras se lamía los dedos.

—¡Oh, yo quiero! –Dijo Tanuka mientras se sentaba en una silla. Kovu se volvió, llevando los tres cuencos en las manos. Le tendió uno a Kiara, otro a Tanuka y el último se lo puso delante.

—Pruébenlo. –Dijo.

Tanuka y Kiara se metieron la cuchara en la boca dubitativamente, pero ambos se sorprendieron con el sabor.

—¡Está rico! –Tanuka sonrió mientras se comía su parte.

—¿Qué le pusiste? –Preguntó Kiara.

—Es un secreto. –Kovu sonrió.

Kiara se encogió de hombros y terminó de comerse el postre. Tanuka se dio una palmadita en el estómago y le sonrió a su Madre.

—¿Podemos ver "Sonic"?

—Bueno, hace poco se la compramos a Methuu. Está muy buena. –Dijo Kovu.

—¿Patch te dijo cómo se llamaba? –Preguntó Kiara. Tanuka tenía guardería de medio día, y Nala lo llevaba allí todos los días. Era un estudiante de tarde, desde el mediodía hasta las tres.

—Me lo dijo Xolani, dijo que ya la había visto.

Kiara se encogió de hombros.

—De acuerdo entonces.

Después de ducharse, los tres se sentaron en el sofá mientras Kovu ponía el DVD. Empezaron los créditos iniciales y Tanuka se enamoró instantáneamente de toda la acción.

Hacia la mitad, Tanuka se quedó dormido, pero Kovu y Kiara siguieron viendo la película. Tanuka estaba acurrucado en el regazo de Kiara, y ella cabeceaba de vez en cuando. Kovu levantó su mano y le apoyó la cabeza en su hombro. Ella suspiró, pero le dejó hacerlo.

*¿Así es como se siente una familia de verdad?* Pensó Kiara.

Continuará...
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