Capítulo 5

Capítulo 5: Papá Querido.
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Kiara señaló a Kovu.

—Él es tu Padre.
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Kiara se despertó jadeando, el sudor recorría su cuerpo. Miró a su alrededor y descubrió que estaba en su habitación. Tanuka se había levantado de la siesta y había bajado las escaleras, dejando a Kiara limpiándose el sudor de su frente.

*Todo eso fue un sueño... Kovu aún no ha visto a Tanuka* Pensó mientras suspiraba de alivio. Kiara se levantó de la cama y entró al baño, cabizbaja. Se lavó la cara con agua fría y empezó a reflexionar. *Claro que es un sueño. Nunca aceptaría tan deprisa que Kovu hiciera de Padre de Tanuka. Ni de coña* Kiara gruñó.

—¡Kovu esto, Kovu aquello! ¡Mierda, es Vimbela! –Salió bruscamente del baño y se deslizó por la barandilla. Se rio cuando vio a Kion mirándola fijamente.

—Estás demasiado hiperactiva para tu propio bien, Usisi. –Kion negó con la cabeza.

—Bueno, perdóname por no ser la adolescente, U-Kion Osemusha.

—Perdonada. Estaba a punto de ir a despertarte, Tanuka quiere que le des de comer y la cena ya está lista. Umkhulu tiene que gritar un poco.

—Aw. –Murmuró Kiara mientras seguía a su Hermano a la cocina.

—Mami. –Dijo Tanuka mientras se lanzaba a los brazos de Kiara.

—¡Hey, hombretón! –Kiara sonrió mientras lo besaba en la frente.

—Mami, ¿Me puedes dar de comer? –Preguntó Tanuka usando su carita de cachorrito.

—Claro que sí, cariño. –Dijo Kiara mientras se ponía entre su Hermano y su Hijo y empezaba a darle el arroz con los palillos.

—Ma'i. –Empezó Tanuka.

—No hables con la boca llena, Tanu. –Le dijo Kiara sonriendo. Tanuka masticó y tragó.

—Vale, Mami.

—Sigue.

—Mami, hoy en la guardería nos enseñaron algo sobre las Mamás y los Papás...

Kiara le lanzó una mirada a su Madre, que abrió mucho los ojos.

—Mami, ¿Por qué no tengo un Papá? –Preguntó Tanuka tirando de la manga de su Madre, intentando conseguir su atención.

—Tu Padre tiene mucho trabajo, Tanu, no lo podrás ver hasta dentro de otro largo tiempo.

—¿Hasta dentro de otro largo tiempo? ¡Pero ha pasado.. –Tanuka enseñó siete dedos. —.. Todo esto! –Gimió.

Kiara rio mientras le bajaba cuatro dedos. Después de todo, su Hijo sólo tenía tres años.

—No, Tanu, sólo ha sido este tiempo.

—¡Sigue siendo mucho!

Kion rio.

—¿Por qué no respondes a eso, Usisi?

—Cállate, Kion, tú tampoco recuerdas mucho de Papá.

—Eso es porque murió. Kovu no está muerto.

—Cómo si lo estuviera. –Replicó Kiara.

—Mami, ¿Quién es Cubo?

Nala, Kion y Umkhulu estallaron en carcajadas por la forma en la que llamó Tanuka a su Padre.

—¿Cubo? –Kiara arqueó una ceja al mirar a su Hijo. Tanuka asintió.

—Sí. Tío Kion acaba de decir su nombre.

—Kovu, cariño. Es el amigo de la Tía Sabor.

—¿Tía Sabor? –Tanuka arrugó la nariz. Nunca había visto a Sabor. Sus Tías y Tíos favoritos eran Vitani, Kopa, Kion y la Novia de Kion, Rani.

Kiara se rio a carcajadas.

—Sólo olvídalo, cariño.

—Vale.

—Y Kiara. –Empezó su Abuelo.

—¿Sí?

—¿Planeas casarte pronto? —Preguntó Umkhulu.

—No, por ahora me concentraré en Tanuka. –Dijo Kiara mientras le daba otro bocado de arroz a su Hijo.

—Pero eres una Madre soltera, Kiara, no serás capaz de encontrar un Hombre tan pronto o tan bueno como para que sea el Padre de tu Hijo. –Le dijo Umkhulu a Kiara mientras ella lo miraba fijamente.

—Aza... Oh, no importa, Azaad no sabe lo de Tanuka. –Murmuró Kiara mientras Tanuka se bebía un gran vaso de agua.

—Creo que deberías casarte con tu compañero, Vimbela, después de todo, él es el Padre biológico de tu niño y es el único dispuesto a casarse contigo. –Declaró su Umkhulu.

—Papá. –Nala lo miró. —¿Estás intentando que Kiara se venda a Kovu? Si lo hace, él asumirá que se somete fácilmente a su voluntad y le hará hacer lo que se le antoje.

—En eso estoy con Mamá. –Dijo Kion.

—Entonces, ¿Cuántos Hombres querrán casarse voluntariamente con Kiara? –Preguntó Umkhulu.

—No creo que sea voluntariamente. Creo que Nuka y su Padre están conectados de alguna manera con esto. De alguna forma, ellos siempre forman parte de todo lo que hace. –Murmuró Kiara.

—Incluso si es así, ¿No preferirías que tu niño conociera a su Padre biológico? –Su Umkhulu no iba a rendirse tan fácilmente.

—No. Quiero un Hombre que nos ame a mí y a mi Hijo por quién somos, no por una razón en particular. –Le dijo Kiara a su Abuelo.

Nala suspiró.

—Papá, es suficiente. –Dijo.

—No, creo que es hora de que Tanuka tenga una figura Paterna en su vida. No creo que su Tío Kion sea suficiente.

—¡UMKHULU! –Le bramó Kion a su Abuelo.

—Sólo estoy exponiendo los hechos, Kion.

*¿Por qué no sólo te sientas y comes como cualquier anciano?* Pensó Kion. Kiara lo miró sabiendo exactamente lo que estaba pensando.

—Entonces, ¿Por qué no ponemos anuncios en busca del Padre perfecto? –Dijo Kiara sin emoción. —Cómo, ¿Qué tal esto? Llama a Kiara Unmdeni si estás dispuesto a casarte y a hacer de Padre de su Hijo de tres años. Bonito, ¿Verdad? –Se burló.

—Kiara, para de hacer el tonto. Fuiste tú la que actuó sin...

—¡Sí, ya lo sé! ¡Fui yo la que actuó sin pensar hace cuatro años y soy yo la que sufrirá las consecuencias y cuida de mi Hijo! ¡Umkhulu, tú no fuiste la víctima de un lío de una noche! –Chilló mientras se levantaba y salía de la cocina.

—¡Mami! –Gritó Tanuka mientras se levantaba y salía detrás de ella, pero su Abuela lo agarró del brazo.

—No, Tanu. Mamá necesita un tiempo a solas.

Tanuka sollozó.

—Pero Nana, está llorando.

—Ya, Tanu, se pondrá bien. ¿Qué tal otra partida al Street Fighters?

—¡Vale! –Chilló Tanuka mientras su Tío lo llevaba escaleras arriba para jugar al Street Fighters, sacando a Kiara de su mente el tiempo suficiente.
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Kiara se sentó en el salón intentando sacarse las lágrimas de sus ojos.

*¿Por qué Umkhulu no puede entender que ya he sufrido suficiente? He criado a Tanuka durante tres años sin quejarme y creo que estoy trabajando muchísimo. ¿Por qué me fuerza a casarme con Kovu cuando no lo necesito?* Pensó Kiara amargamente mientras se sonaba la nariz con un pañuelo.

Su Madre apareció y le rodeó los hombros con el brazo.

—Kiara, cariño.

—Mamá, ¿Por qué quiere obligarme? –Lloró Kiara mientras abrazaba a su Madre. —¿Por qué no puede entender que estoy esforzándome al máximo y que casarme cuando estoy criando a un niño de tres años perfectamente bien no es lo que quiero? Quiero que Tanuka tenga un Padre que lo ame y a quién él ame.

—Lo sé, cariño. Es sólo que tu Abuelo es un poco... Bueno, él es un Hombre anticuado y cree que una Mujer con Hijos y sin Marido es una vergüenza para la sociedad.

—¡No me importa si soy o no una vergüenza para la sociedad! Quiero a mi Hijo y él me quiere. No necesito a ningún Hombre estúpido y traidor.

—No necesitas casarte ahora, Kiara. Además, jugaste a esa tontería de juego de "Te Desafío". Sigues siendo joven, Kiara, sólo tienes 23 años, y la mayoría de las chicas a esta edad siguen saliendo y no han pasado por lo que has pasado. Te quedaste embarazada a los 19 y ahora estás criando a un niño precioso. Kiara, has hecho mucho y creo que eres una Madre estupenda, con o sin Marido.

Kiara abrazó a su Madre, le dio gracias a Dios porque entendiera. Nala lo sabía, ya que había perdido a su Marido en un accidente de avión hacía muchos años, sabía lo que era criar a sus Hijos sola. Pero Nala sólo tuvo el apoyo de su Padre, Kiara estaba agradecida por tener a su Madre, a su Hermano y, bueno, también a su Abuelo... Más o menos.

—Pero, Mamá, ¿Qué puedo hacer? Aunque esto sea un juego, Kovu va a querer una respuesta. ¿Qué hago?

—Eso es decisión tuya, Kiara, no puedo elegir por ti.

—Ya, pero si te hubiera escuchado hace cuatro años, nunca habría estado en esta situación.

—Y nunca habrías tenido a tu Hijo, Kiara. ¿Sabes qué? Puede que no quieras casarte con Kovu, pero Tanuka de verdad necesita una figura Paterna y Kopa es demasiado hiperactivo.

Kiara se rio por las palabras de su Madre.

—Puede que odies a Kovu, pero deja que Tanuka esté con él. Si resulta que Tanuka y Kovu se llevan perfectamente bien en términos de Padre e Hijo, podrás decidir a partir de ahí. Si a Tanuka no le gusta el estilo de vida de Kovu, entonces tu respuesta será simple y clara.

Kiara suspiró mientras aumentaba el agarre sobre su Madre.

—Supongo que sí, Mamá. Gracias por todo.

—Para eso estoy, cariño. –Nala besó la frente de su Hija.

—Mami, ¿Sigues triste? ¡Tío Kion dijo que Umkhulu dijo que tú dijiste que yo dije que necesitaba un Papá! ¡No necesito un Papá si eso te pone triste! –Gritó Tanuka mientras bajaba corriendo las escaleras.

Kiara y su Madre se rieron.

—No, cariño, Umkhulu sólo está viejo.

—¡VIEJO! ¡AGH! –Chilló Tanuka. Kiara le había enseñado a Tanuka a llamar a su Bisabuelo Umkhulu porque, bueno, ella quería que lo llamara así.

—No, agh, no, cariño. Creo que Umkhulu está haciendo un gran trabajo al cuidar de la montaña, ¿Verdad que sí, Nana? –Dijo Kiara volviéndose hacia Nala. Delante de Tanuka, Kiara siempre llamaba a su Madre Nana y a Kion, Tío Kion.

—Yo también lo creo. –Nala sonrió mientras cogía a Tanuka de los brazos de Kiara. —Y, ¿Qué dices, Kiara? –Preguntó Nala mientras Tanuka jugueteaba con su pelo.

—Creo que te haré caso, Mamá. Tanuka estará con Kovu y, a partir de ahí, lo pensaré.

—La verdad, es tu elección.

—Pero tú tienes experiencia con estas cosas, Mamá. Fui una Madre adolescente, tú nos tuviste a Kion y a mí a una edad razonable.

—Pero Kiara...

—Mamá, sabes que tienes razón.

Nala suspiró.

—Supongo.

Kiara se rio, pero su risa fue detenida por su estómago.

—Oh, que hambre tengo.

—Entonces, ve a comer, le daré un baño a Tanu. –Nala sonrió.

—Ngiyabonga, Mamá. –Kiara sonrió mientras iba a la cocina, evitando el contacto visual con su Abuelo.

Kiara comió silenciosamente y fregó todos los platos. Su Umkhulu se retiró a su habitación y Nala se aseguró de que Tanuka se hubiera cepillado los dientes antes de ir a la cama. Kion lo arropó y le leyó un cuento. Kiara estaba agradecida por tener una familia tan maravillosa. La apoyaban a ella y a su Hijo cada vez que lo necesitaban sin hacer preguntas.

Kiara salió al exterior después de darle un beso de buenas noches a su Hijo y se sentó en el porche. Quería estar sola, de modo que Kion y Nala respetaron sus deseos y fueron a ver la televisión. Kiara miró al cielo y vio la cara de Kovu, su suave pelo castaño, sus profundos ojos jade, sus facciones afiladas, sus pómulos, su sonrisa arrogan...

—Espera un momento, ¿Por qué estoy pensando en él? –Murmuró para sí.

Kiara meneó la cabeza. No importaba lo que pasara, Kovu había estado en sus pensamientos durante los últimos cuatro años. Seguía odiando su carácter y, probablemente, siempre lo haría, ¿Y por eso sus pensamientos siempre desembocaban en él sin importar en lo que estuviera pensando?

—Puede que sea un buen Padre para Tanuka. –Se dijo en voz baja.

—Estoy seguro de que lo seré. –Apareció una profunda voz masculina. Kiara miró a su izquierda y se encontró a Kovu Vimbela de pie, con unos pantalones negros holgados, una camisa negra, los brazos cruzados y unas deportivas.

—No lo serás. –Dijo Kiara levantándose con una voz de "Estoy-Muy-Segura".

—¿Y qué te hace decir eso? –Arqueó una ceja.

—El hecho de que ni siquiera puedes cuidar de tu Sobrino, Methuu, sin tener ningún problema. –Gruñó Kiara, que estaba a punto de entrar. Sin embargo, Kovu la agarró por la muñeca y la apretó entre sus brazos.

Kiara lo miró.

—Suéltame, Vimbela. –Dijo furiosamente.

—No, no hasta que no me des tu respuesta.

—¡Era un puto juego! ¡Ni siquiera sé por qué quieres casarte conmigo! –Le espetó Kiara.

—Porque necesito las acciones de nuestra propiedad.

—Oh, así que cómo el gran y malvado Nuka tiene sus acciones gracias a Methuu y a Dotty, todo lo que Kovu tiene que hacer es casarse con Kiara.

—Sin olvidarse de Tanuka.

—En primer lugar, ¿Cómo es que sabes lo de Tanuka? –Gruñó Kiara.

—Tengo mis contactos. Él es nuestro Hijo, ¿No?

—Eso no es asunto tuyo.

—Si es mi Hijo, es asunto mío.

—¡Sigo sin querer casarme contigo! –Dijo Kiara mientras trataba de librarse de Kovu.

—Entonces acuéstate conmigo.

—Mierda, Vimbela, sólo era un estúpido juego.

—Todos los demás siguieron adelante con su desafío.

—¿Me estás diciendo que tengo que casarme contigo para que puedas tener tu herencia y tu parte de la propiedad? ¿Cuánto tiempo?

—Hasta que él tenga 18 años.

Los ojos de Kiara se entrecerraron. *Igual que en mi sueño*

—¿Tengo que permanecer casada contigo 15 años?

—O simplemente me puedes dar la custodia del niño a mí.

—Tanu no va a estar bajo tu cuidado de ninguna manera. Ni siquiera sabes cómo alimentarte, deja en paz a tu Hijo.

—Me encanta que confirmes que es Hijo mío, Kiara. –Dijo Kovu mientras la soltaba.

—No me voy a casar contigo.

—Entonces, ¿Estás desaprovechando la única oportunidad que tienes de darle un Padre a tu Hijo sólo por un tonto incidente del pasado?

—¿Tonto incidente? Fue por ese tonto incidente, como tú lo llamas, que tienes un Hijo.

—Hablando de eso, ¿Dónde está? –Dijo Kovu.

—Durm... –Pero Kiara gruñó cuando Kion salió con un Tanuka medio dormido en brazos.

—Hey, Usisi. –Kion miró a Kovu y asintió. —Kovu.

—Kion.

Kion miró a Kiara y suspiró antes de volverse para entrar, pero Kiara lo agarró del hombro.

—¿Qué le pasó a Tanu?

—Tuvo una pesadilla, pobrecito, bajó las escaleras con su perrito de peluche, sollozando y diciendo que te había visto muerta.

Los ojos de Kiara se entrecerraron.

—¿Soñó qué moría?

Kovu iba de sorpresa en sorpresa. *¿Qué me está haciendo este niño?* Pensó mientras veía a su Hijo por primera vez en tres años.

—¿Mami? –Dijo Tanuka mientras la buscaba. Kiara cogió a Tanuka de los brazos de Kion y le palmeó la espalda.

—Está bien, Tanuka, Mami ya está aquí.

—¡MAMI! –Tanuka recostó su cabeza contra el cuello de Kiara y lloró. Kiara miró a Kion cómo disculpándose, su Hermano besó a Tanuka en el brazo y entró en casa. Kiara palmeó la espalda de Tanu mientras se encaminaba hacia el Isihlahla Somlando.

—¿Quieres qué te cuente la historia del El Rey León? –Le preguntó Kiara a su Hijo. A veces, enseñar historia Japonesa y Africana tenía sus ventajas.

—¿El Rey León? –Sollozó Tanuka.

—Sí, un León que se enfrentó a su Tío para recuperar el trono de su Reino hace muchos años. –Dijo Kiara con voz dramática.

—¿Y una leona lo ayudó? –Dijo Tanuka dejando de derramar lágrimas. Kovu se impresionó por cómo podía hacer que el niño parase de llorar en un intervalo de unos 20 segundos.

—Sí, una leona que era su mejor amiga de la infancia.

—Pero el León se enamora de su amiga, ¿Verdad?

—Verdad.

—¿Y viven felices para siempre? –Tanuka tenía una sonrisa en sus labios.

—Sí, felices para siempre.

—¿Y el León fue Papá?

Esto, de alguna forma, les golpeó a Kiara y a Kovu como si fuese una bolsa de rocas. La voz de Kiara se convirtió en un susurro mientras decía:

—Sí, cariño, el León fue Papá.

—Pero yo no necesito un Papá si eso te pone triste, Mami. –Dijo Tanuka mientras la abrazaba otra vez por el cuello. Kovu arqueó una ceja mientras el niño decía eso. Kiara suspiró recordando lo que le había dicho antes su Madre: "Puede que odies a Kovu, pero deja que Tanuka esté con él. Si resulta que Tanuka y Kovu se llevan perfectamente bien en términos de Padre e Hijo, podrás decidir a partir de ahí. Si a Tanuka no le gusta el estilo de vida de Kovu, entonces tu respuesta será simple y clara."

*Creo que tengo que hacer lo que es mejor para mi Hijo. No me casaré con Kovu, pero dejaré que esté con mi él*

—Oye, Tanu, ¿Te gustaría ir de caza de Papás? –Dijo Kiara cómicamente.

—¿Caza de Papás? ¿Qué es eso?

—Bueno, pasamos una semana con un posible Papá y, si te gusta, entonces se convierte en tu Papá.

—¿De verdad? –Preguntó Tanuka mientras miraba a Kiara con sus grandes ojos jade.

—Sí, y nuestro primer candidato es... Aquel Hombre. –Dijo Kiara señalando a Kovu. Él volvió a arquear una ceja.

—¿Él?

—Síp.

—¿Él?

—Sí, cariño, él.

Tanuka miró a Kovu, después asintió.

—Vale.

—¿Estás de acuerdo? –Dijo Kiara mirando a Kovu. —Puede que no quiera casarme contigo, pero si mi Hijo y tú os lleváis bien, entonces supongo que tendré que hacerlo. Todos tienen razón, necesita un Padre.

Kovu suspiró y se acercó a Kiara. Cogió a Tanuka de sus brazos y su corazón se hinchó al sostener a su Hijo por primera vez.

—Supongo que estoy de acuerdo. –Dijo Kovu.

Tanuka aplaudía mientras Kovu lo lanzaba al aire y lo cogía. Por alguna razón, eso hizo que Kiara sonriera...

Continuará...
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