Capítulo 11

Capítulo 11: Día Seis: El Chef Tanuka.
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*Bueno, por lo menos ya le he contado mi parte de la historia, ahora todo depende de ella* Pensó Kovu mientras contaba.
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El quintó día terminó de forma extraña. La lluvia había aumentado y Tanuka se había asustados de los truenos y relámpagos que caían. Incluso hubo un apagón en la casa y Nuka tuvo que llamar a Kovu para decirle que ni él ni Scar llegarían a casa hoy y que pasarían la noche en la oficina junto con todo el personal.

Kiara y Tanuka durmieron en la habitación de la primera, dejando a Kovu sólo en su cuarto, preguntándose si en verdad él seguía...

*Joder*
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Sexto Día.

Kiara se despertó cuando oyó que la puerta de su cuarto se habría. Abrió un poco los ojos y vio como Kovu entraba a su habitación. Cuando Kiara pudo despejarse completamente, se sentó en su cama con cuidado de no despertar a Tanuka.

—¿Qué pasa? –Susurró.

Kovu le dio un vaso de agua, ella lo miró interrogante.

—¿Qué es eso? –Preguntó.

—Tú bébelo, no es agua, y no, tampoco es alcohol. –Kiara frunció el ceño pero aun así olió su bebida. Tenía un aroma dulce, y no olía a alcohol.

Tomó un sorbo y sus sentidos se dispararon. Este sabor era... Era..

—Oh, Dios mío, ¿Es nuestra bebida? ¿El Koviara? –Preguntó Kiara mientras miraba a Kovu con asombro. Kovu sonrió suavemente, haciendo que el corazón de Kiara se derritiera.

*Espera un momento, ¡Este bastardo se está burlando de mí!* Pensó. Pero, ¿Cómo resistirse a los encantos de este Hombre? A él de todos los Hombres.

—¿Aún te acuerdas de la receta? –Preguntó Kiara. Al principio de su relación lo dos habían tenido una cita para cenar juntos y en la que Kiara cocinó. No tenían nada de beber en la casa de la chica, así que decidieron crear su propia bebida; Llenaron una jarra con agua, le vertieron una gran cantidad de azúcar, un chorrito de leche, también le añadieron limón, una gota de colorante alimenticio lila, una pizca de sal y coco en polvo. Cuando terminaron, Kiara obligó a Kovu que lo probara él primero, y cuando comprobaron que, de hecho, no tenía mal sabor, decidieron juntar sus nombres y llamarlo Koviara, una bebida creada por ellos mismos.

—Claro que sí, ¿Cómo la voy a olvidar? –Dijo.

—Cierto, fue un día de locos. –Murmuró.

—Ese día estaba lloviendo tanto como hoy. –Susurró Kovu.

—¿Cómo sabías que estaba despierta? –Le preguntó Kiara mientras lo miraba.

—Porque te conozco y nunca te despiertas tarde, además, ya son las 10:00.

—Dios, ¿Tan tarde? Anoche me costó dormir a Tanuka... Espera, ¿Por qué no me sonó el despertador? –Preguntó Kiara, después abrió los ojos desmesuradamente, ¡Tenía que ir a trabajar!

—Lo apagué anoche.

—¿Por qué? Tengo que trabajar, ¿Sabes?

—Llamé a tu colegio para avisar que faltarías hoy y mañana por asuntos familiares. No quiero que gastes los dos últimos días de la semana de Caza Papás en trabajo. No te preocupes, Bambi te va a sustituir en las clases de historia y arquería.

—Vaya, has pensado en todo.

—Ya me conoces, siempre estoy preparado.

Kiara se encogió de hombros para después salir de la cama mientras se estiraba. Estaba a punto de ir a cambiarse cuando se dio cuenta de que Kovu seguía en su habitación.

—¿Algo más? –Dijo.

Kovu negó con la cabeza, sintiendo como un sonrojo amenazaba con aparecer. Se dio la vuelta y salió rápidamente y salió de la habitación, dejando que Kiara se vistiera para el día.

*¡Joder! ¿Qué carajo me ha pasado ahí dentro?* Se preguntó Kovu mentalmente. *Me dieron tantas ganas de besarla, de tocarla, de.. De..* Kovu gruñó mientras bajaba las escaleras. *¡Dios, sino fuera porque Tanuka estaba ahí durmiendo la hubiera tirado a la cama para hacerlo ahí mismo! ¡Me cago en la hora en la que tuve la idea de buscar a Tanuka! ¡Si ese viejo no estuviera obsesionado con dominar China yo seguiría viviendo felizmente con mi vida de soltero con todas las chicas que yo quisiera a mis pies! ¡Pero no, mi Padre siempre tiene que meter las narices donde no lo llaman!* Pensó furiosamente mientras entraba a la cocina para pedirle al chef que le hiciera unas tortitas.

*Pero entonces, si Padre no hubiera insistido en que tuviera un heredero, nunca habría conocido a mi Hijo... Y nunca habría vuelto a ver a Kiara*

Kovu gruñó, odiaba sentirse tan confundido. Sin embargo tenía que admitir una cosa...

*Nada de esto habría pasado si no hubiera hecho el imbécil hace cuatro años...*

Kovu había empezado a comer sus tortitas cuando vio a Kiara bajando las escaleras y a Tanuka corriendo delante de ella.

—Cuidado, Tanu, no querrás volverte a raspar la rodilla, ¿O sí? –Dijo Kiara.

Kovu sonrió de lado. *Vaya Madraza*

—¡Papi! –Chilló Tanuka mientras se agarraba a la pierna de Kovu.

—¿Qué tal, león?

—Mami dijo que no vais a ir a trabajar ni hoy ni mañana, ¿Es verdad? –Preguntó Tanuka.

—Sí, así es. Hoy nos quedamos en casa.

—¡Yupi! –Chilló Tanuka emocionado.

—Sí, eh... Oye, gatita, ¿Le diste de nuestra bebida?

Kiara negó con la cabeza.

—No, es hiperactivo de nacimiento.

Kovu se rio mientras levantaba a su Hijo del suelo y lo sentaba en su regazo. Tanuka agarró el tenedor de Kovu y empezó a comer las tortitas. Kiara se sentó, cogió dos tortitas y empezó a comer.

—¿Y qué hacemos hoy? –Preguntó Kovu.

—Hoy es jueves, ¿No? –Preguntó Kiara.

—Sí, ¿Por qué?

—Porque hoy le toca cocinar a Tanuka. –Kiara sonrió.

—Ah, vale... Espera, ¿Qué?

Kiara rio al ver la reacción de Kovu.

—Sí, en la montaña tenemos horarios de cocina; Los lunes y los martes le toca cocinar a Kion, los miércoles y los viernes a mi Madre, los sábados y los domingos me toca a mí, y los jueves le toca a Tanuka. –Explicó Kiara.

—¿Es una tradición o algo así? –Preguntó Kovu cuando vio que su Hijo ponía sirope de chocolate en el plato de las tortitas.

*Pues nada, Tanuka se ha robado mis tortitas, genial* Se encogió de hombros mientras negaba con la cabeza para después volver a mirar a Kiara.

—Bueno, Chef Tanuka, ¿Qué planeas cocinar hoy? –Le preguntó Kiara a su Hijo mientras comía un trozo de tortita.

—Es una sorpresa, Mami. –Tanuka sonrió.

—Oh, vaya, estás mejorando en el suspenso. –Kiara le dio unos golpecitos en la nariz y él rio. Kovu sonrió mientras acariciaba el cabello de Hijo. Tanuka levantó la vista y le sacó la lengua a Kovu, quien se rio.

Zira, Dotty y Methuu entraron en la cocina, sonriendo cariñosamente.

—¡Tanuka! –Methuu agarró el brazo de su Primo e hizo que bajara de la silla.

—¿Qué pasa? –Preguntó Tanuka.

—¡Vamos a jugar! –Gritó Methuu felizmente. Tanuka se giró hacia Kiara y le puso cara de cachorrito.

—¡Por favor, Mami! –Pidió Tanuka.

Kiara se rio.

—Claro, Tanu, ve.

Tanuka gritó mientras él y Methuu se iban a la sala de juegos de Methuu.

—Puedes sentirte orgullosa, Kiara, has criado a un niño maravilloso. –Dijo Dotty sonriendo.

—Gracias. –Kiara sonrió.

—Lo digo en serio, Kiara. No muchos Padres, y menos siendo adolescentes, pueden criar a un niño la mitad de bien como tú lo has con Tanuka. –Dijo Dotty.

Kiara suspiró, sabiendo que eso no era del todo cierto. Tanuka había nacido cuando ella tenía 20 años, aún no sabía prácticamente nada de la vida adulta y aún tenía actitudes de adolescente. Por Dios, aun con 24 años sentía que no era lo suficientemente adulta.

Pero con la ayuda de su Madre, Nala, de su Hermano Kion y de... Bueno, dándole un poco de crédito a su Umkhulu, habían criado a Tanuka lo mejor que pudieron. Y Kiara siempre le estaría agradecida por ello. No muchas familias aceptaban que sus Hijas llegaran a casa embarazadas, y mucho menos las ayudaban tanto como la familia Umndeni había ayudado a Kiara.

—Gracias. –Volvió a decir Kiara, sonriéndole a Dotty.

—Oh, querida. –Zira abrazó a Kiara cuando esta se levantó de la silla.

—Bueno, tengo que preparar la cocina para Tanuka... Y pidan pizza por si acaso que Tanuka nos envenene. –Kiara bromeó.

Dotty y Zira se rieron mientras Kiara subía las escaleras para ir a su habitación. No tenía que preocuparse por Tanuka, la casa estaba llena de trabajadores y, además, Zira y Dotty estaban abajo. Methuu y Tanuka estarían bien, así que Kiara no tenía de que preocuparse.

Kovu vio a Kiara caminar hacia su habitación y suspiró. Miró a al plato en el que Tanuka había estado comiendo. Dotty posó una mano en el hombro de su cuñado.

—¿Qué pasa, Dotty? –Dijo alzando su mirada hacia ella.

—Kovu. –Dijo Dotty suavemente. —¿Sigues enamorado de ella?

Zira miró a su Hijo a los ojos, su mirada llena de pesar.

Kovu suspiró mientras apoyaba la cabeza en las palmas de sus manos.

—No lo sé, Dotty, de verdad que no lo sé.

Dotty suspiró y miró a Zira que negaba con la cabeza. Dotty puso ambas manos en los hombros de Kovu y empezó a masajearlos lentamente. Kovu estaba muy confundido, ¿Qué era pasaba? ¿Por qué el sentimiento era tan... Tan...?

¿Impuesto?
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Kiara se sentó en su cama mientras miraba un álbum de fotos que había traído con ella cuando se vino a quedar en la mansión. Lo abrió y vio una foto de ella en traje de bikini, con Kovu cargándola al estilo nupcial. Estaban en la playa, y Kopa y Vitani estaban detrás de ellos, cargando cubos de agua.

Un turista les había sacado la foto. Era el veinteavo cumpleaños de Kovu, y Kiara le había regalado una cadena de oro.

*Ahora que lo pienso* Pensó. *Él nunca se quita ese collar* Kiara suspiró cuando se dio cuenta de ese detalle. No se había percatado antes, pero ahora que lo pensaba, la cadena seguía alrededor del cuello de Kovu... Incluso después de tantos años.

*¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?* Pensó Kiara mientras pasaba las páginas del álbum. Las fotos se veían más nuevas a medida que pasaba las imágenes. Pasó las fotos hasta que llegó a una donde salían Kovu y ella en su primer aniversario. La misma foto que estaba expuesta en el Impophoma.

*Estábamos tan bien* Pensó Kiara. *O eso pensaba yo*

Un par de golpes en la puerta interrumpieron sus pensamientos. Kiara levantó la vista, encontrándose a Kovu.

—Hey.

—Hola. –Suspiró. —Entra. –Murmuró. Él entró y se sentó en una silla que estaba al lado de la cama. —¿Qué pasa? ¿Tanuka quiere que vaya? –Preguntó Kiara.

—No, él sigue jugando con Methuu. Sólo.. Quería hacerte una pregunta. –Dijo tranquilamente.

—Dispara.

—Es sobre Tanuka.

Kiara se rio.

—Oh, ya sé a dónde va esto, ¿Quieres saber cuándo dio sus primeros pasos, cuando le salieron los dientes, cuándo dijo sus primeras palabras y todo eso, no?

Kovu asintió.

—Sí, exactamente.

—Bien, ¿Qué quieres saber? –Preguntó Kiara mientras cerraba el álbum y lo ponía a su lado. No se dio cuenta de que Kovu le había dado una mirada rápida. Cuando vio que era el libro se sorprendió, al era el álbum de fotos que Nuka le había regalado a Kiara cuándo cumplió los 19 años.

*Vaya, aún lo tiene* Pensó. Mientras Kovu se mantenía en silencio, Kiara le dio una rápida mirada a su cuello, y vio que aún llevaba la cadena. ¿Pero si no era la que ella le había regalado? La que ella le había regalado tenía una medalla de oro con el nombre de él grabado.

—¿Cuándo empezó a caminar? –Preguntó Kovu.

—Hmm... Déjame pensar. –Murmuró Kiara mientras miraba al techo, intentando recordar. *¿Cuándo fue?* Kiara frunció el ceño. —Ah, sí, a los 9 meses. –Dijo Kiara.

—¿Y a hablar?

—A los 7 meses dijo su primera palabra.

—¿Cuál fue? –Preguntó Kovu.

—Pues "Ma", por supuesto. –Dijo Kiara frunciendo el ceño. —¿Qué más querías?

—Bueno, o sé, ¿"Pa" por ejemplo? –Dijo Kovu. Kiara se rio.

—¿Y qué esperabas? Tanuka no sabía de ti hasta ahora. Además, cuando nació Tanu, mi Madre, Kion y Umkhulu me empezaron a llamar Mami para que el niño se acostumbrase a llamarme así. Después empezamos a llamar a mi Madre "Nana" y a Kion "Tío Kion" para que Tanuka los llamara también así.

Kovu asintió, grabando cada palabra en su cabeza.

—Bueno... Podría pedirle a Kion que me traiga los videos de cuando Tanuka era más pequeño. –Ofreció Kiara. Sí, puede que detestase a ese Hombre, pero desde que habían empezado este juego se había estado sintiendo... Diferente. Yo no le tenía odio, tampoco le gustaba... Ya no sabía lo que sentía por Kovu.

*La semana pasada fue tan diferente, me sentía... Feliz* Pensó.

—O podemos ir a buscarlos mañana, después de todo, es el último día de la semana de caza Papás. –Dijo Kovu.

Kiara sonrió.

—Sí, es buena idea.

Ambos se quedaron callados durante unos minutos hasta que Kiara miró su reloj digital; La aguja marcaba la 1:00.

*Señor, ¿Ya son la 1:00?* Pensó.

—Bueno, eh, será mejor que Tanuka empiece a hacer la comida. –Dijo Kiara. Se levantó al mismo tiempo que Kovu, se giraron hacia la puerta y vieron que estaba cerrada.

*¿Cuándo se cerró la puerta?* Pensó Kiara, pero luego recordó que cuándo Kovu entró había cerrado la puerta detrás de él.

Kiara se giró hacia Kovu, quien se estiró mientras bostezaba.

—Será mejor que vayamos abajo. –Murmuró Kiara.

*¡Mierda! ¡Si no la beso ahora me va a dar algo!* Pensó Kovu. La agarró de la muñeca cuando vio que ella estaba a punto de abrir la puerta, la giró la estrechó entre sus brazos.

—¡Kovu! ¿Qué haces?

—Cállate. –Dijo con voz ronca para después cubrir con sus labios los de ella.

Kiara no cabía de la sorpresa cuándo Kovu la besó. *¿Qué está haciendo?* Pensó conmocionada cuando sintió que sus labios se movían contra los suyos. Su lengua atravesó la fina línea que separa sus dientes. Kiara sintió como su interior ardía al recordar cómo era besarlo. Quería... No, necesitaba todo su ser para sobrevivir, pero había cosas que aún no sacaba de su mente.

*fue hace cuatro años* Pensó. *Él ya me ha dado su versión, y ha dejado que yo decida el futuro de nuestra... De lo que quiera que sea esto* Pensó Kiara. Si Kiara decidía no seguir con esto al término de la semana (O sea, mañana) No la volvería a molestar. Sin embargo, si aceptaba, entonces ella y Tanuka serían parte de los Vimbela hasta que él cumpliera los 18.

*Pero quién sabe... A lo mejor, a lo largo de estos 15 años, las cosas mejoren* Pensó. Sin embargo, ahora, ahora mismo, él la estaba besando y Kiara no había correspondido en absoluto.

*¿Qué hago?* Pensó. Kovu se echó un poco hacia atrás y miró a Kiara, sus ojos se abrieron desmesuradamente.

*Oh, joder* Pensó mientras la soltaba. Su respiración se aceleró. *Joder, ¿Por qué coño la he besado?* Sin embargo, en la cabeza de Kiara, volaban pensamientos completamente diferentes.

*Oh, ¿Pero qué cojones? ¡Puedo hacer una excepción por hoy! Tengo 23 años, y sólo he tenido sexo una vez en mi vida. Creo que me puedo dar el lujo de besar a Kovu... Sólo por hoy, al menos* Pensó. Puso sus manos en sus mejillas y lo atrajo hacia ella. Ahora el sorprendido era Kovu. Kiara lo estaba besando, a él... Kiara lo estaba besando.. ¡Ella a él! ¡Kiara lo estaba besando a él! ¡Ella a...! Bueno, creo que ya se entiende.

Kovu no iba a ser tonto y dejar pasar esta oportunidad, así envolvió sus brazos alrededor de su cintura y profundizó el beso, aplicando más presión para que su lengua se colara entre sus labios. Kiara abrió su boca ligeramente y Kovu introdujo su lengua, recordando lo que era besar de nuevo sus dulces y rellenos labios.

El beso no era ni apasionado, ni romántico... Ese beso era... Era... Nostálgico... Era como un recuerdo olvidado. No era como uno de los tantos besos que habían compartido. Era un recuerdo en el que Kiara no se detenía a pensar a menos que estuviera muy decaída. Para Kiara, esto no era un simple beso, era una historia entera.

Kiara se apartó para coger aire, dejando a un agitado Kovu confundido.

*No tiene sentido darle vueltas a esto ahora* Pensó. Suspiró y sonrió.

—¿Vamos a ver lo que ha preparado el Chef Tanuka?

Kovu tragó y asintió, preguntándose qué iba a pasar a partir de ahora.

—Ah, claro.

Salieron de la habitación, dejando toda la atmósfera nostálgica, el beso y los recuerdos encerrados dentro del cuarto. Kovu sintió que ese beso no fue sólo la consecuencia de un arrebato de pasión, él sintió que había algo más.. Que tal vez...

*¿Es posible que Kiara siga sintiendo algo?* Pensó Kovu. Los pensamientos de Kiara seguían esa misma línea.

*¿Acaso yo sigo...? ¿Él aún está...? ¿Podríamos seguir...?*
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Después de bajar a la cocina, cogieron todos los ingredientes necesarios y los utensilios de cocina. Kiara, Kovu y Tanuka, junto al jefe de cocina, Pumba, prepararon la cocina mientras Tanuka se ponía un gorro de chef.

—Bien, Mami, Papi, tenéis que ser buenos niños y dejar que el maestro haga su magia. –Dijo Tanuka.

—Oh, eso definitivamente lo ha heredado de ti. –Kiara se rio mientras se cruzaba de brazos. Kovu frunció el ceño. –Recuerda, sé bueno.

Kovu bufó mientras él y Kiara salían de la cocina.

—¿Empezamos, joven Chef?

—¡Sí! Bien, primero la pizza pita.
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Kiara y Kovu se sentaron en el gran salón con Dotty y Zira. Nuka y Scar llegarían pronto a casa, y Zira decidió guardar lo que sobrara de la comida de Tanuka para ellos.

—Me pregunto qué hará esta vez. –Murmuró Kiara.

—¿Qué hizo la última vez? –Preguntó Dotty.

—Fideos con gusanos. –Dijo Kiara simplemente.

—Ahg, que asco. –Dijo con disgusto Kovu.

—Ya, así que alégrate de que Pumba esté con él. –Murmuró Kiara. Ambos actuaban como si no hubiera pasado nada, sin embargo, el beso seguía reproduciéndose en sus mentes.

*¿Por qué me devolvió el beso?* Pensó Kovu.
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En la cocina, se vivía una historia completamente diferente. Había harina por todas partes, salsa salpicada por las paredes, pepperoni esparcido por el suelo, queso pegado en los muebles y las aceitunas tiradas en la encimera.

—¡Y vualá! ¡Pinchitos de aceituna! –Chilló Tanuka clavaba las aceitunas en los palillos.

—Ya lo veo, joven Maestro. –Dijo Pumba mientras ponía ocho pizzas pita en el horno.

—Y ahora, ¡La limonada ultra secreta de Tanuka! Omncane Pumba, dame las aceitunas. –Tanuka sonrió. Oh, sí, ese era el secreto de la limonada; Limonada de aceitunas. Pumba negó con la cabeza. *¿Cómo van a sobrevivir al potinque que ha hecho Tanuka?* Pensó mientras le pasaba las aceitunas. Bueno, de todos modos, si sus jefes terminaban envenenados, no podrían culparlo a él.
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Y al fin, después de 3 horas, Tanuka terminó su... Hmm, su comida "gourmet". El menú constaba de: Pizza pita, su limonada secreta, pinchitos de manzana cubiertos de miel, y por último, pero no menos importante, pinchitos de aceitunas. Oh, sí, Pumba se moría por ver las caras de la familia Vimbela.

Scar y Nuka habían llegado a casa minutos antes, y se habían ido a duchar antes de cenar. Kiara, el Chef Tanuka, Kovu, Methuu, Dotty y Zira estaban en la mesa esperando a que llegaran.

—Bien, Tanuka, ¿Hoy no hay fideos de gusanos, verdad? –Le preguntó Kiara a su Hijo.

—No encontré gusanos, Mami. –Dijo Tanuka tiernamente.

Scar y Nuka bajaron al comedor, vestidos con ropa más casual.

—¿Y si mejor rezamos para que no nos envenene? –Murmuró Kovu en dirección a Kiara, ella le golpeó el brazo.

—Agradece que esto se vea comestible. Estoy segura de que esos gusanos eran venenosos. –Susurró Kiara.

Kovu gimió y miró hacia Nuka que lo miraba divertido.

—Creo que podríamos dejar que el Chef Tanuka y el Chef Methuu hagan la cena juntos algún día. –Nuka sonrió.

—Cállate. –Gruñó Kovu.

Dotty le sonrió a su Sobrino.

—Bien, probaré la pizza pita. –Dijo mientras cogía una. La mordió despacio, temerosa se podría decir. Todos la miraron expectantes, y Nuka tenía el móvil preparado para llamar a una ambulancia en caso de que su Mujer se envenenase. Dotty masticó lento, muy despacio, y después tragó pesadamente. Finalmente sonrió. —Wow, Tanuka, ¡Esto está buenísimo! –Dijo Dotty.

Todos suspiraron aliviados para después sonreír y agarrar la pizza pita. Y, para su sorpresa (Y fortuna) la pizza estaba buena. Tanuka estaba orgulloso de que a su Padre le gustara la comida que él había hecho, y le alegraba aún más que a sus Tíos, Primo y Abuelos también les gustara. Pero lo que más le hizo feliz, fue que su Madre estuviera orgullosa de él.

Methuu no se cansaba de comer los pinchitos de manzana, que, a decir verdad, estaban muy buenos. Y después de disfrutar de la cena de Tanuka, Pumba entró al comedor con una jarra llena de la limonada secreta de Tanuka.

—Bien, Tanuka, ¿Cuál es la sorpresa? –Preguntó Kovu.

—Aceitunas.

Kiara y Kovu intercambiaron miradas mientras toda la mesa estallaba en carcajadas.

*Sólo queda un día más* Pensaron ambos mientras comían los pinchitos de manzana.

*Sólo un día más*

Continuará...
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Holi. :v

Siento haber tardado, pero ya saben, Navidad, año nuevo, Reyes, etc.. Estas fiestas me dan mucha flojera, la verdad. :v

Y también he de admitir que me he obsesionado un poquito mucho con el Wednesday x Xavier, pa' que mentir. :v

En finnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn. Feliz navidad, prospero año nuevo y que Gokū me los maldiga.. Digo, bendiga. :v

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