Capítulo 7
Capítulo 7: Día 2: El Fiasco De La Piscina.
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—¡KUMLA!
El día terminó rápidamente, y Jack llevó a Elsa y a Henry a casa. Henry había comido un montón de kumla en casa de sus Abuelos y Elsa estaba segura de que tendría dolor de estómago por la mañana. Cuando Jack llegó al castillo, Elsa salió del coche y sacó a su Hijo del asiento trasero. Henry se había quedado dormido durante el viaje de vuelta.
—Ma-mami. –Gimoteó Henry mientras rodeaba los hombros de Elsa con sus brazos.
—Shh, cariño, estamos en casa. –Murmuró Elsa.
Jack cerró el coche y los acompañó hasta entrada principal.
—Gracias, Henry se lo ha pasado muy bien hoy. –Dijo Elsa mientras abría la puerta.
—¿Papá? –Susurró Henry al tiempo que Jack lo cogía de los brazos de Elsa.
—Nos vemos mañana.
Henry bostezó mientras miraba a su Madre.
—Mami, ¿Vas a volver hoy a tu casa?
Elsa sonrió.
—Me quedo esta noche antes de volver.
—¿Puedo ir contigo? ¡Por favor! –Gimoteó Henry.
Elsa lo pensó.
—Pues claro, sólo por nuestra semana de caza de papás.
—¡Sí! –Dijo Henry. Elsa entró, Jack la siguió. Jamie estaba viendo la tele e Iduna estaba en el trabajo. Farfar estaba comiendo en la cocina.
—Oye, Jamie, me llevo a Hank conmigo al apartamento –Dijo Elsa.
—Ok.
—¿Puedes guardarle sus cosas mientras yo cojo las mías?
—Vale. –Dijo Jamie mientras apagaba la tele y se iba a recoger la ropa de su Sobrino.
—Papi. –Dijo Henry mientras hundía su cara en el cuello de Jack.
—¿Sí?
—¿Por qué Mami y tú no vivís juntos? –Preguntó Henry. Elsa bajó las escaleras con dos mochilas en sus brazos. Le sonrió a Henry, que le cogió su bolsa a Elsa.
—Soy fuerte, Mami.
—Claro que sí, cariño. –Elsa le acarició la mejilla.
—Elsa. –Llamó Jack mientras ella cogía a su Hijo en brazos y Jack agarraba las mochilas.
—¿Sí?
—Henry... Acaba de pedirnos que vivamos juntos.
Elsa abrió los ojos con sorpresa mientras miraba a su Hijo, que la veía con ternura.
—Por favor, Mami. Eso es lo que hacen los Padres de Tāne, viven juntos.
Elsa suspiró.
—Cariño, no puedo vivir con él porque no somos pareja.
Henry tenía lagrimillas en sus ojos.
—Pero... Pero... Él es.. Él es mi Pa-papi.
Elsa abrió mucho los ojos mientras le daba palmaditas en la espalda.
—No llores Hank, por favor.
—¡PERO YO QUIERO VIVIR CON PAPI Y MAMI! –El grito de Henry fue tan fuerte que alertó a Jamie, quien llegó corriendo para qué ocurría.
—¿Qué pasa? ¿Por qué Hank ha empezado a gritar? –Preguntó preocupado.
—Lo que pasa es quiere es que Mamá y Papá vivan juntos. –Jack sonrió.
—¿Ves? Sabía que esto pasaría. –Dijo Jamie mientras intentaba calmar a Henry mientras Elsa reflexionaba sobre ese asunto.
—¿Le dijiste que vamos a vivir juntos? –Le preguntó Elsa a Jack mientras Jamie le contaba a Henry la leyenda de La Reina De Las Nieves.
—No, él me preguntó por qué no vivíamos juntos. –Respondió Jack.
Elsa se frotó las sienes.
—No puedo dejar a Anna sola.
—¿Así que abandonas a tu propio Hijo? –Jack arqueó una ceja.
—Te odio por esto. –Murmuró Elsa mientras sacaba su móvil. —¿Anna?
—𝑬𝒔𝒍𝒂, ¿𝒀𝒂 𝒗𝒊𝒆𝒏𝒆𝒔? –𝑷𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒐́ 𝑨𝒏𝒏𝒂.
—No, por desgracia no. Resulta que ahora Henry quiere vivir con Papá.
—𝑬𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂, ¿𝑬𝒏 𝒔𝒆𝒓𝒊𝒐?
—Muy en serio. Y ahora me toco irme a vivir con el infame Frost.
—𝑱𝒐, 𝒎𝒊𝒆𝒓𝒅𝒂, 𝒂𝒉𝒐𝒓𝒂 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒈𝒂𝒓 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒚𝒐. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒃𝒖𝒆𝒏𝒐, 𝒔𝒖𝒑𝒐𝒏𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒍𝒐 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍 𝒏𝒊𝒏̃𝒐.
—Gracias por entenderme, Anna.
—¿𝑬𝒏𝒕𝒆𝒏𝒅𝒆𝒓𝒕𝒆? 𝑪𝒂𝒓𝒊𝒏̃𝒐, 𝒗𝒂𝒔 𝒂 𝒕𝒆𝒏𝒆𝒓 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂́𝒓𝒎𝒆𝒍𝒐 𝒊𝒏𝒄𝒍𝒖𝒔𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒆𝒏̃𝒂𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆 𝒆𝒏𝒕𝒊𝒆𝒏𝒅𝒂.
—Lo haré, hasta luego.
—𝑺𝒊́, 𝒂𝒋𝒂́.
Elsa colgó y cogió a su Hijo en brazos.
—Bien, Henry, vamos a vivir con Papi durante toda la semana que viene.
—¡YUPI! –Chilló Henry.
—¿La semana que viene? –Cuestionó Jack arqueando una ceja.
—No voy a dejar a Henry en tu casa todo el tiempo, va a quedarse con mi Madre cuando estemos trabajando y luego lo vengo a recoger cuando termine.
Jack suspiró.
—Me parece justo.
—Y si al final no nos casamos, Henry vuelve al castillo y yo con Anna.
—Hecho. –Dijo Jack mientras llevaba sus bolsas al coche. Elsa abrazó a su Hermano. —Mañana llamo a Mamá y le explico todo. Cuando venga dile que no se preocupe y que descanse, y tú llámame si quieres que te lleve al instituto.
—O mejor aún, dame tu coche, Søster, Tengo carnet, ¿Sabes?
Elsa suspiró mientras sacaba las llaves de su coche y se las daba a Jamie.
—¿Y cómo voy yo al trabajo?
—En uno de mis coches. –Dijo Jack.
—Siento que el universo está conspirando contra mí. –Murmuró Elsa mientras llevaba a su Hijo de vuelta al coche de Jack.
—Adiós, Elsa.
—Que te jodan, Jack. –Murmuró Elsa mientras le ponía el cinturón al niño.
—Sí, lo que tú digas. Estás insultando mucho hoy, ¿No te parece?
Elsa frunció el ceño mientras miraba por la ventana. Suspiró al mirar su dedo anular, donde un anillo de compromiso había reposado allí una vez... Pero ella había cancelado todo... Para estar con Jack... Pero él se cargó su relación... Para estar con Toothiana...
—¿Qué pasa? –Preguntó Jack.
—Estoy pensando.
—¿En?
—En nada, no importa.
—Esa es la cosa más estúpida que he oído. –Bufó Jack.
—Estoy pensando en lo de hace cuatro años.
—¿En qué exactamente?
—Pitch.
—Oh, él.
—Sí, él.
—¿Sabes qué está haciendo ahora?
—Ni lo sé, ni me importa. Rompí con él, ¿No?
—Sí, porque...
—No lo amaba.
—¿Y a quién amabas?
—Cállate y conduce. –Gruñó Elsa y Jack se encogió de hombros. *Da igual* Pensó mientras seguía conduciendo hacia la mansión. Llegaron alrededor de las diez y Elsa llevó a Henry a su antiguo cuarto de la mansión. La habitación que usaba siempre que se quedaba a dormir... Jack tenía razón, el cuarto no había cambiado nada.
Estaba pintada de un débil color azul y tenía una gran cama en el medio. Había un comodín unido a la cama y una mesita de noche a cada lado de la misma. Un edredón de color blanco estaba doblado a los pies de la cama. El cuarto de baño estaba del lado izquierdo y había un armario en el lado derecho de la habitación. Y había una gran ventana justo detrás del cabecero.
Elsa puso a Henry en la cama y lo cubrió con el edredón. Entró en el baño y se puso su camisón, se puso la bata y bajó las escaleras. Vio a Eret, Jack, Heather, Sandra y Nicolás sentados en el sofá hablando en voz alta. Jack estaba en bóxer y tenía puesta una camiseta, Heather llevaba un camisón y Eret sólo llevaba bóxer. Nicolás y Sandra llevaban pijamas normales.
—Elsa, hola. –Dijo Heather mientras se levantaba y abrazaba a su vieja amiga.
—Heather, cuanto tiempo. –Elsa le sonrió y le devolvió el abrazo.
Eret se levantó y le estrechó la mano a Elsa, esta tuvo que contener la risa.
—¿Qué es tan gracioso? –Preguntó.
—Eret Frost, en bóxer, sin camisa y a punto de anochecer, está estrechándole la mano a mí, Elsa Arendelle, a quien conoce desde el instituto.
Eret rio y abrazó a Elsa.
—¿Mejor?
—Mucho mejor, ¿Dónde está Mylord?
—Durmiendo, como Hank. –Dijo Sandra.
Elsa asintió y se sentó al lado de Jack, quien le tendió un plato de galletas. Cogió una y le dio un mordisco a la vez que Nicolás retomaba la conversación.
—Cómo iba diciendo. –Dijo Nicolás. —Cuando Elsa y Jack se casen... –Dejó de mirar a Elsa, quien estaba mirando fijamente a su galleta. No podía negarlo. Henry estaba muy feliz de estar con Jack, y suponía que ni siquiera el Diablo podría hacer que lo odiara. Iba a casarse, probablemente, con Jack, estaba segura de ello.
—Sigue. –Susurró Elsa.
Jack sonrió al oírle decir eso.
—Cuando Elsa y Jack se casen, Henry será legalmente un Frost y la otra mitad de nuestro imperio la recibirá Jack, él podrá seguir desarrollándolo donde quiera. He pensado que, si Eret se desarrolla en la parte este de Noruega y Jack en la oeste, entonces dominaremos prácticamente toda Noruega.
—Se ha vuelto loco. –Murmuró Heather en dirección a Sandra, quien se rio.
—Después de eso, cuando Henry y Mylord tengan 18, heredarán las acciones de sus Padres. –Nicolás asintió en aun, haciéndonos ser lo más alto de la línea Imperio.
—Vaya, lo tenéis todo planeado. –Observó Elsa.
—Así es, querida. –Nicolás sonrió.
—¿Y nada de esto funcionaría si Henry no es legalmente un Frost?
—No, no lo haría. –Respondió Nicolás.
—Supongamos que no os doy a Henry, ¿Me denunciaríais?
Sandra se levantó y abrazó a Elsa.
—Por supuesto que no, cariño. Tu Hijo es tuyo y lo era incluso antes de que Jack supiera de él. Lo que pasó hace cuatro años no fue sólo culpa tuya, también fue culpa de Jack.
Elsa suspiró.
—Me voy a la cama. –Dijo antes de levantarse e irse a su habitación.
Sandra la miró fijamente.
—Pobre niña, me rompe el alma. Tiene tanto peso encima, su Hijo, su familia, las facturas...
—Pero si se casara conmigo no tendría que preocuparse por eso nunca más. –Replicó Jack.
—Me temo que la hemos metido en un lío, Nicolás. –Le dijo Sandra a su Marido. —Le hemos puesto más cargas encima.
—Pero si el niño no tiene un Padre pronto, y se hace lo suficientemente mayor como para entender, cuando Elsa vuelva a tener citas, será exigente con el tipo de Hombre que querría al estar expuesto sólo a sus Tíos.
Sandra asintió ante el razonamiento de su Marido.
—Bueno, nos vamos a la cama, buenas noches.
—Buenas noches. –Despidieron los tres cuando Nicolás y Sandra se fueron a la cama. Jack suspiró y bebió un vaso de agua.
—Esto es una mierda.
—Jódete, tú la dejaste por Toothiana, no al revés. –Dijo Eret mientras llevaba a su mujer a la cama.
Jack se frotó la cara con las manos. *Tiene razón, fui yo el que la dejó* Pensó mientras los recuerdos de lo que había pasado hace cuatro años inundaron su cerebro. Negó con la cabeza. *No, no puedo pensar en eso ahora, en lo que tengo que concentrarme es en hacer que Elsa y Henry sean míos* Y con eso en mente, se levantó y se fue a la cama.
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Elsa se despertó con el sonido del despertador. Empezaba a trabajar en una hora y tenía que prepararse. Fue a darse una ducha y a lavarse los dientes. Sólo le llevó quince minutos. Después, cuando su pelo estuvo recogido en una toalla, se puso la ropa que había traído de casa, unos vaqueros de la marca Capri y una camiseta ajustada roja. Se secó el pelo y se lo recogió en un moño. Levantó a Henry, que murmuró algo antes de apoyar la cabeza en su cuello, y salieron.
Bajó unas cuantas escaleras cuando, de repente, oyó a alguien detrás de ella. Se dio la vuelta y se encontró con Jack detenido delante de ella.
—Buenos días. –Saludó.
—Buenos días, ¿A dónde vas?
—A trabajar. –Dijo. Jack le tendió un par de llaves.
—Tu coche de ahora en adelante.
Elsa asintió y siguió bajando las escaleras. En cuanto llegó abajo, se dirigió a la puerta principal, entonces sintió un brazo en su hombro.
—¿No comes? –Preguntó Jack.
—Yo no desayuno. –Murmuró Elsa mientras se ponía los zapatos para irse. Jack se encogió de hombros y fue a desayunar antes de irse. Elsa pulsó el botón de las llaves y oyó como uno de los miles de coches que habían en el garaje de encendía. Puso a Henry en el asiento trasero antes se sentarse en el piloto. Se marchó rápidamente para llevar a Henry e ir al trabajo.
Todos habían salido de trabajar. Eret, Heather y su Hijo Mylord habían ido a comer fuera, y Elsa había ido a recoger a su Hijo a casa de su Madre. Henry entró en el coche y se puso el cinturón.
—Mami, ¿Por qué estaba en el castillo?
—Porque por las mañanas no hay nadie en casa de Papá y no te puedes quedar solo.
—Oh. –Dijo el niño como si la hubiera entendido. Llegaron a la mansión y Elsa aparcó el coche y le abrió la puerta a su Hijo que salió corriendo. Iba unos pasos por delante de Elsa y esta tuvo que correr para seguirle el paso.
Elsa abrió la puerta y Henry corrió adentró sólo para chocarse contra las piernas de su "Abelito".
—¡ABELITO! –Chilló Henry cuando Nicolás lo cogió y lo lanzó al aire.
—Hey, Henry, ¿Qué tal ahí arriba?
—El cielo.
—No, el techo. –Nicolás sonrió.
—Más alto que el techo está el cielo. –Dijo Henry.
—No, el sol.
—Eso también.
Nicolás le besó la frente y luego abrazó a Elsa.
—Jack volverá a casa pronto, y tenemos la piscina en el patio.
—¿Te dijo lo del segundo día? –Preguntó Elsa.
—Sí. –Se rio, le devolvió al niño y se fue.
Elsa negó con la cabeza y subió las escaleras con su Hijo. Le ayudó a ponerse el bañador y ella se puso un bikini rojo. Se colocó una toalla en la cintura mientras bajaba las escaleras con Henry y se dirigieron a la cocina.
—¿Qué quieres de comer?
—¡Pizza! –Gritó Henry.
—Cariño, no creo que tengan Piz... –Pero el cocinero sacó un trozo de pizza de la nevera y se lo dio a Henry.
—No, pues sí que tienen. –Elsa rio mientras le daba una cucharada a su sopa. Después de comer, Elsa llevó a Henry a la piscina del patio. A diferencia de hace cuatro años atrás, habían extendido la piscina y habían instalado una de niños para Mylord y un jacuzzi.
—Så kult. –Henry tomó aire y saltó a la piscina de niños. Incluso a la tierna edad de tres años, Henry sabía flotar y hacer el muerto de espaldas. Pero nadar aún no estaba entre sus habilidades.
Elsa rio mientras se sentaba en el borde de la piscina de niños, sus pies colgaban por la orilla.
—Ten cuidado, cariño –Dijo cuando él empezó a flotar. Henry se levantó, corrió hacia ella y la salpicó con el agua. Elsa gritó y salpicó a Henry, la cadena siguió hasta que...
—¡AH! –Gritó Elsa cuando sintió que la levantaban. Miró a la persona y vio que era Jack, quien usaba en bañador y la miraba sonriente.
—Hola, Reina. –Dijo.
—¡Suéltame!
—Encantado. –Y la soltó, dejándola caer al fondo de la piscina.
—¡JACK...! –Sus palabras se vieron ahogadas cuando cayó en el agua. Henry empezó a reír a carcajadas. Jack se rio cuando la cabeza de Elsa salió del agua.
—¡MALDITO FANTASMA! –Gritó a la vez que le salpicaba.
Jack saltó al agua y salpicó a Elsa. Ella lo miró con ira y le sumergió la cabeza en el agua. Mientras estaba bajo el agua, Jack le agarró las piernas y la impulsó hacia abajo. Elsa gritó, manoteó salvajemente y nadó hasta la zona poco profunda de la piscina. Henry se reía como una hiena al ver a sus Padres intentando matarse el uno al otro. Elsa salió de la piscina y se sentó en la de niños para intentar que Henry parara de reírse.
—Cálmate, cariño. –Se rio. Henry se reía cada vez más y Elsa levantó la vista justo cuando Jack le vació un cubo lleno de agua fría encima.
(N.A: Como sabéis, estamos a mediados de septiembre, así que la piscina está en el interior. Cuando el agua se calienta un poco más, los Frost abren el techo para crear una piscina exterior)
—¡SERÁS IDIOTA! –Gruñó Elsa cuando se levantó y empujó a Jack dentro de la piscina.
—Mami, dijiste que si no nos gustaba Papá lo empujaríamos dentro del lago, ¿No? –Preguntó Henry a la vez que salía de la piscina de niños.
—Sí.
—¿Vale empujarlo a una piscina?
Elsa se rio.
—Por supuesto.
—Pero me gusta este Papá.
Jack salió del agua y cogió a Henry.
—Tú tampoco me caes mal, chico.
Elsa se rio al verlos saltar a la piscina de niños. Tenía que admitir que estar con Jack y Henry la hacía feliz... Aunque lo odiase. Entró al jacuzzi y lo encendió, haciendo que empezaran las burbujas. Después de quince minutos de pelear en el agua, Henry y Jack se unieron a ella.
—¡HACE COSQUILLAS! –Gritó Henry cuando sintió las burbujas contra su suave piel.
—Ese es el punto. –Jack sonrió mientras se sentaba.
Elsa bostezó.
—¿Y cuál es el plan de mañana?
—Día de los Padres. –Dijo Henry.
—¿Y pasado mañana? –Preguntó Jack.
—Ahí ya eliges tú. –Dijo Elsa.
—Entonces vamos al parque atracciones. –Jack sonrió.
—¡YUPI!
—¿Y después de eso? –Preguntó Jack.
—Después me toca a mí.. Ya pensaré en algo. –Dijo Elsa mientras se estiraba.
—Bien, de acuerdo. –Dijo Jack mientras Henry se sentaba.
Se quedaron callados durante unos minutos, luego el niño habló:
—Mami...
—¿Sí? –Dijo Elsa mirando hacia él.
—Acabo de hacer pis...
—¡OH, MIERDA! –Bramó Jack a la vez que salía del jacuzzi. Elsa también salió y Henry empezó a reírse a carcajadas.
—¿Por qué te ríes? –Preguntó Elsa.
—No hice pis.
Jack y Elsa intercambiaron miradas cómplice.
—Oh, ¿De verdad? –Dijo Jack mientras Elsa se acercaba a Henry.
—Eh...
—¡A por él! –Dijo y se lanzó hacia Henry. Henry gritó cuando Jack lo cogió y lo dejó colgando bocabajo. Elsa palmeó el trasero de Henry. —¿Henry?
—¿Qué? –Se rio.
—¡Eres un Demonio! –Elsa se rio mientras Jack lo ponía otra vez del derecho.
Henry se rio.
—¡Fue una broma!
Jack sonrió.
—¿Y si nos damos un banquete?
—¿Un banquete? –Preguntó Elsa.
—Sí. Venga, secaos y cambiaos. –Ordenó y Elsa frunció el ceño.
*¿Qué estaba planeando?*
Eret, Heather y Mylord ya estaban a casa. Elsa y Henry se presentaron a Mylord, y él enseguida se encariñó con ambos. En ese momento, Heather estaba bañando a Mylord y Eret se estaba encargando de algunos asuntos de trabajo. Sandra y Nicolás estaban en su habitación.
Elsa y Henry entraron en la cocina y se encontraron con Jack, que llevaba un gorro de chef y tenía tres cuencos junto a él.
—¿Qué está haciendo el Chef Papá? –Preguntó Elsa.
—Se llama helado de chocolate. –Dijo Jack mientras se lamía los dedos.
—¡Oh, yo quiero! –Dijo Henry mientras se sentaba en una silla. Jack se volvió, llevando los tres cuencos en las manos. Le tendió uno a Elsa, otro a Henry y el último se lo puso delante.
—Pruébenlo. –Dijo.
Henry y Elsa se metieron la cuchara en la boca dubitativamente, pero ambos se sorprendieron con el sabor.
—¡Está rico! –Henry sonrió mientras se comía su parte.
—¿Qué le pusiste? –Preguntó Elsa.
—Es un secreto. –Jack sonrió.
Elsa se encogió de hombros y terminó de comerse el postre. Henry se dio una palmadita en el estómago y le sonrió a su Madre.
—¿Podemos ver "Sonic"?
—Bueno, hace poco se la compramos a Mylord. Está muy buena. –Dijo Jack.
—¿Tāne te dijo cómo se llamaba? –Preguntó Elsa. Henry tenía guardería de medio día, e Iduna lo llevaba allí todos los días. Era un estudiante de tarde, desde el mediodía hasta las tres.
—Me lo dijo Emil, dijo que ya la había visto.
Elsa se encogió de hombros.
—De acuerdo entonces.
Después de ducharse, los tres se sentaron en el sofá mientras Jack ponía el DVD. Empezaron los créditos iniciales y Henry se enamoró instantáneamente de toda la acción.
Hacia la mitad, Henry se quedó dormido, pero Jack y Elsa siguieron viendo la película. Henry estaba acurrucado en el regazo de Elsa, y ella cabeceaba de vez en cuando. Jack levantó su mano y le apoyó la cabeza en su hombro. Ella suspiró, pero le dejó hacerlo.
*¿Así es como se siente una familia de verdad?* Pensó Elsa.
Continuará...
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