Capítulo IV - Amigos?
- Deberíamos buscar a Ame! - reclamó Soviet. Finlandia llevaba escuchando los reclamos del más joven demasiado tiempo y estaba comenzando a tornarse más que tedioso.
- Escucha mocoso, Ame se sabe cuidar sola, no es tan incompetente como tú, te recuerdo que está viviendo en un continente desconocido bajo la tutela de un desconocido - respondió tajante. El ruso frunció el ceño molesto ante las palabras del finlandés, empuñó sus manos a punto de resolver las cosas a su manera.
Antes de que pudiera darse cuenta, Finlandia cayó al suelo con el adolescente sobre él tomándole del cuello de la camisa. Gruñó molesto y antes de poder amenazar al menor recibió un fuerte puñetazo en la cara dejando su mejilla roja. Se desató un altercado entre los dos mientras el alemán mayor observaba disgustado la escena, ante sus ojos parecían dos perros peleándose. Dritte por su parte no se molestó en quedarse a presenciar la pelea, su atención fue robada por el paisaje de aquél lugar. Estaba pensando en plasmar aquello en un cuadro en cuanto regresara a casa con Austria-Hungría, a veces se preocupaba al pensar que consideraba Viena su hogar y no Berlín.
- MOCOSOS! - resonó la voz de la rusa imperial. Los dos menores se separaron al oír la voz de Zara observando a los adultos acercarse a la escena, no tardaron en pararse y limpiarse la ropa.
- Qué creen que hacen? - preguntó molesto el ruso mayor. Los dos se miraron de reojo con asco, Finlandia entonces llevó la mirada al suelo, era mejor callar que delatarse ya que frente al Imperio Ruso llevaba desventaja.
- Ame desapareció, yo quería ir a buscarla y no me dejó! - respondió al instante Soviet. Zarist desvió la mirada enfadado al finlandés, no demoró en tomar al joven del cuello de su camisa elevándolo levemente.
- Dónde está mi hija? - gruñó molesto. Finlandia jadeó levemente, sus ojos azules llenos de miedo al encontrarse con los amarillos del mayor.
- E-Ella me dijo que regresaría al palacio, no se tardaría por eso estábamos aquí esperándola - respondió angustiado. El mayor aventó al joven al suelo soltando un suspiro molesto, notó entonces la falta del hijo menor del Imperio Alemán.
- Y el hijo del señor Reich? - inquirió frunciendo el ceño. Finlandia palideció ante lo dicho por el mayor, juraría que el mocoso estaba allí hace tan sólo unos segundos.
- Estaba aquí hace tan sólo un momento!! - respondió. El ruso gruñó molesto más fue interrumpido por el Imperio Alemán quien despreocupado por la situación se dió la vuelta para regresar de donde habían venido.
- Weimar, encuentra a tu hermano, no tengo tiempo para todo esto, hazlo rápido o tú también estarás castigado - exigió el alemán. Prusia observó al pequeño alemán y con una seña de la mano le dió a entender que empezara la búsqueda. El menor bufó.
- Tú, encuentra a mi hija y al hijo del Imperio Alemán antes del atardecer, corre - amenazó el ruso mayor. Finlandia se levantó del suelo y rápidamente emprendió camino, detrás le siguió el alemán desganado y molesto.
- Yo voy! - exclamó Soviet. El Imperio Ruso negó con la cabeza tomando al castaño del brazo impidiéndole que se vaya.
- No, tú te quedas - ordenó. Soviet frunció el ceño molesto y jaló su brazo librándose del agarre de su padre siguiendo a los dos jóvenes.
- SOVIET! - exclamó molesto el ruso. El joven ignoró a su padre y aceleró el paso logrando alcanzar a los dos jovenes siendo ignorado por el mayor de estos.
- Déjalo Zarist - agregó la mujer. Zarist suspiró derrotado, definitivamente el día estaba yendo peor de lo que esperaba.
- Gracias por preocuparte, pero estoy bien... - dijo la americana. La jovencita albina le sonrió en respuesta, sus ojos garzos destellando con inocencia, parecía completamente ignorante de lo que ocurría a su alrededor.
- Y cuéntame, qué hacías tú sola por aquí? - preguntó la mayor. La adolescente desvió la mirada intentando evitar la mirada de la contraria, evidentemente no quería hablar del tema.
- Ya veo... mmm... empiezo yo entonces, mi padre no es como me lo imaginé toda mi vida, descubrí que aquella persona que tanto idealicé resultó ser... no sé - relató. La menor le observó intrigada, hizo una mueca con sus labios sintiendo empatía por lo dicho por la contraria.
- Siento que lo idealicé tanto porque después de todo es mi único padre, aunque mi tía es una parte muy importante después mi vida - explicó. La albina agachó la mirada tras mencionar su falta de segunda figura paterna.
- Yo tampoco tengo madre... - interrumpió. Alaska giró su mirada a la contraria observando la expresión apenada de la jovencita.
- Padre no habla de ella... pero me contaron que... hubo complicaciones antes de que yo naciera y padre tuvo que elegir entre mi madre o yo... - explicó. Alaska arrugó los labios apenada, no podía imaginarse como sería lidiar con aquella información.
- Mi madre me abandonó, mi tía me contó que un día ella llegó para que mi padre me conociera y en cuanto mi padre me tuvo en brazos ella desapareció - relató. La siberiana arqueó sus cejas impresionada ante lo dicho por la jovencita quien no parecía estar afectada por ello.
- Vaya... tenemos más en común de lo que pensaba... - comentó la menor. Alaska frunció el ceño confundida ante las palabras de la albina, no encontraba mucha similitud entre sus situaciones.
- Padre tampoco es lo que yo pensaba, somos dos chicas con padres complicados y sin una madre - explicó. Alaska volteó a ver a la menor observando la sonrisa reconfortante que se pintó en el rostro de la siberiana.
Que chica tan bonita.
- Ustedes dos sí que son aburridos - comentó el soviético. Los dos europeos se mantuvieron en silencio ante las palabras del muchacho castaño, ninguno de los dos estaba interesado en socializar con el otro.
- Ugh, aunque sea caminen más rápido - continuó el castaño. Se abrió paso entre los dos recibiendo una mirada molesta del finlandés y una expresión ofendida del alemán.
- No puedes mantenerte callado por dos cinco minutos?! - replicó molesto el alemán. El ruso volteó los ojos ante la queja del menor, éste bufó molesto en respuesta.
- Yo hablaré todo lo que yo quiera y no puedes hacer nada para evitarlo - respondió. El alemán gruñó molesto al escuchar lo dicho por el muchacho ruso quien le miró soberbio.
- Ya cállense los dos, no soy una empleada para tener que andar lidiando con sus estupideces de niñatos mimados - respondió. Los dos mocosos bufaron ante lo dicho por el mayor, el ruso harto de todo aquello se abrió paso entre los dos dejándolos atrás.
- Estos mocosos de los imperios siempre creyéndose la gran cosa - murmuró el finlandés. El alemán frunció el ceño volteando a ver al mayor, éste lo ignoró por completo manteniendo su mirada al frente.
- Lo dices como si tú no fueras hijo de un imperio, todos somos hijos de un imperio! Te guste o no - replicó el alemán. Finlandia volteó su mirada al menor quien le aguantó la mirada, sus ojos amarillos resplandecieron retadores.
- Pero aunque sea yo no soy tan imbécil para ser una mierda con mi propio hermano - atacó al contrario. El menor volteó los ojos ante lo dicho por el albino, no era una mierda con su hermano simplemente lo trataba como se debía tratar a un enfermo.
- Mira mocoso, te daré un consejo, comienza a tratar bien a tu hermanito porque algún día dejará de ser así de chiquito e inofensivo y algún día tu papi no estará para respaldarte, lo único que tendrás será a él - aconsejó al menor. El pelinegro suavizo su expresión al oír las palabras del más alto, jamás había pensado como sería la vida cuando su padre deje de estar.
- Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca -
El joven ruso logró librarse de los dos europeos, su mirada se pasaba a los alrededores en busca de su hermana mayor. Se desvió varias veces buscando en los lugares que sabía que su hermana solía frecuentar mientras estaba con él. Se preguntaba por qué desapareció así de la nada? Qué había pasado como para que se fuera sin avisar?
- Que cara eh - comentó asustando al castaño. El ruso frunció el ceño en cuanto vió al alemán menor colgado de las piernas de una rama del árbol.
- Tú! Deberías regresar, tu padre mando a buscarte - reprochó el ruso. El alemán arrugó sus labios al escuchar lo dicho por el castaño, no le creía absolutamente nada.
- A mí me pueden secuestrar y a mi padre no le va a importar, de verdad piensas que te voy a creer? Ja! Lo que tienes de bonito lo tienes de tontito! - replicó burlándose del ruso. Éste frunció el ceño molesto por lo dicho por el menor, gruñó en respuesta causando que las risitas de éste se intensifiquen.
- Se supone que me tienes que intimidar? Pero si a mi me encantan los perros! - continuó burlándose. El ruso frunció la nariz enfadado, el alemán parecía ser inmune a sus tácticas de intimidación.
- Deja de burlarte niñato! Si yo quisiera te molería a puñetazos! - amenazó. El ruso esperaba una reacción asustada más recibió una carcajada del menor, su sangre hirvió de la ira.
- Quiero verte intentarlo - respondió retador. El castaño bufó y antes de que pudiera agarrar al menor éste dió un salto y echó a correr dejando al ruso atrás.
Las dos jovencitas caminaban de regreso hablando y riendo completamente ignorantes del desastre que se estaba por desatar allí mismo. Alaska borró su sonrisa al ver a su padre esperándole afuera con un rostro de excesiva preocupación. A un lado de su padre estaban los dos alemanes, el mayor de estos estaba mirando a su tía soberbio y a su vez la mujer le miraba con odio.
- Ame! - exclamó el ruso mayor. La jovencita se encogió de hombros en cuanto su padre se acercó a ella preocupado instantáneamente abrazándola.
- Dónde estabas?! Soviet fue a buscarte, nos tenías preocupados! - replicó el ruso mayor. La jovencita abrió la boca a punto de responder pero fue interrumpida por los otros jovencitos.
Finlandia y Weimar regresaban en silencio llamando la atención de los mayores quienes miraron extrañados la escena. Los dos jovencitos observaron a los imperios con cierto temor desde luego pues ninguno de los dos cumplió con las órdenes de los mayores. Entonces se oyeron carcajadas divertidas no tan lejos, todos voltearon a ver de qué se trataba y así fue como vieron a los dos jovencitos corriendo. El alemán corrió hasta llegar donde el Imperio Ruso para intentar esquivar al ruso menor quien se denotaba molesto. El castaño corrió hasta donde estaba el alemán, lo persiguió al rededor de los dos rusos y la siberiana. Entonces el joven ruso intentó atrapar al menor más en lugar de hacerlo atrapó a la persona equivocada.
- Soviet! - exclamó el ruso mayor. El jovencito agarró la mano de la jovencita siberiana y por culpa de la fuerza con la que la jaló a esta terminó cayendo al suelo.
La jovencita sintió su rostro enrojecerse, al ser tan pálida se notó demás, su mirada se enfocó en el rostro del joven quien apretó los labios mientras se sonrojaba levemente. Se oyó la carcajada del joven alemán matar el silencio incómodo, sintió la mirada sombría de su padre al instante. Su sonrisa se borró rápidamente al ver la mirada entornada de su padre, tragó con dificultad temiendo de lo que el Imperio Alemán era capaz de hacerle. Entonces de manera inesperada sintió como caía al suelo, volteó a ver al ruso menor sobre él, éste se veía enfadado.
- Oh no! Ten piedad de mí! - se burló el alemán. El ruso bufó frunciendo el ceño con enfado, empuñó una de sus manos dispuesto a pegarle más por alguna razón no pudo, esa risa era muy contagiosa.
Entonces estallaron en carcajadas los dos juntos.
- Vaya, me alegro que se hayan hecho amigos al menos - comentó el Imperio Ruso. Los dos jovencitos continuaron riendo sin parar mientras la siberiana observaba desconcertada la situación.
La había ignorado tan sólo por... el alemán.
→Una patata XD se ha conectado←
Que gays-
Hoaaaal, estamos llegando a lo bueno, al drama, sisis- doy permiso para que tiren hate a cualquier personaje que quieran ju-
La familia de Alaska le llaman "América" porque su nombre ruso "Русская Америка" que traducido sería "América Rusa." Con URSS es un poco diferente, teóricamente URSS en estos momentos representa a los "soviet" que eran asambleas populares que básicamente se encargaban de organizar a la gente para lo que sería la revolución de febrero.
Ysi- Finlandia no es familia del Imperio Ruso lo que significa agresión, a pesar de ser un padre decente sigue siendo un imperio y todos los imperios fueron unos hdps-
Perobueno- me callo y sigo escribiendo a-
→Una patata XD se ha desconectado←
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