23. to the dark side
・:*:・゚☆∥ 23. to the dark side
❝Whoever fights monsters should see to it that in the process he does not become a monster. And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you. ❞*
—
Friedrich Nietzsche
DESPUÉS DE HABER DESCUBIERTO SU CÁPSULA DEL TIEMPO, Barry, Cisco, Caitlin y Joe se unieron como un equipo para poner manos a la obra en busca de información del Dr. Wells. Ahora sabiendo que Morgan estaba en las instalaciones, su única opción era capturarlo y obligarlo a que les dijera dónde la tenía. No solo eso, también tendrían que conseguir que confesara ser el responsable del asesinato de Nora Allen. Habían ideado un plan en el que recrearían las condiciones exactas para conseguir su confesión: Cisco sería la carnada.
Este mencionado plan había fallado en magnitudes desastrosas. El campo de fuerza contra velocistas que Cisco había diseñado, y que usarían para evitar que Reverse Flash llegara hasta Cisco, no había cumplido su cometido por alguna razón. En cuanto su amigo se vio en peligro, Joe salió de su escondite y disparó tres balas hacia el hombre. Barry pudo detener dos de ellas, pero la última fue directo a su pecho. El Dr. Wells cayó inerte al suelo.
―Cisco, ¿estás bien? ―Caitlin, quien había estado grabándolo todo desde el Córtex, llegó ahí lo más rápido que pudo.
―Sí ―tragó grueso―, jamás volveré a dormir otra vez. Pero sí, estoy bien.
Caitlin se arrodilló junto al hombre que acababa de recibir una bala y revisó su pulso.
―Está muerto ―anunció perpleja.
Barry estaba a su lado en cuclillas, pasando los dedos por su cabello en desesperación.
―No lo confesó, ni nos dijo dónde estaba Morgan. Nada. ―Los ojos del héroe se habían humedecido y su cara comenzaba a tomar un color rojizo. En su mente no podía concebir lo que acababa de pasar―. Joe, no lo dijo. Mi papá estará en prisión para siempre y jamás encontraré a Morgan.
―Barry, lo lamento ―susurró Joe con un atisbo palpable de culpa por haber disparado esa bala.
El detective jamás había visto a su hijo tan desolado; la expresividad que había tomado su mirada le rompía el corazón. El ceño de Barry se tensó y colocó sus manos a ambos lados de su cara, presionando sus sienes en un gesto de impotencia.
―Oye ―Cisco lo llamó al notar que el cuerpo inanimado ante ellos comenzaba a deformarse. La piel del sujeto pareció sacudirse y derretirse hasta ajustarse en unas facciones que no le pertenecían al Dr. Wells, sino a uno de los últimos meta-humanos que habían aprisionado―. ¿Qué demonios fue eso?
―Se los dije antes ―La voz de Wells retumbó en las paredes, logrando una reacción instantánea de todos. Los puso alerta, tensos―. Siempre llevo la delantera, Flash. Permítanme presentarles al señor Hannibal Bates y su increíble habilidad de transformarse en la persona que toque. Sabía que su habilidad sería útil. No esperaba usarla tan pronto.
El semblante de Barry, que estaba deformado en desesperación, había caído. Sus ojos se inyectaron en enojo al darse cuenta de lo que había pasado.
―¡Lo usó! ―vociferó el héroe, ya de pie―. ¡Como nos usó a todos nosotros!
―Sirvió a un propósito. Fue fácil de convencer con la simple promesa de su libertad.
―¡Arruinó mi vida! ¡Nuestras vidas!
Todos los presentes miraban atentos al origen de su voz, como si el Dr. Wells fuera aparecer de un momento a otro frente a ellos.
―¡Lo apoyamos después de todo lo que pasó! ―añadió Caitlin, con su voz quebrándose al final. Se había cohibido ante la verdad que por un momento se había visto reacia a creer.
―Entiendo que esto debe ser difícil de entender, pero créanme. Sus vidas son mucho mejor ahora por lo que hice por ustedes.
―Ya no debe ocultarse. Sabemos que no es Wells ―Joe intervino con voz demandante―. Solo díganos quién es.
―Una confesión no les servirá de nada. Ya saben quién soy. Saben qué puedo hacer.
La confianza en su voz solo hacía que la sangre de Barry hirviera dentro de él.
―¿Dónde está Morgan? ¡Juro que si le tocas un solo cabello...!
―Morgan está bien ―lo interrumpió. El hombre, que les hablaba desde el techo de un edificio lejos de S.T.A.R. Labs, miró a su lado con media sonrisa. Ahí se encontraba la mencionada con la mirada perdida en la ciudad y su castaño cabello volando suavemente con el aire―. Pero llegas muy tarde, Flash. Sapphire y yo ya tuvimos tiempo suficiente para conocernos. Digamos que pudimos... Compartir puntos de vista. ¿Quieres saludar?
Barry se congeló en su lugar, completamente impotente.
―Barry ―Y su corazón se achicó quedando diminuto―. No me busques.
La voz de Morgan sonaba seca, vacía. Algo no estaba bien. El velocista apretó sus puños con fuerza, resistiendo el dolor en su pecho.
―Si quieres asesinarme, adelante. No me resistiré. ¡Pero dígale a la policía lo que hizo! ¡Saque a mi papá de prisión y deje ir a Morgan! ¿Qué quieres de ella?
―Sapphire y yo estamos arreglando asuntos ajenos a tu interés. En fin, no quiero asesinarlo, Barry. Lo necesito. Y...―soltó una risa corta y sin gracia―. Aunque no lo anticipé, estos últimos 15 años fueron difíciles, pero no me imaginé que me encantaría trabajar con usted. Con todos ustedes. Aun así, no cambia lo que tiene que pasar.
―¡Entonces enfrénteme ahora! ―demandó con firmeza y una seguridad de hierro.
―Oh, nos enfrentaremos de nuevo ―aclaró con calma―. Lo prometo. Pronto. Muy, muy pronto.
El celular de Cisco vibró.
―¡Está en la cápsula del tiempo! ―informó.
―Ay, Barry. Estuviste tan cerca ―se regodeó el hombre.
―¡Barry! ―gritó Joe al verlo desaparecer usando su velocidad.
Sin detenerse a escuchar, el velocista recorrió la facilidad en busca del Dr. Wells. Al llegar a su destino, tuvo que frenar sosteniéndose del marco de la puerta. La cápsula del tiempo estaba abierta e iluminada. En su interior se encontraba la silla vacía que el Dr. Wells utilizaba para transportarse y el traje de Reverse Flash desaparecido, pero no fue lo más alarmante. La habitación no era lo que solía ser. La última vez que había estado ahí, eran cuatro paredes grises y cerradas; ésta vez la pared a su lado tenía más profundidad.
Barry se introdujo a la nueva extensión del lugar y lo inspeccionó con la mirada. Éste se componía por un delgado colchón en el suelo, junto con una almohada, unos cuántos empaques medio vacíos de comida y un baño sencillo. Barry contuvo el aliento: el suelo estaba marcado con rasguños y sangre. Algo crujió bajo su pie, cuando daba otro paso hacia delante. Al detenerse pudo ver la conocida cadena dorada con el dije de rayo que él había comprado la Navidad pasada.
Morgan había estado ahí todo ese tiempo. A tan solo unos metros de él, posiblemente sufriendo u oponiendo resistencia. Cuando Barry se acercó a tocar las marcas dejadas ahí con la punta de los dedos, pudo notar que la sangre seguía fresca.
Al tener esa nueva realización, tomó todo lo que pudo encontrar y lo lanzó contra la pared con furia. Tomó el collar en sus manos, apretándolo tanto que sintió el metal encajarse en su palma.
Una nueva fuente de luz a sus espaldas le llamó la atención. Donde Gideon había sido proyectada, ahora se mostraban múltiples nuevas imágenes. Con cada paso que dio en su dirección, Barry más identificó las grabaciones de cámaras puestas en todos los lugares que concurrían. Jitters, la comisaría, el Córtex, sus hogares y departamentos. Los había estado vigilando en todas partes.
―Era una trampa ―murmuró para sí mismo, examinando todos los cuadritos frente a sus ojos―. Creímos que le tendimos una trampa, pero él lo hizo primero. No puede ser. ―Su vista se enfocó en dos cuadros en específico: Picture News y el departamento de Eddie―. Iris.
Corrió directo al Córtex, donde ya se encontraban Caitlin, Cisco y Joe reunidos. Frenando torpemente, se adentró en la habitación, hasta que el centro de atención cayó en él.
―Tenemos que encontrar a Iris.
Joe reaccionó de inmediato.
―¿Por qué?
―Wells, nos ha estado vigilando a todos. Tiene cámaras de video en todas partes: nuestras casas, en mi laboratorio de la comisaría, en Picture News de Central City... ―Joe alzó la mirada de su celular, ya estaba procurando contactar con su hija―. Cisco, avísame cuando la encuentres.
Tomando su traje y sin esperar un segundo más, Barry salió de ahí.
Por su parte y completamente en la oscuridad de todo lo que acababa de pasar en S.T.A.R. Labs, Iris se encontraba caminando por un precioso puente a lado de su novio. Se habían detenido justo a la mitad a petición de Eddie. Ignorando las llamadas de su padre, concentró toda su atención en lo que su pareja tenía que decir.
―Aunque pasamos momentos difíciles, yo jamás perdí la fe en nosotros. Iris West...
―¿Eddie? ―respondió la morocha ante su preámbulo, suprimiendo los nervios con una gran sonrisa.
Y un borrón rojo cruzó a sus lados. Eddie miró su mano, pero ya no tenía el anillo de compromiso que tan solo unos segundos antes estaba sosteniendo detrás de su espalda. El rubio bufó confundido y su mirada cayó a espaldas de su novia. No alcanzó a divisar nada, cuando ya había sido golpeado con fuerza, cayendo al suelo.
―¡Eddie! ―Iris gritó con terror.
El rubio se levantó a duras penas, conectando su mirada con el velocista que lo había atacado. Llevaba un traje amarillo y sus ojos brillaban como dos rubíes, manteniendo todo su cuerpo en constante vibración.
―Mal momento, detective ―su voz sonaba rasposa y profunda.
Un aura de luz brillante se materializó a su espalda. Una nueva figura había aparecido a unos metros detrás de él, vestida completamente de negro e igualmente enmascarada con un fuerte color azul saliendo de la punta de sus manos. Estaba caminando hacia ellos con una lentitud inquietante.
Eddie apoyó una rodilla en el suelo, mientras desenfundaba su arma, dispuesto a disparar contra sus dos atacantes. Antes de que lograra su cometido, el velocista lo tomó de ambas solapas y lo alzó en el aire.
―¡Basta! ¡Déjalo en paz! ―demandó Iris, proyectando su voz para hacerse escuchar claramente.
―Iris, no ―Eddie dijo entre quejidos.
Reverse Flash se deshizo del detective al estamparlo contra los barandales del puente. En un segundo ya se encontraba frente a frente con Iris.
―Yo sé quién eres ―Iris lo acusó ahogando su miedo―. Mataste a la mamá de Barry. Y tú... ―La periodista miró a la enmascarada por encima del hombro del velocista―. Eres Sapphire, trabajabas con Flash. No tienen que herir a nadie más.
Morgan, que no se había movido un centímetro, se sentía fuera de sí. Ni siquiera sabía cómo había llegado ahí. Todo este tiempo había sido como ver a alguien más controlar su cuerpo. Caminaba, utilizaba sus poderes, respiraba, pero nada se sentía real. Que Iris conectara su mirada en ella, le generó una punzada en el pecho. Poco después todo eso volvió a borrarse, cuando fue ahogada por un enfermizo veneno:
Morgan estaba molesta. Estaba inexplicablemente furiosa, era lo único en lo que podía pensar.
Reverse Flash hizo caso omiso de las palabras de la morocha. Alzó una de sus manos, haciéndola vibrar con gran velocidad. Iba a lastimar a Iris y Morgan solo podía pensar en la ira que estaba carcomiéndola entera.
Thawne paró con su amenaza. El hombre anunció la presencia de un nuevo velocista dirigiéndose hacia ellos. Reverse Flash tomó a Eddie y desapareció de ahí, no sin antes susurrarle a la meta-humana que había traído consigo:
―Encárgate de ellos.
Con un asentimiento de cabeza, Morgan asumió su tarea. Alzó una mano sobre su cabeza y absorbió la luz de todos los faros cercanos a ella, sumiéndola en la oscuridad. Iris cayó sobre sus rodillas con un grito del susto y, como era esperado, Flash apareció a precipitarse en su auxilio.
―¡Oye, Iris! Tranquila, soy yo ―El héroe se arrodilló frente a ella, la tomó por los antebrazos e hizo que lo viera a los ojos. La morena soltó un par de sollozos y jadeos, cuando reconoció a la figura escarlata.
―Se lo llevaron. Sapphire y el Hombre de Amarillo se llevaron a Eddie ―escupió lo más rápido que pudo.
Flash ladeó la cabeza y se tensó con tal mención.
―¿Sapphire?
―¡Sí, están trabajando juntos!
La mente de Morgan se infundió en amargura. El cómo el velocista se había apresurado en su encuentro, cómo se sostenían el uno al otro, además de la manera en la que se miraban... Todo hacía que Morgan se fastidiara más y más. Eobard tenía razón, él no podía mantenerse lejos de ella. Barry no era el futuro de Morgan, era el de Iris.
Y Barry giró su cabeza, escudriñando la oscuridad del puente con la mirada. Había un par de orbes iluminados a unos cuantos metros de él. Era ese azul que tanto lo atormentaba. El velocista se puso de pie con cautela.
Rítmicamente, el silencio se rompió con lentos aplausos provenientes de la meta-humana.
―¡Sapphire! ―la llamó.
―Bravo, Flash. Bra-vo.
Sin respirar propiamente, Morgan dejó que sus manos iluminaran con más fervor, delatando su escondite. Aún cubierta de negro de pies a cabeza, Barry reconoció perfectamente su silueta.
―¿Qué haces? ―le preguntó el velocista confundido.
―Me pregunto exactamente lo mismo de ti. ¿Atendiendo a tu fan #1?
El tenerla tan cerca de él, después de tanto tiempo, no le permitió al héroe pensar con claridad. De un momento a otro se echó a correr hacia ella y la estrechó entre sus brazos con toda la fuerza dentro de él.
―¿Estás bien? Dime que lo estás...
Ella no correspondió a su abrazo. Se encontraba tensa, emanando una frialdad que caló los huesos de Barry.
―Tienes 5 segundos para alejar a tu novia de la escena ―respondió cortante―. Es una advertencia.
El velocista se alejó brevemente de ella con el semblante deformado en confusión.
―¿Qué...?
No le dio tiempo de formular la pregunta. Morgan acababa de generar un pulso de campo electromagnético que lo había empujado metros lejos de ella, cayendo de lleno en el suelo. Barry se incorporó de una, alzando su mirada de regreso a la meta-humana. Ella se encontraba caminando con pasos firmes hacia Iris, quien miraba la escena con terror.
―¡No! ―El grito de Barry alcanzó sus oídos.
La familiar sensación de tener todo tu entorno revolverse en un borrón, mientras perdías el contacto con el suelo, atacó a Morgan. Barry no pudo haber tomado peor decisión, porque número uno: Morgan odiaba cuando él la cargaba y corría; número dos: le molestaba aún más que quisiera alejarla del puente con su insistencia en proteger a Iris.
En un fracción de segundo volvieron a conectar sus miradas y ahí fue cuando Barry lo vio. Un destello rojo en sus ojos, corrompiendo el precioso azul que usualmente habitaba en ellos. No le fue difícil conectar uno con otro.
Interrumpiendo su reflexión, reacia a dejarse mangonear, Morgan expidió una alta descarga de energía de su cuerpo que logró dañar al héroe. Debido al imprevisto ataque y a las altas velocidades a las que iban, el par salió volando a diferentes lados de un abandonado callejón. Sus cuerpos cayeron haciendo sonidos sordos que se combinaron con sus propios quejidos.
Morgan despegó su cara de la húmeda acera, frunciendo el ceño, mientras apoyaba ambas palmas para reincorporarse. Al otro lado de ese estrecho, Barry la miraba como si de un animal peligroso se tratara, levantándose a su mismo ritmo.
Contactando con su comunicador, el héroe habló en voz baja:
―Chicos, está afectada por Bivolo.
―Eso no puede ser bueno ―escuchó a Cisco en la línea.
―Llevaremos el laboratorio móvil, solo tienes que distraerla lo suficiente ―indicó Caitlin.
Barry suspiró, sabiendo que no saldría de ahí sin ningún rasguño.
―No tarden. ―Tomando una inhalación profunda, se aclaró la garganta y subió su tono de voz para darse a escuchar―. Sapphire, podemos hablarlo. No hay necesidad de pelear.
―¿No hay necesidad de pelear? ―Ella le formó un puchero fingido, cargado de simpatía falsa―. No hay nada que puedas decir que pueda arreglarlo. Me mentiste. Iris West-Allen. ¡Todo este tiempo...!
―No te mentí, jamás te he mentido ―se defendió rápidamente, ya con ambos pies puestos firmemente en el suelo.
Con un gruñido de desesperación, Morgan formó una carga con ambas manos para dispararla en su dirección. El héroe escarlata la esquivó sin mucha dificultad, por lo que la meta-humana lanzó otros dos ataques más en su trayectoria.
―¡Basta, esta no eres tú!
―¿Tú qué vas a saber? Flash, mírame. Me quedé sin nada que perder y da la casualidad de que estoy furiosa, así que deberías estar jodidamente asustado.
Utilizando el cableado eléctrico, la meta-humana se transportó hasta aparecer justo a las espaldas del velocista. Actuando rápido, Barry se giró para esquivar los golpes que ella atestaba en su contra.
La meta-humana intentó hacer la pelea más justa al absorber la energía cinética a su alrededor, haciendo a Barry mucho más lento. Ella golpeó con rapidez, hasta poder alcanzar a impactar sus costillas del lado izquierdo. No tardó en girar sobre sí, soltando una patada alta en dirección a la cabeza del velocista. Él anticipó su ataque y con ambas manos, detuvo el tobillo de la castaña en el aire.
Con un bufido, ella permitió que un impulso eléctrico viajara por su cuerpo hasta alcanzar la piel que estaba teniendo contacto con el ojiverde. Él la soltó como reflejo, agitando sus manos frente sí por el dolor y retrocediendo unos pasos. Cerniéndose sobre él, Morgan atrajo consigo la tapa de uno de los botes de basura más cerca, para después lanzarlo en su contra como si de un boomerang se tratara. El velocista logró saltarlo, agachándose justo después para ver el redondo pedazo de latón pasar sobre su cabeza de regreso a las manos de la castaña.
Ambos se embotellaron en una persecución dentro de ese mismo espacio, pues Barry sabía que sus amigos no tardarían en llegar por lo que no iría muy lejos. Corría unos cuantos metros en una dirección, después en otra, viendo a Morgan desaparecer y aparecer en su halo de luz azul cada vez más cerca.
Corrió otro tramo que lo dejó justo en medio del asfalto, pero al mirar a su alrededor, no pudo detectar rastro de Morgan. Con el ceño fruncido, el héroe achicó los ojos, intentando divisarla en su periferia. Se dio la vuelta, y sin poder reaccionar a tiempo, la meta-humana ya lo había derribado al impulsarse con ayuda de uno de los botes de basura a su lado, cayendo a horcajadas sobre el velocista.
Ella apoyó una de sus rodillas en su pecho para inmovilizarlo, su mano izquierda se ciñó a su cuello y su mano derecha se alzó en su dirección con distintas cargas danzando entre sus dedos.
―Hazlo ―la incitó clavando sus ojos en los de ella.
Morgan frunció el ceño al ver que no oponía resistencia.
―¿Qué?
―Hazlo ―repitió con la misma seguridad―. Está bien.
Ella gruñó ante su condescendencia, tomándolo más fuerte por el cuello y enterrando su rodilla con más intención en su pecho. A pesar de sus incitaciones, no encontraba la voluntad de hacerle daño.
¡Pero lo quería! Quería hacerlo pagar por conseguir su final feliz a expensas de ella. Por mirarla de esa manera; con esperanza. ¡Por el amor a Dios! Ella estaba ahí con toda la intención de lastimarlo y Barry seguía mirándola con una confianza imperturbable. Él sabía que ella no le haría daño.
Morgan le había dicho que se alejara, como siempre él no había escuchado y ahora Morgan pagaba con los platos rotos. Porque ella no se quedaba con el chico.
Barry pudo ver como poco a poco, la ira en los ojos de Morgan comenzaba a nublarse, mientras sus ojos se humedecían. La tristeza estaba venciendo su enojo.
―Pero... No es justo ―balbuceó con el ceño fruncido―. No es justo... Tú y Iris... Yo...
―¡Barry, ahora!
Aprovechando los cortos instantes de distracción, el velocista estiró uno de sus brazos para alzar la cabeza de la castaña con un empujón en su barbilla. Morgan rápidamente conectó su mirada con la van que acababa de estacionarse a unos cuantos pasos de ellos. Las puertas se abrieron y de ésta comenzó a proyectarse una serie de colores que invadieron sus pupilas uno tras otro.
El agarre que tenía en el héroe se aflojó, retrocediendo lentamente, hasta caer de sentón al suelo. Sus ojos estaban abiertos de par en par, abriendo y cerrando su boca como pez fuera del agua. Una vez que la demostración de colores paró, Morgan se dejó caer de espaldas, aprisionando su cabeza con un grito desgarrador de dolor.
Millones de punzadas martilleaban sus sienes. Su mente parecía reacia a soltar el entrenamiento mental que Thawne había estado queriendo plantar ahí con ayuda de los poderes de Bivolo. El odio quería sostenerse con uñas y dientes de la psique de Morgan. Ella volteó a ver al velocista con terror en sus ojos.
―Morgan ―susurró bajo su aliento, poniéndose de pie con intención de llegar hasta ella.
La castaña negó energéticamente al verlo acercarse, formando un campo de fuerza entre ellos. Al chocar contra este, el semblante de Barry se arrugó en desconcierto.
―No... Morgan, ¿qué haces?
―Perdóname ―dijo sinceramente y bajó la voz en un volumen en el que solo ella y Barry pudieran escuchar―. Dile a mi mamá que estoy bien. Que me fui de viaje, lo que sea, no dejes que se involucre. Mantenla fuera de esto, por favor.
―Pero... ¿Qué? ―balbuceó confundido, intentando sobrepasar el campo formado por ella―. ¡Morgan, no hagas esto!
Nuevamente, al verse impotente ante la situación, su desesperación comenzó a sobrellevarlo. Soltaba golpes contra el campo cerúleo en vanos intentos de perforarlo. Con esta pantalla entre ellos, Morgan se impulsó para quedar frente a frente, teniendo una mirada casi enloquecida por el dolor que aún la martirizaba.
―Escúchame muy bien. Jamás fue tu trabajo salvarme, Flash. ¿Entendiste? Jamás fue tu trabajo salvarme ―repitió con voz ahogada para crear énfasis en sus palabras―. Estaré bien, yo me encargaré de mí misma de ahora en adelante. Tú encárgate de conseguir la confesión por el asesinato de Nora.
―¡No, Morgan, por favor!
En cuanto su cuerpo pudo pasar el campo de fuerza cerúleo, él se precipitó a alcanzarla. Sin embargo, una vez que rodeó sus brazos alrededor de su figura, ella desapareció dejando consigo sólo un remanente de su energía azulada. Los brazos de Barry se ciñeron alrededor de la nada, con él cayendo de rodillas al suelo sin poder haber hecho nada para evitarlo.
*"Quien lucha contra monstruos debe cuidar de que en el proceso no se convierta en un monstruo. Y si miras lo suficiente a un abismo, el abismo te devolverá la mirada."
(n/a) HOLA, HOLA, HOLA.
OK, PRIMERO. GRACIAS POR 7.1K LEÍDOS Y 1.14K VOTOS, AAAAAAAAA. Me siento demasiado agradecida ok, esta obra es mi primogénito y el ver todo su apoyo me hace sentir viva de nuevo ok.
Ahora, seré sincera. Desde el capítulo en el que Barry es afectado por Bivolo, me quedé con ganas de narrar una pelea entre Sapphire y Flash. No quise agregarla en ese capítulo, porque tenía otros planes y no quería interrumpir lo épico que fue ver a Oliver y Barry pelear ok.
Y AHORA YA SE DIERON EN LA MADRE.
Bueno, Sapphire a Flash, obvio. Porque Barry no le haría daño a Morgan ok.
Han sido unos tiempos muy difíciles para Latinoamérica, solo quiero decirles que les mando mi amor, mi apoyo y fuerza. En Latinoamérica no se vive, se resiste. Cuídense mucho, ¿sí?
con cariño,
NIAM ROCA
[ editado 10 de marzo de 2022 ]
gracias por todo, chicueles. sigo agradecida ok, su apoyo me da vida. no sean unos fantasmas, /beso.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top