Capitulo 6 -Mio, ángel.



Sus ojos color miel están perfectamente conectados a esos avellana. Sehun mueve con delicadeza el algodón con alcohol sobre el labio de Luhan quien parece no sentir absolutamente nada de dolor. Solo parece que su mundo y su ser giran en torno a Sehun, su ángel.

El menor esta hincado entre sus piernas, curando sus heridas y el mayor  está sentado en la orilla de la cama del castaño. Sehun está demasiado nervioso. Su corazón no deja de bombear. Y Luhan no piensa dejar de mirarle.

Un movimiento en falso, gracias a los nervios, y Sehun hace que Luhan haga un pequeño gesto de incomodidad, pero aun así, no deja de verse tan guapo como siempre.

-¡Lo siento! –se disculpa de inmediato.

-No pasa nada, ángel –asegura.

Sehun baja la cabeza y por ende la vista. Juguetea con sus dedos.

-Ángel –le llama-. ¿Te encuentras nervioso? ¿Así te pongo? –inquiere lo obvio.

Sehun niega. No levantara la vista. No lo hará o eso pensó porque los dedos vuelven a apoderarse de su mentón y Luhan obliga a que sus miradas se conecten nuevamente. El mayor se inclina, hasta estar a centímetros del rostro del menor.

-No temas, solo será un roce de labios –tranquiliza.

Luhan lo acerca más a él hasta que sus labios se unen y son completamente uno. Lo que empieza como un rose es dominado por los belfos de Luhan como un beso posesivo. Sehun se ve obligado a levantarse por lo brusco del beso y Luhan de inmediato le rodea de la cintura. Sehun no sabe responder el beso. Nunca en su vida había besado, más que en la mejilla. Luhan lleva el compás. Sehun se siente torpe y muy inútil.

El aire se les está yendo, a Luhan no le importa, quiere consumir a su ángel. Pero sabe que debe dejarlo. Se separa de él y ambos jadean en busca de oxígeno.

-L-Luhan h-hyung, ¿s-soy.... gay? –pregunta un inocente Sehun.

Luhan ríe sonoramente mientras niega.

-No ángel, solo eres mío –toda burla se va al carajo para darle paso a la seriedad-. Mío ángel –los ojos melosos del menor se abren de par en par por la sorpresa. Sin duda, no esperaba dichosa respuesta-. Ahora duerme. Sé que estas muy cansado. Nos vemos mañana, ángel –Luhan se acerca a él y deposita un suave beso en su frente. Para luego dirigirse al balcón y bajar hábilmente.

-E-Esto no es normal... -dice. Toca su pecho donde su corazón palpita sin control-. Y esto, tampoco. ¿Qué sucede? –inquiere así mismo.

Jamás ha sentido ese tipo de sensaciones. Nunca.

Lleva sus dedos, índice y medio, hasta acariciar sus labios. Es allí cuando analiza y cae en la cuenta que ha dado, no, le han robado su primer beso a sus labios vírgenes.

-¡Oh Dios! –espeta sorprendido-. Mis labios ya no son... vírgenes –vacila incrédulo para a continuación cubrir su boca con ambas manos.

Sin duda, Oh Sehun de 17 años, tiene la inocencia, la pureza y la ingenuidad de un infante.

***

Luhan camina por las vacías calles de Seoul. Mirada gacha, manos en los bolsillos y sonrisa deslumbrante.

No puede creerse aún que ha tocado los labios de un ángel. No puede.

-Sehun, ángel... -saborea el nombre y como le gusta llamarlo entre sus labios.

El sonido de su celular, una llamada entrante, lo saca de sus sueño despierto.

Saca el aparato  de su bolsillo y sin fijarse quien es, porque ya lo sabe, contesta: -¿Qué quieres? –responde con fastidio.

-¿Cómo andas por los barrios altos? ¿Hay chicos buenos? ¿Ya me encontraste uno? ¡Di que sí! –chillo el contrario.

-Jongin, no me jodas ahora –le riñe.

-Buuuu, eres un amargado. Pero bien, no hablaba por eso, aunque si ya te tomaste la molestia de buscarme un-

-¡Kai! –espeta.

-Bien, bien, gruñetas. La banda de Kang fue a los barrios altos a buscarte, te aviso.

-Vaya, como siempre eres un retardado.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Ya te hallaron?

-Kai, si me hablas para joder, mejor no lo hagas –y cuelga.

Ahora que le ha recordado lo que su ángel tuvo que presenciar por culpa de la bola de inútiles de Kang, su sangre hierve.

-Malditos, aun no me la terminan de pagar –con eso en mente camina hacia la casa de su padre.

***

-¡Be-Hun! –la voz de su hyung llega hasta sus oídos-. ¡¡BE-HUN!! –repite con más fuerza.

Sehun se cubre con las mantas hasta su cabeza. Quiere seguir durmiendo. Escucha como su puerta se abre, al parecer su madre le dio la llave.

-¡Por Dios! ¿Cómo te has podido quedar dormido? Nunca había sucedió esto –un incrédulo KyungSoo dice. Camina hacia su cama y quita sus sabanas.

-Hyuuuung –gimotea.

-Oh Sehun, levántate. Tienes 15 minutos para ducharte y estar listo. ¡Te has quedado dormido! –un pequeño click suena en la cabeza de Sehun.

¡Se quedó dormido!. Aunque suene exagerado, nunca en su vida le había pasado. Todo era tan organizado que jamás le sucedió.

-Oh, lo siento hyung. Ahora lo hago –saltando de su cama, corre hacia el baño.

Pasados 13 minutos ya está listo, duchado y cambiado con su perfecto uniforme alineado a sus curvas. Van caminando a paso rápido hacia la escuela. Sabe que su hyung, desde que salieron de casa, le ha estado mirado furtivamente.

-¿Por qué sucedió, Sehun? –su corazón se encoge. Su hyung está molesto.  Le llama por su nombre cuando lo está y Be-Hun (que es mayoritariamente) cuando todo está bien entre ellos.

-Y-Yo, solo me quede hasta muy tarde estudiando –miente.

La razón de su retraso aun sigue entre las sabanas.

-Espero que no vuelva a pasar, Sehun. Eres un chico modelo, no puedes salirte de la línea –el menor asiente y siguen su camino.

Una vez llegan al instituto, KyungSoo manda a Sehun hasta su salón quedando para almorzar juntos. Sehun corre por los pasillos del instituto sin ningún cuidado y por ello, tropieza, está a punto de probar el sabor del piso, pero alguien le sostiene del antebrazo para que no caiga.

-Cuidado –una voz grave y rasposa llega hasta sus oídos. Le sorprende el tipo de tono que tiene-. No corras de esta forma, podrías lastimarte –le riñe.

-L-Lo siento –se disculpa más como una costumbre no porque lo merezca.

-No te disculpes. Da igual, ¿Sabes dónde está el 3- D? –inquiere.

El chico parece una persona ruda y de temer.

-D-Derecho, en el pasillo izquierdo –indica. Ahí está su hyung.

-Gracias. ¿Cómo te llamas? –la pregunta le toma de sorpresa.

-S-Sehun –responde.

-Soy ChanYeol, un gusto niño. Ya no corras de esa forma, puedes lastimarte de verdad – Sehun vuelve a asentir.

El contrario se marcha y Sehun recuerda que debe llegar a clases, así que vuelve a correr e ignora completamente la advertencia del más alto.

Ninguno de los dos  se percató de la persona furiosa que los mira de lejos. Contendiendo su molestia, haciendo sus manos puños, sus ojos achinados y cuerpo tenso, esta Luhan. Demasiado molesto por la escena que presencio.

El infierno parece arder más de lo común.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top