Capitulo 3- Invasor



Esta atardeciendo. El sol comienza a esconderse tras esas lejanas montañas de la ciudad de Seul.

Ese pequeño joven de cabellos almendrados, ojos de miel y piel hermosamente lechosa una perfecta y fuerte competencia para la nieve y la luna, Oh Sehun, se encuentra sentado en la silla frente a su pequeña mesilla mientras termina su última tarea del día.

Lleva puesto una playera holgada color negro y unos jeans ceñidos a sus largas y bien figuradas piernas del mismo color que la playera.

Se ha tenido que profundizar, más de lo que siempre lo hace, en sus tareas. No ha tenido el valor ni el mal gusto de detenerse a pensar en las palabras que le ha soltado el chico nuevo de la clase. No lo quiere hacer. Además no las comprendería. Él no tiene ni mínima idea de que hablaba. Su hyung de grandes ojos se ha marchado hace 2 horas, para que pudiese hacer la tarea pero, como siempre, le ha dicho que pasara por él  a primera hora para ir juntos a clases, por fin después de una semana de no hacerlo.

El viento se cuela en su habitación por el pequeño balcón a su izquierda, agitando un poco su cabello almendrado.

-Necesito algo de leche. Tengo hambre se dice así mismo. 

Deja el lápiz al costado del cuaderno, endereza sus piernas (ya que estaban cruzadas sobre la silla) y se pone en pie para ir hacia abajo, su padre está por llegar y no duda que su madre este haciendo la cena. No le hará ni un mal conversar un poco con ella.

Antes de salir de la habitación, se desvía al baño, necesita algo de agua en su rostro cansado. Una vez dentro del pequeño cuarto, se mira al espejo y puede ver su aspecto; mas pálido de lo normal, cabello horriblemente desalineado y unas  ojeras haciendo hábitat bajo sus ojos. Esta seguro que se le avecina un tedioso resfriado. Pasando de esto, moja su rostro y lo seca de inmediato con la toalla bajo el lavabo. Listo. Sale del baño, no se detiene a observar su habitación, nunca lo hace.

Pasa de todo... mala acción.

Está a punto de tocar el pomo de la puerta de salida cuando una mano le cubre la boca y un delgado pero fuerte brazo le sujeta de la cintura. Sehun por impulso lleva ambas manos hacia la mano que le cubre la boca para así alejarlo. El pánico se está apoderando de él.

-Tranquilo muñequito, soy yo –musita Luhan directo a su oído que hasta el menor siente un cosquilleo en su oreja por tal cercanía.

Sehun de pronto se siente molesto, mucho ya no con miedo y con el pánico invadiéndolo. Ya no.

-Te soltare si prometes no gritar o chillar, eh –negocia ridículamente. El menor tiene unas ganas enormes de morder la mano contraria pero se detiene de todo movimiento de liberación cuando siente su cuerpo pegado al del mayor, siente perfectamente su masculinidad golpear en su trasero. De pronto sus mejillas pálidas son remplazadas por un fuerte color carmesí. Su cuerpo se ha tensado y por ende, ha dejado de moverse. Luhan lo siente al instante y también detecta porqué y siendo sincero, nunca se había sentido más orgulloso de si mismo, bueno, solo la vez que golpeo al estúpido del amante de su madre hasta sentirse satisfecho-. Me gusta que seas así de sumiso. Eres perfecto –musita con voz cargada de deseo, deseo por ese niño entre sus brazos. Pone más fuerza sobre la cintura del menor sintiendo por completo su plano vientre. Exquisito-. Me gusta tu cuerpo, es muy delgado y encaja a la perfección en mis brazos, bueno, de hecho, solo en uno. Imagínate el provecho que le podría sacar a eso –claro, Sehun no ha notado las palabras con doble sentido que Luhan le ha recitado.

Una vez que Luhan está seguro que tiene a ese niño bajo su "hechizo" lo suelta y vaya que no ha querido hacerlo. Estaba perfectamente a gusto en esa posición que a su "amiguito" le ha encantado. Pero ¡aleluya que trae los pantalones escolares y no sus jeans ceñidos! sino, se hubiese visto a la perfección esa "casita de campaña" allí abajo entre sus piernas.

Espera a que el menor reaccione, pero este nunca se mueve de su lugar. Le sigue dando la espalda y Luhan parece detectar que está jugueteando con sus manos. ¡Pero que mierda ha hecho o mejor, dicho! ¿Acaso le ha dicho un saco de obscenidades a ese dulce ángel? La mente de Luhan se está volviendo loca, pero su subconsciente parece estar sentada tomando el café esperando a que se devore a ese dulce ángel.

-Sehun  –le llama esperando que este diga algo  o se mueva. Detesta el silencio.

-¿Qué haces aquí? –musita el contrario. Luhan por poco no lo escucha, pero toda su atención es para su dulce ángel, imposible que no lo haga.

-Yo, este, yo... quiero disculparme. Mierda. Sé que te dije cosas estúpidas que no tenían nada que ver contigo, pero joder, así soy yo; solo exploto y no me detengo a pensar en nada. Actué mal, pero ¿Cuándo no? –la risa de Luhan llena ese silencio.

-No digas eso sobre ti. Si quieres, todo lo puedes lograr, incluso controlar tu ira  –en efecto, esa no era la respuesta que esperaba del menor. No la merece. Y lo peor, es que de todo lo que le recito, solo se centró en él.

-Mierda muñeco, he venido a disculparme contigo y, ¡tú solo hablas de mí! ¡Sorprendente! De verdad –Luhan no puede ver lo sonrosadas que están las mejillas de Sehun, pero lo están en demasía-. Ángel, solo no quise tratarte mal. Todo fue un mal entendido.  Tú jamás fuiste a pedir que te cambiasen de ser mi tutor, jamas dijiste nada de eso, fue el boludo de tu amiguito –con eso, logra que el nombrado se gire hacia él.

-¿Qué? –dice incrédulo.

-Sí, tu amiguito fue quien ha ido a solicitar tu cambio. No deberías dejar que te manejen a ese modo –sugiere sin saber que él lo manejara de otro, igual o peor forma.

-KyungSoo hyung... –está a punto de defenderlo, pero recuerda las palabras dichas por su mayor cuando lo saco del salón. Sí que es capaz-. Lo siento Luhan hyung, yo no sabía de eso... –se disculpa cuando no debe.

-No hagas eso, me haces sentir más mierda de la que ya soy.

-¡Por favor! –exclama y Luhan calla petrificado-, deja de llamarte así, por favor –pide con voz angustiada el menor.

Sehun en todo el tiempo que ha estado de frente a Luhan, no le ha dirigido la mirada pues esta está puesta en el suelo.

-¿Quieres salir conmigo? –Sehun levanta su vista con demasiada sorpresa en ella-. Te llevare por un helado, cupcackes, dulces o lo que le guste a un niño como tú –ofrece. 

A Luhan jamás se le ha dado bien pedir una "cita" es más, nunca la ha pedido pero no puede controlar sus palabras (nada) cuando esta frente a ese dulce ángel.

-M-Me... gusta... el B-Bubble... Tea –dice entre balbuceos, Sehun. Luhan no puede creer, una vez más, su respuesta.

Los segundos parecer tan largos como los minutos. El silencio esta comenzando a reinar.

-Pues, bubble tea será. Vamos, te pagare los que quieras –Luhan es quien rompe el silencio que tanto odia.

-Es tarde...

-Y una mierda que eso me va y me viene. Anda, vamos –el de cabello rojizo oscuro se acerca hasta Sehun hasta tomarle de la mano, Oh, esa mano suave como la de un bebé.

-Espera...

-¿Qué? –pregunta de lama manera.

-Mamá esta abajo. Papá está por llegar y... ¡¿Cómo has montado hasta mi habitación?! –Luhan no puede evitar su risa estruendosa que se extiende por toda la habitación. Ese niño es de oro, su oro que ha encontrado.

-Sehun, amor, ¿Estas bien?–pregunta su madre desde el piso de abajo. Sehun siente nuevamente el pánico inundarle.

-Ops –silba Luhan.

-Calla–le riña el menor  en un musito-. Si mamá. Estoy bien, es solo que KyungSoo hyung no sabe contener sus bromas –Luhan vira sus ojos al escuchar el nombre del amigo de su dulce ángel.

-Oh, así que es eso. Bien.

-Vamos, o de verdad que se hará tarde.

-Necesito permiso.

-No lo pidas –ordena pero esa mirada de cachorro no le puede dejar firme en su demanda-. Bien. Ve rápido. Te espero abajo–y sin más el menor sonríe y sale corriendo sin percatarse de la mirada hambrienta de su mayor sobre su figura.

-¡Pero que putas curvas, ángel! Puta ropa que usas, te queda de lo más "para pollas" –si Sehun escuchase ese lenguaje aún más vulgar, seguro y le pone a leer la biblia por varias horas y Luhan no dudaría de hacerle caso. Por Sehun todo y el mismo Luhan no es consiente que está cayendo bajo el hechizante de su ángel.

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